Michel (Franck Dubosc) pierde el control de su automóvil al intentar esquivar a un oso que cruza la carretera y atropella a una mujer que se encuentra junto a otro coche parado a un lado de la calzada. El otro ocupante del vehículo muere al intentar huir. Cuando regresa a casa y cuenta lo ocurrido, Michel y su esposa Cathy (Laure Calamy), deciden deshacerse de los cadáveres, pero descubren en el maletero del coche una bolsa con dos millones de euros en billetes usados.
Michel y Cathy forman un matrimonio maduro cuya relación se ha deteriorado por el paso del tiempo y las dificultades económicas, prácticamente ni se hablan. En su afán por evitar sospechas, provocan una serie de situaciones a cual más absurda y descabellada.
Hay que reconocer que las primeras escenas de la película logran concitar nuestra atención y el film, en general, tiene algunos momentos memorables, incluso llegando a desafiar los hábitos de la comedia francesa convencional. Aunque la película es innegablemente entretenida, también lo es que las situaciones resultan a cual más inverosímil, algo de lo que, si uno pretende disfrutarla de algún modo, es necesario abstraerse.
Comedia ligera, con momentos entretenidos que seguramente a más de uno le resulten divertidos.




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