jueves, 13 de agosto de 2026

LUGARES COMUNES

 


Fernando Robles (Federico Luppi) ya ha cumplido los sesenta y es profesor de literatura en la universidad. Lleva toda la vida casado con Liliana Rovira (Mercedes Sampietro), española, hija de catalanes, ama de casa que colabora trabajando en barrios marginales de Buenos Aires. Su vida puede decirse que es feliz, sin embargo, esta tranquilidad se verá alterada por la jubilación anticipada que recibe Fernando debido a la crisis en el país. Tienen un hijo, Pedro (Carlos Santamaría), casado y con dos hijos, que tiene un buen trabajo como informático, en Madrid, tras haber renunciado a su vocación literaria. Allí vive en una urbanización de clase media acomodada. La relación con el hijo tiene aspectos traumáticos, ya que su vida simboliza todo aquello que Fernando y Liliana repudiaron siempre. Apoyados por su amigo Carlos Solla (Arturo Puig), un abogado de cierto prestigio, Fernando y Liliana toman la decisión de trasladarse a vivir a una chacra en la provincia de Córdoba (Argentina), vendiendo su apartamento, poniendo así fin a sus problemas económicos, con una pensión que no les llega para vivir e iniciando una nueva vida. En el viaje al campo se hacen ilusiones de continuar siendo felices viviendo con más austeridad, pero la experiencia resultará más amarga de lo previsto.


El guion, del propio realizador, Adolfo Aristarain y de Kathy Saavedra, adapta la novela El renacimiento de su primo Lorenzo F. Aristarain. Tanto el guion, como la actriz Mercedes Sampietro, fueron galardonados con el Goya en 2003. Ésta última, también recibió la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián.


La historia de un amor indestructible y romántico que desafía y supera las tentaciones externas y la pérdida de entusiasmo propia del paso de los años. 
Con ese tono discursivo que es cierto tienen algunas películas de Aristarain, en la que expone su manera de pensar y su compromiso con sus ideas, estamos ante un film sobre la misma vida, contada en un tono lleno de lucidez y cargada de valores sociales y de compromiso con las cualidades morales que defiende el personaje protagonista.
En el film se habla mucho, pero los diálogos son tan brillantes que no es que haya que disculpar este asunto, por el contrario, lo que hay que hacer es disfrutarlos. Y además, una historia muy tierna y emotiva.




miércoles, 12 de agosto de 2026

MARTIN (HACHE)

 


Martín Echenique (Federico Luppi) es un director de cine argentino que lleva más de veinte años viviendo en Madrid. No echa de menos a su país porque no cree en las patrias y se niega a recrearse en la nostalgia. Su hijo, al que todos llaman Hache (Juan Diego Botto), tiene 19 años y vive en Buenos Aires con su madre. Ni estudia ni trabaja; callejea y toca su guitarra eléctrica. Después de cinco años sin verse, vuelven a encontrarse en Buenos Aires cuando Hache sufre una sobredosis. La exmujer de Martín propone que el chico viva con su padre. En Madrid les esperan dos personas: Alicia (Cecilia Roth), la amante de Martín, una mujer más joven que él y harta de estar con un hombre que es incapaz de asumir ningún compromiso; y Dante (Eusebio Poncela), un actor que es el mejor y casi único amigo de Martín, y cuyo mayor placer es vivir en la cuerda floja. Martín comparte su vida con gente apasionada, pero él no se permite el lujo de sentir. El que ama está expuesto al dolor, y eso le da pánico.

                             

Dirigida por Adolfo Aristarain con música de Fito Páez, se trata de un drama crudo entre cuatro personajes, que apenas dejan de hablar, con diálogos de estudiada naturalidad y en ocasiones casi filosóficos.


Martin padre es un personaje que hace sufrir a los que tiene cerca, que le aman de veras. Dante, su amigo, se lo hace ver, siendo una especie de conciencia del otro. A la vez, recibe las confidencias de Hache, a quien trata de orientar en su desconcertada juventud. Pero, a su vez, Dante es un personaje contradictorio, un epicúreo, como el se define, que busca en la vida gozar del placer al máximo, ya sea a través del sexo o de las drogas.


