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martes, 23 de diciembre de 2014

EL PRÍNCIPE Y EL MENDIGO

El príncipe y el mendigo estaba pensado para un público infantil, y el propio Twain quiso probar la eficacia del manuscrito leyéndoselo a sus hijas. Y, en efecto, la historia del muchacho pobre que se convertía en rey, mientras el verdadero príncipe aprendía humildad y misericordia entre la gente miserable, podía haber sido una de las invenciones que Tom Sawyer contaba a sus amigos. Pero Mark Twain no quiso quedarse ahí. En esta obra pueden rastrearse algunas de las preocupaciones constantes del autor, tales como la superioridad de la democracia sobre los caducos regímenes antiguos, o su obsesión por el parecido y el desdoblamiento de personalidad.
Fue la primera novela con ambientación histórica de Twain. Situada en 1547, la obra narra la historia de dos niños de apariencia física idéntica: Tom Canty, un mendigo que vive con su cruel padre en Offal Court, Londres, y el Príncipe Eduardo, hijo de Enrique VIII de Inglaterra, cuyos destinos se cruzan, de modo que Tom cambiará sus harapos por mantos reales, y Eduardo bajará a las oscuridades de Offal Court.
Una historia suave, de sencilla comprensión para el lector; pues no posee metáforas, ni un lenguaje retórico, ni complejos personajes. Esta es la historia de un príncipe y un mendigo que intercambian posiciones y estilos de vida. Eso y nada más.
Y es precisamente esta sencillez una de las principales razones del éxito de esta obra que, cabe resaltar, ha logrado sobrevivir al transcurrir del tiempo y sigue siendo uno de los clásicos preferidos de los lectores a nivel mundial.
Prueba de ello son las innumerables adaptaciones cinematográficas y teatrales que esta novela tiene en la actualidad. Es una de esas historias que, sin ser leídas, son conocidas por personas de todas las edades gracias a la tradición y a su atractivo tópico. Eduardo Tudor y Tom Canty son protagonistas de una historia que, simplemente, atrae y a la que Twain prestó la maestría de su pluma y el encanto de su lenguaje.




sábado, 25 de octubre de 2014

UN YANKEE EN LA CORTE DEL REY ARTURO

El protagonista Hank Morgan es capataz de una fábrica de municiones. Twain le sitúa en Connecticut donde estaba la principal fábrica de armas de Colt. El tono humorístico de Twain y su habilidad como narrador nos hacen aceptar a Morgan, incluso que nos caiga bien. Pero Morgan es el tipo de patrón que normalmente resuelve las discusiones con sus empleados a puñetazos (de hecho es una de esas peleas la que le envía al pasado), incluso en los tiempos de Twain aquello no era exactamente el ideal de persona razonable. En realidad el propio Morgan se autocalificará como déspota, benévolo pero déspota al fin y al cabo.
Quien lea el libro con ojos poco críticos o los jóvenes y niños, que son los potenciales lectores mayoritarios de la novela, verán a un tipo que desea llevar el progreso y la democracia a un mundo atrasado, lleno de supersticiones, dividido en castas cerradas en el que los nobles llevan la mejor parte y actúan con absoluto despotismo.
Sin embargo existe otra lectura, Twain empezó a trabajar en el libro en el año de la Conferencia de Berlín, donde las potencias coloniales decidieron repartirse África. Proceso observado por Twain con nula simpatía por decirlo suavemente. Ya al principio de su carrera denuncia las injusticias que sufren los inmigrantes Chinos. Pero conforme avanza en su carrera la antipatía de Twain contra lo que ahora llamamos globalización -pero un tiempo más honesto denominaba colonialismo- no hará sino acentuarse: Hay cosas graciosas en el mundo, entre ellas la pretensión de los occidentales de ser menos salvajes que los otros salvajes. Twain piensa que la colonización es una excusa para el saqueo y que no conlleva necesariamente un avance en el modo de vida de los colonizados. Su brutal denuncia de la salvaje represión en el Congo en “Soliloquio del Rey Leopoldo” (1905), que es, entre otras cosas, una obra pionera como foto reportaje de denuncia con esa página final que nos muestra las fotografías de las víctimas del castigo usual por rebelarse: la amputación de una mano. (Kodak el único testigo que nunca pude sobornar dice su ¿ficticio? rey ). Y destacar también la pretensión recogida en el libro de que el rey Leopoldo debería responder por sus crímenes ante una Corte Internacional.
Morgan amasa riqueza con la introducción de sus avances y no consigue inculcar ni uno de los valores que pretende, más o menos lo mismo que sucede en los procesos colonizadores.
Hay más cosas, claro, con este viaje al pasado, Mark Twain no pretende hacer alardes científicos, es solo un pretexto para escribir un relato humorístico, empapado, como es habitual en él, de sátira social y política. Las instituciones monárquicas, eclesiásticas y caballerescas reciben un buen repaso; y los personajes, un tanto grotescos y caricaturizados, a la vez que nos divierten, nos sitúan frente a la desconfianza del autor ante ciertos valores morales tenidos entonces por inamovibles.




