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martes, 15 de julio de 2025

MENUDAS HISTORIAS DE LA HISTORIA

 

Si no el que más, el hombre es seguramente uno de los animales más peculiares que pueblan el orbe y unas veces para bien, otras para mal y otras para peor, sus andanzas a lo largo de los años, sin duda dan mucho juego para anecdotarios como este que Nieves Concostrina (Madrid 1961), nos acerca para goce y disfrute de los amantes de la Historia (sobre todo de la historia menuda) en particular y de cualquier lector en general, pues al ser capítulos breves, de apenas página y media, resulta sencillo de leer y como quiera que trata asuntos de lo más variado, en ello lleva el entretenimiento asegurado.
La autora sigue fiel a un estilo que quienes hemos seguido su trayectoria y algunos de sus programas radiofónicos y otras publicaciones, identificamos enseguida, presidido por un gran sentido del humor y con historias muy atractivas a las que sabe dotar de dinamismo en la narración.
Concostrina es una magnífica narradora y aquí hace gala, una vez más, de su habilidad para sacar lo mejor de las historias que nosotros mismos y nuestros antecesores han ido protagonizando a lo largo de tantos años.
Un libro repleto de curiosidades y anécdotas, algunas de sobra conocidas, otras no tanto, pero que seguro despertarán el interés del lector, con esa manera de desmontar mitos o de buscar la parte divertida incluso en hechos que no lo fueron tanto para sus protagonistas.
Quien piense que vivimos malos tiempos, que tenemos a los dirigentes más tontos o más sinvergüenzas y ladrones de la historia, que se de una vuelta por estas páginas para constatar que la cosa viene de lejos. Menos mal que, de cuando en cuando aparece algún congénere que pone contrapeso de brillantez o bondad en la balanza.



martes, 19 de noviembre de 2024

EL ABISMO DEL OLVIDO

 

El dibujante Paco Roca y el periodista Rodrigo Terrasa, nos acercan en esta obra la tragedia de las fosas comunes de la Guerra Civil y lo que estas representan.
A través de dos historias, la de Pepica Celda, cuyo padre fue fusilado cuando ella apenas contaba 8 años y cuyo indulto llegó cuando llevaba tres meses muerto. Ella había prometido a su madre que trataría de lograr que el cuerpo de su padre reposara junto al de ella, para lo que emprendió una titánica lucha contra la burocracia y la desidia política y administrativa, para que le permitieran exhumar el cuerpo de su padre.
Y la del enterrador del cementerio de Paterna entre 1940 y 1945, Leoncio Badía, antiguo maestro, voluntario en el ejército republicano tras el estallido de la guerra, condenado a muerte, que fue rescatado de la cárcel por intervención del cura de su pueblo y únicamente encontró trabajo como enterrador: ¿Quieres trabajar?, pues a enterrar a los tuyos, sentenció el alcalde. Leoncio ayudó en lo que pudo a las familias de las víctimas, incluso jugándose la vida para que pudieran dar un último adiós a sus familiares fusilados cuando los llevaban a enterrar al cementerio y siempre a espaldas de las autoridades. Después de tantos años, hijos o nietos de los fusilados, aún saludan con afecto a su hija Maruja, recordando y agradeciendo la humanidad que demostró su padre para con las familias.
El libro de Roca y Terrasa, reconoce la barbarie de los dos bandos y las represalias que hubo en ambos, pero, en el caso de los muertos, los del bando franquista ya tuvieron su reconocimiento, en lo posible, algo que se ha negado de manera sistemática a los represaliados y soldados republicanos, una vez llegada la democracia, bajo la excusa de no remover el pasado, negando a las familias que puedan cerrar el ciclo del duelo.
Claramente, los autores toman partido, pero lo hacen desde la reflexión y argumentado que es de justicia que las familias, sin duda las otras víctimas del rencor, puedan cerrar una herida que lleva tantos años abierta y cuya solución en ocasiones, llega demasiado tarde. Negar a los allegados que puedan llorar a sus muertos, es el peor de los castigos.



martes, 14 de mayo de 2024

GUERRA DEL PUEBLO. EJÉRCITO DEL PUEBLO

 

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial estalló un nuevo conflicto en la península de Indochina entre el ejército nacionalista que dirigía Ho Chi Minh, que había desalojado al ejército japonés de gran parte del país y proclamado la República Democrática de Vietnam, y el cuerpo expedicionario francés del general Leclerc, que pretendía conservar para Francia su antigua colonia.
Tras casi nueve años de sangrienta guerra, en 1954, se reunió la Conferencia de Ginebra con objeto de poner fin al conflicto entre franceses y vietnamitas. La Conferencia se prepara en un clima de alta tensión, ya que las tropas vietnamitas, al mando del gran estratega general Giap, han sitiado la importante posición francesa de Dien Bien Phu, mandada por el coronel De Castries. El cerco se convierte en un "tour de force" que va a conducir al desenlace de todo el conflicto.
El mismo día en que comienza la conferencia, el 7 de mayo de 1954, llega la explosiva noticia: los vietnamitas se han apoderado de Dien Bien Phu y los franceses se han rendido. Este hecho condicionará la atmósfera de la Conferencia y facilitará la postura de abandono del negociador francés, el recién nombrado primer ministro Pierre Mendès-France.
El autor del libro, el general Vo Nguyen Giap, miembro del buro político del comité central del Partido de los trabajadores de Vietnam y comandante en jefe del ejercito popular de Vietnam, aborda en el mismo cuestiones básicas de la lucha armada popular dirigida por el Partido Comunista de Vietnam y la construcción de las fuerzas armadas del pueblo. 
En su libro relata el planteamiento táctico y el desarrollo de la trascendental batalla de Dien Bien Phu, la fortaleza considerada por los franceses (y por los norteamericanos), como capaz de resistir cualquier ataque. El éxito vietnamita radicó en el plan de General Giap de un ataque y un avance más lentos, pero más seguros: "atacar para vencer, no atacar sino cuando se tiene la certeza de la victoria; en caso contrario, abstenerse". Así, en lugar de un ataque rápido y de gran envergadura, los vietnamitas llevaron a cabo una campaña a largo plazo, concentrando esfuerzos en puntos concretos que iban conquistando al enemigo, estrechando el cerco cada vez más, hasta la conquista del aeropuerto, que supuso un punto de inflexión y la posterior victoria definitiva, con la captura de todo el estado mayo del campo y un total de 16.200 prisioneros, incluídos un general, 16 coroneles y 1.749 oficiales y suboficiales. 
Si bien se atribuye a Ho Chi Minh el mérito ideológico de sus victorias contra japoneses, franceses y estadounidenses, de Giap es el mérito militar, tras haber podido mover, desmontadas por la selva, armar y suministrar munición a cientos de pesadas piezas de artillería, para convertir la base avanzada del ejército francés, en una ratonera, para sorpresa y asombro de todos.
Genio logístico, convincente político y gran conductor de masas, la leyenda rodea la vida de este hijo de campesinos que acabó siendo un gran amigo, siempre leal, del legendario presidente Ho Chi Minh. Casi tan venerado como el Tío Ho, Giap redefinió varios conceptos de la lucha armada, en particular la guerra de guerrillas y la teoría de la guerra popular. Hombre extremadamente inteligente, Giap fue un autodidacta que llevó durante casi cuatro décadas las riendas del ejército vietnamita. Se forjó en la doctrina guerrera de Mao y la adaptó a la particular idiosincrasia del vietnamita, fortaleza que explotó casi tan magistralmente como las debilidades enemigas.




