En 1920, unos obreros de la Patagonia Argentina, agrupados en sociedades anarquistas, deciden hacer una huelga exigiendo mejoras laborales. Entre los trabajadores hay algunos emigrantes europeos que influyen ideológicamente en sus compañeros. La situación se hace insostenible y el gobierno de Hipólito Yrigoyen envía, desde Buenos Aires, al teniente coronel Zavala (Héctor Alterio) para que restablezca el orden.
Dirigida por Héctor Olivera, se basa en el libro Los vengadores de la Patagonia trágica, del historiador, escritor, periodista, intelectual, profesor, sindicalista y militante político anarquista argentino Osvaldo Bayer, que participa también en la escritura del guion.
En la historia real, el enviado para sofocar la huelga fue el coronel Héctor Benigno Varela.
Sobresalen en la película, el desempeño de los actores principales, algunas escenas de acción y la estampa que se ofrece de los parajes de la Patagonia. La película se esfuerza por mantener la fidelidad a los hechos históricos y deviene en un homenaje a la tenacidad de unos trabajadores que, tras firmar un acuerdo que mejoraba mínimamente sus condiciones laborales, incluso las de vivienda y abastecimiento, fueron traicionados por las autoridades, el ejército y la policía, que se puso del lado de los estancieros que incumplieron el acuerdo y de las compañías británicas y estadounidenses que tenían intereses en el comercio de la lana, llegando al punto de tejer una historia plagada de mentiras interesadas que presentaba a los huelguistas como delincuentes peligrosos y utilizando, para justificar la represión que costó la vida a cientos de obreros y peones, que estaban concertados con Chile para arrebatar a Argentina la soberanía de la Patagonia.
Una lucha de otros tiempos, en un lugar muy concreto, pero que se vuelve universal por su similitud a tantos otros enfrentamientos de clase.
