jueves, 23 de octubre de 2014

SOBRE LA DECADENCIA DEL ARTE DE MENTIR Y OTROS RELATOS

Twain comienza a desplegar su humor desde las primeras líneas del relato que da título al librito, pues indica que "La decadencia del arte de mentir", fue presentado a un concurso de relatos de un club de historiadores en el que ganó el premio, al que renunció. Pero claro, ¿eso será verdad?

El cuento del niño malo.
El cuento del niño bueno.
Edgard Mills y George Benton: una historia.
Historias que muestran ejemplos de magnanimidad.
El perro agradecido.
El escritor benévolo.
El esposo agradecido.

Estos son el resto de relatos que integran el libro. Todos ellos son una reflexión cargada de ironía sobre el bien y el mal, lo peligroso que resulta, según la exposición del autor, ir sembrando el bien por el mundo y las consecuencias que acarrea, casi siempre indeseadas, pues, como dice Twain, una cosa es lo que dicen los libros morales y otra la triste, dura e injusta realidad de este mundo nuestro, en el que las almas cándidas suelen salir mal paradas y los sinvergüenzas se ven poco menos que glorificados por la masa borreguil.





martes, 21 de octubre de 2014

LOS MCWILLIAMS Y EL TIMBRE ALARMA

Cuando casi estábamos terminando nuestra casa, descubrimos que nos quedaba un pequeño sobrante de dinero, porque el fontanero no se había enterado. Yo era partidario de dedicarlo a iluminar con él a los paganos; no sé por qué me había dado a mí en ese tiempo por los paganos; pero mi señora dijo que no, que teníamos que comprar un aparato de alarma contra ladrones, y yo me resigné a esta transacción. Quiero decir a usted que siempre que yo deseo una cosa, y mi señora desea otra, y nos resolvemos por la que desea mi señora (cosa que ocurre siempre), dice ella que hemos llegado a una transacción.
Es uno de los pasajes iniciales de este relato breve del gran escritor norteamericano, en el que, una vez más, hace un despliegue de su gran sentido del humor y su capacidad para convertir una simple anécdota en una historia delirante de humor absurdo, tan absurdo como lo son los McWilliams, esta peculiar pareja que verá, no sólo como aquello que han puesto en la casa, no acaba de cumplir su cometido, sino que la compañía instaladora se encarga de que cada vez vayan aumentando su inversión.
Como digo, relato muy ingenioso y divertido, en el que el lenguaje tiene gran importancia a la hora de transmitirnos el particular sentido del humor del autor.