martes, 12 de marzo de 2024

RUSIA, MI PADRE Y YO (VEINTE CARTAS A UN AMIGO)

 

A pesar de no ser un personaje de especial relevancia, el hecho de ser hija  de quien fue, uno de los protagonistas de la historia del siglo pasado, convierte a Svetlana Stalin en una figura a tener en cuenta como testigo de primera fila en la vida de Iósif Stalin. 
Nacida el 26 de febrero de 1926, era la menor de los hijos de Stalin y la única mujer entre ellos y por la que su padre sentía debilidad, la llamaba "pequeño gorrión" o "pequeña mariposa". "La única persona que podía suavizar a Stalin era Svetlana", contó una amiga de Nadya, la madre de Svetlana, que se suicidó cuando su hija tenía seis años. 
En un impulso, la noche del 6 de marzo de 1967, ingresó al edificio de la embajada estadounidense en Nueva Delhi y anunció su intención de desertar. Algo que descolocó a las autoridades norteamericanas, que ni siquiera sabían que Stalin tuviera una hija. El hecho de que fuera un momento de distensión entre los dos países que estaban negociando abrir delegaciones consulares en ambos territorios, hizo que la decisión a tomar no resultara fácil para los norteamericanos que, en otro momento de la Guerra Fría, lo habrían tomado como un regalo propagandístico de primera magnitud. 
Svetlana llegó a Estados Unidos el 21 de abril de 1967, y allí se convirtió en escritora. Al poco tiempo, las ganancias por la publicación del libro que comentamos, la convirtieron en millonaria, aunque donó gran parte de su fortuna a diferentes organizaciones, incluido un hospital en India. 
Del libro, muy interesante en su conjunto, cobran especial relevancia los pasajes referidos a la muerte de su padre, aparte de demostrar el cariño hacia él, a pesar de reconocer lo controvertido de su figura, hace un repaso por los sentimientos y los juicios que despertaban a sus ojos algunos de los hombres que formaban el círculo más cercano del dictador, con palabras de reconocimiento a algunos de ellos (Voroshilov, Kaganovich, Malienkov, Bulganin o Jruschov) y demostrando, una vez más, el desprecio que sentía por Beria a quien califica de "monstruo único en su género" y añade: "Era un magnífico tipo moderno de cortesano, encarnación de la perfidia oriental, de la lisonja y de la hipocresía; llegó a confundir incluso a mi padre, a quien en general resultaba difícil engañar". 
Con ello, Svetlana insinúa la pugna por la herencia política de su padre entre los principales dirigentes soviéticos e intenta reivindicar la figura del dictador fallecido, denigrada posteriormente por sus herederos, cargando la responsabilidad de las "purgas" políticas sobre las espaldas de Beria, director de la policía política. 
Svetlana, de quien alguien dijo que tenía la inteligencia de su padre, pero carecía de su maldad, decía de sí misma que siempre sería una prisionera política del nombre de su padre. Una mujer que, pese a todo, quienes la conocieron, califican como una luchadora, poco antes de morir en 2011, criticó al actual presidente ruso Vladimir Putin porque, según ella, estaba reviviendo la práctica de su padre del culto a la personalidad. 



martes, 9 de enero de 2024

MI CAMINO HACIA BERLÍN

 

Antes de llegar a ser canciller de la República Federal de Alemania, Herbert Ernst Karl Frahm (más conocido como Willy Brandt, el nombre que adoptó para evitar ser detectado por los agentes nazis y que sería su nombre oficial desde 1949), había sido alcalde de Berlín desde 1957 a 1966. Con una trayectoria política que le llevó desde el Partido Socialdemócrata (SPD), al más izquierdista Partido de los Trabajadores Socialistas de Alemania (SAPD), como representante del cual viajó a España en abril de 1937, en plena guerra civil española. Nada más llegar a Barcelona estalló la confrontación interna entre las fuerzas de la República y grupos disidentes, entre los que estaba el POUM con el que confraternizaba el partido de Brandt. 
El libro que comentamos, fue publicado en 1960, es una especie de autobiografía del autor, escrita de forma muy meditada para remarcar las partes que le interesan y pasar de forma breve por los asuntos que le resultan menos convenientes, pues su biografía no está exenta de ciertas controversias. Resultan especialmente llamativos los párrafos que se refieren al llamado Bloqueo de Berlín, desde junio de 1948, al 12 de mayo de 1949, durante el cual, las autoridades soviéticas cerraron el tránsito de todos los accesos terrestres de la antigua capital alemana con el territorio de lo que una año más tarde sería la República Federal. Privada de todo lo necesario para la vida diaria, la población del Berlín Occidental pudo sobrevivir gracias a que fue abastecida por el enorme puente aéreo organizado por las potencias administradoras (EE.UU., Gran Bretaña y Francia); en ese tiempo, Willy Brandt era un inquieto periodista político cercano al círculo de Ernst Reuter, antiguo miembro del Partido Comunista y, desde antes de la época nazi, militante del SPD. 
Reuter era alcalde de Berlín (no reconocido por los soviéticos) durante la época del bloqueo y Brandt nos cuenta sus esfuerzos para que las potencias occidentales no dejaran desamparada a la población del Berlín Oeste. Este episodio, hoy prácticamente olvidado por la velocidad con que se suceden los acontecimientos de la historia, supuso un punto crucial en la historia reciente de Europa, pues existía el temor bien fundado de que los soviéticos se apoderaran de la totalidad de la emblemática ciudad y los aliados occidentales no hicieran nada ante el temor de desencadenar un tercera guerra mundial. Sin embargo, gracias al esfuerzo de miles de personas, al puente aéreo que llegó a hacer aterrizar casi un avión por minuto (el 16 de abril del 49, aterrizó, en el aeropuerto de Tempelhof, un avión cada sesenta y tres segundos) cargados de vegetales y frutas secas, huevos concentrados, barriles de petróleo, toneladas de carbón, etc., que caían del cielo como un maná que ayudaba a la resistencia ciudadana que, a pesar de la ayuda, soportaba largas horas de cortes eléctricos y escasez de combustible que llevaba a las fábricas aún en producción a abrir en periodos determinados, a veces a horas intempestivas, con los obreros trasladándose a pie por la irregularidad de los transportes públicos sometidos también a la falta de combustible. Sobre todo los norteamericanos, que habían de llevar el mayor peso de la ingente misión, quedaron impresionados por la voluntad decida de Reuter y sus colaboradores de enfrentarse al desafío comunista y emprendieron la titánica tarea que fue vista más como un símbolo de la resistencia de la democracia y la libertad frente al totalitarismo soviético, que como una verdadera necesidad estratégica. 




martes, 7 de noviembre de 2023

MEMORIAS DE GUERRA (CHARLES DE GAULLE)

 

