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miércoles, 1 de febrero de 2023

LA JOYA DE SHANGHAI

 


Tang (Li Baotian), trabaja para un hombre al que llaman el Patrón y ha traído a  Shangai a su sobrino que vivía en el pueblo y queda impresionado por la riqueza y el lujo que le rodean, pero que desea regresar a su aldea.


Ambientado en el decadente submundo de Shanghai en la década de 1930, el drama criminal visualmente deslumbrante se desarrolla a través de los ojos de Shuisheng (Wang Xiao Xiao), un ingenuo muchacho de 14 años de edad, al que su tío destina para servir como lacayo de Xiao Jingbao (Gong Li), la concubina de un jefe de la tríada. Shuisheng observa en silencio las tensiones latentes, las citas secretas y las sangrientas represalias de la banda, mientras se preocupa cada vez más por la seguridad de su ama.


El guión adapta la novela "Rules of a Clan" (algo así como "Reglas del clan" o "Reglas de un clan"), del escritor chino Li Xiao.   
Como en otros films del realizador, la mujer, aunque es una figura sometida y de segundo orden, cobra protagonismo principal en un relato que contiene algunos números musicales no demasiado relevantes pero que se ciñen a la estética y atractivo visual que presiden el film en general, con una fotografía realmente impactante (de hecho estuvo nominada al Oscar en este apartado).
A pesar de que los cineastas de todo el mundo han contado esta historia cientos de veces, Zhang Yimou la vuelve a imaginar de manera exquisita y la convierte en una tragedia profundamente sentida.




lunes, 30 de enero de 2023

KEEP COOL (MANTÉN LA CALMA)

 


El joven vendedor de libros Xiao Shuai (Jiang Wen) se vuelve loco de deseo por An Hong (Qu Ying), una mujer bella, liberada y sexy, pero ella le ha abandonado y ha comenzado a salir con el dueño de un club nocturno, un nuevo rico de gran influencia social con el que no conviene llevarse mal porque puede enviarte a sus matones. Lao Zhang (Li Baotian), un tipo cualquiera que está presenciando la paliza que le dan a Xiao, se ve mezclado accidentalmente en los conflictos de éste, obsesionado con recuperar a su amor.


Una película extraña y extemporánea en la filmografía de Zhang Yimou. Al realizador chino le da por rodar con una mareante cámara en mano; luz natural con abundantes contraluces; sonido directo; giros de cámara imposibles; ángulos de 90º y, eso sí, una actriz, Qu Ying, con una hermosura que tiene algo de post-adolescente, llamativa y muy, muy sexy. Claro que para ver un cuerpo precioso embutido en un llamativo y sugerente minivestido amarillo, se me ocurren otro tipo de películas en las que poco importa el guión.


Y es que tras un arranque en plan comedia, con algo de gracioso (no tanto tampoco), y apuntes interesantes sobre la vida cotidiana en la China moderna, la película abandona ese camino y se va a una larga segunda parte rodada prácticamente en interiores, con largos e intrascendentes diálogos y va perdiendo el interés porque el guión apenas se sostiene. Todo encaminado a una especie de mensaje moral sobre la conveniencia de resolver las disputas por las buenas en lugar de acudir a la violencia y la confrontación (quizá la frase más repetida es: "hablando se entiende la gente"). 
Afortunadamente el maestro chino abandonó esta especie de experimento y se dedicó a otro tipo de cine que, por lo visto, se le da mejor y es bastante más gratificante para el espectador.




jueves, 8 de diciembre de 2022

SORGO ROJO

 


Ambientada en una remota provincia del norte de China en los años 20 y 30, la historia es narrada por un hombre que recuerda la vida y la época de sus abuelos. Jiu'er (Gong Li) es una joven novia dispuesta a casarse, en un matrimonio arreglado, con el dueño de una bodega de sorgo, anciano y enfermo. Él muere misteriosamente, y Jiu'er se hace cargo de la bodega, junto con su amante (Jiang Wen), uno de los hombres que la acompañaban en el viaje, del que se ha enamorado. Es un pícaro fornido con un carisma natural y tosco. Sus vidas en el campo son una mezcla de disputas y momentos alegres, pero la invasión de los japoneses trae tragedia y sangre a sus puertas.


El guión adapta un relato del escritor chino Mo Yan, Premio Nobel de Literatura 2012. 
La película supuso el debut en la realización del director Zhang Yimou y también el primer trabajo en la gran pantalla de su actriz fetiche Gong Lin. El film recibió en Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín de 1988.


