sábado, 7 de febrero de 2026

EL VIAJE A LA FELICIDAD DE MAMÁ KÜSTER

 


Un obrero de una planta química, inesperadamente, en un acto de rebelión, asesina al hijo de su jefe que también era el jefe de personal de la empresa, suicidándose a continuación. Este hecho transformará por completo la vida de su mujer, Emma Küsters (Brigitte Mira).


Incluso antes de aceptar la muerte de su marido, lo que percibe y siente la protagonista es el hecho de que su marido fallecido sea tenido por un suicida y un asesino, algo que lo convierte en un ser despreciable socialmente. La señora Küsters habrá de enfrentarse al periodismo sensacionalista y su capacidad de generar opinión. Los medios lo retratan —en base a la tergiversación del relato de sus hijos— como un hombre tosco, alcohólico y maltratador. Cuando mamá Küsters ve todo eso en los medios se niega a aceptarlo sin más. Ella sabe que esa imagen que construyeron no se corresponde con su Hermann y, sin embargo, hay un punto de comprensión en el sentir de esta mujer sin malicia que acepta con naturalidad el papel de madre y ama de casa que le ha sido otorgado, algo que, en su ingenuidad, la lleva a pensar que tiene que colaborar con los periodistas porque considera que son personas que están haciendo su trabajo.


La defensa de la memoria de su esposo, no está exenta de contradicción para la señora Küster, ya que el acto de su marido entra en conflicto con su respeto al trabajo y con su aceptación de las diferencias sociales. 
Rainer Werner Fassbinder plantea varias reflexiones en su película, entre ellas el conflicto de esta mujer con su propia familia, con un hijo dominado por una mujer que solo busca alcanzar sus propios fines (ni siquiera se quedan al entierro para no perder ni uno solo de los días de vacaciones que ya tienen pagadas) y una hija que pone por encima de otras consideraciones el triunfo y la gloria en su carrera como cantante, actuando como esos famosetes que llenan nuestras pantallas, pues no tiene inconveniente en que la presenten como la hija del asesino de la fábrica, con tal de promocionar su carrera. El realizador germano compone una crítica social en toda regla, repartiendo a diestro y siniestro al narrar la historia de esta mujer que, además, ha de sufrir las manipulaciones mediáticas de ideólogos políticos que solo buscan utilizarla para alcanzar sus propios fines, ignorando las razones de Emma que lo único que desea es devolver la dignidad a la memoria de su marido.




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