jueves, 30 de julio de 2026

CRÓNICA DE UNA FUGA

 


En 1977, el portero de un humilde equipo de la Primera B argentina, Claudio Tamburrini (Rodrigo de la Serna), es secuestrado ilegalmente en su casa, arrestado por las fuerzas gubernamentales y enviado con los ojos vendados a la Mansión Seré, un centro de detención clandestino. Su conocido Tano (Martín Urruty), que había sido torturado durante mucho tiempo, había acusado falsamente a Claudio de ser revolucionario. Durante meses, Claudio permanece desnudo y esposado junto con los presos El Gallego (Lautaro Delgado), El Vasco (Matías Marmorato) y Guillermo Fernández (Nazareno Casero), y sometido a todo tipo de humillaciones y torturas, hasta la noche en que deciden escapar de su encarcelamiento en la antigua mansión.


La película de Israel Adrián Caetano, muestra parte del modus operandi de los llamados Grupos de Tareas (GT), apodados vulgarmente patotas o la pesada, grupos de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales del Estado y grupos paramilitares que se dedicaban al secuestro, tortura, violación, asesinato y desaparición de opositores políticos, guerrilleros, intelectuales, dirigentes gremiales, docentes, estudiantes y sus familiares y amigos, además de la gestión de centros clandestinos de detención, en el marco del terrorismo de Estado durante la dictadura cívico-militar argentina, entre 1976 y 1983. 
El film recrea un hecho real, pues el 24 de marzo de 1978, en coincidencia con el segundo aniversario del golpe militar, el futbolista Claudio Tamburrini, Daniel Rusomano, Guillermo Fernández y Carlos García Muñoz, lograron evadirse descolgándose desnudos y esposados desde una ventana del primer piso. Aquello supuso el principio del fin de este centro clandestino de detención, la tristemente célebre Mansión Seré que, tras la fuga fue incendiada y dinamitada y los prisioneros enviados a varias unidades penales.


La película cumple su cometido de denuncia mostrando los horrores que se vivieron en estos centros de detención, en que los prisioneros eran humillados y torturados sin contemplaciones y aunque la narración no ahorra la crudeza del relato, no se muestra explícita con las situaciones macabras. Quizá donde cobra más altura es en los momentos finales, consiguiendo crear suspense, tensión y emoción, cuando narra la fuga de los detenidos.




miércoles, 29 de julio de 2026

GARAGE OLIMPO

 


Durante la dictadura militar, María Fabiani (Antonella Costa), vive con su madre francesa Diane (Dominique Sanda) en una casa antigua de Buenos Aires, subalquila habitaciones y en una de ellas vive Félix (Carlos Echevarría), un joven tímido enamorado de María, sin ser correspondido y que al parecer trabaja de vigilante en un garaje. María enseña a leer y a escribir en un barrio pobre y, además, pertenece a una organización que lucha contra la dictadura militar. Una mañana, unos soldados la detienen y la llevan al Garage Olimpo, uno de los lugares donde se tortura a los activistas ante la indiferencia o ignorancia general.


El chileno de ascendencia italiana Marco Bechis, nos acerca, a través de la historia de María y de Félix, la tremenda paradoja que se vive entre torturador y torturado, cada uno tiene marcado su camino, uno el de su infame trabajo, otra, a la que han privado de su dignidad y de su propia vida en pro de no se qué circunstancias en que se amparan siempre las dictaduras, el sufrimiento y la tortura a que se ve sometida.


La película muestra el "trabajo" de los torturadores como algo cotidiano, fichan la entrada y la salida y cuando se van a la calle se olvidan hasta la siguiente jornada, viviendo su rutina con naturalidad, en familia, como cualquier otro ciudadano. Durante los interrogatorios, ponen la radio a todo volumen y en ella se escuchan las canciones de moda o las retransmisiones de los partidos de fútbol. El mal se ha banalizado, al menos para ellos.
Vemos en la película, como en el mismo garaje se almacenan electrodomésticos y otros enseres de los detenidos, que eran incautados por quienes les detenían; o el cuarto, en el mismo edificio, donde retenían a los hijos pequeños de las víctimas, a la espera de torturarlos también para obligar a sus padres a confesar, o entregarlos en adopciones ilegales.
Mientras en los subsuelos de la ciudad muchos sufren y con ellos sus familias que no saben dónde están, los planos aéreos nos muestran una Buenos Aires cuyo día a día transcurre como si nada de aquello estuviese ocurriendo: Por las noche domicilios y vías públicas iluminados y por el día, el incesante discurrir del tráfico por la Plaza del Obelisco y calles adyacentes.
Cuando han sacado toda la información posible a los secuestrados, sus despojos, pues en eso han quedado sus cuerpos tras las torturas, recibirán un sedante que los adormece y serán arrojados vivos al mar.
Muchos de los torturadores, siguieron sus vidas cuando el régimen cayó, algunos en el propio país, otros como refugiados en el extranjero, pero los desaparecidos, jamás regresaron.
Bechis se centra en la peculiar historia de estos dos personajes, representan a aquellos seres anónimos, detrás de los que había personas con nombres y apellidos y esto es lo que la cinta pretende que no quede en el olvido, que unos y otros no eran las simples cifras que figuran en los informes, sino personas reales, unas que sufrieron y otros que hicieron sufrir.