La historia que cuenta, tampoco es que sea nada del otro mundo, tiene su encanto y muestra la dura vida de los trabajadores de zonas rurales en la época y todo eso. En la parte dedicada a la ocupación japonesa, se nos muestra la brutalidad del invasor y las torturas, pero como si se buscase más el impacto de las imágenes que otra cosa. 
Habrá a quien todo esto, sobre todo la primera parte, les pueda resultar aburrido. Otra cosa bien distinta es la maravillosa calidad visual de las imágenes, el uso simbólico de los colores, con predominio de rojos y azules y las espectaculares tomas de amaneceres y ocasos o el ondulante movimiento de las plantas de sorgo. Todo esto es sublime y, para mi gusto, lo mejor de la película.




lunes, 5 de diciembre de 2022

HAPPY TIMES

 


Zhao (Benshan Zhao) es un pobre y maduro solterón que no ha tenido suerte en su vida amorosa. Cuando piensa que al fin ha encontrado a la mujer de sus sueños, la engaña haciéndole creer que es un hombre rico y accede a celebrar una boda por encima de sus posibilidades. Desesperado, tratará de conseguir el dinero como sea con tal de no decepcionar a su amada. El mejor amigo de Zhao, Li (Xuejian Li), tiene la idea de recaudar dinero renovando un autobús abandonado, el Happy Times Hotel, que alquilarán por horas a parejas jóvenes necesitadas de privacidad. Desafortunadamente, este plan sale mal porque Zhao es demasiado anticuado para permitir que las parejas dejen la puerta del autobús cerrada. Mientras tanto, la prometida de Zhao le presenta a su hijo mimado y su hermosa hijastra ciega Wu Ying (Dong Jie), a quien ve como una carga. Para deshacerse de la niña, insiste en que Zhao la lleve al hotel Happy Times y le dé trabajo. Zhao acepta a regañadientes, luego organiza una serie de engaños para mantener a la chica ocupada, incluido hacerla actuar de masajista y reclutar a sus amigos para que finjan ser sus clientes. Todo lo que está sucediendo entre Zhao y Wu es pura farsa, pero gradualmente crece una empatía real entre la joven y el anciano.


El guión adapta un texto del Premio Nobel Mo Yan (seudónimo de Guan Moye), integrado en una colección de relatos titulada Shifu, harías cualquier cosa por divertirte. Precisamente es el relato que da título al libro, el que se adapta. En él ser narra la historia del anciano Ding, cuyos 43 años de dedicación al servicio de la Fábrica Municipal de Equipos Agrícolas le han valido el honorífico apelativo de Shifu, o maestro trabajador. A pesar de este elogio, Ding es despedido abruptamente un mes antes de su jubilación. Después de contemplar sus opciones, incluida la de prenderse fuego como protesta, Ding decide adoptar un enfoque más pragmático, convirtiendo un autobús abandonado en un lugar de encuentro para amantes. Como un anciano que prueba por primera vez el capitalismo, es una especie de símbolo para muchos de los que afrontan estas nuevas situaciones en la China moderna.


En la adaptación cinematográfica, el mejor amigo de ZhaoLi (Xuejian Li), tiene la idea de recaudar dinero renovando un autobús abandonado, el Happy Times Hotel, que alquilarán por horas a parejas jóvenes necesitadas de privacidad. Desafortunadamente, este plan sale mal porque el vehículo acaba siendo retirado del lugar en que estaba para hacer unas obras de remodelación y convertir el sitio en un parque. Cuando Zhao acepta llevarse a la niña a trabajar con él, como quiera que el sucedáneo de hotel ya no existe, organiza una serie de engaños para mantener a la chica ocupada haciéndola creer que trabaja de masajista, para lo que entre sus antiguos compañeros y él mismo, improvisan una sala de masaje en las antiguas instalaciones de la fábrica en que trabajaban, en la confianza de que la joven, como está privada de la vista, no se dará cuenta de la farsa.


Zhang Yimou mantiene en el film un tono divertido con cierto sabor agridulce, consiguiendo arrancar la sonrisa, incluso la risa del espectador, mezclada con una gran punzada de tristeza. A pesar de estar poco valorada por la crítica, resulta muy agradable, en buena parte por el magnetismo del personaje interpretado por Dong Jie, de frágil belleza, una delicada pieza de porcelana de la que se enamora de manera paternal el protagonista y que acaba llegando al corazón de sus amigos y también del espectador.
De nuevo, Zhang Yimou consigue hacer arte de la sencillez en una historia a un tiempo conmovedora y divertida.




viernes, 2 de diciembre de 2022

QIU JU, UNA MUJER CHINA

 


En un pequeño y remoto pueblo del norte de China vive Qiu Ju (Gong Li) junto a su marido, quienes esperan con impaciencia el nacimiento de su primer hijo. Pero un día su felicidad se ve alterada debido a un enfrentamiento con el jefe de la comunidad en la que están integrados.


