Paulina Escobar (Sigourney Weaver) es una activista política que vive en un país sudamericano recién salido de una dictadura (aunque no se nombra en ningún momento, perfectamente identificable con Chile). Una noche lluviosa, su esposo llega a casa gracias a la amabilidad de un desconocido, el Dr. Roberto Miranda (Ben Kingsley), que le ha llevado en su coche. Ese encuentro fortuito despierta los demonios del pasado en Paulina, pues cree reconocer en la voz de Miranda, al hombre que la torturó y violó mientras permanecía con los ojos vendados. Miranda, estupefacto, niega tener conocimiento de tales hechos, pero Paulina está decidida a vengarse, mientras su esposo se debate entre las pretensiones de su mujer y el cumplimiento de la ley, y el Dr. Miranda se ve obligado a soportar el cautiverio en tanto todos buscan la incierta verdad sobre el oscuro pasado.
El film adapta la obra teatral del mismo título, del chileno Ariel Dorfman (que es coautor del guion y coproductor de la película), ganadora del prestigioso Premio Tony de teatro.
Los exteriores se rodaron en tierras gallegas, en los acantilados de Punta Frouxeira (en Valdoviño) y en Meirás (Ferrol), donde se localiza la casa en que transcurre la mayor parte de la acción.
Este drama dirigido por Roman Polanski, es un retrato de la compleja lucha de voluntades, tanto desde una vertiente política como psicológica, entre los tres personajes protagonistas. El enfrentamiento entre ellos y los cambios de poder que se van sucediendo entre los tres plantean cuestiones de justicia y venganza, especialmente en relación con el castigo de los criminales y violadores de los derechos humanos que encontramos en cualquier dictadura.
























