jueves, 30 de abril de 2020

RATATOUILLE

Remy es una simpática rata que sueña con convertirse en un gran chef francés a pesar de la oposición de su familia y del problema evidente que supone ser una rata en una profesión que detesta a los roedores. El destino lleva a Remy a las alcantarillas de París, donde su situación no puede ser mejor, ya que se encuentra justo debajo de un restaurante que se ha hecho famoso gracias a Auguste Gusteau, una estrella de la nouvelle cuisine.
Sin embargo, Gusteau, el héroe culinario, ha muerto, y Remy se encuentra solo en París, el restaurante es ahora dirigido por otra persona, y en él comienza a trabaja Linguini, un chico bastante torpe al que han contratado para recoger y sacar los desperdicios. Debido a su falta de pericia, Linguini estropea una sopa y Remy, para tratar de encubrir el desastre, agrega algunos ingredientes, convirtiendo la sopa en un plato de éxito, por el que Linguini obtendrá cierto crédito entre el resto de los compañeros. Tras esto, Linguini introduce a Remy en el restaurant. Remy, oculto bajo el gran gorro de cocinero y tirando de sus cabellos, dirige las acciones de su nuevo amigo.
A pesar del peligro que representa ser un visitante poco común (y desde luego nada deseado) en los fogones de un exquisito restaurante francés, la pasión de Remy por la cocina pone patas arriba el mundo culinario parisino, aún a costa de poner su vida en riesgo cada día procurando que nadie, especialmente el jefe de cocina, le descubra.


Dinamismo en la acción, con las pausas sabiamente colocadas; acción trepidante y un poco de suspense en ciertos momentos; diálogos ingeniosos y una historia sencilla, pero arriesgada. Esos y algún otro son los ingredientes de este sabroso plato que supone esta magnífica película de animación de sublime factura técnica, con unos decorados muy trabajados, bien conseguidos, plagados de detalles, incluso algunos que se nos pierden en un primer visionado y de un realismo muy llamativo.


Ese mensaje de superación que nos va envolviendo a lo largo de la película, ese afán por conseguir el sueño deseado contra viento y marea. ¿Adonde vas?, le preguntan a Remy. Con suerte, hacia adelante, responde.
Y para rematar, la crítica final de Anton Ego, el temido crítico gastronómico, cuyos renglones debería repasar de vez en cuando más de un crítico, para tener presente cuál debe ser su cometido si quiere conducirse con honestidad.
Una película divertida y muy didáctica cuyo contenido va mucho más allá del cine infantil y de la que los adultos podemos disfrutar tanto o más que los pequeños.




miércoles, 29 de abril de 2020

UNA MUJER Y TRES HOMBRES


Gianni Perego (Vittorio Gassman), Nicola Palumbo (Stefano Satta Flores) y Antonio (Nino Manfredi), tres jóvenes partisanos que se hacen amigos cuando luchan contra los nazis en 1944, seguirán diferentes caminos tras el final de la guerra. Los jóvenes idealistas, chocarán con la realidad y habrán de lidiar con las inevitables desilusiones de la vida, mientras se acomodan a una existencia burguesa.
Dos de ellos, Gianni y Antonio, se enamoran de la misma mujer, Luciana Zanon (Stefania Sandrelli).


Crónica de la Italia de postguerra hasta los años setenta bajo la particular mirada de Ettore Scola que, sin tener nada que ver ni en la forma artística, ni en la narrativa, algunos tienen por una especie de Novecento de tiempos históricamente más cercanos.
Los tres idealistas amigos, se ven absorbidos por la cruda realidad en una nación en la que el largo brazo de la democracia cristiana abarca todos los ámbitos y cada uno de ellos se adapta a su manera para concluír en una sensación de fracaso vital, algunas veces real, otras disfrazado de la realización de ambiciones más prosaicas.