Después de que el jefe de la aldea patee a su esposo en los testículos y le deje gravemente lesionado, Qiu Ju buscará reparación ante las autoridades por la injusticia cometida con su esposo, ya que todo se debió a un malentendido, al decirle el esposo de Qiu que solo servía para criar gallinas y entenderlo el otro como una ofensa porque no tenía hijos varones. Aunque en parte le dan la razón y dictaminan que el alcalde debe entregarle una reparación económica que satisfaga los gastos médicos y los días de trabajo perdidos, ella rechaza el dinero y desea una explicación,una especie de disculpa por parte del jefe de la aldea, algo que no se contempla en los sucesivos fallos de las autoridades, lo que la lleva a la frustración y a que cada vez que va pasando de un nivel a otro del sistema, se vaya alejando del campo, lo que sirve de disculpa a Zhang Yimou para irnos mostrando la cambiante sociedad china de la época de Deng Xiaoping, a través de la mirada de su cámara, con imágenes que muchas veces se toman en escenarios reales. 
La película incluye numerosos momentos cómicos. Las secuencias humorísticas que reflejan la ingenuidad campesina cuando Qiu Ju y su obediente y sacrificada cuñada Miezi (Liuchun Yang), que siempre la acompaña en los viajes, se trasladan a la gran ciudad, abundan a lo largo de la película. Qiu Ju se pregunta en voz alta si el supuesto Doctor que examina a su esposo no es realmente un veterinario. Su elección de ropa más moderna para disfrazar sus raíces pueblerinas también nos llevará a la sonrisa. Los comentarios sociales sobre las ordenanzas de la población china se expresan constantemente: "Si no podemos arreglar tu cañería",  le dice la embarazada Qiu Ju a su esposo Qinglai (Liu Pei Qi), "¡estaremos atrapados en la política de un solo hijo para siempre!"


El guión adapta una novela del escritor chino Chen Yuan Bin, titulada en su edición inglesa The Wan Family's Lawsuit (algo así como La demanda de la familia Wan). El film recibió el León de Oro en el Festival de Venecia de 1992 y Gong Li el premio a la mejor actriz.
El argumento desarrolla una especie de cuento sobre la dignidad y la cabezonería de una mujer que no está dispuesta a dejarse comprar, como ella dice. Cuando el alcalde la cita para darle el dinero, en lugar de entregárselo en la mano, se lo tira: veinte billetes que ella deberá recoger del suelo para tener que agachar la cabeza veinte veces. Qiu se niega y comienza el peregrinaje de instancia en instancia en busca de la reparación moral, una obcecación de la que hasta su esposo se harta, pero ella "erre que erre".
La crítica al régimen y a la burocracia, es suave, incluso complaciente, ya que la mayoría de los hombres que la atienden, la tratan con condescendencia, comprensión e incluso con bondad y el final, lo más alabado del film por los entendidos (espectadores incluídos), convierte la presunta lección moral de buscar la reparación de la dignidad en una especie de: Bueno sí, pero sin pasarse, también hay que saber perdonar y transigir. Porque el sistema, cuando parece que todo se ha solucionado entre los litigantes, entra con toda su despiadada maquinaria para darle un giro al asunto que la mujer ni buscaba, ni quería.
De nuevo Zhang Yimou nos presenta a una mujer valiente y decidida en un mundo de hombres en el que estos viven en el acomodo y, en cierto sentido, en la componenda, pero cuyas formas y cuyo sistema, ella se resiste a aceptar, presentándola como una especie de motor que mueve a la sociedad de su país.
Aquí el realizador chino deja de lado esa barroca belleza formal tan presente en algunos de sus films para ofrecernos también un testimonio documental de las costumbres y la vida diaria de las gentes, con las calles pobladas de transeúntes en un constante ir y venir; el tráfico; los anuncios publicitarios; los mercados callejeros; las fiestas; las relaciones domésticas; las labores de la casa y toda la vida de la gran ciudad que contrasta con el tranquilo y, al tiempo duro, discurrir de la misma en los ámbitos rurales.
Con ese toque y ese saber dejar transcurrir la historia que solo está al alcance de aquellos que saben hacer arte de las cosas sencillas.




jueves, 20 de octubre de 2022

JU DOU: SEMILLA DE CRISANTEMO

 


En la China rural de los años veinte del pasado siglo, un hombre mayor, propietario de una tintorería, compra a Ju Dou (Gong Li), una joven campesina, con la esperanza de que le dé un descendiente varón. Se niega a aceptar que es impotente y paga sus frustraciones con ella, golpeándola constantemente. Un sobrino del hombre, que vive en la misma hacienda que la pareja, es testigo mudo de la situación hasta que intenta consolar a Ju Dou y entre ambos surge un amor prohibido y apasionado, cuyo fruto es un niño. Hasta que, para mortificarlo le confiesa la verdad, el anciano cree que el niño es suyo y la madre se ver obligada a criarlo como si fuera hijo de su esposo, la mujer deberá afrontar su difícil situación y los rumores de la comunidad.


El guión de Liu Heng, adapta su propia novela 伏羲伏羲 (Fuxi, Fuxi).
Tradiciones ancestrales, sometimiento absoluto de la mujer y un amor prohibido y, por ello, imposible, vivido siempre en la clandestinidad. A grandes rasgos, ese es el argumento de la película.


