miércoles, 30 de septiembre de 2020

THE ESCORT

 


Desesperado por una buena historia, un periodista adicto al sexo se lanza al mundo de las escorts de alto nivel cuando comienza a seguir a una joven prostituta graduada en Stanford.


No dejarse llevar por las apariencias, sería la primera advertencia ante este film que, a pesar del título y de lo que pudiera pensarse, no es sino una historia romántica con cierto regusto a Pretty Woman. La idea de partida, no está mal, incluso tiene algunos momentos interesantes, pero pienso que el guión no ha sabido acertar con el camino y en este navegar entre la comedia y los argumentos, por decirlo así, más serios, naufraga.


No esperen una película erótica, ni siquiera imágenes sexualmente explícitas, nada de eso, todo muy comedido, pues como queda dicho, la narración va por otros caminos y desde prácticamente el comienzo queda claro que todo va ser bastante suave y nada perturbador, tratando asuntos como la prostitución de lujo o la adición al sexo de manera banal y nada profunda a cambio de resultar amable y muy convencional.




martes, 29 de septiembre de 2020

HISTORIA DE UNA MAESTRA

Josefina Rodríguez, que a la muerte de su marido, Ignacio Aldecoa, en 1969, tomó el apellido de él y conservó la R de Rodríguez, para sus obras literarias, decía de sí misma que fue maestra por vocación y escritora por accidente.
Su labor literaria quedó relegada cuando fundó, en 1959, en Madrid, el colegio Estilo, una escuela inspirada en la Institución Libre de Eseñanza que, desde entonces, ocupó todo su tiempo.
Aparte de un par de publicaciones, nada salido de su pluma llegó a la imprenta hasta la década de los 80.
Esta novela es de 1990 y en ella vuelca sus propios recuerdos y experiencias como maestra a través de Gabriela, la protagonista, una maestra proveniente de familia de clase media baja que supone todo un recorrido por la España de los años 20 y 30, hasta la Guerra Civil.
Algunos momentos importantes de la vida de Gabriela, los hace coincidir la autora con hechos relevantes de la propia Historia de España.
Así el día que Gabriela sale de la Escuela Normal de Oviedo tras recoger las notas de los últimos exámenes, aprobados y que le darán derecho al título de Maestra Nacional, contempla el paso de un cortejo nupcial. La novia parece un poco triste o, al menos, no del todo feliz y el novio, un joven en uniforme militar, tiene la mirada en algún punto indeterminado de la lejanía. Al leer la breve nota que publican los periódicos del siguiente día sobre el enlace, encuentra dos nombres que no le dicen nada: Carmen Polo Martínes Valdés y el teniente coronel Francisco Franco, han contraído matrimonio el 16 de octubre de 1923 en la Iglesia de San Juan de Oviedo.
Su hija Juana llega al mundo el 14 de abril de 1931 y el día que fallece su padre, es el 18 de julio de 1936.
Los recuerdos de Gabriela nos llevan a conocer la vida de aquella España atrasada y llena de atavismos que ella conoció por sus destinos en un pueblo aislado de las montañas del Norte, en la Guinea Española más tarde, hasta que contrae unas fiebres que la traen de nuevo a la Península, donde contrae matrimonio con otro maestro, Ezequiel, que ejerce la docencia en un pueblo montañés próximo al que ella está destinada y juntos se trasladan a una zona minera, donde conocen, sufren y, sobre todo Ezequiel, participa de las frustraciones y anhelos de mejora de los mineros hasta que llega la República, plagada de esperanzas por su programa de mejora de la enseñanza, esperanza que se verá frustrada, pues la mayoría de las cosas quedan en agua de borrajas.
Así hasta el estallido de la Guerra y la tragedia con que la familia pagará las consecuencias de sus ideas renovadoras y progresistas.
Una novela muy interesante, no solo por su recorrido por los acontecimientos trascendentales en nuestra reciente historia, sino por el retrato que hace de pueblos y gentes anónimas de la montaña leonesa. Campesinos, mineros, sacerdotes, humildes comerciantes, señores rurales y otras gentes, van desfilando por la novela ofreciendo un testimonio de primera mano de lo que era la España de entonces en tierras de Castilla, de León y por extensión en tantos otros lugares de la geografía nacional que, con sus peculiaridades, no se diferenciarían tanto de aquellos en los que la lucha por la supervivencia diaria, los fríos y calores, las calamidades, la falta de medios y la ignorancia suponían el día a día de su humilde existencia.



