jueves, 26 de febrero de 2026

ELEGÍA DE NANIWA

 


Ayako (Isuzu Yamada) es una joven operadora telefónica, cuyo novio y compañero de trabajo observa impasible el acoso que sufre la joven por parte de su jefe Asai (Yôko Umemura). Tras enfrentarse a su padre por una deuda que podría hundir a la familia, Ayako, se ve obligada a abandonar su casa, pero no sabe a dónde ir. Llevada por la desesperación, acepta ser la amante de Asai, situación humillante que provoca el rechazo de su familia, con un padre al que la protagonista rescata de ir a prisión pagando su deuda contraída al malversar fondos de la empresa en que trabajaba y enviando dinero a su hermano Hiroshi (Shinpachirô Asaka) para pagar su matrícula universitaria, sin que él sepa que es su hermana la que pone el dinero.



Mizoguchi, en esta su primera película sonora, ya nos deja un portento técnico y artístico, con algunos maravillosos travelling en una época en que se solía dejar la cámara estática o una iluminación en diagonal que permite aprovechar la profundidad de campo pese a tratarse de una película más bien oscura.


Conocida también como "Elegía de Osaka" (Naniwa era el nombre antiguo de la ciudad), el film significó el comienzo de una nueva era de melodrama sonoro para Kenji Mizoguchi, utilizando una cinematografía fluída y una hábil forma de narrar, en este film que es un alegato en toda regla contra la hipocresía del patriarcado, el retrato de una mujer que se ve expulsada de la casa paterna y negada por los suyos tras haber perdido su trabajo y su dignidad para ayudar a un padre ingrato y a un hermano que es todo un cínico, hasta verse empujada a una vida incierta en la que intuímos solo le queda una salida. Un final amargo, como lo es la historia cruel que contemplamos.




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