Nos habíamos amado tanto, que sería la traducción literal del título original, es también un homenaje al cine y a aquella generación que llevó al cine italiano al Olimpo (Antonioni, Rosselini, Fellini, Visconti...), explícito en el caso de Vittorio de Sica, al que está dedicado el film, y que aparece explicando una anécdota de Ladrón de bicicletas, película por otra parte, que aparece varias veces a lo largo de este film; y también visible en el caso de Fellini y Marcello Mastroianni, que recrean, en una emotiva escena, el rodaje de "La dolce vita" y su icónica escena del baño de Anita Ekberg en la Fontana de Trevi.
Por otro lado está la peculiar historia de amor que vertebra los encuentros y desencuentros entre los tres amigos, que sirve también para acentuar el toque romántico que se desprende de este film que se ha convertido en una de las mejores películas de cine italiano y en una magnífica crónica de una época.




martes, 28 de abril de 2020

LA SEGUNDA CASACA

Decimotercer episodio, tercero de la segunda serie, en el que continúan las memorias de Juan Bragas o Juan de Pipaón, iniciadas en el anterior y que concluirán en este, en el que reaparece la figura de Salvador Monsalud, una vez que ha regresado de Francia, dedicándose ahora a conspirar para que vuelvan las libertades auspiciadas por la Constitución de Cádiz que el retorno al absolutismo ha enterrado. De hecho, Salvador será el que sirva de introductor en los cenáculos liberales a Pipaón cuando este, instigado por Don Antonio Ugarte, decide que ha llegado la hora de cambiar de casaca, lo que ahora llamamos cambiar de chaqueta, pues ve claro que la opción progresista tiene visos de imponerse y, en su ánimo de medrar, es lo que ahora le interesa. Así sucederá cuando triunfe el pronunciamiento encabezado por Rafael del Riego que se sublevó en Las Cabezas de San Juan cuando estaba al mando de las tropas coloniales que iban a ser enviadas a América.
Galdós sigue con su certero retrato de las dos Españas, absolutistas y liberales pugnan por imponer sus ideas y en medio, la corona jugando a dos bazas según sople el viento dominante, sin importarle un pimiento la realidad del país y preocupada tan solo por mantener sus privilegios y su posición dominante: Hoy te doy, mañana te quito.



lunes, 27 de abril de 2020

TRUST (CONFÍA EN MI)


María Coughlin (Adrienne Shelly) es una estudiante a la que su novio, que sólo piensa en triunfar en el deporte, abandona cuando ella le confiesa que está embarazada.
Al comunicar su embarazo en casa, su padre cae fulminado de un infarto y muere poco después, y su madre la echa de casa, con lo que María se ve sola y sin tener a donde ir.
Es entonces cuando conoce a Matthew Slaughter (Martin Donovan), un tipo mayor que ella, sin estudios superiores, pero con gran talento para la reparación de aparatos electrónicos, incapaz de conservar un trabajo debido a sus principios sobre la calidad y a sus actitudes violentas. Matthew acaba de perder su último empleo tras una dura discusión y se plantea abandonar la casa de su padre, un hombre riguroso y obsesivo.
Cuando María acepta la oferta de Matthew de ayudarla, comienzan una relación entre ellos en la que ambos empiezan a cambiar.


La película es una tragicomedia con personajes conflictivos, porque viven en una sociedad que lo es, como lo son sus circunstancias personales.
Con diálogos cargados de intención y a través de los cuales los personajes se explican a sí mismos, en la película hay abortos, intentos de violación, situaciones violentas, incluso con los padres, pero todo ello con un trasfondo de humor que explica el propio realizador, Hal Hartley, diciendo que el llanto o la risa es una elección y que él elige la risa, porque siempre hay en ella algo más positivo cuando se observa al ser humano y sus tragedias cotidianas.


Si se quiere explicar a alguien lo que es el cine "indie", al menos antes de que se convirtiera en una especie de etiqueta comercial, y no se encuentran las palabras adecuadas, quizá está película sea un buen ejemplo de lo que significó este tipo de cine en lo 80 y 90, hecho con presupuestos ajustados, con actores que no sueles verse mucho en los photocall de los grandes eventos, pero que nada tienen que envidiar a las grandes estrellas en cuanto a calidad interpretativa, a veces todo lo contrario y, sobre todo, hecho con amor y pasión, creyendo en aquello que se está fabricando.




