Una compañía de tetro kabuki de segunda categoría, recala en un pueblo costero en el que hace doce años que no actúan. La última vez fue antes de que Sumiko (Machiko Kyô), la novia del director, Komajuro Arashi (Ganjirô Nakamura), se uniera a la compañía. Pero Kojamuro tiene tras si una historia que le une a esta ciudad, en ella tuvo, hace casi veinte años, un hijo, Kiyoshi (Hiroshi Kawaguchi), al que le han contado que su padre biológico murió cuando era niño y que Komajuro es el hermano de su madre Oyoshi (Haruko Sugimura). Komajuro ha estado enviando dinero a Oyoshi durante todos estos años, lo que permitirá al hijo de ambos ir pronto a la universidad. Komajuro quiere pasar el mayor tiempo posible con Kiyoshi y Oyoshi antes de que la compañía tenga que volver a marcharse, pero cuando Sumiko descubre lo que está pasando, Kiyoshi se convierte en un peón en la batalla entre Sumiko y Komajuro.
Remake de un film mudo dirigido por el propio realizador de éste, Yasujirō Ozu, en 1934, veinticinco años antes.
El maestro japonés cuenta con sencillez una historia que es más compleja de lo que aparenta, salpicada con sutiles gotas de humor. Retrato de una sociedad que hoy sería tildada de machista, en la que cobran presencia los celos, el orgullo, el engaño y el ego masculino, con escenas magníficamente concebidas de una calidad artística y visual a la altura del gran realizador.
