sábado, 18 de octubre de 2014

LAS AVENTURAS DE TOM SAWYER

Quizá estemos ante el texto más conocido del genial norteamericano, desde luego es el más versionado de todos cuantos escribió. Adaptaciones al cine, al teatro, versiones juveniles, musicales...
Dejemos que sean las palabras del propio Twain las que nos hablen de su libro:
«La mayoría de las aventuras que refiero en este libro son reflejo de la realidad, una o dos me han ocurrido a mí mismo, el resto son anécdotas de otros niños, compañeros míos de la escuela. Huck Finn ha existido, Tom Sawyer también, si bien no se trata de un solo individuo, es una combinación de las características de tres chiquillos amigos. Es pues un trabajo arquitectónico de orden compuesto.
Las raras supersticiones de las que doy fe prevalecían entre los niños y los esclavos del Oeste en la época de este relato.
A pesar de que destino este libro a pasatiempo de muchachos, espero que no lo despreciarán los hombres ni las mujeres, ya que en parte está compuesto con la idea de despertar recuerdos del pasado en los adultos y exponer cómo sentían, pensaban y hablaban, y en qué raras empresas se embarcaban».
 
 
 

jueves, 16 de octubre de 2014

LAS AVENTURAS DE HUCKLEBERY FINN

Todo un canto a la libertad en la naturaleza ante una civilización que se juzga opresora. El sueño de todo pillastre, vagar libre por el mundo, que Twain vuelve mágico, de las riberas del Mississippi. Huckleberry, un adolescente que usa el lenguaje claro, directo e irreverente de Twain y sus colegas escritores del sur estadounidense, narra su peripecia rio abajo. Al empezar la novela, Huck se ha hecho rico mediante una circusntancia narrada en el libro que precede a este, "Las aventuras de Tom Sawyer", aunque debido a la edad de Huck, un juez dispone de su dinero.
Entretanto, adoptado el muchacho por una viuda, ante un padre maltratador, pobre y alcohólico, que quiere su custodia legal porque se ha hecho rico, Huck recibe la llamada de la naturaleza y se escapa de ambos. No escapa, claro, al mundo de la civilización y de la ley convencional, algo que en verdad, por cuestión de edad y crianza, aún no había alcanzado a asimilar y que es lo que permite el nudo dramático de la novela.
Se escapa hacia el Mississippi, hacia la ley natural. Éste, el viejo rio turbio, es un lugar de ensueño para Twain, que recrea su juventud fluvial, tanto de habitante como de marino, en aquella balsa donde escapan el protagonista y Jim, un negro fugitivo que Huckleberry encuentra en una isla y al que ya conocía. Pero Jim ha debido hacer una confesión al encontrar a Huck, ya que él mismo había escapado, pero de la esclavitud. Su dueña pensaba venderlo en el Sur profundo, el de las plantaciones donde las condiciones del esclavo eran todavía más duras. El héroe, Huck, se escandaliza ante la confesión de Jim, pero calla y acepta, y juntos viajan en la balsa. El silencio es ya el acto de una conciencia que disiente con la sociedad. Y la balsa navega en busca de mejores oportunidades, pero como amenazada por las orillas, el mundo de la amistad se ve acechado por el mundo de los hombres, convencionalmente, sociales.
El río es idílico, y el agua oscura fluye como fluyen las conversaciones de Jim y Huck. Mark Twain demuestra en ello toda su nostalgia, pero una nostalgia tal vez culpable. En efecto, se dan episodios donde la conciencia del narrador protagonista estalla, ante la necesidad de denunciar a Jim. Es la mitad de su personalidad moral que quiere hacer el bien social, pero Huck es un marginado y las reglas no están del todo imbricadas en él. Ante ello, pues, la conciencia individual, por más confusa que sea, se alza contra las leyes sociales, Huck se cree culpable por su silencio, y, en un momento de duda, acepta el infierno, pero no parece temerle, y acaso esa sea una indicación alusiva a que es el propio autor quien en verdad no cree en el infierno o que no cree en la ley de la sociedad, divinizada o no. Finalmente, las fuerzas de la sociedad de entonces, si bien liberan al esclavo, muestran, no la justicia, sino la gracia, no la ley, sino el ilegítimo perdón de algo que en realidad no debía ser perdonado, sino abolido: la esclavitud.
La novela, enmarcada por los parajes fluviales, las puestas de sol, los amaneceres fugitivos, los troncos solitarios que se deslizan en el río, tan solitarios como la balsa que se desliza hacia el fracaso y la amistad, nos deja el regusto de una vida libre, que se preocupa sólo del día a día, sin buscar más fortuna que el propio disfrute de la libertad, la amistad y la aventura.
Ernest Hemingway decía propósito de esta novela: “Toda la literatura norteamericana moderna viene de un libro de Mark Twain titulado Huckleberry Finn. Si lo lees, detente justo cuando al negro Jim se le separa de los chicos, ése es el verdadero final. El resto es un simple engaño. Pero es el mejor libro que tenemos. Toda la literatura norteamericana empieza con él. No había nada antes. No hay nada tan bueno después.”