Zhang Yimou utiliza con absoluta maestría todos los recursos que ofrece el medio, de todos ellos saca partido y todos tienen importancia trascendente en la narración, porque el film encierra simbolismo en cada situación. Los colores, los sonidos, incluso el movimiento de las telas o los personajes, cobran vida y no necesitan demasiado entrenamiento como espectador para descubrir ese simbolismo que encierran. En otros casos, da lugar a variadas interpretaciones según el entendimiento de cada cual, como quienes ven en el niño y su perturbadora presencia, una representación de los guardias rojos de los tiempos de Mao, una criatura que crece entre referencias equivocadas o engañosas, ya que se le hace creer que su padre es uno, cuando realmente es otro y acaba castigando a los dos. Un film plagado de detalles, con predominio de colores oscuros y fríos (otra metáfora) que contrastan con la explosión colorística de las telas una vez tintadas y el efecto llamativo de su despliegue cuando las van a secar. Historia dura, cruel incluso, en la que no faltan, como ocurre en otras películas de Yimou, referencias étnicas explicadas con todo lujo de detalles.




miércoles, 19 de octubre de 2022

NI UNO MENOS

 


En un remoto pueblo de montaña, el maestro debe irse por un mes para visitar a su madre moribunda y el alcalde solo puede encontrar a una niña de 13 años, Wei Minzhi, para sustituirle. El maestro deja una tiza para cada día y le promete 10 yuanes adicionales si no hay un estudiante menos cuando regrese. En cuestión de días, la pobreza obliga al alborotador de clase, Zhang Huike, a irse a la ciudad en busca de trabajo. Minzhi, abnegada y obstinada a un tiempo, decide traerlo de regreso. Reúne a los 26 alumnos restantes para recaudar dinero para su viaje y parte para la ciudad de Jiangjiakou, comenzando su búsqueda. El niño, mientras tanto, está perdido y pidiendo comida. La terquedad de Minzhi puede ser la salvación de Huike y de la escuela del pueblo.


Se tacha a este film de exceso de moralina y de cierta complacencia con el régimen chino. En la primero, quizá hay su carga moralizante sobre todo al final, pero en lo segundo, ya no estoy tan de acuerdo. Al final de la película se habla de escolarización obligatoria hasta los 9 años, cuando en los países occidentales, por entonces (la película es de 1.999), estaba regulada hasta los 12, los 14, incluso hasta los 16 años. Además, el ambiente que recrea, no me parece en absoluto complaciente. La llegada de la niña a la aldea, me recuerda la entrada en lo que podría ser cualquier pueblo pequeño de Castilla en los años 50 o 60; no hablemos de la escuela, destartalada hasta decir basta, que parece que si soplas con fuerza vas a derribar sus muros o de los medios con que cuentan, exactamente ninguno y el maestro quejándose de que hace tres meses que no recibe su salario. La madre del pequeño Huike, una viuda relativamente joven, está enferma y llena de deudas y el alcalde habla de que si no las salda pronto se enfrenta al desahucio, esto en un país comunista que se supone ampara a los desvalidos. No veo yo mucha complacencia. 
Además, aunque lo fuera (complaciente, quiero decir) ¿quiénes somos nosotros para juzgar los comportamientos de una persona que vive en un país sometido a una férrea dictadura? ¿Qué Zhang Yimou, en algunos de sus films se muestra poco crítico con régimen chino? Pues sí, es muy probable, igual que denuncia ciertas cosas, otras veces parece que no es tan combativo, pero ¿qué queremos, que se autoinmole? Desde fuera se ve todo muy bien.


Lo que sí es la película es muy didáctica, si se quiere, quizá aprovechando que la cosa se ambienta en el mundo de la enseñanza. Interpretada de forma muy creíble por actores no profesionales, es un canto al esfuerzo y la constancia, a la lucha contra los elementos y todo un reconocimiento a quienes dan su vida por dejar un ápice de conocimiento en las inocentes mentes infantiles de quienes tienen la mala fortuna de crecer en un entorno pobre y nada propicio para el desarrollo de sus capacidades intelectuales. Una escuela en la que cada pedazo de tiza es un tesoro, así que las cajas con tizas de colores que reciben al final, son toda una parábola de la esperanza en un futuro menos cruel. Y la solidaridad, la de la gente anónima que conmovida por la historia de esta niña que han visto en televisión, hace aportaciones para enviar material a la escuela, pero también la que otorga la pobreza, ese ir todos a una para ayudar a quien lo necesita, a pesar de que esa persona sea el que nos ha estado incordiando hasta hace unos instantes, pero al que nos unen los vínculos de la santa hermandad de los desheredados.
Yimou no le vuelve la cara a la crítica social, al desamparo de estos pequeños que tienen dificultades para recibir el saber y hace un magnífico retrato de la confrontación entre lo rural y lo urbano aprovechando la visita a la urbe de la joven Wei en busca de su alumno. 
Una película muy emotiva, en la que asistimos al cambio que va sufriendo la protagonista a la que, al principio mueve el interés económico, totalmente lícito, por otra parte, pero a la que, al final no impulsa si no la preocupación que siente por la situación de su alumno perdido en aquel inhóspito entorno urbano absolutamente deshumanizado, hostil y peligroso.




