Delphine Dayrieux (Emmanuelle Seigner) es una sensible y atormentada novelista de éxito, paralizada ante la idea de tener que comenzar a escribir una nueva novela. Su camino se cruza entonces con el de Elle (Eva Green), una joven encantadora, inteligente e intuitiva. Elle comprende a Delphine mejor que nadie, y pronto se convierte en su confidente. Delphine confía en Elle y le abre las puertas de su vida. Pero ¿quién es Elle en realidad? ¿Qué pretende? ¿Ha venido para darle un nuevo impulso a la vida de Delphine o para arrebatársela?
El guión adapta la novela del mismo título (D'après une histoire vraie, en el original), de la escritora, guionista y directora francesa Delphine de Vigan.
Dos son las claves para entender la historia: El propio nombre de la admiradora de la escritora, Elle (ella en su traducción literal al castellano), el apelativo genérico para nombrar a alguien de quien no sabemos el nombre, a veces, ni siquiera quién exactamente; la otra, la incongruencia de algunas situaciones y de la actitud de la protagonista para con su nueva confidente, incongruentes en apariencia, pues al final descubrimos que la razón no es otra que la misma incongruencia que preside, a veces, cualquier historia imaginada.
Seguramente no es el mejor relato sobre el estres del artista ante la necesidad de crear de nuevo y hacerlo no de cualquier modo, sino con el mínimo de excelencia que se requiere para mantener su prestigio. De cualquier modo, no deja de resultar interesante el planteamiento del realizador polaco a la hora de acercarnos a esa situación de tensión que lleva a la pesona a transitar por un camino en que la diferencia entre lo real y lo imaginario se diluyen.

























