viernes, 30 de septiembre de 2022

JOVEN Y BONITA

 


Isabelle (Marine Vacth), una hermosa joven de 17 años que pertenece a una familia de clase alta de París, parece tener el mundo a sus pies. Pero tras un verano en el que la pérdida de la virginidad le resulta decepcionante, un viaje de autodescubrimiento sexual la embarcará a partir del otoño en una doble vida: estudiante de día y prostituta de lujo por las tardes.


La joven Isabelle, menor de edad aún, contacta a través de su página web y de mensajes en su móvil con clientes maduros y llega a sentir cierto afecto por uno de ellos, George (Johan Leysen), prácticamente un anciano, casado y que tiene una hija bastante mayor que la propia Isabelle. Cuando Georges muere de un infarto mientras practicaba sexo con Isabelle en un hotel, ella huye pero la policía investiga y la identifica, poniéndolo en conocimiento de su madre la doble vida que lleva su hija, lo que supone un tremendo shock para la madre y, en cierto modo, una situación perturbadora para la tranquilidad familiar.


La película reflexiona sobre las actitudes de cierta juventud, acomodada, sin necesidad económicas perentorias y con una vida aparentemente resuelta. Isabelle lo tiene todo: una familia con madre divorciada y un nuevo compañero que le da estabilidad, sin conflictos aparentes con el padre, que pasa su pensión puntualmente y le hace regalos a su hija en Navidad y en su cumpleaños y que, a su vez ha rehecho su vida en un nuevo matrimonio; un hermano con el que se lleva bien en lo que cabe; estudia en un centro de élite... ¿Por qué ha llegado a donde ha llegado?, seguramente ni ella lo sabe: ¿Morbo?, ¿nuevos retos?, ¿afán de aventuras?...


Sin profundizar en consideraciones morales, simplemente exponiendo hechos que se nos antojan creíbles, de manera sencilla y cercana, François Ozon abunda en algunos de los temas y situaciones que se han vuelto constantes en su cine y deja que sea el espectador quien saque consecuencias o halle motivos, si es que los hubiere o, en todo caso, que nos quedemos como la madre de Isabelle preguntándonos ¿por qué?, sin saber dar una respuesta consecuente.




jueves, 29 de septiembre de 2022

LA CHICA CON LA MALETA

 


Aida Zepponi (Claudia Cardinale) es una pobre y bella muchacha, bailarina en los tugurios de Milán, que es seducida por un señorito de Parma. Pero la inocente joven es abandonada cuando da un paseo con él en su descapotable. Intentando localizarle, Aida pregunta por él en la mansión en que vive su familia. Ante el desconsuelo y desamparo de la chica, el hermano del seductor, un adolescente de 16 años, se apiada de ella y le ofrece su ayuda.


Aunque con un fondo de denuncia social que la emparenta con el neorrealismo, no es el argumento lo más llamativo del film, su asunto central, el enamoramiento de dos personas de diferentes edades y clase social, con una formación y unas perspectivas de futuro absolutamente distintas, ha sido llevado a la pantalla, de formas variadas y con todos los matices que se quiera, en innumerables ocasiones, es la historia de un amor imposible. Sin embargo estamos ante una película especial, desde su fotografía hasta el tratamiento de los personajes, a cuya evolución asistimos, son muchos los detalles llamativos de un film plagado de secuencias maravillosas en el que los diálogos dejan paso al más puro lenguaje cinematográfico.