martes, 28 de julio de 2026

DIARIO DE SABORES Y DICHAS

 

El autor desgrana en cada uno de los breves capítulos del libro, recuerdos y vivencias a modo de autobiografía ligada a recuerdos culinarios que le llevan a lugares varios de la geografía española (Málaga, Madrid, La Alcarria, Galicia...) y a algunos de los sitios del extranjero en los que ha pasado algún periodo de su vida o viajado como simple turista (Inglaterra, Italia, Francia, Paraguay, Brasil...).
En ocasiones, la obra tiene algo (bastante, según se mire), de etnografía vivida, sobre todo en los primeros capítulos que nos hablan de una época ya desaparecida que, a quienes ya tenemos una edad, nos trae recuerdos de infancia y juventud, de un mundo que, como digo, ya no existe y más aún para los que teníamos pueblo, en el sentido de localidad rural que aunque no fuera en la que vivíamos, era donde sí lo hacían, abuelos o familiares cercanos que nos permitía pasar largas temporadas en ella, incluso las pequeñas ciudades de provincia (capitales incluidas), en que la vida era diferente a la de los grandes núcleos urbanos.
Entre plato y plato, entre bebida y bebida, en medio de las recetas gastronómicas, Vicente Clemente, recuerda la puerta con cuarterones o la lumbre baja de casa de sus abuelos; la suerte de haber podido jugar en la calle sin el menor peligro; la matanza y todo lo que conllevaba de jolgorio para los pequeños, claro, nosotros no teníamos que hacer las faenas más duras de lavar las tripas con agua fría en pleno mes de enero, como mucho, agarrar al marrano del rabo, creyendo que hacíamos algo. Y aquellas cosas de otro tiempo, como que jamás nos preguntaran qué queríamos comer o merendar, te daban lo que tocaba y si no lo comías, nadie te iba a dar otra cosa; o el hecho de que te dieran a beber vino (eso sí, con gaseosa) a edades en las que hoy sería visto poco menos que como un acto delictivo y muchas otras cosas: La vendimia; comer tomates que sabían y olían a tomate o darse Nivea para el sol y evitar quemaduras en la piel (los protectores solares, no habían llegado aún). 
No creo que fueran tiempos mejores (ni peores, por supuesto), seguramente para nuestros padres y abuelos, que tenían que currarse el sustento, no lo serían, pero sí para nosotros que, salvo casos que por desgracia nunca faltan, están llenos de recuerdos amables, olores y sabores inolvidables y la inocencia de la infancia que todo lo ve de otro color más optimista. 
No se cómo verán el libro los potenciales lectores jóvenes, si como lo que es, un texto bien redactado y lleno de curiosidades o simplemente como una recopilación de las historias del Abuelo Cebolleta (que, por cierto, más de uno no sabrá ni quien era este personaje), a mi me ha resultado ameno, entretenido y muy facilito de leer.



lunes, 27 de julio de 2026

TIEMPO DE VALIENTES

 


Mariano (Diego Peretti) es un psicoanalista que debe cumplir con el servicio comunitario tras perder una demanda por un accidente de tráfico. Se ve obligado a brindar apoyo terapéutico a Alfredo (Luis Luque), un policía deprimido porque su esposa lo engañaba. Luego, Mariano se ve involucrado accidentalmente en una investigación de doble homicidio que está llevando a cabo Alfredo.


No faltan los estereotipos de este tipo de películas (persecuciones, tiroteos, etc.), al modo típico de los films norteamericanos, con este envoltorio, el argentino Damián Szifrón, consigue, sin embargo, alejarse de ese tono a la hora de narrar, pues los personajes se desenvuelven en un ambiente cotidiano, con diálogos y situaciones que dotan a la cinta de una especial peculiaridad.


Una especie de parodia de algunos films de Hollywood con crítica social a la situación de Argentina, además de algunos momentos de suspense, los diálogos resultan ingeniosos, las situaciones no exentas de originalidad y todo ello, con mucho humor que convierten a la película en un trabajo singular.
Szifrón entiende el cine como entretenimiento y aquí es lo que sirve al espectador. Muy divertida.




viernes, 24 de julio de 2026

LA PATAGONIA REBELDE

 


En 1920, unos obreros de la Patagonia Argentina, agrupados en sociedades anarquistas, deciden hacer una huelga exigiendo mejoras laborales. Entre los trabajadores hay algunos emigrantes europeos que influyen ideológicamente en sus compañeros. La situación se hace insostenible y el gobierno de Hipólito Yrigoyen envía, desde Buenos Aires, al teniente coronel Zavala (Héctor Alterio) para que restablezca el orden.