martes, 14 de octubre de 2014

LA HISTORIA DEL INVÁLIDO

Aunque mi aspecto es el de un hombre de sesenta años, y casado, no es verdad; débese ello a mi condición y sufrimientos, pues soy soltero y sólo tengo cuarenta y un años. En el estado en que me veis, difí­cilmente creeréis que ahora sea más que una sombra de lo que fui, ya que apenas hace dos años era yo un hombre fuerte y rebosante de salud (un hombre de hierro, ¡un verdadero atleta!); y, sin embargo, ésta es la cruda realidad. Pero más extraño que este hecho es todaví­a el modo como perdí­ mi salud. La perdí­ una noche de invierno, vigilando una caja de fusiles en un viaje de 200 millas en ferrocarril. Es la pura verdad, y voy a contaros cómo sucedió.

Así comienza el relato en el que el protagonista nos cuenta cómo cumplió el deseo de su viejo amigo John Hackett, que había muerto el día anterior, y que en sus últimas palabras había manifestado el deseo de que su antiguo compañero de escuela y mejor amigo, llevase sus restos mortales a sus pobres padres ancianos,que vivían en Wisconsin.
Sin embargo, un desgraciado error, hará que en realidad acompañe una caja de rifles y no la que contiene los restos de su amigo, que ha sido confundida con la anterior. Él no sabe nada, pues no sospecha el fatal cambio, y menos con el hedor que parece salir de la caja y que les acompaña a él y al conductor del tren, durante todo el trayecto ¿A qué será debido tan insoportable olor?



sábado, 11 de octubre de 2014

LA CÉLEBRE RANA SALATARINA

Basado en una historia que Twain oyó contar en las minas de oro de California, el autor retocó el relato y lo publicó en 1865 en el Saturday Press, en pocos meses, escritor y relato habían adquirido enorme fama en todo el país, este fue su primer relato célebre de entre unos cuantos que han pasado también a la posteridad.
Cuenta la historia de Jim Smiley que, por encima de otras cosas, era un gran apostador, siempre estaba apostando, por todo y cualquier disculpa le valía para establecer una apuesta. si veía dos pájaros posados en una rama, apostaba cuál de los dos emprendería antes el vuelo y así con todo.
Tenía todo tipo de animales para apostar, perros, gallos...
Un día atrapó una rana y la entrenó con paciencia para que saltase más que las otras, pero también para que atrapase moscas antes que las demás, porque, como digo, cualquier motivo le servía para establecer una apuesta.
Hasta que un día aparece alguien que apuesta contra su rana y sin que nadie lo espere, resulta que es aún más espabilado que Jim.
A mí, salvadas las distancias, me ha recordado mucho algunos de los relatos que conforman nuestras novelas de la época clásica de la picaresca.