domingo, 26 de abril de 2020

ATERRIZA COMO PUEDAS

El ex piloto de caza Ted Striker (Robert Hays) quedó traumatizado después de un incidente durante la guerra, lo que le ha provocado como secuela, un tremendo miedo a volar. Sin embargo, su afán por recuperar a su amor de toda la vida, Elaine (Julie Hagerty), ahora una azafata, hace que Striker intente superar su miedo y compra un pasaje para el vuelo en el que Elaine está sirviendo, desde Los Ángeles a Chicago. Sin embargo, durante el vuelo, Elaine rechazará sus intentos de acercamiento.
Después de tomar la cena que se sirve a bordo, muchos de los pasajeros enferman, y el Dr. Rumack (Leslie Nielsen) se da cuenta rápidamente de que seguramente se ha producido una intoxicación alimentaria. Se descubre que parte de la tripulación, incluidos el Capitán Oveur (Peter Graves) y el copiloto Roger Murdock (Kareem Abdul-Jabbar), son víctimas de la intoxicación y el avión se ha quedado sin piloto, por lo que el supervisor de la torre de control de Chicago, Steve McCroskey (Lloyd Bridges), le indica a Elaine que active el piloto automático del avión, un gran muñeco inflable llamada "Otto" que los llevará a Chicago pero no podrá aterrizar el avión. Elaine se da cuenta de que Striker es su única oportunidad, y le convence para tripular el avión, aunque todavía siente que su trauma le impedirá aterrizar con seguridad.


Jim Abrahams, David Zucker y Jerry Zucker, son los tres guionistas y directores de este descabellado disparate que hace reír a cuantos lo ven por más que hayan transcurrido cuarenta años desde su estreno. Creo que es de esos films que el paso del tiempo va poniendo en valor, pues aunque en su momento fue considerado como un producto de puro consumo, incluso despreciado por algunos de los más académicos, a pesar de tener su huequecillo en las nominaciones de los Globos de Oro y los BAFTA, todo lo que vino después, las secuelas directas e indirectas que trataron de seguir la senda abierta y no consiguieron ni siquiera acercarse, ha hecho ver lo complicado que es hacer reír con este tipo de parodias.


Lo que en apariencia es una parodia de los films de catástrofes, acaba siendo algo más y se convierte en un homenaje al cine por medio de las variadas y conseguidas escenas cinéfilas que tributan su homenaje a varias películas famosas o a los personajes que en ellas intervenían. Pero también es una pequeña obra de arte en el sentido de que sabe hacer de lo simple algo sublime y es que partiendo de un sencillo argumento, se convierte en un entretenimiento gozoso e inteligente que nos hace reír, ¡casi nada!




sábado, 25 de abril de 2020

LAS MARGARITAS


Dos chicas jóvenes, ambas llamadas María (Jitka Cerhová e Ivana Karbanová), concluyen, mientras toman el sol en bikini, que "si en este mundo todo está echado a perder, ellas también deben ser unas perdidas". Las chicas juegan a ser malas con su entorno y a partir de ahí se suceden, una tras otra, una serie como de bromas destructivas que, al tiempo que las consumen, destruyen todo cuanto las rodea: Engañan a hombres maduros para comer gratuitamente, escriben y dibujan en las paredes de su casa, improvisan un baile en un cabaret para boicotear el número que está en escena, engullen y despedazan los manjares de un banquete preparado para otros...


La película rompe con la clásica línea narrativa empleando la técnica del collage tanto a nivel visual como auditivo.
Ni que decir tiene que la película, de 1966, fue prohibida por las autoridades de la antigua Checoslovaquia por representar a un tipo de juventud insensata.


Magnífico exponente de la llamada nueva ola Checa de los años 60, una muestra del nivel experimental y de calidad que alcanzó la cultura en la antigua Checoslovaquia, antes de que los tanques cercenasen tanta creatividad.
Dentro del aparente maremagnum que parece presidir las historias que relata, se nota que está todo pensado y perfectamente planificado, desde el prólogo, con imágenes de bombardeos y una toma aérea que me ha parecido del atolón de Mururoa, donde Francia realizó sus pruebas nucleares durante casi diez años. Estas imágenes son un retrato del mundo que la realizadora Vera Chytilová pretende representar y que da pie a las gamberradas de las dos protagonistas.
Intercalando secuencias en blanco y negro y color, la película es muy llamativa visualmente y todo un espectáculo de experimento cinematográfico de calidad, un producto muy moderno para la época en que se rodó.




viernes, 24 de abril de 2020

TORMENTO (MIDARERU)