El 20 de enero de 1946, el general De Gaulle abandonó la presidencia del Gobierno Provisional de la República Francesa tras su profundo desacuerdo con la Asamblea Constituyente sobre el papel del Estado y el lugar que deberían ocupar los partidos. En la perspectiva de su discurso de Bayeux del 16 de junio de 1946, su objetivo era refundir las instituciones otorgando más poder al ejecutivo. Así creó la Agrupación del Pueblo Francés (RPF), un movimiento político, el 14 de abril de 1947. Esta aventura política que alimentaba muchas esperanzas, perdió fuerza debido a la animosidad de los partidos tradicionales y desapareció en 1955. Entre 1946 y su regreso en 1958, experimentó su “travesía del desierto”, un período de soledad durante el cual se retiró a su casa de Colombey-les-Deux-Églises, donde comenzó a escribir sus Memorias de guerra. A partir de sus recuerdos y sus archivos, comenzó a escribir una obra de gran envergadura. Dividida en tres volúmenes, cada uno corresponde a una etapa concreta de la Segunda Guerra Mundial): L'Appel, 1940-1942 (1954), L'Unité, 1942-1944 ( 1956) y Salvación, 1944-1946 (1959). Esta obra forma un todo coherente y explícito que permite comprender las concepciones del General sobre los problemas institucionales, políticos y económicos de la época en que dirigió Francia y extraer de su fuente el espíritu mismo de la Quinta República.
Resulta llamativa, sobre todo si se confronta con las opiniones de otros protagonistas del conflicto, la visión que el general tiene de la participación francesa en el conflicto y su afán de dar protagonismo a las tropas francesas que en el mismo participaron, algo que no consigue del todo, ya que el mando del ejército aliado sigue sus propios planes, más teniendo en cuenta que el grueso de las fuerzas, material y medios económicos, proceden de EE.UU. y, en menor medida, de Gran Bretaña. También un sentimiento mesiánico del que parece estar imbuido el general, como demuestra cuando traslada lo que sintió momentos antes de que se iniciara el desfile en honor de la liberación de París: "Puesto que cada uno de los que están ahí ha elegido en su corazón a Charles de Gaulle como remedio de su pena y símbolo de su esperanza, se trata de que le vean familiar y fraterno y de que al verle resplandezca la unidad nacional"... "Y yo, en el centro de este desencadenamiento, siento que desempeño una función que me supera con mucho, que sirvo de instrumento al destino".
Esto no le hace obviar las dificultades que le esperan a la hora de conseguir los objetivos para los que, está convencido, ha sido destinado: "Pero no puedo, tampoco, ignorar el obstinado afán de los comunistas, ni el rencor de tantas personalidades que no me perdonan su error, ni el prurito de agitación que perturba de nuevo los partidos. Mientras camino a la cabeza del cortejo, siento que en este instante mismo me dan escolta unas ambiciones al mismo tiempo que unas adhesiones. Bajo las oleadas de confianza del pueblo, no dejan de aflorar los escollos de la política".



martes, 17 de octubre de 2023

CRUZADA EN EUROPA

 

Cuando acabó la II Guerra Mundial, el comandante supremo aliado en Europa, el general estadounidense Dwight D. Eisenhower, publicó sus memorias de guerra, que inmediatamente alcanzaron un gran éxito comercial, realizándose dos nuevas ediciones en poco tiempo. Ike da muestras de su talla política a lo largo de las páginas de la obra, no tanto de la militar, siempre muy cuestionada. El último capítulo, correspondiente a su viaje a la Unión Soviética, es significativo al respecto y casi abre la puerta a una carrera posterior. En los primeros capítulos se centra en los preliminares de la entrada en guerra de Estados Unidos y cubre extensamente la campaña en el norte de África. Sus comentarios, aún siendo bastante subjetivos, no dejan de proporcionar una visión muy interesante de la postura estadounidense a lo largo de la contienda. De todas maneras, el que fuera Comandante Supremo sabe mantenerse a lo largo del texto en una postura, en general, poco conflictiva con respecto a sus aliados. Resultan muy interesantes los capítulos dedicados al Desembarco de Normandía y los posteriores avances por territorio continental, en los que se relata cómo después de maduras reflexiones, el Estado Mayor aliado decidió que el día D, aquel en que se debía iniciar la invasión de Francia, fuera el 5 de junio de 1944. Las tropas norteamericanas, británicas y canadienses, fueron transportadas por mar o por aire desde la costa inglesa, y el autor relata sus impresiones sobre el desarrollo de los acontecimientos cuando empezaron a operar en la mañana del día señalado y las acciones se sucedieron aproximadamente según lo previsto, siempre con cierto optimismo, seguramente por el curso favorable de los acontecimientos pese a puntuales inconvenientes. Por ejemplo, cuando tras el huracán que se desencadenó el día 19 de ese mes y que mantuvo detenidas todas las faenas de desembarco durante cuatro días, en el sector americano gran número de buques y lanchas encallaron o quedaron varados en la playa de Omaha, la idea que saca Eisenhower del desastre es esta: "No hubo cuadro de guerra que me diera tanta impresión del poderío industrial de Norteamérica como el material destrozado por las olas en las playas de desembarco. Para cualquier otra nación, aquel desastre casi habría sido decisivo; para la capacidad de producción de los Estados Unidos, la gran tormenta fue sólo un pequeño escarceo en el desarrollo de nuestra concentración".
Eisenhower señala también las diferencias con algunos de los otros mandos, tanto civiles como militares, por ejemplo con los británicos, lo hace de forma velada y sin ningún asomo de acritud y siempre reconociendo que, una vez acabadas las discusiones, todos actuaban con lealtad, de hecho reproduce una carta que le remitió el general Montgomery una vez acabado el conflicto, en la que éste le manifiesta el orgullo de haber servido a sus órdenes a pesar de haber tenido diferencias en alguna oportunidad.



martes, 30 de mayo de 2023

LEGIONARIO EN ESPAÑA

 

