miércoles, 14 de octubre de 2026

DUELO EN LA ALTA SIERRA

 


Steve Judd (Joel McCrea), un anciano exalguacil, ha sido contratado para escoltar un cargamento de oro desde el pueblo minero de Coarse Gold hasta un banco en Hornitos. En el pueblo, se encuentra a Gil Westrum (Randolph Scott), un antiguo agente de la ley al que contrata, junto a su joven socio Heck Longtree (Ron Starr), para que le ayuden. Lo que Steve ignora es que Gil y Heck planean robar el oro, con o sin su ayuda. En el camino se verán envueltos en la historia de una joven que huye tratando de escapar, primero de su padre y, más adelante, de su prometido y sus peligrosos y trastornados hermanos.


Con esta película, Sam Peckinpah, comienza a desarrollar un tema que resultaría recurrente en algunos de sus films, el de los hombres que han sobrevivido a su época y les resulta complicado adaptarse a los tiempos cambiantes. Steve Judd sería considerado un hombre mayor en aquella época y, sin duda, ha conocido tiempos mejores. La escena inicial lo retrata en este sentido, llega a un pueblo en fiestas, con gente apostada a ambos lados de su calle principal, creyendo erróneamente que los vítores de la multitud son para él, hasta que un automóvil casi lo atropella, recordándole bruscamente los cambios de los tiempos. En otra escena le vemos leyendo su contrato en el baño para que el banquero no vea que necesita gafas y no le de el trabajo.


Sus dos protagonistas, en cierto modo son como los dos lados del espejo, imágenes reflejadas el uno del otro, se sienten atormentados por no estar a la altura de los estándares que se han impuesto. Sin embargo, lo que los distingue de los canallas con los que invariablemente se topan es un código de honor personal que ambos intentan mantener.
La primera metáfora de Peckinpah es precisamente la elección de los dos protagonistas, figuras otrora de tantas películas, algunas de ellas westerns de serie B, ahora ya en el final de su carrera, reflejo de ese mundo que agoniza y que el realizador muestra alejado de la épica. Un film con cierto tono humorístico al retratar a los dos viejos (a uno de ellos le duele la espalda al cabalgar tanto rato) que representan todo lo que los nuevos tiempos se han llevado por delante.




martes, 13 de octubre de 2026

RITOS FUNERARIOS

 

Basada en hechos históricos, el libro de la australiana Hannah Kent, es un relato ficticio que narra la historia de Agnes Magnúsdóttir, la última persona ejecutada en Islandia en 1830. Condenada a muerte por su participación en el asesinato de dos hombres, y sin prisiones en Islandia en aquel entonces, Agnes es enviada a esperar el tiempo previo a su ejecución en la granja del humilde alguacil de distrito, donde también viven su esposa, sus dos hijas y sus criados. Sabemos cómo terminará y la historia se centra en el viaje psicológico, emocional y espiritual que nos llevará a descubrir más sobre el pasado de Agnes. La narración se presenta en pasajes alternos, pasando de la tercera persona, que ofrece una visión más amplia, a la propia voz de Agnes, que revela el tormento, el miedo, la superstición, el deseo, la añoranza, los celos y la traición que la atormentaron. La vida de Agnes va aflorando a través de las conversaciones con el joven sacerdote que trata de confortarla en sus últimos días y también en las que mantiene con Margrét, la esposa del alguacil, cuando ésta ha conseguido superar las barreras que la separan de la convicta. 
Agnes es un personaje fascinante, estoica y silenciosa, como si estuviera resignada a la opinión que la gente tiene sobre ella y no estuviera dispuesta a esforzarse por cambiar sus pareceres, pero mediante una suave persuasión el joven sacerdote logra que le cuente su historia, y lo que sigue es un lento y atmosférico despliegue del pasado, revelando su verdad poco a poco. La dinámica entre Agnes y la madre de la casa también está bellamente desarrollada; una mujer pragmática, inicialmente furiosa por tener a una asesina entre ellas, pero a medida que la historia avanza y la va conociendo, empieza a verse a sí misma y a apreciar a la mujer que tiene delante, en lugar de la reputación que la precede, lo que permite a Kent explorar el dilema ético de si una buena persona es capaz de hacer algo malo. 
La autora contrasta magistralmente los vastos paisajes, inclementes, duros e impresionantes, con las viviendas claustrofóbicas y sofocantes; capturando la crudeza, la suciedad y las temperaturas gélidas de la Islandia rural a principios del siglo XIX, así como la contradictoria sensación de soledad y asfixia que se experimentaba.



lunes, 12 de octubre de 2026

PAT GARRETT Y BILLY EL NIÑO

 


William Bonney (Kris Kristofferson) era conocido por todos como "Billy el Niño". Estando encarcelado en Lincoln, esperando el juicio que le va a condenar a morir en la horca, llega a sus manos un colt con el que asesina a los guardianes y consigue huir. El sheriff Pat Garrett (James Coburn), que en otros tiempos cabalgó junto a él, será el encargado de darle caza, tarea que le encomiendan los ganaderos que desean verse libres de la banda de pistoleros en pro de su particular visión del progreso.