Reiko Morita (Hideko Takamine) es una viuda en la treintena, que como tantas mujeres de la posguerra, al haber muerto su marido en el conflicto bélico, se quedó a cargo del negocio familiar, una tienda de ultramarinos, y no sólo ha hecho durante todos esos años frente al negocio haciéndolo prosperar sino que ha sido el sustento definitivo de la familia de su marido fallecido, encargándose de su suegra y de los hermanos de su marido hasta que pudieron independizarse. Cuando se hizo cargo del negocio, apenas tenía 19 años y, al comenzar la narración, 18 años después, el negocio está en crisis por culpa de un supermercado que se ha convertido en una competencia casi imbatible debido a sus precios
Las hermanas del difunto marido, conspiran para convertir la tienda en supermercado y deshacerse de Reiko, pero el hermano díscolo de su marido, Koji (Yûzô Kayama), pretende que ella dirija el establecimiento y, mientras tanto, la ayuda a llevar el negocio.
La llegada de Koji saca a relucir la atracción que siempre ha sentido por su cuñada y que por el respeto que le debía a su adorado hermano mayor fallecido, nunca se ha atrevido a confesarle, una confesión que Reiko recibe en una especie de shock. Sin embargo todos estos hechos  hacen que, por primera vez, ella sea consciente de si misma.


Reiko es una especie de cenicienta, sin los atropellos que sufrió la del cuento, sí que se encuentra con el desdén de las hermanas de su marido, que ven en ella un impedimento de llevar a cabo sus planes y, además, su príncipe azul, llega demasiado tarde.
Pasado el primer momento de impacto, acaba reconociendo a su cuñado que, como mujer que es, se sintió halagada cuando éste le confesó su amor, pero las convenciones sociales impiden a la muchacha aceptar las pretensiones de su nuevo galán. Ella es 11 mayor y, aunque Koji la anima a despreciar las murmuraciones, ella presiente que aquello será una carga imposible de sobrellevar.


Con unas espléndidas interpretaciones, muy bien fotografiada y dirigida, Midareru es un drama romántico ambientado en el Japón de la posguerra, en el que aún están muy presentes los rastros del conflicto bélico y en el que su sociedad, todavía atada por las viejas costumbres, lucha por adaptarse a los nuevos tiempos, algo que no siempre resulta pacífico, al fin y al cabo, situaciones que serían perfectamente extrapolables a las sociedades occidentales de la época.
Mucho menos popular y conocido que Kurosawa, Mikio Naruse, pertenece a la generación que comenzó con el cine mudo y acabó con el sonoro, adaptándose perfectamente al cambio de formato, al que pertenecen sus mejores obras. En esta película, como en algunos de sus otros films, asistimos a un relato sobre gente corriente a través de la voz de una mujer, encarnada por su actriz preferida, Hideko Takamine, aunque el relato general no es femenino, ni mucho menos, sino que generaliza alrededor de una familia que se rompe por circunstancias diversas, una historia melodramática, pero narrada con calma y sin necesidad de subrayar su patetismo para representar su gravedad.




jueves, 23 de abril de 2020

BUSCANDO A NEMO


El pececillo Nemo, que es hijo único, es muy querido y protegido por su padre. En su primer día de colegio, desoyendo las advertencias de su padre, Nemo se aventura a alejarse del arrecife de coral en que vive y sale a nadar a mar abierto. Tras ser capturado por un buceador que sube a un bote para alejarse y regresar a tierra, va a parar a la pecera de la consulta de un dentista de Sidney. Su tímido padre emprenderá una peligrosa aventura para rescatarlo. Pero Nemo y sus nuevos amigos tienen también un astuto plan para escapar de la pecera y volver al mar.


La historia de Nemo, el pequeño pez payaso protagonista del film, viene marcada por la muerte de su madre antes de que él nazca. De los cuatrocientos huevos que puso su mamá, sólo uno se salva, de él nacerá Nemo y su padre, al rescatarlo, le promete que nunca dejará que le pase nada, así que crece sobreprotegido y el día que va al colegio por primera vez, ante la insistencia de su papá para que no tome riesgos de ningún tipo, sale a relucir la rebeldía del jovencito que está en edad de experimentar y, como acto de insumisión, se adentra en el proceloso océano con las consecuencias conocidas.