La vida de Peter Mant MacIntyre Kemp es una mezcla de soldado, aventurero y reportero. Durante la II Guerra Mundial, fue uno de los primeros alumnos de la Escuela de Entrenamiento de Operaciones Combinadas británica, estuvo destinado en Gibraltar y posteriormente recibió entrenamiento como paracaidista y comando, realizando varias incursiones en territorio de la Francia ocupada, siendo capturado por el Ejército Rojo durante una misión en Polonia en 1944, permaneciendo durante tres semanas como prisionero del NKVD en lamentables condiciones, hasta que consiguió la autorización para abandonar la Unión Soviética tras otros dos meses en Moscú. En mayo del 45, fuen lanzado en paracaídas sobre Tailandia, para colaborar en la liberación de prisioneros aliados en campos de internamiento. También en ese país, colaboró en el suministro de armamento a los franceses que combatían contra el Vietminh, a través de la frontera de Laos. Más tarde, en 1949, fue enviado a Albania, donde permaneció diez meses realizando operaciones clandestinas de desestabilización contra el régimen comunista albanés de Enver Hoxha. Cuando una tuberculisis acabó con su carrera como soldado, fue corresponsal de The Tablet viajando a Hungría para informar sobre la Revolución Húngara de 1956 y ayudando a algunos estudiantes a escapar a Austria. Viajó al Congo Belga durante el conflicto que terminó con la independencia del Zaire y también cubrió revoluciones en América Central y del Sur como corresponsal extranjero para The Spectator.
Peter Kemp era hijo de un juez en la India británica, donde nació. Doctor en filología clásica y derecho por la Universidad de Cambridge, sus convicciones monárquicas y consevadoras, le impulsaron a venir a España en noviembre de 1937, donde se alistó en las milicias del requeté, ingresando poco después en La Legión como simple soldado. Herido varias veces en combate, llegó a alcanzar el grado de oficial, Sus experiencias en España están recogidas en este libro, editado por primera vez en inglés en 1957, con el título Mine Were of Trouble. Pasó casi toda la guerra en primera línea y estas memorias constituyen uno de los testimonios más directos, vivaces y llenos de color que sobre la guerra de España se hayan escrito. Es el testimonio de un soldado que lucha en una guerra extraña, en un país al que ama entrañablemente pero al que a veces no logra comprender. El libro está escrito con habilidad para observar los detalles reveladores y las anécdotas pintoresca. Redactado de manera objetiva, narra de primera mano situaciones y hechos vividos por él mismo, siendo este el principal valor de la obra, en que, lejos de la pura épica (aunque la hay) o del relato periodístico, que siempre ve las cosas con cierta lejanía, aquí vivimos desde dentro los peligros, el avance sin saber muy bien lo que está ocurriendo alrededor, el pánico al cañoneo y las balas que pasan rozando las cabezas, la resistencia hasta la muerte, la audacia en los avances por terreno descubierto, la fatiga cuando se transita por terrenos empinados, el sabor de la sangre, el dolor de las heridas, los cadáveres alrededor, los combates con enfrentamientos cuerpo a cuerpo, en ocasiones contra sus propios compatriotas (un batallón británico de las Brigadas Internacionales), o los alemanes de la Brigada Thaelmann, a los que se refiere como "...buenos soldados y desesperados combatientes, pues incluso su propia patria les estaba prohibida", dejando atrás en su avance los olivares aragoneses y sus noches al raso, a veces sin haber probado bocado en todo el día, en la dura y decisiva contraofensiva del Ebro que llevaría a las tropas nacionales hasta las playas mediterráneas en Vinaroz. Todo ello convierte la obra en todo un clásico sobre la Guerra Civil Española.



martes, 11 de abril de 2023

EL REY LOCO Y OTROS MISTERIOS DE LA ESPAÑA IMPERIAL

 

Como señala su autor, el hispanista norteamericano Henry Kamen, el libro es más un entretenimiento que un ensayo documentado del tipo que habitualmente escriben los historiadores. Sin dar a conocer nuevas revelaciones, sí que se dedica a explorar asuntos ya conocidos, pero desde la perspectiva de la información que actualmente tienen a disposición los investigadores.
Los diversos capítulos que lo conforman, todos referidos al espacio temporal que coinciden con la época dorada del Imperio Español, tratan de responder a esa gran pregunta que nos hacemos: ¿Por qué?
¿Por qué la Inquisición adquirió esa fama de institución aterradora cuando sus actividades en ningún modo fueron tan terribles como la Inquisición en otros países? ¿Por qué un país que tenía acceso a las casi ilimitadas riquezas de América acabó en la miseria?¿Por qué el último rey Habsburgo de España acabó teniendo fama de "hechizado" cuando los hechos históricos disponibles no ofrecen ninguna prueba creíble en ese sentido?
El historiador trata de dar respuesta a estos y otros enigmas y, aunque lo hace con el rigor que en él es habitual, tampoco trata de explayarse en otras situaciones que tengan que ver con el acontecimiento o el personaje concreto del que trata en cada capítulo, sino que, en cierto modo, invita al lector a adentrarse en una perspectiva más amplia de ellos acudiendo a fuentes y estudios que los aborden de manera más amplia.



martes, 4 de abril de 2023

REBELIÓN EN EL DESIERTO

 

Durante la Primera Guerra Mundial el arqueólogo e investigador Thomas E. Lawrence (1888-1935) fue adscrito al mando militar británico en El Cairo. Se le encomendó la misión de levantar a las tribus de la península arábiga contra los ocupantes turcos. Turquía era aliada de los imperios centrales europeos contra Gran Bretaña y Francia. Lawrence, que llegó a ser uno más entre los príncipes árabes, unió a las tribus alrededor de Feisal, hijo del Emir de La Meca, y al final de la guerra los árabes habían llegado en su ofensiva hasta Damasco. 
Lawrence estaba familiarizado con la lengua, vida y costumbres de los árabes, era conocido como "el rey sin corona de Arabia". A raíz de trabajar para el gobierno de su país, se reveló como un excepcional estratega y se erigió en paladín del movimiento nacionalista árabe y brazo derecho de Feisal.
El libro, que no es sino una versión resumida de lo que serían sus memorias, publicadas un año después, es una mezcla de novela de aventuras, crónica de guerra, manual de estrategia militar y compendio geo-sociológico del entorno y sus habitantes, en el que Lawrence narra su particular visión de aquellos acontecimientos, así como las tensiones, incluso sangrientas, entre los diversos grupos y tribus que conformaban la coalición árabe.
Aunque Lawrence aspiraba a que los propios árabes consiguieran dotarse de un gobierno propio, bien sospechaba que los ingleses, una vez llegaran, no se marcharían fácilmente, como así fue, pues el Tratado de Versalles puso el Oriente Próximo bajo el Protectorado de la Gran Bretaña frustrando así las expectativas de Lawrence de ver un Estado árabe libre. 
Este relato fue llevado a la pantalla bajo el título de Lawrence de Arabia, el famosísimo film de David Lean protagonizado por Peter O'Toole y Omar Sharif.



martes, 14 de marzo de 2023

EL ESPLENDOR PERDIDO Y LA MUERTE DE RASPUTÍN

 

La influencia ejercida por el santón ruso Gregorio Efimovitch Rasputín sobre el Zar Nicolás II de Rusia y su esposa la emperatriz, hizo de aquel singular personaje, hombre inculto, hipócrita, dotado de un extraordinario poder de sugestión, el auténtico dueño de la voluntad de los últimos soberanos rusos y, a través de ellos, dispuso a su antojo en el vasto imperio, Ello le creó grandes enemigos, muchos de los cuales no podían tolerar tan nefasta influencia, sobre todo entre la aristocracia. 
El príncipe Félix Yusupof (nacido en 1887),  estaba persuadido de la necesidad de hacer algo, aunque sus entrevistas con algunas personalidades influyentes llegaron a decepcionarle. Los mismos que al solo nombre del staretz proferían violentas diatribas, mostrábanse reticentes cuando les decía que era llegada la hora de pasar de las palabras a los hechos.
Sin embargo, el presidente de la Duma, Rodzianko, tuvo palabras bien distintas: "¿Qué se puede hacer cuando todos los ministros y todos los que rodean a su majestad son hijos de Rasputín? La única probabilidad de salvación sería matar a ese miserable, pero en toda Rusia no se encuentra un solo hombre que tenga el valor de hacerlo. Si yo no fuera tan viejo me encargaría de ello".
Tras esta entrevista con Rodzianko, el príncipe Yusupof decidió, finalmente, junto a un pequeño grupo de conjurados, dar muerte a Rasputín, lo que llevó a término personalmente la noche del 29 de diciembre de 1916.
Este libro es el relato de la conjuración, de su acercamiento a Rasputín para hacerse con su confianza y del asesinato. Impresiona sobre todo, la resistencia de Rasputín al cianuro de potasa, que debería haber tenido efectos fulminantes y a las balas.



