viernes, 28 de agosto de 2026

PATHER PANCHALI (LA CANCIÓN DEL CAMINO)

 


La historia de un niño, Apu (Subir Banerjee), y la vida en su pequeño pueblo indio. Sus padres son bastante pobres; su padre Harihar (Kanu Bannerjee), escritor y poeta, prácticamente regaló el huerto familiar para saldar las deudas de su hermano. Su hermana Durga (Uma Das Gupta) y su anciana abuela también viven con ellos. Su madre Sarbojaya (Karuna Bannerjee) es la más afectada por la situación de la familia. Se las arregla como puede, vende sus pertenencias personales para poner comida en la mesa y soporta las críticas de los vecinos, ya que Durga siempre está robando fruta para llevársela a su abuela. Las cosas empeoran cuando Harihar desaparece durante cinco meses y Durga cae gravemente enferma. Incluso después del regreso de Harihar, a la familia le quedan pocas alternativas.


Primera entrega de la conocida como Trilogía de Apu, del hindú Satyajit Ray, autor también del guion basado en una novela de Bibhutibhushan Bandyopadhyay.


Representación de la vida rural bengalí, que evoca de forma naturalista y poética varios años en la vida de una familia, presentándonos tanto al pequeño Apu como a las mujeres que contribuirán a su formación: su independiente hermana mayor, Durga; su agobiada madre, Sarbajaya, quien, con su marido ausente, debe mantener unida a la familia; y su amable y traviesa abuela, Indir (Chunibala Devi): personajes vívidos y multifacéticos. 
Con una fotografía espléndida, marcada por el perpetuo afán de descubrimiento de su joven protagonista, resulta un película conmovedora, alejada de los patrones de Bollywood y, como alguien señaló, hecha con amor puro y sincero.




jueves, 27 de agosto de 2026

LOS CABALLOS DE DIOS

 


Yachine (Abdelhakim Rachid) tiene diez años y vive con su familia en Sidi Moumen, un poblado de chabolas de Casablanca. Su madre, Yemma (Fatima El-Kraimy), hace lo que puede por sacar adelante a la familia. Su padre tiene la mente enferma y de sus tres hermanos uno está en el ejército, otro vive encerrado en su mundo y el tercero, que tiene trece años y se llama Hamid (Abdelilah Rachid), es un matón de barrio y el protector de Yachine. Cuando Hamid es encarcelado, Yachine se ocupa de varios trabajillos que le ayudan a escapar del marasmo provocado por la violencia, la miseria y la drogadicción que la rodean. Cuando Hamid sale de la cárcel se ha convertido en un islamista radical y convence a Yachine y a sus amigos para que se unan a sus ‘hermanos’. El líder espiritual del grupo, el imán Abou Zoubeir (Mohammed Taleb), se encarga de dirigir el prolongado entrenamiento físico y mental de los muchachos, antes de anunciarles que han sido elegidos para convertirse en mártires.


Los hechos que narra la historia, se inspira en la novela Les Étoiles de Sidi Moumen, del marroquí Mahi Binebine que trata sobre los llamados atentados de Casablanca. 
El viernes 16 de mayo de 2003 en lo que se ha venido a denominar el «11 de septiembre marroquí», cinco explosiones casi simultáneas (una de ellas, la de consecuencias más sangrientas, en la Casa de España) producidas por 12 suicidas, golpearon la capital económica de Marruecos, Casablanca, sembrando el terror con un balance de 45 muertos y más de 100 heridos.


Con guion y dirección del francés de ascendencia marroquí Nabil Ayouch, nos muestra cómo un joven puede convertirse en mártir para algunos, en terrorista para otros, en un mundo de niños sin guía, sin educación, sin siquiera autoridad, poblado de personajes violentos e incluso, en ocasiones, vulgares. 
De buena factura técnica, la narrativa está marcada por varias metáforas. El título es bastante revelador, evocando combatientes, guerreros o personas que sirven como monturas para un destino que, en última instancia, los domina, los supera y los aplasta. El realizador dedica más tiempo a describir la miseria social, antes de llevarnos al adoctrinamiento religioso, intentando comprender (nunca justificar) a estos jóvenes terroristas suicidas en lugar de condenarlos, lo que puede crear una sensación de inquietud en el espectador. Lo hace mostrándolos como víctimas de una situación socio económica y de unos entornos familiares, propicios para que sus conciencias puedan ser manipuladas y dejando en el aire una pregunta que nunca se hace en el film, pero que se desprende de lo que vemos: Si tan convencidos están estos imanes de que al inmolarse van directos a un paraíso lleno de maravillas, ¿por qué no lo hacen ellos y buscan a unos incautos dispuestos a hacerlo, mientras ellos siguen "disfrutando" las desgracias de esta vida?




