Steve Judd (Joel McCrea), un anciano exalguacil, ha sido contratado para escoltar un cargamento de oro desde el pueblo minero de Coarse Gold hasta un banco en Hornitos. En el pueblo, se encuentra a Gil Westrum (Randolph Scott), un antiguo agente de la ley al que contrata, junto a su joven socio Heck Longtree (Ron Starr), para que le ayuden. Lo que Steve ignora es que Gil y Heck planean robar el oro, con o sin su ayuda. En el camino se verán envueltos en la historia de una joven que huye tratando de escapar, primero de su padre y, más adelante, de su prometido y sus peligrosos y trastornados hermanos.
Con esta película, Sam Peckinpah, comienza a desarrollar un tema que resultaría recurrente en algunos de sus films, el de los hombres que han sobrevivido a su época y les resulta complicado adaptarse a los tiempos cambiantes. Steve Judd sería considerado un hombre mayor en aquella época y, sin duda, ha conocido tiempos mejores. La escena inicial lo retrata en este sentido, llega a un pueblo en fiestas, con gente apostada a ambos lados de su calle principal, creyendo erróneamente que los vítores de la multitud son para él, hasta que un automóvil casi lo atropella, recordándole bruscamente los cambios de los tiempos. En otra escena le vemos leyendo su contrato en el baño para que el banquero no vea que necesita gafas y no le de el trabajo.
Sus dos protagonistas, en cierto modo son como los dos lados del espejo, imágenes reflejadas el uno del otro, se sienten atormentados por no estar a la altura de los estándares que se han impuesto. Sin embargo, lo que los distingue de los canallas con los que invariablemente se topan es un código de honor personal que ambos intentan mantener.
La primera metáfora de Peckinpah es precisamente la elección de los dos protagonistas, figuras otrora de tantas películas, algunas de ellas westerns de serie B, ahora ya en el final de su carrera, reflejo de ese mundo que agoniza y que el realizador muestra alejado de la épica. Un film con cierto tono humorístico al retratar a los dos viejos (a uno de ellos le duele la espalda al cabalgar tanto rato) que representan todo lo que los nuevos tiempos se han llevado por delante.






