martes, 10 de enero de 2023

LA ESCUADRA DEL ALMIRANTE CERVERA

 

Testimonio de primera mano, por haber participado en el enfrentamiento, de triste memoria, entre la escuadra española y la norteamericana en el combate naval de Santiago de Cuba, en el que resultó herido de gravedad, el entonces capitán de navío Víctor María Concas y Palau, a la sazón comandante del crucero acorazado Infanta María Teresa y Jefe del Estado Mayor de la flota, nos ofrece un pormenorizado relato de aquella acción de tan infausto recuerdo en este libro que le costó un consejo de guerra por sus airadas críticas a los políticos de la época.
Y es que, además de esos pormenores relativos, sobre todo, a datos técnicos de los barcos de ambas escuadra, en los que queda de manifiesto la desigualdad de fuerzas (diferencia tan colosal que un oficial, al que Concas y Palau tilda de muy competente, estimó, desde el punto de vista exclusivamente científico de uno a cuarenta desfavorable a las fuerzas españolas), así como la disposición de los barcos en la batalla, las desesperadas maniobras ordenadas por los mandos españoles o las carencias en el aprovisionamiento. Si algo caracteriza este libro es la explícita crítica de su autor a las disposiciones políticas para seguir adelante con un enfrentamiento que nunca debió producirse pues estaba abocado al fracaso más absoluto, como así quedó demostrado y que, por añadidura, supuso la aniquilación de la escuadra españolada que quedó privada, en adelante, para desempeñar cualquier papel importante en el contexto marítimo internacional. Para el autor, ordenar el ataque, fue como lanzarlos a una muerte segura para ofrecer un argumento al pueblo español que justificase la necesidad de pedir la paz. El alto mando de la escuadra, hizo cuanto humanamente cabía hacer para evitar la catástrofe, pero al amanecer del 2 de julio de 1898, el almirante Cervera, reunió a los capitanes para darles conocimiento del telegrama recibido, que decía de forma escueta: Salga V.E. inmediatamente. Para añadir que había acabado la hora de discutir y había llegado la de obedecer.
Concas y Palau relata la despedida antes de irse cada cual a su buque:...nos estrechamos las manos con efusión, como soldados que sabíamos íbamos a la muerte y a la destrucción, de que no esperaba ninguno poder salvar: hubo frases duras y merecidas para muchos hombres políticos, que siguen tan tranquilos como si nada debieran ni a Dios ni a la Patria, y juramos que si alguno sobrevivía defendería la memoria de los que cayeran en la refriega.
El resto del libro, es el relato, como queda dicho, pormenorizado, de aquella infausta jornada en que los buques españoles eran cazados literalmente, cuando salían de la bahía de Santiago por aquellas naves infinitamente superiores y mejor equipadas. Como en una ratonera, todos fueron cayendo, uno tras otro, para acabar la infausta jornada con las tripulaciones del Oquendo y el María Teresa en los linderos del bosque que llega hasta las playas de Santiago de Cuba y la del Vizcaya abandonada en medio de un arrecife. Hombres medio desnudos, llenos de sangre o exhalando el último suspiro mirando al mar con el más imponente silencio, como quien busca el camino de España y pregunta ¿esto por qué ha sucedido? Dice Concas: Si aquellos a quienes iba dirigida la pregunta, y quizás se atrevan a disertar sobre ello delante de cualquier asamblea, acostumbrados a que la retórica sea para ellos el agua del Jordán, hubieran estado allí, ¡yo aseguro que no habrían contestado!



martes, 22 de noviembre de 2022

MEMORIAS (EULALIA DE BORBÓN, INFANTA DE ESPAÑA)

 

Doña Eulalia de Borbón, hija de la reina Isabel II y del rey consorte Francisco de Asís de Borbón, aunque como ocurre con otros vástagos de este reina, su patenidad está en cuestión (al parecer, su padre biológico era Miguel Tenorio de Castilla, secretario de su madre, con el que mantuvo una relación de seis años). Relativamente agraciada, rubia, de ojos azules y buena figura, siempre se caracterizó por su forma de ser independiente y rebelde, dentro de lo rebelde que uno pueda ser en una familia de este tipo si quiere conservar ciertos privilegios. 
Persona culta, escribió un libro Au Fil de la Vie ("Al hilo de la vida", publicado en 1911 en Francia bajo el seudónimo de 'Condesa de Ávila'), el libro estuvo prohibido en España y es curioso leer la correspondencia entre ella y su sobrino y rey de España, Alfonso XIII, en el que le reprocha que se prohíba una publicación sin haberla leído. Según quienes lo han hecho, es una obra adelantada para su tiempo, al menos en España y puede considerarse de corte feminista y muy moderna, ya digo que para el momento. Puede que en la controversia con su sobrino pesara el hecho de que ese mismo año, Eulalia, entonces residiendo en París, se separó legalmente del que era su marido (algo que llevaba persiguiendo desde 1900, cuando solicitó la anulación del matrimonio al Vaticano), en lo que constituyó el primer divorcio (aunque como tal no estaba aún reconocida esa figura legal) en la familia real española y logrando recuperar la gestión de sus bienes y pactando la custodia de sus hijos. Hitos muy poco habituales a comienzos del siglo XX para una mujer. Con posterioridad publicó también, esta vez en Inglaterra, Court Life from Within (La vida en la corte desde dentro, 1915). Ya en los años 30 vio la luz el libro que nos ocupa, estas Memorias, en las que Eulalia, infatigable viajera, cuenta sus recuerdos. Y es que más allá de su controvertido viaje a América representando a la Corona, en el que visitó Cuba, Puerto Rico (aún españolas) y EE.UU., tras el cual expresó su absoluta convicción de la próxima independencia de las colonias, la infanta recorrió Europa y trabó amistad con algunos de los que serían los máximos representantes de las monarquías europeas.
En estas memorias, relata el nacimiento de su sobrino Alfonso XIII y, no sólo el regocijo, sino también el alivio que supuso la venida al mundo del heredero de la corona. En un Palacio de Oriente en el que se habían reunido los grandes de España, los embajadores, senadores, altos jefes militares y representantes del clero. Por primera vez en la Historia, había nacido un rey, ya que al haber fallecido su padre, el pequeño Alfonso lo era desde el mismo instante de su nacimiento, día en que se reunieron las Cortes y proclamaron a Alfonso XIII, Rey Constitucional.  
En el libro también relata su viaje a Inglaterra en 1887, para rendir homenaje a la reina Victoria que celebraba el jubileo de su medio siglo como soberana. Allí conoció a representantes de las casas reinantes, buena parte hijos o nietos de la propia Victoria e intimó con casi todas las testas coronadas de Europa: El futuro zar de Rusia, Nicolás; el príncipe heredero de Alemania, Federico, con su hijo Guillermo o el príncipe de Nápoles, Víctor Manuel, todos ellos alojados en el Palacio de Windsor. De esa fecha data su intimidad con el futuro Kaise Gillermo, entonces un mozalbete y con el que mantendría su amistad hasta después de su caída y seguiría visitándole en su exilio holandés.
Es curioso como retrata otros aspectos, si no desconocidos, sí más cercanos de estos personajes a los que trató, en algunos casos despojados de su faceta pública, éste es quizá el mayor interés de la publicación junto a los aparentemente pequeños detalles que muestran cómo Europa estaba cambiando una vez pasadas las revoluciones y la Gran Guerra, no solo por la desaparición de algunas monarquías o los cambios en los sistemas de gobierno, sino en el conjunto de la sociedad, como por ejemplo, cuando refiere una de sus primeras visitas a Venecia, antes de todas estas  convulsiones, según relata, la ciudad aún conservaba su delicioso ambiente medieval. Cantaban entonces los gondoleros —prosigue— para animar su esfuerzo y no para atraer a los turistas, y la profanación artística de las lanchas a motor no se sospechaba todavía.