lunes, 28 de septiembre de 2020

SHOWGIRLS

 


La joven y ambiciosa Nomi Malone (Elizabeth Berkley) viaja a Las Vegas con el objetivo de convertirse en una estrella del espectáculo. Empieza trabajando como bailarina de strip-tease, pero acaba consiguiendo una audición para bailar en el coro de una obra del Casino Stardust, donde trabaja la starlette Cristal (Gina Gershon). Sin embargo, Nomi no tardará en darse cuenta de que el mundo que la rodea es más duro y menos brillante de lo que pensaba.


No voy a ser yo quien defienda esta película, ni siquiera quien la recomiende, pero sí que romperé una lanza a su favor en contra del despiadado trato a que fue sometida en su momento por los críticos estadounidenses, portavoces de una sociedad hipócrita que no tolera un constante desfile de desnudos femeninos, pero a quien le parece totalmente natural cualquier film que muestre sofisticadas formas de tortura, venganzas sangrientas o escenas justicieras en que se salva al mundo a base de acabar de forma violenta con quien se oponga a lo políticamente correcto. Y es que el film es lo que es y no lo que se nos ha pretendido hacer ver que era, una crítica o, al menos, una parodia del mundo de los sohws pseudopornográficos de streptease, a los espectáculos que se ofrecen cada día en Las Vegas y en otros lugares, con las bailarinas en topless, pretendidamente artísticos, pero a los que el público, mayoritariamente masculino, va a ver carne y, por ende, y alrededor de todo eso, los abusos a que se ven sometidas las chicas que, ahora, empiezan a hacerse públicos timidamente, pero que siempre han existido y que eran conocidos y tapados o ignorados.


El culmen de esta hipocresía, llegó con las las 13 nominaciones y 7 premios Razzie. Pero ahí estaba Paul Verhoeven, europeo, con otra visión de las cosas, que no solo no hizo mucho caso de todo esto, sino que tuvo la torería de acudir a recoger su Razzie. Peliculas iguales o mucho peores que esta, sobre esta temática o parecida, hemos visto muchas veces, pero claro, se ponía la cortinilla ante unos pechos desnudos y con eso se salvaba la moral. En fin. 
La película tiene un interesante argumento de sueños de triunfo, envidias, abusos y todo eso que rodea en ocasiones al mundillo artístico y más en modalidades como la del cabaret y similares consideradas de segunda. La película fue un éxito de taquilla y cuando se puso en el mercado en versión vídeo doméstico, también recaudó lo suyo. Hoy es considerada como una película de culto para cierto sector de público. Repito lo que decía más arriba, ni voy a defenderla, ni a recomendarla, pero no tengan reparo en verla, sin entrar en detalles, les resultará entretenida.




viernes, 25 de septiembre de 2020

WHITE GIRL

 


Leah (Morgan Saylor) es una joven universitaria de melena rubia oxigenada y cautivadora sonrisa en busca del placer a cualquier precio en el verano neoyorkino. Entre un curso y otro de la universidad, tiene un trabajo para las vacaciones y, al tiempo que se droga con su compañera de cuarto, Katie (Bobbi Salvör Menuez) y aspira rayas con su jefe, Kelly (Justin Bartha), se enamora de Blue (Brian Marc), un joven que vende drogas en una esquina de su barrio. En pocos días, los dos están vendiendo bolsas de diez dólares a su jefe y sus amigos del centro y dándose la buena vida. Pero el amor de verano se detiene cuando arrestan a Blue y ella se queda con una gran bolsa de coca. Buscará la ayuda de un abogado llamado George (Chris Noth), con unos honorarios excesivos, se encuentra endeudada mientras cruza todos los límites para recuperar a Blue.