jueves, 9 de octubre de 2014

EL ROBO DEL ELEFANTE BLANCO

Un error en la línea que separa territorio británico del perteneciente al reino de Siam, origina un malentendido que es rápidamente solucionado. El error es achacable a Siam, pero los británicos no le dan mayor importancia y el rey de Siam, agradecido, desea enviar un presente a la reina de Inglaterra. No se le ocurre nada mejor que mandarle un elefante blanco, un animal que representa lo máximo en su reino, incluso más que el propio rey. Se encarga a un alto funcionario de la administración británica en la India para que sea responsable del transporte y entrega del animal, pero al llegar al puerto de Nueva York, surge un problema de gran calado, el elefante desaparece del almacén donde estaba.
Comienza su búsqueda por parte del famoso inspector Blunt, que está al frente de la central de detectives, en la que el inspector desarrolla todos sus peculiares métodos para tratar de hallar al paquidermo.
La narración ironiza a costa de los detectives y policías desde el mismo objeto del robo, precisamente un elefante, no es un ser o un objeto diminuto que digamos, debería ser relativamente fácil de localizar y, sin embargo, a pesar del inusitado despliegue de efectivos, no sólo no lo hallan, sino que parece que el elefante les persigue a ellos en lugar de ser al revés.
Relato divertido, cargado de ironia, en el que intervienen unos cuantos ladrones y cientos de policías, en una alocada carrera sin pies ni cabeza.
Estos son algunos fragmentos de los que más me han divertido, pertenecen a la parte en la que el inspector Blunt interroga al funcionario encargado del elefante, recabando datos del mismo que le ayuden a encontrar al animal:

-¿Cómo se llama el elefante?
-Hassan Ben Ali Ben Selim Abdallah Mohamed Moisé AIhammal Jamsetjeejebhoy Dhuiep Sultan Ebu Bhudpoor.
-Muy bien. ¿El nombre de bautismo?
-Jumbo.
-Perfectamente. ¿Dónde nació?
-La capital de Siam.
-¿Sus padres viven?
-No. Fallecieron.
-¿Tuvieron otros hijos además de éste?
-No. Es hijo único.
-Perfectamente. Esto basta por ahora.

...

-¿Qué come ese elefante y cuánto come?
-Bueno... En cuanto a qué come... es una bestia capaz de comerlo todo. Comería a un hombre, comería una Biblia..., comería cualquier cosa intermedia entre un hombre y una Biblia.
-Muy bien... Muy bien, a decir verdad. Pero eso me suena a demasiado general. Hace falta detalles..., los detalles son lo único valioso en nuestro oficio. En cuanto a los hombres se refiere... ¿Cuántos hombres es capaz de comerse de una sentada... o, si así lo prefiere, en un día... con tal que estén tiernos?
-A Jumbo no le importa que estén tiernos o no; en una sola comida, podría consumir a cinco hombres, comunes.
-Perfectamente. Cinco hombres. Tomaremos nota de eso. ¿De qué nacionalidades los prefiere?
-Eso le da lo mismo. Prefiere a la gente conocida, pero no tiene prejuicio alguno contra los extraños.
-Perfectamente. Ahora, en lo que atañe a las Biblias... ¿Cuántas Biblias podría comerse de una sentada?
-Una edición completa.
-Eso no me parece lo bastante explícito. ¿Se refiere usted a la edición corriente en octavo o a la ilustrada para familias?
-Creo que Jumbo no mostraría especial interés por las ilustraciones: esto es, que no daría más valor a las ilustraciones que a la simple palabra impresa.
-No. Usted no me entiende. Me refiero al volumen. La Biblia corriente en octavo pesa unas dos libras y medía, mientras que la edición grande en cuarto pesa diez o doce.
¿Cuántas Biblias Doré se comería el elefante de una sentada?
-Si usted conociera a ese elefante, no lo preguntaría. Comería las que hubiera.
-Expresémoslo, entonces, en forma de dólares y centavos. Hay que averiguarlo de algún modo. El Doré vale cien dólares el ejemplar, en cuero de Rusia, biselado.
El elefante necesitaría unos cincuenta mil dólares... digamos, una edición de quinientos ejemplares.
-Eso, ya es más exacto. Tomaré nota. Muy bien. Le gustan los hombres y las Biblias.




