Jorge es un narcotraficante latino que se niega a quedarse tras las rejas; quiere salir para acribillar a quienes lo delataron. Mrado es un sicario yugoslavo que se alimenta de anabolizantes y le rompe los pulgares a la gente con una mano mientras acaricia la mejilla de su hija con la otra. JW es un chico de pueblo que trabaja en el turno de noche con un taxi para financiar sus fiestas con sus amigos de clase alta que desconocen sus orígenes. Todos buscan ganar dinero y ascender en la escala, el mundo de la cocaína es su común denominador. Pero pronto, estos tres hombres se ven unidos por otro objetivo aún más importante: vengarse del hombre que les ha hecho daño.
La novela supuso el debut como escritor de su autor, Jens Lapidus, y es la primera entrega de la trilogía Stockholm Noir: una oscura historia urbana sobre drogas, dinero y la retorcida justicia de los bajos fondos de Estocolmo. No es la típica historia de buenos y malos, solo hay traficantes, camellos, mafiosos, matones, sicarios, proxenetas y prostitutas con diferentes miserias y un mismo sueño: el dinero fácil.
Ambientada en un Estocolmo donde la segregación de las calles llega a ser mucho más dura que las políticas de inmigración. Serbios, rusos, latinos y árabes se disputan la ciudad y viven bajo reglas no escritas y códigos de honor que invocan la lealtad y el respeto al más fuerte de la manada. La narración resulta directa, con muchos detalles, un lenguaje muy actual y descripciones que guardan cierta distancia con los protagonistas que se odian, se alían, se conocen, se traicionan y, al final, si es menester, se matan. En ocasiones te encuentras cercano a cada uno de ellos y en la página siguiente los ves como lo que son, personas sin escrúpulos que van a lo suyo, preguntándote, conforme avanza la narración, quién ganará la partida en esta historia que ya te tiene atrapado.

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