La realizadora y guionista del film, Elizabeth Wood utilizó algunas anotaciones del diario de su época adolescente, con experiencias propias, como parte del argumento.
Esta película supuso el debut en la gran pantalla de la directora norteamericana.
 

Sexo, drogas y jóvenes, ese es el argumento sobre el que gira la película que escandalizó un poco cuando fue estrenada, pero que yo pienso que no es para tanto, eso del sexo explícito es una milonga, pues de explícito nada y salvo el pecho de alguna de las actrices, algo a lo que ya estamos acostumbrados, no se ve nada. Además, como dijo su realizadora y guionista, parece que no puedes poner nada de sexo en una película y, sin embargo, la llenas de tiros y muertes violentas y nadie se escandaliza. 
El film nos pinta un mundo de excesos con las drogas y unos jóvenes a los que parece que solo les interesa la diversión, por un lado y, en el caso de los traficantes, el dinero fácil. Tampoco es que la cosa tenga mucho más recorrido más allá de que nos presenta las cosas sin ambages y de manera bastante cruda y realista. 
Por cierto, el título no se refiere solo a la protagonista, es un juego de palabras, pues la "chica blanca" o la "dama blanca", es como se conoce en el argot a la cocaína.




jueves, 24 de septiembre de 2020

¡QUE SUENE LA MÚSICA! (MILITARY WIVES)

 


Con sus esposos y parejas participando en una peligrosa misión británica en Afganistan, un grupo de mujeres que viven en una base militar británica, crean un coro que ayudará a crear fuertes vínculos entre ellas. 
Sin proponérselo, se verán en el centro mediático de una especie de fenómeno global de coros integrados por esposas de militares. A medida que los lazos entre el grupo se consolidan la música transformará sus ansiedades y temores en amistad y buen humor.


Existe una asociación llamada Military Wives Choirs (Coros de Esposas de Militares) integrada por un montón de coros de mujeres unidas de algún modo al ejército (hermanas, madres, hijas, etc.), extendida por bases militares británicas en el Reino Unido y en el extranjero. La idea del primer coro surgió de dos esposas de la Guardia Escocesa, mientras sus esposos estaban desplegados en Afganistán en 2009. Así empezó todo, hasta hoy, y esa historia real es la que inspira el guión del film. 
Peter Cattaneo regresa de nuevo a la gran pantalla con esta comedia dramática de sencillo planteamiento pero muy bien resuelta para conseguir salir con éxito del melodrama facilón a que parece abocada por momentos. Bien arropadas por un conjunto de secundarios, sobre todo secundarias, ya que es una película casi únicamente de mujeres, con personajes muy bien definidos, prácticamente todo el peso del film recae sobre el dúo protagonista, con unas maravillosas Kristin Scott Thomas y Sharon Horgan, en un duelo de personajes y caracteres diferentes en el que descansa también la parte cómica del film que nos llevará a momentos muy divertidos. 
La banda sonora incluye canciones conocidas que van desde Cindy Lauper a Yazoo o el Ave Maria de Schubert.


A partir de cierto momento, en la película, sin perder el tono de comedia, tomará más peso la parte sentimental y afectiva que seguro a más de uno le arrancará una lagrimilla, pues los momentos emotivos están muy conseguidos. Quizá a alguien le parezca que, como dicen los entendidos, el film arriesga poco y recurre al manual clásico, pero es que eso también hay que saber hacerlo para conseguir que el espectador mantenga la atención y se vea subyugado por lo que está viendo, como creo es el caso. Y todo ello, con un toque british, tanto en el pulcro acento de sus interpretes, como en la manera de retratar situaciones, que tiene ese algo especial que distingue al cine británico.
No es una película bélica, ni siquiera militarista, su argumento va por otro camino, la historia de unas mujeres que buscan lazos de unión para sentirse más fuertes.
Entretenida, bien hecha, divertida, conmovedora y que, sin ser un gran film, merece la pena ver y disfrutar.