El trabajo de Aristarain nos ofrece una visión pesimista del ser humano, con una soledad interior y una condición moral que se ahoga en el egoísmo. Eso sí, la lealtad entre los amigos y los lazos de sangre ofrecen un leve rayo de esperanza.




martes, 11 de agosto de 2026

THE HONOURABLE WOMAN

 


Eli Stein (Aidan Stephenson) es un empresario británico con pasaporte israelí, asesinado ante los ojos de sus hijos cuando se disponen a comer en un restaurante, en una brutal escena que sirve de apertura a la serie dirigida por Hugo Blick, autor también del guion. 
Con el paso de los años, los dos niños, Nessa (Maggie Gyllenhaal) y Ephra (Andrew Buchan), se convertirán en los respetados responsables de la gran empresa de su padre. Nessa se convierte en miembro de la Cámara de los Lores, en una controvertida decisión y su deseo es que la Fundación Stein Group, sirva de puente, mediante iniciativas filantrópicas, que ayude a la reconciliación entre Occidente (Israel incluido) y Oriente Medio. Sin embargo, las buenas intenciones de Nessa saltarán por los aires cuando explote el barril de pólvora sobre el que se sustenta la corporación, víctima de los apetitos económicos y de poder de todos los implicados en el conflicto palestino-israelí. El gobierno británico, la CIA, los mandatarios de Jerusalén y los grupos árabes que se mueven en Gaza, empiezan a tirar de sus hilos, todos tienen alguna implicación, no solo por el negocio en sí, sino por lo que este supone. La narración no sugiere quién está en el lado correcto de la historia, porque cada cual lleva sus muertos, engaños, mentiras y traiciones a sus espaldas en este turbulento avispero que es Medio Oriente, en el que, unos por ideología y otros por intereses comerciales (ya saben aquello de "A río revuelto..."), tratan de hacer valer sus razones. 
El entorno en que se desenvuelva la serie es propicio para el suspense, la tensión y el misterio, en la mejor tradición de autores británicos que todos recordamos (Greene, Le Carré, Forsyth...), porque aquí, los espías y su enrevesado mundo, cobran especial protagonismo. Lo cierto es que la serie, producida por la BBC, está magníficamente rodada, con interpretaciones muy logradas, un peso muy grande del elemento femenino y planos muy cuidados, algunos realmente conseguidos y llamativos, en este producto que mezcla historia y ficción a la perfección. Una serie que merece mucho la pena y de la que yo saco mi particular lectura: Aquello no hay quien lo arregle, son tantos los intereses, los muertos, el odio y el rencor que arrastran unos y otros que el conflicto tardará generaciones en resolverse una vez que acabe la lucha armada y como, al parecer, ésta no termina, ni tiene visos de hacerlo, pues ya me dirán ustedes.




lunes, 10 de agosto de 2026

CENIZAS DEL PARAÍSO

 


Dos muertes inician la historia. La primera es la del juez Costa Makantasis (Héctor Alterio), que muere al caer desde la terraza del Palacio de Justicia. La segunda es la de Ana Muro (Leticia Brédice), una joven de veintidós años, novia del menor de los hijos del juez, cuyo cadáver, atravesado por quince puñaladas, es encontrado esa misma noche en la casa del Juez. Cada uno de los tres hijos del Juez se acusa a sí mismo de ser el único autor del crimen de la muchacha. Una jueza, la doctora Beatriz Teller (Cecilia Roth), será la encargada de resolver el caso, de desarmar la trama de los hermanos Makantasis y de descubrir las conexiones entre ambas muertes.


Una narración no lineal, en la que cada uno de los acusados tiene su propio flashback. Nicolás (Daniel Kuzniecka), Pablo (Leonardo Sbaraglia) y Alejandro Makantasis (Nicolás Abeles), batallan por demostrarse culpables, conocen, cada uno, piezas distintas de la trama del asesinato. Pero no hay sólo un crimen a desvelar. Indagando en profundidad en el núcleo de esas vidas, como si se atravesaran capas de un mismo objeto, una revelación provoca otra, creando la ilusión de acercarse al secreto compartido y enterrado. Recorriendo los momentos, las imágenes de estas realidades diversas, incluso contradictorias, surge la víctima, Ana. La doctora Teller es quien intentará armar el rompecabezas. Todo cambiará para ella cuando se interne en estas vidas. Descubrirá que ella misma forma parte de la historia que crece en los expedientes, que hay más de una verdad y que quizás no haya siquiera la posibilidad de una mínima justicia.


Dirigida por Marcelo Piñeyro, la película transcurre en la Argentina de hoy, un país extremo, violento, corrompido, lujoso y miserable, lúdico y represor. Un país embelesado por sus devaneos europeizantes, pero sometido por la otra Argentina, la injusta y la corrompida. 
Un argumento en el que se entremezclan enrevesadas pasiones, ambiciones y corruptelas, bien construido y en el que la intriga se va entregando en pequeñas dosis al espectador.




viernes, 7 de agosto de 2026

ÚLTIMOS DÍAS DE LA VÍCTIMA

 


Raúl Mendizábal (Federico Luppi) es un asesino a sueldo que trabaja para clientes anónimos. Cuando recibe el encargo de eliminar a Rodolfo Külpe (Arturo Maly), antes debe investigarlo. A medida que lo vigila, la rutina de seguimiento hace que aparezcan cosas que no encajan, entre otras la aparición de una mujer que era la esposa de su anterior víctima.


