Un sofisticado hombre anónimo, intenta convencer a una mujer igualmente anónima de que se conocieron y mantuvieron una relación romántica hace un año en el mismo enorme y barroco hotel europeo. Ella no lo recuerda, pero a medida que el hombre más habla de sus actividades del año anterior, más convincente se vuelve.
La película es considerada por algunos como una especie de rompecabezas cinematográfico que, en cierto modo, desconcierta al espectador. Según el guionista Alain Robbe-Grillet, la película es una construcción pura, sin un marco de referencia fuera de su propia existencia: las vidas de sus personajes comienzan cuando las luces se apagan y concluyen cuando vuelven a encenderse.
El vestuario de la protagonista fue diseñado por Coco Chanel y de hecho sus creaciones para el film siguen tan vigentes que Karl Lagerfeld se inspiró en ellas para la colección de Chanel de primavera-verano de 2011.
Sujeta a variopintas interpretaciones, desde una historia de fantasmas, hasta una parodia surrealista de los melodramas de Hollywood, pasando por otras varias que le sugiera a cada espectador. En cualquier caso, la investigación de Alain Resnais sobre la naturaleza de la memoria, además de romántica, resulta perturbadora, un enigma que se mueve entre el presente y un pasado que podría no existir.
Tan diferente y desconcertante resulta que, acudiendo de nuevo al testimonio de Robbe-Grillet, cabe señalar que el productor no quería exhibirla en público y que de no ser por el León de Oro obtenido en Venecia, es más que probable que no se hubiera estrenado en salas comerciales.

