martes, 7 de octubre de 2014

EL HOMBRE QUE CORROMPIÓ HADLEYBURG

La ciudad de Haydleburg, tiene a gala que sus habitantes sean considerados como los más honrados e íntegros de todas las poblaciones de un amplio entorno.
Un día llega a esa ciudad un forastero que es maltratado por algunos de sus habitantes, lleno rencor, durante algún tiempo trama la venganza contra sus ofensores. Son varias las alternativas que se le presentan, pero lo que el quiere no es implicar a unos pocos vecinos, su dolor lo debe pagar toda la ciudad.
El autor, que retrató en sus diferentes obras el entramado social de la época, utiliza este relato para hacer una reflexión sobre la condición humana. Dibuja varios perfiles, siempre dentro de la corrección social, que se desenvuelven a lo largo de la obra siguiendo sus instintos; unas veces difuminados por la visión del grupo y otras en las que deja ver sus verdaderos pensamientos y deseos. El grupo de personajes principales pertenecen al más alto escalón social de la ciudad, como en otras de sus obras, reserva un lugar más digno para la gente más humilde.
Esta sociedad perfecta queda en evidencia por medio de la venganza , planteada en una trama inteligente y divertida que, como en tantos otros casos, convierten a los clásicos en imperecederos, pues las cosas que en el relato se nos cuentan, por desgracia, siguen en plena vigencia.





sábado, 4 de octubre de 2014

EL FORASTERO MISTERIOSO

En el año 1590, en una pequeña aldea austriaca, tres jóvenes que jugaban en el bosque se encontraron con un misterioso forastero. Cuando le preguntaron su nombre, con sencillez respondió: «Satanás». Pero este Satanás, aunque familia del famoso diablo, es un ángel, al que no le ha afectado en su condición de tal ser sobrino del ángel caído.
Esta novela de tipo filosófico, no se publicó hasta años después de la muerte de Mark Twain. Fue escrita cuando, después de perder a su esposa, no había llegado aún a la serenidad que caracterizó sus últimos años.
Ese humor casi efervescente y eufórico de Twain, cede el paso a la ironía y el escepticismo y si encontramos humor, es descarnado y pesimista. En uno de los párrafos, Satanás se muestra sorprendido por la expresión "inhumano", aplicada a los comportamientos crueles que algunas personas tienen con otras. ¡Cómo que inhumano!, exclama, nunca conocí nada más humano que esa manera de proceder, jamás he conocido a un caballo o a ningún otro animal que sea cruel por el placer de serlo, con el único afán de divertirse o vengarse de otro semejante. Sólo los humanos son capaces de tales comportamientos.
Mejor escritor y estilista que en obras anteriores, pensador mucho más profundo, hizo en El forastero misterioso una obra notable; supo exponer en forma novelesca una filosofía que, si no es original, resulta muy sugestiva; como toda teoría filosófica que se expone con belleza y sentimiento. Quizá esta clase de obras sirvieron para que el espíritu afligido de Mark Twain echase fuera el aguijón que llevaba clavado, y recobrase la tranquilidad de su espíritu.
 
 
 

jueves, 2 de octubre de 2014

EL DISCO ROJO

El coronel Mayfair era el oficial más joven de su rango en los ejércitos de la Commonwealth; sólo tenía treinta años. No obstante, a pesar de su juventud, ya era un veterano curtido por los rigores de la guerra, pues había empezado su vida militar a los diecisiete años.
El coronel está casado y tiene una sola hija, Abby, de siete años, a la que él y su mujer adoran.
A Mayfair y a otros dos compañeros de armas, se les ordenó simular un ataque a un puesto muy defendido durante una batalla ya casi perdida, con el fin de dispersar al enemigo para que las fuerzas de la Commonwealth tuvieran la posibilidad de retroceder; pero, llevados por el entusiasmo, pasaron por alto las órdenes y convirtieron la simulación en un hecho real. Tomaron el puesto por asalto, salieron victoriosos y ganaron la batalla. El general se puso furioso por su desobediencia. Los elogió mucho, pero los mandó a Londres para que los sometieran a juicio.
El tribunal les condena a la pena más severa, pero en un acto de magnanimidad, se decide que sólo uno de ellos morirá.
Los soldados vienen a detener a Mayfair, que está en libertad bajo palabra, para para proceder a la designación y posterior ejecución del elegido. Su esposa, cae desmayada y la pena y el dolor la tienen al borde de la muerte. La pequeña Abby, informada por el médico y los amigos de la familia de la gravedad del caso, sale en busca de su padre para decirle lo que pasa y que pueda despedirse de su esposa, sin saber aún qué es lo que ha llevado a su madre a ese trance, pues ella no está al corriente de la gravedad de los hechos.
El presidente del tribunal ordena a un soldado que salga a la calle y vuelva con la primera persona que encuentre, que casualmente, es la hija del coronel, a la que hacen entrar en una habitación donde los tres inculpados están de cara a la pared, con las manos abiertas detrás, para que la niña pueda depositar en ellas los tres discos que le han dado, dos blancos y uno rojo que señalará al elegido.
A pesar de estar de espaldas, Abby reconoce a su padre y le entrega el disco que a ella le parece más bonito...




