viernes, 16 de octubre de 2026

STROSZEK

 


Cuando Bruno Stroszek (Bruno S.) sale de prisión, le advierten que debe dejar de beber. Con pocas habilidades y menos expectativas, sobrevive como músico callejero. En un bar se encuentra con una antigua conocida, Eva (Eva Mattes), una prostituta a la que ofrece su casa, pues se ha quedado sin tener a dónde ir. Después de ser golpeados por el chulo de ella, deciden unirse a Scheitz (Clemens Scheitz), un excéntrico vecino de Bruno, que ha decidido emigrar a Wisconsin, en los Estados Unidos.


Una mirada hasta cierto punto fascinante y singular al sueño americano que sigue a tres inadaptados sociales alemanes en su viaje a Wisconsin en busca de una vida mejor. Los momentos de extraña comicidad se entrelazan a la perfección con escenas profundamente tristes y conmovedoras.
 

Con un lenguaje que se mueve entre la ficción y el documental, estamos ante una historia que tiene algo de lírico, melancólico y agridulce, en la que Werner Herzog nos muestra, mediante metáforas, su particular visión del sueño americano, pura hipocresía que sabe presentar en público su fachada de opulencia justicia y libertad, ocultando lo que se esconde detrás. Claro que lo visión que ofrece de Berlín y, por extensión, del resto del país, tampoco resulta nada amable.




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