Después de 35 años realizando películas en EE.UU., un cineasta regresa a su Grecia natal para asistir a la proyección de su última y controvertida película. Desde allí, emprende la búsqueda de tres rollos de película sin revelar, realizados a principios de siglo por dos hermanos, pioneros cineastas griegos (posiblemente el primer material filmado en Grecia). Mientras emprende una larga búsqueda por los Balcanes para desenterrar las legendarias imágenes, con las que espera recobrar la inocencia perdida de su propia mirada, comienza un peligroso y emotivo viaje desde Atenas hasta la Sarajevo devastada por la guerra.
A lo largo de la particular "odisea" del director a través de Albania, Rumanía y la antigua Yugoslavia, éste se encuentra varias veces con distintas mujeres, interpretadas siempre por la misma actriz (Maia Morgenstern), que se pueden identificar con las que aparecen en el relato de Homero.
Protagonizada por Harvey Keitel y dirigida por Theo Angelopoulos, la película es una pausada reflexión sobre la búsqueda de nuestros propios orígenes en medio de guerras y tribulaciones, atravesando fronteras y aprendiendo de las gentes que van apareciendo que, al fin y al cabo, poco sabemos de nosotros y de los que nos rodea.
Película que puede resultar complicada de seguir a más de uno por la forma simbólica en que transcurre la narración, en la que Angelepoulos se inspira en el viaje de Ulises, pero no lo adapta, si no que crea su propio relato, alejado de las convenciones del cine comercial e incluso de las propias vanguardias, creando ese estilo propio característico del realizador heleno.




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