martes, 30 de septiembre de 2014

EL DIARIO DE ADÁN Y EVA

Mark Twain presenta la historia del Jardín del Edén. He aquí los diarios de Adán, padre legendario, y Eva, madre de la raza humana. Las relaciones entre sexo femenino y masculino ¿han sido las mismas? Responde a esta pregunta presentándonos a Adán importunado por la curiosidad de su compañera que, con naturaleza inquisitiva, práctica y sagaz modo de ver lo que le rodea, pone nombre a lugares, seres, y animales del jardín. Eva "descubre", el fuego o el humo y sentimientos como el amor, el dolor, y la belleza de las cosas... También, el amor y la atracción hacia su gandul y a veces tosco compañero que, a pesar de todas las reticencias y prevenciones, incluso de un primer sentimiento de rechazo, no tiene más remedio que llegar a una conclusión: "allí donde estaba ella, estaba el paraíso". Rememora el mito del paraíso o jardín del Edén utilizando humor, sarcasmo, inteligencia incisiva y sutiles toques de patetismo para mostrarnos las ancestrales debilidades y modos de ser de la naturaleza humana.
Me ha divertido todo el libro, pero particularmente la forma que tiene de narrar el "descubrimiento" por parte de Adán, de Caín y cómo relata su desarrollo y crecimiento.
El libro es una divertidísima y poco ortodoxa reconstrucción de la vida en el Jardín del Edén.




sábado, 27 de septiembre de 2014

EL BOBO WILSON

Dos niños nacen el mismo día en la misma casa en una pequeña población del viejo Sur: Chambers, hijo de la esclava Roxy, y Tom, hijo del amo Driscoll. En realidad, Chambers es la contracción de Valet de Chambre, acepción que seguramente su madre, Roxy, una negra de apariencia totalmente blanca, habría oído en algún lugar y sin saber qué significaba exactamente, a ella le debío parecer de cierto tono; Tom, es como todos conocen a Thomas Becket, el hijo de Driscoll.
Los dos son en apariencia blancos y casi idénticos. Aterrada ante la perspectiva de ver a Chambers vendido río abajo, Roxy intercambia a los niños, convirtiendo al esclavo en amo y al amo en esclavo. A partir de este equívoco de identidades, Mark Twain pinta en El Bobo Wilson (1894) un cómico retrato de la comunidad fluvial de su infancia, delatando con afilada ironía los tropiezos y miserias de sus pintorescos personajes: el juez Driscoll, los gemelos italianos Luigi y Angelo Capello, el investigador Blake y, por supuesto, el Bobo Wilson, a quien apodan así en el pueblo por creerle, sinceramente de tal condición, cuando en realidad, lo que ocurre es que nadie entiende su manera de ser y pensar, bastante superior a la de la media de sus conciudadanos que no se dan cuenta de que los bobos son ellos mismos.
Para sorpresa de propios y extraños, será la perspicacia de Wilson, su afición a coleccionar huellas digitales y su lógica deductiva las que descubrirán por fin el secreto de Roxy.
Lúcido y agudo testimonio de lo más cruel e inhóspito de la condición humana: la esclavitud.