jueves, 4 de marzo de 2021

CÓMO SOBREVIVIR EN UN MUNDO MATERIAL (KAJILLONAIRE)

 


Theresa (Debra Winger) y Robert (Richard Jenkins) son dos estafadores profesionales que llevan 26 años formando a su única hija, Old Dolio (Evan Rachel Wood), para timar, estafar y robar a cada oportunidad que se le presente. Durante un golpe mal planificado y a la desesperada, la familia convence a Melanie (Gina Rodriguez), una desconocida, para que se una a su siguiente golpe, algo que acabará poniendo patas arriba todo su mundo.


Si hay un personaje polifacético en el mundo del arte actual, esa es Miranda July, realizadora y guionista de este film, su tercera película. July toca muchos palos (música, literatura, teatro, audiovisuales, cortos, perfomances...) y en todos ellos hace gala de su espíritu rompedor y comprometido con el mundo de las mujeres y su problemática, pero también con la búsqueda de nuevas formas de lenguaje artístico. Aquí explora las consecuencias de una relación tóxica entre unos padres muy peculiares y su hija acechada por una serie de miedos y traumas que devienen de una falta de cercanía y de amor por parte de sus progenitores. Todos esos traumas, su timidez, la necesidad de esconder su cuerpo tras prendas holgadas y una gran melena, el miedo a que la toquen, su dependencia e incapacidad para tomar decisiones propias, se verán de forma evidente cuando aparece en su vida Melanie, una chica de sus edad, independiente, segura de si misma, extrovertida y sin miedo a vestir de forma sugerente. La película es una reflexión sobre la soledad y la falta de ternura y cariño en el entorno cercano, pero también una crítica a una sociedad en decadencia moral. Tener personas con las que conectar o no encontrarlas, puede desencadenar una serie de dudas y confusiones en las personas, sobre todo jóvenes, pero también entre los mayores, muchas veces abandonados o dejados de lado cuando se supone que han cumplido su ciclo vital.


La duda para el espectador es si se justifica de forma suficiente ver una película tan peculiar y personal como esta para llegar a esas conclusiones, es decir, si merece la pena verla o no. Es difícil, como casi siempre depende de lo que uno busque y si esperas un film al uso o una comedia divertida, pues no; si estás dispuesto a observar cómo algunos realizadores exploran nuevos conceptos y a sumergirte en esta película con gente rara, extraña, una familia totalmente disfuncional que se desenvuelve en un clima de decrepitud y de cierta falta de moral en lo concerniente al afecto con su hija, de la que solo esperan sacar rendimientos monetarios en sus chabacanas estafas, pues quizá sí merezca la pena, aunque harina de otro costal es si a uno le convence la forma de hacer de July, para algunos de cierta brillantez, para otros, mediocre.




2 comentarios:

  1. Me aventuro a decir que estas películas son una crítica general al mundo en que vivimos. No es solo una crítica a padres desnaturalizados, sino al conjunto de la sociedad: los lazos de afecto, los lazos comunitarios, van siendo destruidos por el individualismo y las relaciones comerciales (empresariales, laborales), que de afectuosas tienen poco.

    Hay muchos autores que llevan a cabo esta crítica al mundo moderno. Pero hoy parece que el bienestar material (de algunos, porque muchos siguen viviendo en la precariedad) impide cualquier crítica.

    Saludos,
    Marcos M.

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