La película marcó el final de una serie de films que revitalizaron un género que muchos daban por agotado. Sam Peckinpah retrata un Oeste teñido de sangre y polvo, que fusiona su estilo transgresor con un fatalismo que presagia el final de una época. 
La antigua amistad entre Billy y Pat se transforma en rivalidad, y los ideales míticos de libertad se enfrentan a un nuevo orden dictado por una emergente clase dominante. Todo ello acompañado por la banda sonora compuesta por Bob Dylan.


El tema central del film es el fin de ese peculiar territorio de frontera y lo que ello conlleva. Pero esta vez, la visión de Peckinpah lo lleva más allá de las convenciones del género, más allá de la historia y la leyenda, hasta la esencia misma del mito con un lenguaje impregnado de un lirismo triste, duro y fatalista.




viernes, 9 de octubre de 2026

LÉON MORIN, SACERDOTE

 


Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En una pequeña ciudad francesa vive Barny (Emmanuelle Riva), una joven viuda que trabaja corrigiendo pruebas en una academia por correspondencia (no hagan caso de lo que dicen muchas reseñas de que trabaja en Correos). Ella y su hija sufren los rigores de la guerra y para evitar la deportación de la niña, hija de padre judío, la envía al campo. A pesar de considerarse atea, para proteger a la niña decide bautizarla y elige al sacerdote Léon Morin (Jean-Paul Belmondo) para tratar con él temas relacionados con la religión y el catolicismo, y Léon le presta libros. Barny se convierte al catolicismo y se acerca más a Léon, sintiendo un deseo no correspondido por él.


Basada en la novela Léon Morin, prêtre (Premio Goncourt 1952), de la escritora belga en lengua francesa Béatrix Beck, secretaria de André Gide, que fue quien la animó a plasmar sobre el papel sus experiencias, entre otras, la pérdida de su esposo, un judío apátrida, víctima del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.
La propia autora de la novela criticó el hecho de que Melville hubiera hecho una obra comercial, entretenida y para todos los públicos, sin profundizar en los sentimientos del personaje principal, que en la novela muestra con más intensidad su amor por el sacerdote. Por su parte, Melville comentó que, al dirigir esta película, se propuso demostrar que no era un director de filmes para ser disfrutados por un círculo de entendidos y cinéfilos, y que podía atraer a un público más amplio.


Aunque no fue un éxito rotundo (A pesar de su triunfo en el XXII Festival de Venecia), la película destaca por sus interpretaciones, su montaje e ingeniosos encuadres, y su evocadora representación de la ocupación francesa. La guerra se ve como algo tangencial, pero vemos a alemanes e italianos que ocupan la localidad o a los norteamericanos que acaban liberándola (por cierto, no quedan muy bien parados), además de hacer referencia a temas como el de las tondues y otros que tienen que ver con el colaboracionismo, tratados de pasada pero que significan los primeros pasos para que fueran abordados más abiertamente por el cine francés posterior.
El sacerdote es plenamente consciente del poder que ejerce sobre la mujer y Jean-Pierre Melville logra transmitir la cercanía física entre el cura y ella, creando una atmósfera cargada de insinuaciones que es también una lucha moral entre los deseos físicos y las convicciones religiosas. 
La película pone el énfasis en la soledad de las mujeres durante el conflicto, tocando asuntos tan delicados como la homosexualidad femenina o la masturbación. Buena parte de la narración transcurre con escenas subjetivas que cuentan la historia bajo el punto de vista de Barny.
Las conversaciones entre los dos protagonistas resultan de un elevado intimismo, abordando temas como la existencia de Dios o el propio sentido de la vida, y las relaciones entre ambos, en las que el sacerdote mantiene siempre su fidelidad a sus votos, son tratadas con elegancia y madurez, sin soslayar momentos explícitos en cuanto a la atracción que Barny siente por él.
La banda sonora, ecléctica e ingeniosa es obra del pianista de jazz Martial Solal, aunque no tiene nada que ver con este género musical.




jueves, 8 de octubre de 2026

BOB EL JUGADOR

 


Bob (Roger Duchesne), un antiguo ladrón de bancos y jugador compulsivo, está prácticamente en la ruina, por lo que planea un atraco en el casino de Deauville. Como en muchas películas de este género, reúne a un equipo de viejos amigos y nuevos conocidos para llevar a cabo el plan, y está decidido a lograrlo a pesar de tener todo en su contra y de las advertencias de un amigo, comisario de la policía. 


