Rafael Belvedere (Ricardo Darín), a sus 42 años, dedica 24 horas al día a su restaurante, está divorciado, ve muy poco a su hija, no tiene amigos y elude comprometerse con su novia. Además, desde hace mucho tiempo no visita a su madre, internada en un geriátrico porque sufre Alzheimer y su padre está muy mayor para atenderla en casa. Una serie de acontecimientos inesperados le obligan a replantearse su vida. Entre ellos, la intención que tiene su padre de cumplir el viejo sueño de su madre: casarse por la Iglesia.
Coproducción hispano-argentina dirigida por Juan José Campanella y protagonizada por tres grandes de la escena argentina: Ricardo Darín, Héctor Alterio y Norma Aleandro, todos ellos estupendos, acompañados de un elenco de secundarios con nombres como Eduardo Blanco, Claudia Fontán o Natalia Verbeke.
La vida estresante que muchos llevan en nuestras sociedades de hoy y que les impide dedicar tiempo a familia, amigos o a ellos mismos; la horrible enfermedad de la pérdida de memoria o las relaciones entre padres e hijos, son asuntos que se abordan en la película. Todo ello se toma en serio, pero sin perder en ningún momento el sentido del humor, algo tan difícil de conseguir sin caer en estereotipos.
Un film de gran calado que consigue que esa pátina de humor elegante y sutil que lo hace divertido, no nos haga perder el fondo de lo que plantea.



