martes, 11 de octubre de 2022

LA TRATA DE ESCLAVOS. HISTORIA DEL TRÁFICO DE SERES HUMANOS DESDE 1440 A 1870

 

El libro no trata exactamente de la esclavitud, esa figura que básicamente consiste en que una persona es propiedad de otra, sino sobre el comercio de esclavos y, más concretamente sobre la llamada Trata Atlántica o Trasantlantica.
Tras una breve introducción sobre la esclavitud en la antigüedad, presente entre los humanos prácticamente desde el origen de los tiempos, el escritor británico Hugh Thomas, conocido en nuestro país sobre todo por la etiqueta de hispanista, ya que junto a Raymond Carr y Paul Preston formó esa especie de grupo de hispanistas británicos que se dedicaron sobre todo a estudiar la Segunda República y la Guerra Civil, se centra en ese infamante comercio que durante más de cuatro siglos se produjo entre las costas africanas y las del nuevo continente recién descubierto. 
Aunque el comercio de esclavos prácticamente había desparecido de Europa en la Edad Media, aquel "negocio" alcanzó, tras los viajes de descubrimiento por África y América, proporciones desorbitadas, según el autor, debido a que en el Mediterráneo había seguido existiendo por influencia de los árabes que nunca dejaron de traficar con negros, especialmente procedentes de Etiopía, por eso, al principio se seguía llamando etíopes a los esclavos y no era algo que resultara ajeno o que nunca hubieran visto los ciudadanos de la época.
Al principio fueron los portugueses y sus católicas majestades, Fernando de Aragón y Carlos I, en España, los que autorizaron el envío de africanos a sus posesiones de América, pero poco tardó en extenderse el comercio realizado por tratantes de otros lugares, hasta que todos los países de la consta atlántica europea, estuvieron involucrados en la trata, desde la península Ibérica, hasta el Báltico, quizá con la excepción de Irlanda, todos, absolutamente todos, participaron, incluso de otros lugares, como las repúblicas italianas o Grecia.
El autor nos proporciona un pormenorizado estudio en este denso volumen de lo que supuso aquel comercio en el plano económico, con sus repercusiones en las plantaciones de caña o café, en las minas de oro y plata, en el desbroce de terrenos o en el servicio doméstico, pero también del sufrimiento de aquellos seres a los que, muchas veces, de manera hipócrita, se bautizaba, incluso en la última época, cuando ya la trata era ilegal, pero seguía produciéndose, eran vacunados antes de su partida de África y, claro está, no precisamente por motivos piadosos. La gran travesía producía sufrimientos directos, por la dureza y las malas condiciones del viaje, pero también secuelas y muertes indirectas por el estado de ansiedad y verdadero terror que provocaba en los esclavos embarcados, entre los que corrían rumores de que sus nuevos dueños los iban a comer tras despedazarlos cruelmente, esto después de haber sido separados de sus familias y arrancados de una tierra a la que sabían con certeza que nunca más regresarían.
Un libro muy interesante por la cantidad de datos que ofrece, que no se detiene especialmente en consideraciones morales, aunque sí se hace eco, como queda dicho, del sufrimiento provocado y de la crueldad que sufrieron aquellos seres humanos, tratados como auténtico ganado, sin la menor compasión, porque para quienes se dedicaron a este comercio eran simple mercancía. También conocemos los contrasentidos que se produjeron con el tiempo, cuando Inglaterra abanderó la cruzada del abolicionismo, pero seguía comerciando e importando en grandes cantidades aceite de palma africano, azúcar cubana o algodón desde sus antiguas colonias americanas, en cuyas plantaciones se empleaba mano de obra esclava. 
Asimismo hace mención a la responsabilidad de los propios africanos, con reyes y reyezuelos capturando a sus propios vecinos para venderlos, o provocando guerras que les ofrecieran la oportunidad de obtener cautivos. Sin la colaboración de los propios africanos, no habría sido posible este tráfico, pues de haberse opuesto, ningún europeo podría haberse acercado con cierta seguridad a las costas africanas y muchos menos adentrarse en su interior. Claro que en aquel entonces la conciencia de África no existía entre sus propios habitantes.
Y esto referido al mundo occidental, donde a mediados del siglo XIX, quedó definitivamente abolida la trata, aunque siguió existiendo de forma ilegal, porque en países del norte de África y de oriente medio, seguían traficando con esclavos, en lugares como el sultanato de Marruecos o el mismo Egipto, donde además eran muy apreciados los eunucos negros.
No olvidemos que por mucha repulsa que nos cause todo esto, por más que pensemos que son historias del pasado, en nuestro avanzado mundo moderno, siguen existiendo formas de esclavitud, se siguen vendiendo niños y es conocida la llamada trata de blancas, que funciona en la propia Europa por más que esté perseguida o se continúa obligando a menores a casarse a cambio del dinero de que carecen algunas familias pobres. Así que de pasado, por desgracia, nada, aún la infamia sigue presente y hay personas que se lucran con ella negociando con vidas ajenas como quien lo hace con la venta de un animal. 



martes, 6 de septiembre de 2022

DIARIO DE UN TESTIGO DE LA GUERRA DE ÁFRICA

 

Escritor, periodista, político, académico de la Lengua, el granadino Pedro Antonio de Alarcón (Guadix, 10 de marzo de 1833-Madrid, 19 de julio de 1891), participó como soldado voluntario en la guerra que España emprendió contra el imperio marroquí entre 1859 y 1860, reinando Isabel II. De allí regresó herido y condecorado, no sin haber dejado consignados sus recuerdos en artículos que fueron recogidos posteriormente en un libro bajo el título que encabeza esta entrada.
Con una prosa que tiene algo de poética y mucho de épica, Alarcón traslada a los lectores las impresiones de quien asiste a sangrientos enfrentamientos, pero también de su vida diaria, de las impresiones que le produce el territorio y una prolija descripción de la vida militar.
El libro, muy apreciado y leído en su época, es pues, un testimonio de primera mano, con el nivel literario que puede ofrecer tan destacado autor, de uno de los acontecimientos más controvertidos de la moderna historia de España, salpicado de hechos de armas en los que el heroísmo y los motivos sociopolíticos se entrecruzaban. 