Considerada precursora de la llamada Nueva Ola francesa, la película de Jean-Pierre Melville, trata de fusionar la crudeza del cine de gánsteres estadounidense con la sofisticación francesa. Una especie de comedia costumbrista ambientada en el submundo criminal, retratando con cierto afecto el parisino barrio de Pigalle antes de que se convirtiera en atractivo turístico masificado, cuando aún mafiosos, policías y clientes se cruzaban en sus calles de las que muestra escenas de la vida cotidiana.


El tono general es desenfadado, incluso humorístico en algunos momentos a pesar del ambiente turbio en que se mueven los personajes. La película se ve favorecida por una impresionante fotografía en blanco y negro de Henri Decaë.




miércoles, 7 de octubre de 2026

HERMANOS Y HERMANAS DE LA FAMILIA TODA

 


Tras la muerte del patriarca, los Toda, una familia de clase alta, al tiempo que lamentan la muerte del padre, se enteran de que éste les ha dejado como parte de la herencia, una deuda considerable.


La película, de 1941, es uno de los pocos dramas familiares de clase alta del maestro japonés Yasujiro Ozu. La ambientación doméstica y su composición contribuyen a que sea una de sus obras visualmente más deslumbrantes, con unas cuantas escenas memorables. Recuerdo ahora aquella en que la madre es reprendida duramente por su nuera por haber sido permisiva con su nieto. La abuela asume sumisa la reprimenda, pero mientras tanto, a su lado, su hija Setsuko (Mieko Takamine) contempla en silencio, con el rostro vuelto, cómo su madre es poco menos que ultrajada, en una escena que te parte el alma. 


Se dice de algunos directores que siempre hacen la misma película, seguramente a ningún otro realizador le venga tan bien el comentario como a Yasujiro Ozu, el aficionado en general y a su cinematografía en particular, enseguida reconoce sus películas, sus planos fijos, la cámara a media altura, las sugerentes transiciones, la sencillez de su discurso narrativo, los dramas familiares adobados de un fino sentido del humor rehuyendo en general el melodrama... Sí, Ozu siempre cuenta la misma historia, pero cada vez lo hace de una manera diferente y siempre deslumbrante, emotiva y con un sutil mensaje moral, de manera que casi cualquiera de sus films es de por sí una obra maestra.




martes, 6 de octubre de 2026

LA LÍNEA DE SOMBRA

 


El detective Jonah Gabriel (Chiwetel Ejiofor), un inspector de policía, se incorpora al trabajo después de una operación fallida para extraerle una bala de la cabeza. En su primer día se ve envuelto en una investigación para descubrir quién es el responsable del asesinato de un conocido capo de la droga. Sin embargo, Gabriel no es el único que va tras esa persona, ya que Joseph Bede (Christopher Eccleston), un antiguo socio del traficante fallecido, también busca respuestas. A medida que los dos se adentran más en el misterio, sus mundos se encaminan hacia una inevitable colisión.
Plagada de subtramas en las que los personajes secundarios dejan de serlo para tomar protagonismo por momentos, incluso durante un episodio entero o más. Todos ellos cobran importancia, bien en un momento determinado, bien en diversas fases de la narración, incluso, para algunos, el considerado como protagonista de la historia puede no serlo tanto y sí alguno de los otros, aunque tenga menos presencia en pantalla.
Los giros, simulaciones y tretas del guion para despistar al espectador, también son muy numerosos, en algunos tramos te llegan a confundir por completo, incluso a envolver de tal manera que puedes pensar que has perdido el hilo entre tanto personaje e historias paralelas, para darte cuenta más adelante que no es así, de repente se deshace el embrollo y las cosas se aclaran y vas teniendo claro quién es quién y que ha hecho cada cual.
Además de lo interesante de la historia, su realizador y guionista, el británico Hugo Blick, nos ofrece algunas secuencias realmente conseguidas, planos detalle artísticos y delicados y unos diálogos realmente logrados. 
Una gran serie en la que la línea entre buenos y malos se difumina hasta quedar borrosa, incluso desaparecer por completo.