miércoles, 26 de agosto de 2026

ALI ZAOUA, PRÍNCIPE DE CASABLANCA

 


Ali (Abdelhak Zhayra), Kwita (Mounïm Kbab), Omar (Mustapha Hansali) y Boubker (Hicham Moussoune) son niños de la calle. La dosis diaria de pegamento que inhalan representa su única forma de escapar de la realidad. Desde que dejaron a Dib (Saïd Taghmaoui) y su banda, han estado viviendo en el puerto de Casablanca. Viven con el miedo constante de la venganza de Dib. Ali quiere ser marinero. Cuando vivía con su madre, una prostituta, solía escuchar un cuento sobre el marinero que descubrió la isla milagrosa con dos soles. En lugar de encontrar su isla en el sueño, Ali y sus amigos se enfrentan a la banda de Dib y la cosa acabará en tragedia.


Dirigida por el francés de ascendencia marroquí Nabil Ayouch, co-autor, entre otras muchos, del guion de Calle Málaga, junto a su esposa y realizadora de esta última, Maryam Touzani.


Casi al principio de la película, vemos morir a Ali a manos de la pandilla a la que perteneció y a sus amigos dispuestos a ofrecerle un funeral que, de algún modo, pueda hacer cumplir el sueño de Ali. La dureza del relato queda suavizada por la imaginación de los amigos de Ali, cargada de ingenuidad infantil. 
La historia reflexiona sobre las míseras vidas de los niños de la calle, con un norte marcado hacia una esperanza falta de malicia y un tanto cándida, en medio de ese entorno violento en el que viven y en el que su propia existencia apenas vale nada, del que ven en su en su ideal infantil, la única forma de salir del deprimente mundo que los rodea.




martes, 25 de agosto de 2026

CRÍMENES

 

Un prólogo y once relatos componen el libro del prestigioso jurista alemán Ferdinand von Schirach que ha intervenido en más de setecientos casos desde que inició su carrera como abogado penalista en Berlín. 
Los relatos se basan en sus propias experiencias y, a pesar del título del libro, no siempre estamos hablando de crímenes, en ocasiones son simples delitos o faltas, alguno de ellos incluso no llega a superar la fase de instrucción del sumario, por ejemplo, «La espina» es principalmente un retrato psicológico de un hombre que, como vigilante de museo, tiene que lidiar con un aburrimiento extremo y la falta de estímulos, y reacciona ante ello de forma inusual. 
Las historias también profundizan en los deberes y la ética del abogado y exploran repetidamente cuestiones de culpabilidad, inocencia y el sentido y la insensatez del castigo. Este enfoque es novedoso e intrigante, lo que aumenta el atractivo de las historias que,
temáticamente, recorren un amplio panorama social: el médico respetable, la prostituta rusa, el político, el industrial, jóvenes de familias inmigrantes, fiscales y policías, delincuentes profesionales... todos aparecen en las historias de Schirach, que giran en torno al dinero, el honor, el amor, el miedo, el odio y la desesperación. La brutalidad del mundo del crimen organizado se ilustra vívidamente en «La taza de té de Tanata». 
La brevedad de los relatos, su contenido atractivo y su conexión con la vida real hacen del libro una lectura ideal para quienes no quieran embarcarse en un grueso volumen y prefieran un texto ágil, sencillo de leer y entender, pero que va un poquito más allá de la mera literatura de entretenimiento.



lunes, 24 de agosto de 2026

MISHIMA: UNA VIDA EN CUATRO CAPÍTULOS

 


Un relato entre real y ficticio, en cuatro capítulos, de la vida del célebre autor japonés Yukio Mishima (Ken Ogata). Tres de los segmentos son paralelos a los acontecimientos de la vida de Mishima con sus novelas (El templo del pabellón dorado, La casa de Kyoko y Runaway Horses o Caballos desbocados), mientras que el cuarto describe los acontecimientos reales del 25 de noviembre de 1970, «El último día», en que Mishima conmocionó al mundo, al hacerse en público el seppuku o harakiri.