La película tiene todos los ingredientes para que resulte un producto entretenido: aventura, humor, ternura y un espléndido retrato de los fondos marinos, con un gran trabajo de documentación y un enorme esfuerzo para reproducirlos de la manera más fiel y bella que se puede lograr a través de la animación.
Con algunos momentos muy "Disney", de esos que algunos tacharán de ñoños, pero que siguen teniendo su encanto y otros, sobre todo los giros humorísticos, en los que queda patente el sello "Pixar", ingeniosos e inteligentes, además de otros muchos, tiene el acierto del personaje de Dory, la pez cirujano azul que sufre pérdida de memoria a corto plazo, un ser optimista y de buen corazón que nos proporciona los momentos más divertidos del film.
Una película para disfrutar de toda una obra de arte que deja un recuerdo imperecedero en quien la contempla.




miércoles, 22 de abril de 2020

LA MUERTE CANSADA


Dos jóvenes enamorados viajan en diligencia y, de repente, se une a los viajeros un misterioso desconocido. El vehículo se detiene en una posada, y el desconocido desaparece con el joven. La muchacha busca desesperadamente a su novio y, cuando descubre que es la Muerte quien se lo ha llevado, le implora que se lo devuelva. La Muerte le muestra tres velas (vidas) a punto de extinguirse y le explica que sólo podrá recuperarlo si logra salvar alguna de ellas.
Esas tres historias se desarrollan en Persia, en Venecia y en China, y en todas las situaciones, la mujer no puede salvar a su amante respectivo. No obstante, la muerte le da una última oportunidad.


¿El amor puede con todo, incluso con la muerte?
La película nos habla de eso, del amor y de la muerte y lo hace a través de cuatro historias, tres de ellas son relatos dentro del relato principal, su acción tiene lugar en un país árabe, en Venecia y en la lejana China y el relato principal, se desarrolla en tiempo presente en una pequeña ciudad centroeuropea.
Tanto el relato veneciano, como el árabe, son historias convencionales de dramas románticos, con amores ocultos que acaban de manera trágica. También lo es el relato de China, pero este cuenta con el aliciente de los muchos efectos especiales que llaman la atención por la época del film (la película es de 1921): Ejércitos diminutos que salen del interior de una caja, caballos voladores... y todo ello sin ninguno de los medios de los después dispondrían los cineastas, se estaba levantando el edificio del cine una vez que los cimientos habían sido plantados y aquí vemos la obra de una las grandes figuras de aquella época, el austriaco Friedrich Christian Anton Lang, conocido como Fritz Lang.


Sobre un guión del propio Lang y de esposa de entonces, Thea von Harbou, la película reflexiona sobre la fuerza y la tragedia del amor y sobre lo efímero de la vida, representada aquí por velas de cera ¿hay algo más endeble que la llama de una vela?
La visión que nos presenta de los mundos orientales (Persia y China), es tópica, pero tiene algo de divertida y destaca la calidad del montaje, de una sensacional y conseguida ambientación y esos maravillosos efectos especiales para la época, los ya citados y las imágenes espectrales de los difuntos.
Hay una anécdota alrededor de este film que nos toca de cerca y es la que relataba Luis Buñuel que, en su época juvenil en París entró en un cine donde proyectaban esta película y, tras verla, quedó tan impresionado que decidió dedicarse a hacer cine.




lunes, 20 de abril de 2020

HISTORIA VERDADERA DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA ESPAÑA

En el año 1568, Bernal Díaz del Castillo cierra su narración y envía una copia al Consejo de Indias. La había empezado dieciséis años antes, cuando leyó, indignado, la crónica «oficial» de la conquista de México que, por encargo de Hernán Cortés y sin haber pisado la Nueva España, había redactado Francisco López de Gómara.
Quiso narrar con detalle la verdad de la historia de Cortés, pero también la cotidiana, la de los soldados, recopilando todo lo que vio y le habían contado, como un cronista de las aventuras vividas a lo largo de su dilatada vida.
Bernal Díaz del Castillo, además de soldado, era hidalgo y escribano, lo que le aleja del estereotipo de analfabeto en que son tenidas la mayor parte de las tropas que participaron en la aventura americana. Había embarcado este en la expedición que capitaneaba Cortés y que daría lugar a una de las mayores gestas militares y culturales de la historia.
Bernal, que escribe ya viejo, a los setenta y tres años de edad, los recuerdos de sus campañas, ofrece un tesoro inagotable de noticias y datos de primera mano, rectifica y completa lo que habían escrito otros, sobre todo Gómara, a quien corrige reiteradamente y, sin pretensión literaria alguna, narra con una viveza y una naturalidad admirables. Al fin y al cabo era un soldado, aunque no analfabeto, con pocas letras, y recoge sus recuerdos escribiéndolos como si estuviera hablando.