jueves, 8 de septiembre de 2022

LA LINTERNA ROJA

 


China, años veinte del pasado siglo. Tras la muerte de su padre, la joven de 19 años Songlian (Gong Li) se ve forzada a casarse con Chen Zouqian (Cuifen Cao), el señor de una poderosa familia. Él es un hombre de cincuenta años y tiene ya tres esposas, cada una de las cuales vive en una casa independiente dentro de un gran palacio. La competencia entre las esposas es dura, ya que la atención de su amo conlleva poder, estatus y privilegio. Cada noche, Chen debe decidir con qué esposa pasar la noche y se enciende una linterna roja frente a la casa de la elegida. Cada esposa maquina y conspira para asegurarse ser ella la preferida, sin embargo, las cosas se salen de control.


El guión adapta la novela "Esposas y concubinas" de Su Tong, seudónimo del escritor chino Tong Zhonggui.


Una de esas películas que, sin diálogos llamativos, pero con imágenes de soledad y desesperanza, consigue hacernos llegar su mensaje de alienación, tristeza y humillación. Las absurdas tradiciones, incluso las linternas, llegan a cobrar más importancia que las propias mujeres, encerradas en su jaula de oro con el único objetivo, en cada uno de sus días, de esperar a ser las elegidas. Con un envoltorio formal en el que destacan los cuidados encuadres, todo se convierte en un puro simbolismo de esta especie de muerte en vida que refleja muy bien el poema que el hijo de una de las mujeres recita: 

 "¡Cuán felices bailan y cantan en el cielo!, 
   las flores silvestres y los árboles del bosque son libres. 
   Me muero de pena encerrado en esta jaula dorada. 
   Dejadme volver al bosque y cantar canciones, 
   cantar canciones de libertad."

Algunos ven en el film de Zhang Yimou una crítica a la situación sociopolítica de la China actual, algo que no debe andar muy desencaminado cuando la película estuvo prohibida allí durante unos cuantos meses. 
Una desgarradora representación de un universo femenino no tan lejano como pudiera parecer, de hecho, en muchas sociedades siguen perviviendo estas formas de sometimiento, incluso en nuestro plácido y avanzado mundo occidental, más mujeres de las que pueda parecer, siguen optando por la engañosa comodidad de un matrimonio que les solucione la supervivencia económica, a cambio de vender su libertad.
 



jueves, 1 de septiembre de 2022

AMOR BAJO EL ESPINO BLANCO

 


Jing (Dongyu Zhou), una ingenua colegiala de ciudad, debe trasladarse a un remoto pueblo en las montañas para su “reeducación” durante la Revolución Cultural. Su padre ha sido encarcelado por “derechista” y su madre lucha para alimentar a sus tres hijos. Jing sabe que tanto su futuro como el bienestar de su familia dependen de su buen comportamiento en opinión de las autoridades. Pero su prudente y tranquila existencia se ve trastocada cuando se enamora de Sun (Shawn Dou), el encantador hijo de un militar de élite. Debido a la diferencia social que les separa, un romance entre ellos no sólo es impensable, sino incluso peligroso.


El guión se basa en el libro del mismo título de la china Ai Mi. Un relato basado, a su vez, en los post que la autora comenzó a publicar en su blog en 2007, inspirándose en los relatos de uno de sus protagonistas. 
El espino es una canción rusa que Sun toca con su acordeón, pero también un árbol situado en una loma a las afueras de la aldea que simboliza el dolor del pueblo chino a manos de los japoneses.


La historia es un amor que conmueve y emociona, fotografiado con gran belleza como es habitual en las películas de Zhang Yimou, reflejando lo que un enamorado es capaz de hacer por la persona que ama sin condiciones y que sufre al verla pasar situaciones dolorosas, algunas de las cuales tienen que ver con el régimen chino del momento, sobre el que establece una crítica que sirve de fondo al melodrama romántico, con algunas secuencias realmente maravillosas y de gran lirismo visual. Una historia enternecedora que conmueve y proclama que el amor no solo tiene capacidad para sortear distancias o fronteras, sino que también tiene la fuerza para superar las diferencias sociales o políticas incluso en un entorno hostil.




miércoles, 31 de agosto de 2022

LA MALDICIÓN DE LA FLOR DORADA

 


China, siglo X, dinastía Tang. En vísperas del Festival Chong Yang, el Palacio Imperial se llena de flores doradas. El regreso inesperado del Emperador (Chow Yun-Fat), con el Príncipe Jai (Jay Chou), para celebrar la fiesta con su familia, resulta sospechoso, pues su relación con la Emperatriz (Gong Li) es muy fría. Durante muchos años, la Emperatriz y el Príncipe heredero Wan (Ye Liu), su hijastro, han mantenido una relación ilícita, pero Wan se siente atrapado y sueña con huir del palacio con Chan (Man Li), la hija del médico imperial. Mientras tanto, el Príncipe Jai, el hijo fiel, está preocupado por la salud de la Emperatriz y su obsesión por los crisantemos dorados.