miércoles, 23 de septiembre de 2020

LA VECINA DE AL LADO

Matthew Kidman (Emile Hirsch) es un estudiante de último año de secundaria inteligente y muy ambicioso que nunca ha experimentado ningún tipo de episodio emocionante en su vida que, hasta el momento, se centra en prepararse para ingresar en la universidad de Georgetown como primer paso para adentrarse en la política y poder culminar su sueño de participar algún día en la carrera para ser presidente del país.
Aunque se siente feliz de haber sido aceptado en la universidad en que quería ingresar, también está insatisfecho y anhela hacer algo escandaloso como ve hacer a sus compañeros de estudios.
Los acontecimientos toman un giro cuando la chica de sus sueños se muda a la casa de al lado. Ella, sin duda, llama la atención por su belleza y estilo y más adelante viven una situación divertida cuando la chica lo sorprende mirándola a través de la ventana de su dormitorio. La joven posee la habilidad de hacerle tomar riesgos y aventurarse a cosas que él nunca creyó que podría permitirse hacer. Poco a poco empiezan a citarse y comienzan a vivir un idílico romance. Esto vuelve a cambiar cuando descubre que su antigua profesión, que ella evita mencionar, se relaciona con la industria del cine para adultos, de hecho era una conocida actriz porno. Surgirán más conflictos cuando su anterior productor la persuade para que regrese al "negocio". 


Película pensada para el entretenimiento que, sin embargo, a pesar de lo que uno espera de estos productos, no tiene mal arranque, con momentos divertidos y originales apartándose de la chabacano en que caen en ocasiones este tipo de films. Sin embargo, hacia el final, a partir de un giro de guión de esos que te dejan con la boca abierta pero para mal, pensando que los guionistas se creen que el espectador es tonto y se le puede meter cualquier cosa, la película decae y toma un camino facilón y, en cierto modo incongruente.


No está mal para pasar un rato entretenido sin tener que preocuparse demasiado por lo que nos cuenta que no es nada nuevo aunque sí es cierto que resulta original y algo novedoso.




martes, 22 de septiembre de 2020

CUENTOS COMPLETOS (IGNACIO ALDECOA)

Ignacio Aldecoa, nacido en Vitoria en 1925, escritor que hoy yace casi en ese olvido que a veces el tiempo depara también a los mejores, además de algunos libros que aparecen entre los que componen cualquier lista detallada sobre literatura española de siglo XX, es uno de los mejores autores españoles de relatos cortos y no creo pecar de exagerado. Sus Cuentos completos, editados y prologados por su viuda, Josefina Rodríguez, que tomó el apellido de él tras su prematura muerte cuando tan solo contaba 44 años, son una auténtica delicia, una maravilla de la prosa. Como dice Josefina en el mencionado prólogo: Ignacio era un narrador de raza. Para él, contar historias era una manera de vivir. Contarlas del modo más eficaz y con el lenguaje más bello y expresivo, la meta a la que le conducían su talento, su esfuerzo y su voluntad apasionada de perfección.
El cuento alcanza en la pluma de Aldecoa la naturaleza de sublime, al nivel que pueda tener en autores como Clarín, Borges, Cortazar o Chejov, por su lenguaje depurado, la certeza de sus observaciones y el descarnado retrato que logra transmitir al lector de aquella España gris de posguerra. Plagados de personajes cotidianos, reconocibles, perdedores y soñadores, pobres y clases medias, aspirantes a todo, buscadores de tesoros escondidos, usureros, buscavidas, vagabundos, señoritas bien y menos bien, mediocres oficinistas, enriquecidos con las miserias de los demás, aprovechados de la vida, perseguidos de la sociedad y la policía, maledicentes, cotillas, pobres hombres y mujeres y tantos otros, desfilan por las páginas del libro componiendo un delicado y apetecible festín literario del que los amantes de la lectura, los que no distinguen entre mayor o menor, entre relato breve o novela, sino solo entre buena, mediocre o mala, disfrutarán sin duda.
Como curiosidad, el relato que abre el libro, que guarda el orden cronológico en que fueron escritos, transcurre en tierras zamoranas y comienza así:

En el último pueblo en que actuaron con alguna fortuna fue en Toro. En el último pueblo que tuvieron para comer fue a tres leguas de Zamora por occidente, donde convinieron separarse, una legua más allá, junto a la caseta del peón caminero, a la entrada de Sayaguillo del Camino.