TODOS NOS LLAMAMOS ALI


Emmi Kurowski (Brigitte Mira), una viuda alemana de 60 años, conoce en un bar al que acuden trabajadores inmigrantes a Ali Salem (El Hedi ben Salem), un trabajador inmigrante marroquí, veinticinco años más joven que ella.
Inducido por una clienta del bar, Salem invita a Emmi a bailar, hablan, la acompaña a casa y, al día siguiente, se queda a vivir con ella.
Cuando de repente deciden casarse, su decisión provoca un gran escándalo en su entorno y para cuando la gente se calma un poco, la relación de Emmi y Ali se vuelve incierta.


Ali (en realidad su nombre es mucho más largo, pero como todos le llaman así, ha decido aceptarlo), ha aprendido que debe procurar ser lo más invisible posible para sobrevivir en una sociedad que le es hostil. Los alemanes son los amos y los árabes los perros, le dice a Emmi. Su vida se reduce a trabajar, estar en el bar con otros árabes e irse a dormir a una habitación que comparten seis personas.
Emmi está sola desde que falleció su marido, un polaco que deducimos llegó a Alemania durante la guerra como parte del contingente que los nazis reclutaron para trabajar mientras ellos estaban en otra cosa mucho más sangrienta, y se quedó. Ella lleva su apellido (Kurowski) y sus vecinas en alguna ocasión murmuran que ni siquiera es alemana, cuando ella incluso estuvo afiliada a las Hitlerjugend (todos los jóvenes lo estábamos, le comenta a Ali). Sus hijos, aunque viven en la misma ciudad, no la visitan y ella se gana la vida como empleada de limpieza en una empresa y haciendo trabajos ocasionales en sus horas libres relacionados con la misma actividad. De casa al trabajo y del trabajo a casa, esa es su vida.
Cuando las vidas de ambos se cruzan, encuentran refugio uno en el otro y, aunque no lo tienen previsto, deciden casarse, porque de lo contrario Ali no podrá quedarse en casa de ella, sería considerado un realquilado y el contrato lo prohíbe, así que se saltan todas las convenciones y se ponen el mundo por montera. Su matrimonio despierta la repulsa de todo su entorno y les crea una situación de ansiedad que repercute en su vida como pareja.


La película es una denuncia sobre tres situaciones de marginación que sufren ciertas personas, las derivadas de su raza, cultura o nacionalidad; las que tienen que ver con la edad y las derivadas del género.
Ali es árabe, no es alemán, despierta resquemor, incluso miedo entre el vecindario. Las compañeras de trabajo de Emmi, que le hacen el vacío tras su matrimonio, cuando retorna la tranquilidad, van a su casa y se sorprenden de lo limpio que está (se ducha todos los días, dice Emmi) y admiran su belleza corporal.
Emmi es mayor, para muchos incluso anciana y no tiene derecho a rehacer su vida, sus hijos la repudian cuando les convoca para darles la noticia de su matrimonio, la llaman puta y abandonan su hogar airados y asqueados. Volverán al redil cuando la necesiten, pidiendo un perdón cargado de hipocresía, el mismo que le manifiestan sus vecinas, molestas con que haya metido en casa a un hombre que, como dicen ellas, no es negro, pero es muy oscuro y que retoman la relación cuando Emmi y Ali las ayudan y se dan cuenta de que el árabe no es ningún delincuente.
Y por último, Emmi, vieja y mujer, ha de soportar la repulsa de todo su entorno y, en un momento dado, incluso el vacío que le deja Ali cuando atraviesan su crisis de pareja, está desamparada y no duda en luchar por recuperar lo que está perdiendo, lo que le devolvió la ilusión de vivir aunque su actitud sea equiparable a cierta humillación.
Rainer Werner Fassbinder nos acerca una obra de denuncia, es cierto que centrada en Alemania, en la que se dejan ver los rescoldos del nacionalsocialismo que han quedado en la sociedad germana de posguerra, pero que es extrapolable a cualquier país desarrollado, donde el diferente, el inmigrante, es visto con prevención, incluso con repulsa y los viejos se encuentran con la marginación de sus conciudadanos de menos edad que parece que les echan en cara que sigan viviendo.
No hay moralina, no se recurre a exprimir el melodrama, ni se idealiza el amor de la pareja, que también sufre sus vaivenes, simplemente se cuenta una historia, la de un extraño y hermoso amor entre una pareja que desafía todas las barreras, para acabar encontrando un lugar en esta desafiante sociedad nuestra.
Una película emotiva y emocionante que huye del sentimentalismo barato y del discurso ventajista para dibujar, con realismo, situaciones que cualquiera puede sentir cercanas.
Si odias el cine de Fassbinder y no has visto esta película, dale una oportunidad, quizá a partir de ese momento digas: odio el cine de Fassbinder, menos una película.




