Tras la muerte de su marido y su hija pequeña en un accidente de automóvil, Julie (Juliette Binoche) no encuentra el valor para suicidarse y decide construir una nueva vida, anónima y totalmente independiente. Al dejar su mansión campestre para mudarse a un apartamento en París, pronto descubre que la libertad no es tan fácil de alcanzar como esperaba. Los vecinos le piden ayuda y amistad, y las dudas sobre la fidelidad de su marido avivan los celos.
Primera de las tres películas de Krzysztof Kieślowski inspiradas en el lema de la Revolución Francesa (Igualdad, libertad, fraternidad), cuyos títulos se corresponden con los colores de la bandera. El film es algo más que un estudio desgarrador sobre el duelo; es también una historia de liberación, en la que Julie intenta liberarse del pasado mientras se enfrenta a verdades sobre la vida de su difunto esposo.
Con fotografía de Slawomir Idziak y una banda sonora de tonos operísticos de Zbigniew Preisner, la película se transforma también en una experiencia sensorial en la que no hay fáciles lecciones morales, sino un examen lúcido del estado mental de una mujer.
Binoche nos ofrece una gran interpretación y muestra un personaje sereno, fuerte, obstinado y profundamente consciente de que el corazón guarda misterios que ni nosotros, ni quienes nos rodean, llegaremos a comprender.




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