Salpicada de extensos flashbacks del pasado del escritor, así como de evocaciones magníficamente estilizadas de sus obras de ficción. Con fotografía de John Bailey, la exquisita escenografía y el vestuario de Eiko Ishioka, y la influyente banda sonora de Philip Glass, el film es una especie de homenaje a su protagonista y una audaz obra de arte. 
Producida por Coppola y George Lucas, la película explora temas profundos como la masculinidad, los valores tradicionales japoneses, la tensión entre la expresión artística y la acción política, y la evolución de Mishima desde un niño superprotegido por su abuela, hasta un nacionalista culturista que fundó el grupo paramilitar Tatenokai para revitalizar el poder imperial y la cultura del bushido samurái.


Un impactante retrato visual, a modo de collage, que Paul Schrader ofrece del aclamado autor y dramaturgo japonés, explorando su agitación interna y las contradicciones de un hombre que intentó la tarea imposible de encontrar la armonía entre sí mismo, su arte y la sociedad.




viernes, 21 de agosto de 2026

JUAN NADIE

 


Un magnate del petróleo compra un periódico y despide a casi todo el personal. Una de las despedidas, la periodista Ann Mitchell (Barbara Stanwyck) decide publicar una falsa e incendiaria carta que lleva la firma de Juan Nadie. En ella se anuncia el suicidio de un hombre sin trabajo. El éxito del artículo es tal que el periódico decide crear un Juan Nadie y, con este fin, contrata a un vagabundo, 'Long John' Willoughby (Gary Cooper), un ex jugador de beisbol lesionado y sin un centavo, que acaba convirtiéndose en un personaje extraordinariamente popular.


El guion adapta el relato A Reputation, del escritor y periodista estadounidense Richard Connell
'Long John', que recorre el país a bordo de trenes de carga, acepta participar en la farsa a cambio de la promesa de pagar el tratamiento de su brazo lesionado, lo que le permitiría volver a su antiguo trabajo de deportista profesional. Sus discursos se difunden entre el público y eso apenas le causa ningún reparo, hasta que empieza a ser consciente de que está siendo utilizado para conseguir unos fines que no comparte.


Con bastante menos comedia que algunas otras películas del mismo realizador y algunos momentos en que quizá los diálogos (o los monólogos) resulten un tanto largos, la película explora una idea recurrente en la obra de Frank Capra: la del ciudadano común explotado por una élite corrupta y poderosa. 
Las reflexiones del filme sobre el control de las grandes corporaciones tanto de los medios de comunicación como de la vida de la gente común, siguen estando en el centro de la crítica social del cineasta.




jueves, 20 de agosto de 2026

VIVE COMO QUIERAS

 


Alice (Jean Arthur), la hija más sensata de la familia Sycamore, se enamora y compromete con su jefe, Tony Kirby (James Stewart), hijo de los dueños de la empresa en la que trabaja. Los padres adinerados del novio se oponen, pero deciden conocer a la modesta familia de clase media de ella, sin que el padre de Tony, que tiene el monopolio del comercio de armas y necesita comprar una última casa en un área de 12 manzanas, sepa que es propiedad del abuelo de Alice, que se niega a vender. Así empieza el choque de dos mundos opuestos en formas de pensar y vivir.


El guion adapta la obra teatral You Can't Take It with You, escrita por George S. Kaufman y Moss Hart, ganadora del Premio Pulitzer de Drama en 1937.


Aparentemente la película es una comedia disparatada, pero Frank Capra no podía quedarse ahí y entre carcajada y carcajada, nos va soltando sus mensajitos, como diciendo: además de reírte, piensa en esto. Y es que los Sycamore viven instalados en su utopía, de espaldas al capitalismo y su veneración por el dinero. Seres entrañables que conservan la inocencia de la infancia, a los que, como sucede a los niños, solo preocupa ser felices, no piensan en el mañana, los problemas que vengan, ya llegarán, ni siquiera se preocupan por ellos, la riqueza que buscan es otra. 
Capra la edulcora, yo creo que para que el choque con la manera de pensar canónica quede suavizado y, además, todo está deliberadamente exagerado, llevando al extremo los tópicos entre ricos y pobres. Al final te quedas con la pregunta en la cabeza: ¿No serán los los excéntricos los más sabios y los más ricos? 
Una película que tiene tanto de conmovedora como de divertida.