Y además está Clauida Cardinale, claro, a la que Valerio Zurlini le dio el papel que para algunos es el mejor de su carrera, el de la inocente Aída, una joven sin demasiada suerte en la vida. En esta amarga historia de amor mostró que también tenía grandes dotes de actriz, aunque más medio siglo después sigamos recordando su interpretación por su diáfana belleza al bajar la escalinata en albornoz, con la cabellera envuelta en una toalla de baño, a los compases de “Celeste Aída” de Verdi. Más que una imagen erótica, un icono del cine italiano.




miércoles, 28 de septiembre de 2022

VÍCTIMA

 


Melville Farr (Dirk Bogarde) es un prestigioso abogado inglés felizmente casado con Laura (Sylvia Syms). Sin embargo, detrás de su apariencia conservadora se esconde un homosexual que ha tenido un escarceo con un joven llamado Boy Barrett (Peter McEnery), a pesar de que le había prometido a su mujer que esa etapa de su vida ya estaba superada. El abogado se verá envuelto en un caso de chantaje, pues un hombre tiene fotos de él con el joven que, para proteger a Farr, ha estado robando dinero a la empresa en que trabaja a fin de pagar lo que le piden para no dar publicidad a las fotos. El joven es detenido por el robo y acaba suicidándose en la celda de comisaría. El abogado se siente culpable por no haber atendido las llamadas de auxilio del muchacho, con el que ya había roto, aunque el chico seguía enamorado, pensando que quería chantajearle. Conocido su error y el triste final de Boy, Farr se propone descubrir y denunciar a los extorsionadores, aunque ello suponga el final de su exitosa carrera y su no menos brillante futuro.


Película muy adelantada a su tiempo, ambientada en una época en la que la homosexualidad era todavía considerada un delito que podía implicar penas de cárcel. Es cierto que aunque en 1961 (año de la película), la policía británica tendía a ser indulgente en su tratamiento a los "delincuentes" homosexuales, no sería hasta la promulgación de la Ley de Delitos Sexuales de 1967 que la homosexualidad consentida entre hombres mayores de veintiún fue despenalizada. Incluso entonces, quedó establecida una edad de consentimiento desigual (dieciséis años para la actividad heterosexual), se aplicó solo a Inglaterra y Gales (le siguió Escocia en 1980 e Irlanda del Norte en 1982) y no se aplicó a la Marina Mercante o las Fuerzas Armadas. La Ley de Justicia Penal y Orden Público de 1994 redujo la edad de consentimiento homosexual a dieciocho años y una enmienda a la Ley de Delitos Sexuales de 2000 la redujo aún más a dieciséis, trayendo la paridad con la actividad heterosexual.
Algunas salas de cine norteamericanas se negaron a proyectar el film alegando que se pronunciaba la palabra homosexual y hubo algún actor (y actriz) que rechazó papeles en la película debido al tema que trata.
Vista hoy en día nos puede parecer increíble el impacto que causó por la forma indirecta, incluso algo oscura, en que plantea el asunto de la homosexualidad. Sin embargo, poniéndose en el momento, no cabe duda de que fue absolutamente innovadora, incluso valiente y arriesgada, siendo considerada hoy en día como una obra pionera.


Hay quien considera que el único valor de este film está en lo expuesto anteriormente y que naufraga en todo lo demás, sin embargo, yo pienso que la película tiene más cosas: Las conseguidas interpretaciones de Bogarde y Syms, sobre todo en las escenas en que aparecen ellos dos, con unos diálogos y unos gestos que muestran todo el dolor interno que ella padece por la condición de su esposo, del que está profundamente enamorada, escenas muy bien dramatizadas en que ambos dan toda una lección de interpretación. El film, además, tiene un argumento que incluye una cierta dosis de misterio e intriga que creo que Basil Dearden maneja bastante bien, pues aunque en un determinado momento del film conocemos quien es el enlace, el "correo" que los extorsionadores emplean para contactar con las víctimas y recibir los pagos, no sabemos quién está detrás de aquella trama criminal, llegando a sospechar de otros personajes hacia quienes conduce con habilidad nuestras sospechas el realizador, para no revelarse todo el misterio hasta el final. 
En definitiva, una película, en efecto pionera y poco conocida, pero también con detalles que hacen que su visionado resulte de lo más interesante.




martes, 27 de septiembre de 2022

EL MENSAJERO

 