El guión se basa en la obra teatral "La tempestad", del escritor chino Cao Yu, escrita en 1934.
Cao conocía de sobra a los clásicos occidentales, había leído a O'Neill, a Ibsen y, por supuesto, a Shakespeare, autor del que algunos consideran era un estudioso y en el que, quienes saben de esto, ven influencias en la obra que sirve de base a esta película, aunque también hay quien defiende que estaba más influído por el teatro de Henrik Ibsen. Ellos sabrán, lo que ven y lo que defienden.
 

Película que mezcla la fantasía y el relato heroico, con unos personajes que tampoco es que sean nada del otro mundo, como tampoco lo es la manera de contar la historia que acaba por hacerse un poco pesada. Pero lo realmente llamativo de la película hay que buscarlo en otra parte: su deslumbrante puesta en escena, su desmesura en las batallas entre los dos ejércitos enfrentados y las majestuosas escenas que pueblan el film, llenas de colorido, con un fantástico vestuario y una luz que subraya todo lo dicho. Parece como si a Yimou le diera un poco igual la historia, como en esas óperas en que la narración nos parece banal pero nos embriaga la música. Cambien ustedes música por espectáculo visual y tendrán una aproximación a lo que es el film.




miércoles, 3 de agosto de 2022

LAS FLORES DE LA GUERRA

 


En 1937, durante la segunda guerra chino-japonesa, John Miller (Christian Bale), un maquillador de cadáveres, llega a la catedral católica de Nankín para preparar al obispo antes de su entierro. Las terribles acciones del ejército invasor japonés lo convierten a su pesar en protector de las alumnas de un internado anexo a la iglesia y de las prostitutas de un burdel cercano. Tendrá entonces la oportunidad de saber qué significan el sacrificio y el sentido del honor.


La película más cara de la historia del cine chino es una adaptación de una novela de Yan Geling titulada ‘Las 13 mujeres de Nankín’, basada en un suceso real que todavía hoy conmociona a China. 
La autora de la novela dice que la inspiración para escribir su libro llegó tras leer un relato de Minnie Vautrin, una misionera estadounidense que dirigía un centro de estudios en Nanjing que se convirtió en un refugio para estudiantes y otras mujeres de la ciudad, incluidas algunas prostitutas. Cuando los soldados japoneses llegaron exigiendo "mujeres que les entretuvieran", un eufemismo para esclavas sexuales, Vautrin se enfrentó al dilema de dejar ir a las llamadas mujeres "buenas" o entregarles a las prostitutas. Las prostitutas dieron un paso al frente y los soldados se las llevaron. Nunca más se supo de ellas. 
En la conocida como Masacre de Nankin, el 13 de diciembre de 1937, las tropas japonesas tomaron la ciudad de Nankin. La ocupación y los hechos que se desencadenaron en la ciudad y sus alrededores constituyen uno de los episodios más negros y más debatidos de la guerra chino-japonesa que precedió a la II Guerra Mundial. Los comandantes del ejército nacionalista chino habían huído de la ciudad antes de la entrada del ejército nipón, dejando atrás a miles de soldados chinos atrapados en la ciudad amurallada. Muchos de ellos se quitaron sus uniformes y escaparon a la llamada Zona de Seguridad preparada por los residentes extranjeros de Nanjing. Con el pretexto de capturar a los soldados disfrazados de civiles, se desató la barbarie y las tropas comenzaron el pillaje, la violación, y la matanza de civiles y prisioneros de guerra. El alcance de las atrocidades es debatido entre China y Japón, y va desde la afirmación del gobierno chino de una cifra de muertos no combatientes superior a 300.000, hasta la afirmación del ejército japonés en el Tribunal Militar Internacional del Lejano Oriente (conocido como el Tribunal de Guerra de Tokio) después de la Segunda Guerra Mundial, de que los muertos eran todos militares y que no hubo masacres organizadas o atrocidades cometidas a los civiles. El caso es que hubo testigos de lo que allí ocurrió: la colonia extranjera.