domingo, 19 de abril de 2020

LAS VACACIONES DEL SEÑOR HULOT


Es la temporada de vacaciones veraniegas en Europa y Monsieur Hulot (Jacques Tati), como tantos otros, ha decidido pasarlas en la costa francesa, concretamente en L'Hotel de la Plage, en la Bretaña.
Con su inseparable pipa en la boca, Hulot es un tipo tranquilo y pacífico, lo que no impide que se meta en muchos problemas mientras está allí. Aunque se lleva bien con muchos de los otros huéspedes, como la inglesa que está sorprendida por la efectividad de su estilo tenístico o la bella Martine (Nathalie Pascaud), la mayoría se ve obligada a lidiar con los inconvenientes derivados de sus involuntarios desaguisados, pues aunque bondadoso e inocente, Hulot es bastante torpe y va sembrando el caos allá por donde pasa, sin ser consciente de los problemas que está ocasionando, ya que vive el momento de aquello que le tiene ocupado.


El humor de Jacques Tati, realizador, coguionista y protagonista del film, sin ser novedoso, es algo particular. Tiene mucho de inspiración en el slapstick y como ocurre en este tipo de películas que se basan en lo físico, tiene pocos diálogos y cobran especial importancia los sonidos, incluidos los que provienen del fuera de campo.


Así como hay gente a la que le divierte, a otros les resulta poco o nada novedoso, quizá algo reiterativo, poco original e incluso un poco pesado y sus gags no logran arrancarles apenas sonrisas, sobre todo comparado con los grandes maestros del cine mudo y primeros años del sonoro, de los que se le considera heredero.
Otra vertiente, quizá oculta por el sentido humorístico del film, es su valor documental, pues plasma bastante bien cómo era el ambiente en los lugares vacacionales inmediatamente antes de que llegara el gran boom de los años 60.




sábado, 18 de abril de 2020

BAILANDO LA VIDA

Sandra (Imelda Staunton), descubre que su marido, Mike Abbott (John Sessions), recién jubilado, ha estado teniendo una aventura durante cinco años con Pamela Harper (Josie Lawrence), una de sus amigas más cercanas, así que cuando Mike pide el divorcio para casarse con Pamela, Sandra ve que se desmoronan todos las planes que tenía para vivir su retiro junto a su esposo.
En busca de apoyo emocional, sin poder refugiarse en sus actuales amistades, recurre a su hermana, Bif (Celia Imrie), de la que ha estado alejada desde hace diez años debido a sus diferencias. Mike acaba de ser nombrado caballero en recompensa a sus servicios en la policía y Sandra se ha convertido, por tanto, en Lady Abbott, haciendo cuanto sea necesario para aparentar una vida en lo más alto de la sociedad, mientras Bif es una persona despreocupada, que vive el momento, sin preocuparse siquiera de que su apartamento parezca casi una pocilga, siempre que pueda encontrar en él lo que necesita.
Bif acoge a su hermana en su casa y hace todo lo posible para que ella deje de sentirse fuera de lugar, lo que incluye clases de baile para persona mayores. Entre esas personas está Charlie Glover (Timothy Spall), quien, como Sandra, está atravesando un momento crucial en su matrimonio debido a que su esposa, Lilly (Sian Thomas), se está yendo poco a poco por culpa del Alzheimer.
Al dejar sus prejuicios gracias a la nueva energía que le da el baile, Sandra ha de replantearse su vida y pensar si está preparada para dejar su estatus de clase alta y compartirla con alguien que realmente se preocupe de ella.


Nunca es tarde para recuperar los sueños, ni siquiera la edad, los achaques o los golpes que te da la vida son obstáculo para buscar una segunda oportunidad.
Tras descubrir el engaño de su marido e irse a vivir con su hermana, Sandra es consciente de todo lo que se ha perdido y, con reticencia al principio, agarra la vida con ganas y, sobre todo, recupera la convivencia con su hermana y las ganas de disfrutar de las ocasiones grandes y pequeñas que ante ella se presentan.