Inglaterra, primeros años del siglo XX. Los señores Maudsley, de la alta sociedad inglesa, han invitado a "Leo" Colston (Dominic Guard), un compañero de clase de su hijo a pasar unos días de vacaciones con ellos. El recién llegado se hace amigo de Marian (Julie Christie) la hermana veinteañera, una belleza a punto de comprometerse con Hugh Trimingham (Edward Fox), un vizconde, de buena apariencia con el rostro marcado por una fea cicatriz fruto de una herida recibida en la guerra contra los boers . Leo será utilizado por Marian para enviar cartas a su amante, Ted Burgess (Alan Bates), que trabaja una granja vecina, un tipo con fama de rompecorazones, de modales rústicos.


De nuevo, Joseph Losey vuelve a recurrir al dramaturgo y Premio Nobel, Harold Pinter, en la que sería su última colaboración, para escribir el guión, en este caso, una adaptación de la novela "El intermediario" (The Go-Between), de Leslie Poles Hartley, publicada en 1953.
Con una delicada ambientación, la fotografía de Gerry Fisher se recrea en el paisaje de Norfolk, en su flora y su fauna, el lento discurrir del río y las tomas profundas de la hermosa campiña. Escenas magníficamente planificadas y una llamativa manera de introducirnos en la forma narrativa que adopta la película. A esto, añadir las espléndidas actuaciones de todo el elenco, con una Julie Christie de etérea belleza y la presencia arrebatadora de Alan Bates.
El film fue premiado con la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1971.


En la película asistimos al despertar de Leo, en plena transición de la niñez a la adolescencia, a punto de cumplir los 13 años. Él será, ya anciano, quien nos acerca a sus recuerdos de aquel verano en el que actuó como un pequeño Mercurio, mensajero de unos dioses entre los que se mueve y cuya forma de actuar no acaba de comprender, aunque intuye que participa en algo turbio y se muestra incómodo, porque los dos varones que se disputan el amor de Marianne, le caen bien, cada uno a su manera y por motivos diferentes. 
Bien parece que aterrizamos, no ya en un mundo caduco y que está desfasado, sino en otro planeta: Un niño de trece años preguntando qué hay más allá del galanteo, así llama él a eso de darse besos e intercambiar caricias, como dice, él está convencido de que hay algo más y pregunta a los mayores que le responden con evasivas ¿Se imaginan a un niño de 13 años actual preguntando por esos misterios? Claro, para un preadolescente de ahora, ya no hay tal misterio. 
Un mundo en que también está muy presente la división de clases que Joseph Losey pone en solfa con cierta delicadeza y un leve brochazo satírico, casi de humor negro, con dos escenas descollantes: El partido de cricket y la comida y fiesta posterior, y la impagable escena del rezo diario en que se reúnen los habitantes de la casa con la servidumbre para orar. Toda la hipocresía de una sociedad acomodada a la que los plebeyos le huelen mal, resumida en una sola escena. 
En definitiva, los recuerdos de un tiempo pasado que parecen los de un mundo perdido, algo que, en ocasiones, nos ocurre a todos. Una película que, además, contiene muchos momentos de una gran belleza plástica.




lunes, 26 de septiembre de 2022

ACCIDENTE

 


Una joven estudiante de Oxford se ve envuelta en un accidente, como consecuencia del cual muere su novio. Desesperada, sólo encontrará consuelo en un sereno y cálido profesor universitario.


El guión, del dramaturgo y Premio Nobel de literatura Harold Pinter, adapta una novela del británico Nicholas Mosley publicada en 1965.