He leído todo tipo de comentarios sobre este film, desde los que han quedado maravillados, hasta otros, incluso un poco sangrantes, que llegan a acusar a Zhang Yimou de chaquetero y acomodaticio. El cineasta chino, es sabido de todos que ha tenido problemas con la censura en su país y hay aficionados que opinan que con este film trata de reconciliarse con las autoridades y hacer un cine más acorde con la línea política imperante en gigante asiático. No voy a ser yo quien se meta a opinar sobre ello, ni mucho menos con asuntos políticos de por medio, a veces tan subjetivos de enjuiciar, lo que sí pienso es que en Nankín pasó lo que pasó y las atrocidades están más que documentadas. ¿Que Zhang Yimou presenta a los chinos como los buenos y a los japoneses como malos, muy malos? Pues cada cual que lo vea como quiera. En lo que sí hay unanimidad es en la belleza formal de las imágenes, en el gran nivel técnico y en la notable fotografía de Xiaoding Zhao
Además de ello encontramos algunas de las constantes del realizador chino que le han llevado a alcanzar el prestigio que tiene y, más allá de la tremenda emotividad y crudeza de la historia, en la que mediante el gran dominio que tiene del lenguaje cinematográfico, logra transmitirnos todo el miedo y la indefensión que sienten los civiles a merced de unos soldados desatados en su barbarie, escudados en el cumplimento de unas órdenes que nunca se sabe de dónde vienen y que sirven como excusa para que, al final, nunca haya culpables, me gustaría resaltar el gran papel de Tianyuan Huang, el adolescente al que el obispo encomendó el cuidado de las niñas y esos magníficos retazos de artístico voyeurismo, con la niña mirando a escondidas muchos de los acontecimientos que remarca la película, en ocasiones, como cuando llegan las prostitutas, a través del gran ojo de colores que representa el rosetón de la catedral, una auténtica maravilla artística y, también, como símil.




viernes, 24 de mayo de 2019

LA CASA DE LAS DAGAS VOLADORAS

Corre el año 859 a.C. y la dinastía Tang, una vez floreciente, ha entrado en decadencia. El malestar se extiende por todo el país, y el corrupto gobierno tiene que enfrentarse en todas partes con ejércitos rebeldes. El más poderoso es el de la "Casa de las Dagas Voladoras", que se dedica robar a los ricos para repartirlo entre los pobres, por lo que cuenta con el apoyo de la población.
El antiguo líder de la banda fue muerto por la policía, pero la banda se está haciendo cada vez más poderosa gracias a un nuevo y misterioso líder. Dos capitanes, Leo (Andy Lau) y Jin (Takeshi Kaneshiro), reciben la orden de capturarlo y matarlo en el plazo de diez días. Para ello elaboran un minucioso plan. El capitán Jin finge ser un guerrero solitario llamado Viento y ayuda a escapar de prisión a la bailarina ciega Mei (Ziyi Zhang), sospechosa de ser la hija del nuevo líder, para así obtener su confianza y que le conduzca hasta el cuartel general de la Casa de las Dagas Voladoras, pero durante el viaje, Jin y Mei se enamoran profundamente.
A distancia los sigue Leo; Jin y Leo se encuentran en secreto para discutir sus planes. Jin bromea sobre su seducción de la muchacha; Leo le advierte que no intime con ella.
Para añadir autenticidad al engaño, Leo y sus hombres persiguen a la pareja y les atacan: la lucha es, sin embargo, fingida. Más adelante vuelven a ser atacados, pero esta vez los asaltantes parecen reales: Jin y Mei luchan por sus vidas y son salvados sólo por la intervención de los lanzadores de dagas, que permanecen invisibles. Furioso, Jin se enfrenta a Leo, quien le explica que ha informado a la cadena de mando y su general ha asumido la persecución. Jin se da cuenta entonces de que pueden prescindir de él.


La historia principal es sencilla, nos la han contado mil veces, un triángulo amoroso en que el joven pretendiente emprende una acción arriesgada para despertar la admiración de su amada. Cuando, tras tres años de separación, vuelven a reunirse, ella ha entregado su corazón a otro y se desencadena la tragedia pasional.
El relato de fondo, la lucha contra la corrupta dinastía Tang que ostenta el poder, no es mero acompañamiento, sino que tiene gran importancia en la trama, de hecho, en ocasiones, acapara todo el protagonismo.
Desde las primeras secuencias, cuando los dos capitanes visitan el burdel con un nombre tan evocador como La casa de las peonías, ya sabemos que nuestros sentidos van a gozar con algo más que una mera historia de tragedia romántica, la exuberancia del decorado, la lujuria de los ropajes y las danzas subyugantes de Mei, cuyos movimientos van de la sutileza a la plasticidad de sus saltos y contorsiones, nos embriagan con la fuerza de un exquisito perfume.
Después viene todo lo demás, la belleza de los paisajes fotografiados con gusto y arte y cada una de las peleas que se convierten en auténticas coreografías.
Para el recuerdo, el enfrentamiento en el bosque de bambú, un clásico de las películas chinas de artes marciales que Zhang Yimou decidió respetar incluyéndolo en el guión, pero elevándolo a la categoría de verdadera ópera.