La película está dirigida a un público muy específico, no creo que a los menores de 50 les llame mucho la atención, pero dentro de eso, cabe señalar que sabe mezclar con destreza drama y comedia, con algunos diálogos que nos traen la sonrisa, incluso la carcajada a los más complacientes. Es cierto que recurre a estereotipos y arriesga poco, pero cumple como entretenimiento y con su mensaje optimista que no renuncia a presentarnos algunas situaciones crudas de la vida. Y, sobre todo, es un placer ver actuar a Timothy Spall, Imelda Staunton, Celia Imrie o John Sessions, entre otros, actores con ese sello característico de la escuela británica que lo mismo valen para un roto que para un descosido, sea drama o comedia, siempre lo hacen bien.




viernes, 17 de abril de 2020

TÍO BOONMEE RECUERDA SUS VIDAS PASADAS


El Tío Boonmee (Thanapat Saisaymar) sufre una insuficiencia renal aguda y decide acabar sus días entre los suyos en el campo. Sorprendentemente, el fantasma de su mujer muerta se le aparece para cuidarle, igual que su hijo, desaparecido hace tiempo, reencarnado en un ser mezcla de animal y humano, su aspecto es el de una especie de yeti o simio con el cuerpo cubierto de espeso pelo negro. Mientras medita sobre los motivos de su enfermedad, Boonmee atraviesa la jungla con su familia hasta llegar a una misteriosa cueva en la cima de una colina, el lugar donde vino al mundo en su primera vida.


El guión se inspira en el libro "Un hombre que puede recordar vidas pasadas" de Phra Sripariyattiweti, un monje del monasterio del bosque Sang Arun, Khon Kaen, publicado el 23 de agosto de 1983.
Apichatpong Weerasethakul, realizador y guionista del film, cuenta que un hombre llamado Boonmee se acercó a Phra Sripariyattiweti, el abad de un templo budista en su ciudad natal, alegando que podía recordar claramente sus propias vidas anteriores mientras meditaba. El abad estaba tan impresionado con la habilidad de Boonmee que publicó un libro sobre el tema. Cuando Apichatpong leyó el libro, Boonmee había muerto. La idea original era adaptar el libro a una película biográfica sobre Boonmee, sin embargo, pronto decidió cambiar para hacer una película más personal, sin dejar de utilizar la estructura y el contenido del libro como inspiración.
A pesar del título de la película, el tío Boonmee no describe ninguna de sus vidas pasadas.
Ganador de la Palme d'Or 2010 en el Festival de Cine de Cannes. Sin embargo, hay que señalar que parte del público que asistió a la proyección en el festival, comenzó a abandonar la sala a los 6 minutos de comenzar la película.
Quizá a quien se fije, le llame la atención que esta entrada vaya etiquetada como "cine español", pero es que el film es una coproducción entre Tailandia, España, Alemania, Reino Unido y Francia. El productor catalán, especializado en cine indie, Luis Miñarro, fue la representación española a través de su lamentablemente desaparecida productora Eddie Saeta.


Laaaargos planos de naturaleza con gran profundidad de campo; historias que, en apariencia nada tienen que ver con el resto, como la de la doncella copulando con un pez; escenas en las que nada ocurre, como la del monje budista que va a ver su familia y al que contemplamos duchándose durante más de un minuto; la excursión, porque eso parece, a lo largo de la misteriosa gruta...
Puesta por las nubes por un sector de la crítica, si te pilla tras una noche de haber dormido poco, se te cierran los ojos seguro. Pero bueno es lo que tiene este tipo de cine que se parece más al arte abstracto que a otra cosa. Es cierto que el cine ha apostado más por su faceta comercial que por la artística en los últimos tiempos y quizá películas como esta nos pillen descolocados o poco entrenados para apreciar eso, el arte que tiene el cine y por el que apuesta el film, olvidándose de cualquier aspecto comercial.
Si la ven y consiguen no dormirse, tal vez disfruten con muchas de sus imágenes o con diálogos como este en el que el protagonista habla de su enfermedad:

- Esto es producto de mi karma.
- ¿A qué te refieres?
- A mi enfermedad. Tal vez he matado demasiados comunistas.
- No importa, lo que cuenta es la intención.
- También he matado infinidad de bichos en mis plantaciones.

Esta claro que es una película difícil y en la que se ofrecen al espectador multitud de interpretaciones, desde los que ven en ella una representación de la pérdida de identidad de los países orientales, Tailandia en este caso, en favor de una occidentalización de la sociedad, hasta quienes observan simplemente su carácter experimental.
De cualquier modo hay que estar bien predispuesto para verla y tratar de descifrar lo que, en muchos momentos, parece indescifrable en su mensaje, si es que lo tiene.