Un largo flashback que ocupa la mayor parte del film, nos lleva a las situaciones vividas por los personajes antes del accidente. La película, con una trama aparentemente intrascendente, con diálogos deliberadamente insustanciales, con los que remarca el anodino ambiente que retrata de unos seres que viven una vida cómoda pero plagada de apariencias que se cuidan mucho de mantener para no romper el estatus que ocupan. 
Bajo la superficie subyace un mundo de hipocresía y doble moral, de dominados y dominantes, de ingenuos e interesados, de víctimas y verdugos, en el que los egoístas y los que mejor sepan manipular a los demás, se alzarán con el triunfo. 
Es cierto que el film, a mi parecer, resulta algo desigual y que, sin duda, a muchos les puede parecer incluso aburrido, pero Losey sabe retratar muy bien a los personajes y centrarlo todo en sus actuaciones, en sus pensamientos y en el simbolismo de las escenas, para llevarnos a la reflexión sobre las ideas que ha querido exponer en pantalla.




jueves, 15 de septiembre de 2022

FIRE ISLAND

 


Cinco amigos se citan todos los años para pasar juntos una semana de vacaciones en Fire Island, una especie de parque temático para gays en la costa sur de Long Island . Dos de ellos, Noah (Joel Kim Booster) y Howie (Bowen Yang), vivirán una legendaria aventura veraniega.


El guión del film quiere ser una versión actualizada y ambientada en el mundo gay, del clasico de Jane Austen "Orgullo y prejuicio".


Una especie de comedia romántica con mucho humor que trata de buscar la originalidad jugando un poco con los estereotipos para acabar cayendo en ellos y que, al final, se queda en el camino de todo lo que pretende. Entretenimiento sin demasiado brillo para espectadores poco exigentes.


miércoles, 14 de septiembre de 2022

JERRY & MARGE GO LARGE

 


El matrimonio formado por Jerry (Bryan Cranston) y Marge Selbee (Annette Bening), ganan un sustancioso premio a la lotería y usan el dinero para tratar de dar un nuevo impulso a la vida de su pequeña ciudad.


El guión toma como base un  artículo de Jason Fagone publicado en el Huffington Post sobre un acontecimiento real: Jerry Selbee acaba de jubilarse y repasando un folleto de lotería estatal "Windfall", al leer la letra pequeña, detecta una especie de agujero en las normas que le permitirían obtener beneficios aplicando sencillamente el cálculo de probabilidades: Para ganar el sorteo de Windfall, un jugador debía acertar los seis números del sorteo. Si nadie lo conseguía, el premio se dividía entre quienes acertaran cinco, cuatro y tres. Bajo esas reglas, las probabilidades de ganar invirtiendo una buena suma de dinero en billetes de lotería son mucho más altas que los sorteos que no reparten el bote hacia abajo.  El matrimonio invirtió lo que tenían y ganaron mucho dinero, pero en lugar de volverse locos, decidieron invitar a otros miembros de su comunidad, un pequeño pueblo en declive, a comprar acciones de la empresa que crearon para gestionar las ganancias. Allí había de todo, desde granjeros hasta dueños de negocios o profesionales liberales y todos ganaron mucho dinero con algo que era legal y que únicamente acabó cuando la investigación de una periodista de The Boston Globe detectó que había tiendas con máquinas expendedoras de billetes de lotería en Massachussets que tenía un alto nivel de ganadores y la lotería cerró, para entonces, los Selbee y sus socios, habían ganado casi 27 millones de dólares. 


Es una de esas películas que los críticos ponen por los suelos (que si el guión es flojo y esas cosas), pero que a mí me ha resultado muy entretenida, con unas convincentes interpretaciones que logran personajes amables y cercanos con los que empatizas absolutamente y algunas situaciones que resultan de lo más divertido. Es seguro que no pasará a la historia, pero el relato resulta bastante atractivo y el entretenimiento y buen humor están garantizados. Y es que como dice el personaje de la periodista del Globe, aquí lo importante no es la historia, son las personas y es cierto, la historia nos obnubila un poco, pero lo que realmente la hace diferente es esa especie de hermandad que se crea entre los conciudadanos que ven a los Selbee como esos vecinos para los que lo importante es la amistad y no los beneficios que pueden obtener.