En el Tokio de 1885, Kikunosuke Onoue (Shôtarô Hanayagi), hijo adoptivo de un prestigioso actor de teatro kabuki, descubre desolado que es aplaudido únicamente por ser el heredero de su padre y que, en realidad, el público se mofa de sus interpretaciones, como también lo hace, a sus espaldas, el resto de la compañía. La única persona que se atreve a ser sincera con él es Otoku (Kakuko Mori), la niñera de su pequeño hermanito. Otoku es despedida y a Kikunosuke, enamorado de ella, se le prohíbe verla, por los posibles rumores que desataría su relación con una sirvienta. Kikonosuke huye de casa y animado por Otoku, intentará convertirse en un gran actor para recuperar el reconocimiento de su familia.
El guion adapta la obra de 1938 "Zangiku Monogatari", del japonés Muramatsu Shōfu. Es una pieza del llamado Teatro Shimpa o Nuevo Teatro japonés, historias melodramáticas que contrastan con el estilo Kabuki, más tradicional.
La película está construída principalmente a base de tomas largas, sin apenas primeros planos. Hay una historia de superación del protagonista, pero el relato central, lo que de verdad interesa a Kenji Mizoguchi y lo que pretende transmitir, es una crítica a los sacrificios que se le exigían a la mujer y a la opresión a que se ven sometidas estas, representadas en Otoku que decide sacrificar su propio futuro por el bien de su amado.
Una tragedia romántica bellamente fotografiada y profundamente conmovedora.
