La historia está bien, es entretenida y con un final muy poético, pero, no voy a decir que la dejen de lado, mas si que aconsejo humildemente que vean la película como lo que es, un verdadero espectáculo visual, presentado con auténtica maestría, desde la paleta de colores, a la sutil y cuidada puesta en escena. Un goce para los sentidos.




miércoles, 19 de marzo de 2014

HERO

Hace mas de dos mil años, el actual territorio de China, estaba dividido en siete reinos que luchaban entre sí por alcanzar la hegemonía sobre los demás.
El rey Qin (Daoming Chen), vive obsesionado con la unificación de esos reinos enfrentados, considera que es su misión en la tierra. Debido a estas disputas y a que está considerado por algunos como un tirano, su vida está en constante peligro, una serie de guerreros que buscan venganza, acechan la vida del rey, poniéndola en constante peligro, la cabeza de los más peligrosos, es puesta a precio.
Un guerrero llamado Sin Nombre (Jet Li), consigue acabar con los tres enemigos más peligrosos del rey, los llamados Espada Rota (Tony Chiu Wai Leung), Nieve (Maggie Cheung) y Cielo (Donnie Yen). El rey le manda llamar a su presencia para recibir las pruebas de la muerte de sus enemigos y recompensar a quien le ha prestado tan alto servicio.
Cuando tiene a Sin Nombre ante sí, el rey descubre que las cosas no han ocurrido como él había creído y que todo forma parte de un complot urdido por el héroe y los tres guerreros a los que, supuestamente, ha dado muerte.


El guión, se basa en las leyendas e historias que se entremezclan a la hora de explicar los orígenes del imperio Chino. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de acontecimientos que se remontan a más de 200 años antes de nuestra era (siglo III a. C.) y, por tanto, la linea entre leyenda y hechos reales, es difusa en más de una ocasión.
Aunque la narración se centra en un hecho concreto, recoge algunos aspectos que reflejan la historia real de los acontecimientos de aquella época, si bien la mayor parte del relato se articula alrededor de elementos épicos derivados de la leyenda.


El argumento gira en torno al enfrentamiento entre Sin Nombre y sus tres supuestos adversarios enfocándolo desde distintas perspectivas. Por medio de flashbacks sucesivos se nos cuenta, primero, el relato que hace Sin Nombre al monarca de cómo pudo deshacerse de los tres guerreros, para después reconstruir los hechos a través de la visión del rey, una vez ha descubierto que todo es una trama urdida para asesinarle; otras variaciones sobre el mismo asunto se suceden, de manera que estamos viendo el mismo enfrentamiento una vez y otra.


Dos años después de la multioscarizada "Tigre y dragón", la película taiwanesa que arrasó en las pantallas mundiales, el chino Zhang Yimou, se lanza a esta especie de sueño de colores, para cuya realización contó con todo el apoyo de las autoridades chinas: gran presupuesto y miles de extras.
Con una puesta en escena deslumbrante, y una fotografía que hace honor a los orígenes del realizador como director de fotografía. Mucho juego de simbolismos con los colores, en los que el director hace especial hincapié. Los detalles están cuidados hasta resultar verdaderamente obsesivos en el afán de perfeccionismo.
Los combates de artes marciales se adornan con efectos especiales al estilo "Matrix" que harán las delicias de los aficionados a estos trucos.
El vestuario fue diseñado por la conocida diseñadora japonesa Emi Wada (Ran), y en el reparto figuran algunos de los intérpretes más prestigiosos de la escena china del momento.


La película es sobre todo, un espectáculo estético y visual de primer orden, no tanto así el guión, pero la belleza de los decorados, la espectacularidad de los planos de masas, la orgía de colores y los preciosos planos exteriores, con unos paisajes sublimes, todo ello acompañado de una banda sonora muy acorde, hacen de la película un producto de gran belleza artística.
Zhang Yimou acude a algunas escenas que pueden resultar muy del agrado del gran público, aunque a mí me han resultado un tanto estomagantes por aquello de que riza el rizo y que no hacía falta llegar a extremos tales que estropean un poco el conjunto por la reiteración (primeros planos con las gotas de lluvia golpeando el rostro de los protagonista, y mucha cámara lenta sobre detalles puntuales, por ejemplo)
Sin duda las autoridades chinas quedarían satisfechas con el resultado final y dieron el dinero por bien invertido, pues el mensaje final del film, es el sacrificio del individuo por el bien de la mayoría y el de que todo sacrificio es poco para que China esté unida bajo un mismo cielo.
El film no acababa de estrenarse en EE.UU., no me pregunten qué problemas tendría, el caso es que hasta dos años después de su estreno, no se vio en Norteamérica y fue gracias a la intervención de Quentin Tarantino, gran admirador, como es sabido, del cine oriental.