Potsdam, que se había librado de los bombardeos durante prácticamente toda la Segunda Guerra Mundial, casi al final de la misma, fue bombardeada por la RAF, quedando gravemente dañada y su centro histórico casi destruido.
Si a ello añadimos que el gobierno de la Alemania del Este se empeñó en arrasar todo vestigio del militarismo prusiano, con la disculpa de que había muchos edificios que habían quedado seriamente afectados por los bombardeos, demolieron lo que les pareció.
Ya sabéis aquello de hacer de la necesidad virtud y esta nueva situación permitió replantearse algunas cosas, encontrar nuevas soluciones urbanísticas y establecer espacios amplios y diáfanos.
Entre julio y agosto de 1945, se celebró la conocida como Conferencia de Potsdam, que reunió a los líderes de EE.UU., URSS y Gran Bretaña, para decidir el futuro de Europa en general y de Alemania en particular, tras el fin de la guerra.
A 35 kilómetros de Berlín (poco más de cuarenta minutos), situada al suroeste de la capital federal, actualmente es la capital del Estado Federal de Brandeburgo.
Palacio y jardines de Sansoucci, fue la residencia de verano de Federico II el Grande, un lugar ameno y lleno de posibilidades para el recreo de los sentidos. Allí debió encontrar refugio el monarca para librarse de las preocupaciones del gobierno, no en vano, sans soucci, significa sin preocupaciones en el francés que se hablaba en la corte.
Puente Glienicke, sobre el río Havel, un lugar donde en más de una ocasión tuvieron lugar intercambios de espías durante la llamada Guerra Fría.
En torno a la ciudad hay alrededor de veinte lagos, ríos y canales y resulta delicioso perderse por alguno de los paseos que los bordean, descubriendo encantadores lugares rodeados de exuberante vegetación, con algunas curiosas y llamativas construcciones.










































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