Adaptación de la novela del mismo título del argentino José Pablo Feinmann, autor también del guion junto al propio realizador Adolfo Aristarain.


Todo en la película funciona de manera ajustada mientras vamos descubriendo las capas que conforman la personalidad de este hombre que se mueve en el anonimato, implacable y frío en su trabajo, humano en su vida diaria y en las relaciones que la componen. 
Brillante la presentación del personaje en las primera secuencias, en que vemos a Mendizábal deambular por un apartamento lujoso, que luego descubrimos no es su hogar. Se sirve un trago y come un canapé que hay en el frigorífico. Pone música y espera. Al poco tiempo llega Carlos Ravenna (Julio De Grazia), el propietario, involucrado en una cooperativa de construcción de viviendas que está en la quiebra. Mendizábal cumple con su trabajo.
A partir de ahí y del siguiente encargo que recibe, se desarrolla una trama en la que el suspense cobra importancia y en la que vemos desfilar a unos personajes que se nos hacen cercanos, igual que los entornos por los que transcurren sus vidas.
Entretenida, bien construida y mejor interpretada.




jueves, 6 de agosto de 2026

UN LUGAR EN EL MUNDO

 


Mario (Federico Luppi) y Ana (Cecilia Roth), voluntariamente exiliados de Buenos Aires, viven en un remoto valle argentino con su hijo Ernesto (Gaston Batyi), de 12 años. Mario dirige una escuela y una cooperativa de lana; Ana, una médico, dirige una clínica con Nelda (Leonor Benedetto), una monja progresista. A esta familia idealista llega Hans (José Sacristán), un geólogo español de vuelta de muchas cosas, que inspecciona la tierra para el cacique local, para ver si se puede construir una represa para generar energía hidroeléctrica, lo que obligaría a los campesinos a dejar la tierra y trasladarse a la ciudad.


Mediante un largo flashback que ocupa toda la película, un Ernesto ya adulto, que regresa por un día al valle, rememora su infancia y las circunstancias que han determinado su vida hasta entonces. 
La película fue premiada con Concha de Oro del Festival de San Sebastián en 1992 y, en el mismo año, con el Goya a la mejor película extranjera de habla hispana.


Con guion y realización de Adolfo Aristarain, el poder, la corrupción, las clases sociales, la cultura, la amistad o el amor toman presencia en la película que va más allá de los posicionamientos políticos, para convertirse en una entrañable historia llena de emociones y sueños rotos, en la que el amor por la tierra que nos sustenta se nos contagia a través de unos personajes llenos de magnetismo y muy bien interpretados que, de vez en cuando, nos regalan diálogos cargados de intención y poesía.




miércoles, 5 de agosto de 2026

UN OSO ROJO

 


Oso (Julio Chávez) nunca ha superado la separación de su esposa e hija después de haber sido condenado por robo a mano armada y homicidio y enviado a prisión. Ahora, tras siete años de cárcel, está en libertad condicional, para conseguir por fin su parte del dinero y reunirse con su familia o, al menos, reparar el daño causado.


Oso ha perdido el afecto de Natalia (Soledad Villamil), su esposa, que ahora vive con otro hombre, un obrero sin trabajo y adicto al juego. Su pequeña hija Alicia (Agostina Lage), que tenía un año cuando ingresó en prisión, apenas lo recuerda, pero él está dispuesto a recuperarla y a reparar los daños causados tras años de ausencia, pues la familia está en apuros económicos. Decide entonces proteger a su hija sin abandonar el mundo del delito.


La película nos habla de un hombre marginal y justiciero que parece destinado a un final violento y trágico, en el entorno duro de un suburbio de Buenos Aires, con boliches (bares) poblados de gente dudosa, entorno deprimente, gente bebiendo mate a todas horas, calles peligrosas y plagadas de delincuentes, y Oso caminando cual vaquero urbano, presto a apretar el gatillo de su revólver al menor movimiento extraño. La periferia de Buenos Aires como lugar de marginalidad y desesperanza. 
El uruguayo Israel Adrián Caetano, sabe imprimir ritmo y sabor a un relato emocionante y que mantiene la atención del espectador. El retrato de la barbarie, fruto de la decadencia y la impunidad, de un submundo en el que, aunque haya leyes, están en manos de personas corruptas y el contexto resulta irrespirable.