martes, 16 de agosto de 2022

1914-1918 - HISTORIA DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

 

El libro, de casi 900 páginas, es un ensayo que abarca los cuatro años de guerra, pero también sus antecedentes y consecuentes inmediatos, algunos de los cuales, aún perviven en la actualidad.
David Stevenson, profesor de Historia Internacional en la London School of Economics, nos ofrece un exhaustivo trabajo, con gran cantidad de datos y cifras que, en algunos pasajes lo hace algo arduo, pero que, sin duda, ayuda en gran manera a comprender muchas de las situaciones que se dieron alrededor del conflicto, no sólo las situaciones puramente bélicas, sino muchas de las decisiones políticas que se tomaron y el estado de las economías y de las situaciones políticas interiores de cada uno de los contendientes, tan importantes a la hora de afrontar una guerra que se extendió tanto en el tiempo.
Stevenson nos habla de los frentes europeos, por supuesto, pero también de lo que ocurrió en otras regiones del planeta, como Asia Menor, las colonias africanas o las aguas del Atlántico, no en vano la huella de la I Guerra Mundial quedó grabada en muchas partes del mundo y, como el propio autor explica, fue el precedente de conflictos posteriores como el de los Balcanes; Ruanda —creada a partir de territorio alemán cedido a Bélgica—; Líbano, ampliado por los franceses en 1920; Irlanda del Norte, establecida en 1921; Irak, forjado por los británicos a partir de tres provincias otomanas; la Declaración de Balfour sobre Palestina en 1917, etcétera. Más aún, en la Gran Guerra está el origen del ascenso de ideologías como el nazismo, el fascismo y el comunismo.
Fue además una guerra que cambió totalmente el concepto de los enfrentamiento bélicos, con nuevas armas, más destructivas y de más largo alcance, además de mostrar las conexiones que se habían establecido en el mundo en cuanto a relaciones comerciales y de movimientos de población, que hacían que este tipo de conflictos ya no repercutieran únicamente en los lugares en que se daba la acción, sino que sus consecuencias implicaban a territorios lejanos, aunque se declararan neutrales.
Entre las muchas reflexiones que plantea está el convencimiento del autor de que el conflicto se produjo por decisiones políticas deliberadas de los gobernantes, unas decisiones que llevaron a la muerte a 10 millones de soldados, algo que se viene repitiendo desde entonces en casi todos los grandes enfrentamientos que, por desgracia, han tenido y siguen teniendo lugar.



martes, 5 de julio de 2022

EL EJÉRCITO DE FLANDES Y EL CAMINO ESPAÑOL 1567-1659

 

Más de noventa años estuvo la corona española y, por ende, todo el país, empantanado en una guerra que marcó, sin duda los destinos posteriores de la nación española, su imperio y su devenir interno en el que repercutió de manera definitiva. 
Geoffrey Parker, historiador británico tenido por uno de los grandes hispanistas de referencia, conocedor como ninguno de la España de los siglos XVI y XVII, nos acerca en esta obra a lo que fue la trayectoria de los tercios españoles en el aspecto militar y sus inevitables consecuencias políticas, en la lucha que mantuvieron por sofocar las revueltas de los rebeldes holandeses.
El Camino Español que da título al libro, es el que recorrían los tercios desde las posesiones españolas de Italia, hasta los Países Bajos y que servía también como vía de abastecimiento de las tropas allí desplegadas, un trayecto en el que tardaban 48 días, como promedio, en recorrerlo
Todos los problemas logísticos que suponía mantener una guerra tan alejada de los territorios de la metrópoli, desde las pagas de los soldados, hasta los pertrechos, alimentación, etc., son los que analiza de manera pormenorizada, sobre todo atendiendo a documentación de la época, el autor del libro, tratando de entender preguntas y ofrecer alguna respuesta, si es que la hubiere, al empeño de los tres monarcas que se enfrascaron en un conflicto que supuso un camino sin retorno para la Corona, del que sin duda salió gravemente debilitada para provecho de sus rivales franceses y británicos en sus intentos de socavar el poderío del Imperio.
Es cierto que el título puede conducir a engaño, pues la mayor parte de sus páginas se dedican a ofrecer datos sobre la organización y aspectos administrativos y apenas se detienen en los conflictos diplomáticos y las consecuencias políticas y económicas de la guerra, de las que el lector debe sacar consecuencias de manera indirecta. De cualquier manera, a pesar de que no es un libro para neófitos o para quien quiera acercarse al conflicto desde el desconocimiento, quien ya tenga algunas ideas previas, encontrará en él una manera de conocer mejor la política militar exterior que siguieron los austrias en aquellos años y en esos territorios concretos.



martes, 24 de mayo de 2022

1914. DE LA PAZ A LA GUERRA

 

Podríamos mencionar la rivalidad entre Alemania y Gran Bretaña y su carrera armamentística naval, o el temor y hostilidad mutuos entre Rusia y el Imperio Austrohúngaro. Sin embargo, fue en los Balcanes donde surgiría el mayor de todos los peligros: dos guerras entre sus países, una primera en 1912 y la segunda en 1913, estuvieron a punto de involucrar a la grandes potencias. La diplomacia, las amenazas en falso y la temeridad política preservaron al final la paz; pero, aunque los europeos no podían saberlo, aquello fue un ensayo general para el verano de 1914. Como dicen en el teatro: si el último ensayo sale bien, el estreno será un desastre.
La crisis de julio de 1914 fue creada inicialmente por la imprudencia de Serbia, la sed de venganza del Imperio Autrohúngaro y el cheque en blanco que le dio Alemania a éste. Las potencias de la triple entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia), tenían en su mano evitar la guerra o librarla en las condiciones más favorables posibles si esta llegaba. Los debates históricos posteriores se han centrado en la cuestión de la culpabilidad de Alemania, del Imperio Austrohúngaro o de Serbia. Otros culpabilizan a Francia por respaldar a Serbia, a Gran Bretaña por no reconocer la legitimidad de las demandas alemanas que aspiraba a tener un lugar en el concierto internacional y participar en el reparto colonialista mundial, incluso por no dejar claro al principio que participaría al lado de Francia y Rusia. Pero si estos asuntos han fascinado a historiadores y analistas políticos, seguramente nunca tengamos una respuesta definitiva, porque para cada argumento existe una refutación sólida. 
Margaret MacMillan recorre con detenimiento la situación de cada país, no solo europeo, sino incluso China, Japón o EE.UU., analiza cuál era la situación mundial en general y la europea en particular, tratando de que el lector tenga argumentos e información suficiente y detallada para sacar sus propias conclusiones sobre los porqués de un conflicto que acabó afectando, de forma directa o indirecta a todo el planeta, algunas de cuyas razones (si es que hay razones para la guerra), siguen acechándonos en la actualidad, por más que queramos verlo lejano, no en vano, acontecimientos sucedidos hace más de un siglo, hacen que tengamos la percepción (equivocada, pienso yo), de que están superados o que nada nos aportan a nuestros problemas actuales, cuando resulta ser todo lo contrario. Por ejemplo, cuando el gobierno Serbio que controlaba las provincias otomanas de Kosovo y una parte de Macedonia, tuvo que hacer frente a una rebelión de la cada vez más numerosa población de musulmanes albaneses, aplastó de forma brutal cualquier resistencia generando para Serbia un legado de odio y resentimiento que sigue vivo y continúa creando problemas en la actualidad entre Serbia, Albania y Grecia.
Otro ejemplo, este con consecuencias aún más recientes: Rusia siempre se sintió vulnerable por no tener defensas naturales en sus fronteras y uno de los legados que dejó esa vulnerabilidad fue tener un gobierno centralizado y autoritario, algo que se consideraba fundamental para su autodefensa y un argumento que Putin esgrime, cada vez que se le presenta la ocasión, para justificar a Stalin en la historia rusa, en el sentido de que tanto Stalin como su régimen fueron necesarios para mantener a Rusia unida frente a la amenaza enemiga. Otra consecuencia, fue la continua búsqueda de seguridad llevando sus fronteras siempre un poco más allá, teniendo absorvidas, a finales del XVIII a Finladia, los estados del Báltico y parte de Polonia.
¿Les suena actual todo esto? Pues eso, que el asunto es más actual de lo que pudiera parecer y, desde luego, con el magnífico tratamiento que le da la autora, que lo hace ameno a pesar de la cantidad de datos y reflexiones que aporta, resulta un libro de lo más recomendable para quien desee saber lo que aconteció en aquellos años en que Europa pasó de la paz a la guerra cuando nadie lo esperaba, exactamente igual que ahora, con un montón de paralelismo que nos hacen pensar, por un lado, que vivimos circunstancias no iguales, pero sí muy similares y, por otro, constatar, una vez más, que la raza humana no acaba de escarmentar y repite de forma cíclica los mismos errores.