Dirigida por Héctor Olivera, se basa en el libro Los vengadores de la Patagonia trágica, del historiador, escritor, periodista, intelectual, profesor, sindicalista y militante político anarquista argentino Osvaldo Bayer, que participa también en la escritura del guion. 
En la historia real, el enviado para sofocar la huelga fue el coronel Héctor Benigno Varela.


Sobresalen en la película, el desempeño de los actores principales, algunas escenas de acción y la estampa que se ofrece de los parajes de la Patagonia. La película se esfuerza por mantener la fidelidad a los hechos históricos y deviene en un homenaje a la tenacidad de unos trabajadores que, tras firmar un acuerdo que mejoraba mínimamente sus condiciones laborales, incluso las de vivienda y abastecimiento, fueron traicionados por las autoridades, el ejército y la policía, que se puso del lado de los estancieros que incumplieron el acuerdo y de las compañías británicas y estadounidenses que tenían intereses en el comercio de la lana, llegando al punto de tejer una historia plagada de mentiras interesadas que presentaba a los huelguistas como delincuentes peligrosos y utilizando, para justificar la represión que costó la vida a cientos de obreros y peones, que estaban concertados con Chile para arrebatar a Argentina la soberanía de la Patagonia.
Una lucha de otros tiempos, en un lugar muy concreto, pero que se vuelve universal por su similitud a tantos otros enfrentamientos de clase.




jueves, 23 de julio de 2026

LA NOCHE DE LOS LÁPICES


En septiembre de 1976, durante los primeros meses de la dictadura militar argentina, siete adolescentes de la ciudad de La Plata son secuestrados, torturados y asesinados a raíz de sus protestas por el boleto estudiantil (un beneficio que les permitía pagar menos en el transporte).


Dirigida por Héctor Olivera, la película se basa en el libro escrito por la periodista María Seoane y por Héctor Ruiz Núñez que, a su vez, toma como base el testimonio de Pablo Díaz, superviviente de los tristes acontecimientos y, a través de él, contactando con los familiares del resto de las víctimas.


La película, con cierto aire de documental en algunos tramos, incide sobre todo en la impunidad con que el poder ejerce este tipo de actuaciones que provocan el miedo y la inseguridad entre la población, derivando en que la gente calle y siga su vida como buenamente puede. 
Los adolescentes (todos tenían entre 15 y 17 años), forjan lazos de amistad y romanticismo que van más allá de la militancia política y sus familias, cuando son secuestrados (no figuran en las listas oficiales de detenidos), se encuentran con la burla encubierta y las mentiras de las autoridades que, amparándose en una burocracia interesada, les envían de un lado a otro, viéndose incapaces de saber algo de sus hijos, no ya si están bien o mal, sino simplemente si están vivos. 
Desde los círculos de poder, con los instrumentos que tienen a su servicio en este tipo de regímenes dictatoriales, se distorsiona la realidad hasta hacer ver a la población que quienes se sitúan frente a ellos, son unos revoltosos, agitadores que se oponen al bien del país, creando un estado de opinión que lleva a la población general a verles como simples delincuentes. 
Aunque han transcurrido más de medio siglo desde aquellos tristes sucesos, conviene no echar en olvido estas historias que a alguno le pueden parecer trasnochadas, páginas de un pasado lejano, pero este tipo de narrativas están volviendo al poder en algunos ámbitos y actualmente estamos presenciando el ascenso de personajes que retoman este tipo de pensamientos que caracterizan a cada dictadura y golpe militar de la historia.


 


miércoles, 22 de julio de 2026

ESPERANDO LA CARROZA

 


Mamá Cora (Antonio Gasalla), muy cerca ya de los ochenta años, tiene tres hijos y una hija. Vive con uno de ellos, el que se halla en peores condiciones económicas. Un día la familia se reúne para celebrar una comida, y es en ese momento cuando se plantea el gran dilema: ¿Quién se hará cargo de ella llevándosela a su casa? El peliagudo asunto se complica cuando reciben la noticia de que la anciana se ha tirado a la vía del tren.


Junto a Alejandro Doria, realizador del film, el uruguayo nacido en Rumanía, Jacobo Langsner, adapta su propia obra teatral del mismo título.


Técnicamente correcta, sin embargo, la película resulta un tanto extraña, con personajes que resultan auténticas caricaturas en un entorno que no parece espontáneo y con muchos momentos exagerados. Pero con el paso de los años, al contrario de lo que ocurrió en su estreno, el film ha obtenido éxito y reconocimiento y es en buena parte debido a estas exageraciones, con esos personajes descaradamente egoístas, peleando por cada pequeño detalle de sus vidas, tan delirantes, que uno no puede evitar reírse de lo absurdo que resultan, sin perder de vista el trasfondo de crítica social presente a lo largo de toda la cinta.