martes, 19 de abril de 2022

POSTGUERRA. UNA HISTORIA DE EUROPA DESDE 1945

 

Casi novecientas páginas en formato grande para repasar la historia del viejo continente desde el final de la II Guerra Mundial hasta el año 2005. No es demasiado para abarcar el sin número de acontecimientos que ha vivido Europa en este tiempo, desde el desmoronamiento definitivo del Imperio Británico y los restos del Francés, hasta la caída de los regímenes socialistas del Este de Europa, pasando por la Guerra Fría y el nacimiento y titubeante construcción de la Unión Europea, todos ellos. aspectos y circunstancias que, en cierto modo, han cambiado, si no la faz, sí el pensamiento y la forma de vida de muchos de los ciudadanos que pueblan nuestra Europa.
Tony Judd, todo un referente en la historiografía contemporánea, lleva a cabo un amplio análisis crítico de todas esas circunstancias, muchas veces apoyado en comentarios o ideas de políticos y personajes de la cultura que vivieron en primera persona las turbulencias, avances y retrocesos de todos esos años, con continuas referencias a noticias periodísticas, libros, películas y otros acontecimientos culturales o sociales que también forman parte de la historia.
Antonio Muñoz Molina, al hablar del libro, dice: La ambición a la vez narrativa y reflexiva de Tolstói en 'Guerra y paz' no tiene, que yo sepa, equivalencia en las novelas de las últimas décadas. En cierto sentido, el único libro contemporáneo que se mide con esos modelos no es una novela, sino un libro de historia, 'Postguerra', de Tony Judt. 
De la clarividencia en los juicios y opiniones del autor, fallecido en 2010 a causa de una enfermedad degenerativa, podría citar unos cuantos párrafos del libro, voy ha traer a colación sólo uno de ellos, muestra de esa visión, más teniendo en cuenta que el libro fue publicado por primera vez en 2005: El deseo de recuperar algún tipo de 'respeto' internacional ha orientado gran parte de la política exterior de Moscú después del comunismo y explica tanto la naturaleza de la presidencia de Vladimir Putin como el amplio apoyo con el que éste podía contar, pese al creciente autoritarismo de su política interna (y también a causa de él).
Ilustrado con 77 fotografías representativas y muy bien escogidas, se trata de un libro muy recomendable para los aficionados a la historia, pero también para quienes estén interesados en asistir a un repaso serio, riguroso y ameno sobre el devenir de Europa en la segunda mitad de pasado siglo y el arranque del presente.



martes, 1 de febrero de 2022

LA GUERRA DE CHURCHILL

 

Independientemente de consideraciones sobre su forma de ser o sus ideas políticas, creo que pocos pondrán en tela de juicio que hablar de Winston Churchill, es hacerlo de una de las figuras más relevantes del siglo XX a nivel mundial.
Su llegada al poder, casi por casualidad, a los pocos meses de comenzar la II Guerra Mundial, es reconocida casi de manera unánime, como un golpe de suerte para su país, pues era el líder que necesitaba para dirigir sus destinos en aquel trágico y crucial instante de la historia y es esa época de su vida la que retrata el libro de Max Hastings.
Es bastante revelador el subtítulo del libro, "La historia ignorada de la Segunda Guerra Mundial", porque, en efecto, muchos de los asuntos que se tratan en la obra, son obviados o directamente silenciados en otras obras que se centran en aspectos más conocidos del conflicto, asuntos que el libro también recoge, pero aquí, además, conocemos de cerca la influencia de su esposa Clementine; las disensiones en el seno de su consejo de ministros o con los mando militares; la diferencia de perspectivas con Roosevelt; su indignación por la falta de empuje del ejército británico o los duros momentos que pasó en los últimos años de la guerra, pues aunque la victoria estaba cada vez más cerca, resulta obvio que Gran Bretaña perdió protagonismo a partir de la entrada en el conflicto de los EE.UU. y se convirtió en un cero a la izquierda a la hora de tomar decisiones importantes.
Probablemente fuera el mejor actor en el escenario que le tocó vivir y sus discurso,  conversaciones y el fabuloso anecdotario de sus actos durante la guerra, no merma en absoluto el respeto que inspira su figura y la capacidad de movernos al llanto o a la risa por la constante excelencia de su actuación.
El libro estudia las locuras y los errores de juicio Churchill, que fueron muchos y variados, pero que hay que reconocer que fueron como granos de arena comparados con la inmensidad de su hazaña y su éxito durante los primeros años de la guerra, fue tan importante, que parece, cuando menos, cuestionable sugerir que habría de haberse mostrado más dócil, porque, llevado de su obstinación o de su fuerza de voluntad, que era su mayor valor, se dejara llevar hacia objetivos errados entre 1943 y 1945.
La pérdida de las elecciones generales de julio del 45, más que un fracaso, quizá fuera un favor que le hizo su pueblo, que demostró inteligencia suficiente para considerar que el líder que necesitó para que les condujera durante la guerra, no era la persona adecuada para llevar las riendas del país en la inmediata postguerra, pues, aunque nunca perdió el sentimiento de consternación por la muerte y la destrucción que la guerra causó entre los inocentes, a él le seguía encantando el rugido de los cañones.