viernes, 28 de marzo de 2025

LACOMBE LUCIEN

 


Lucien (Pierre Blaise), un joven campesino cuyo padre está prisionero en Alemania y cuya madre se acuesta con su jefe, intenta ingresar en la Resistencia. Rechazado por el cabecilla local, ingresa por azar en la policía alemana. Con una capacidad asombrosa para amoldarse a lo que su nuevo puesto le exige, su vida cambia cuando se enamora de France Horn (Aurore Clément), hija de un rico sastre judío.


Recibida con polémica en Francia por la visión que ofrece de la sociedad civil durante la ocupación. De hecho, ante las críticas que le llovieron de todos los sectores, su realizador decidió marcharse de Francia y se fue a los EE.UU. 
Los franceses se esforzaron por borrar la realidad de una población dispuesta a colaborar con tal de salvar la vida (recibimos 200 cartas de denuncia cada día, dice una colaboradora de los alemanes), la excusa de unos enemigos (los judíos y los comunistas), les era suficiente para tranquilizar sus conciencias. Un tema tabú, el del colaboracionismo de una población que se amoldó a las circunstancias, y que Louis Malle aborda de una manera que Francia prefiere obviar. 
El guion va firmado por el propio realizador y por Patrick Modiano entonces un joven de apenas 27 años que, cuarenta años después, en 2014, recibiría el Premio Nobel de Literatura, en parte como reconocimiento a sus numerosas obras que retratan la Francia bajo la ocupación nazi.
Con una magnífica ambientación, el maestro francés toma cierta distancia y se limita a narrar hechos, sin tomar partido y sin buscar juicios de valor.


La película aborda no tanto un estudio sobre la colaboración o no con los ocupantes, sino un acercamiento a personas, como el protagonista, que representan a un grupo moralmente inculto, que no se cuestiona lo que está haciendo o dejando de hacer y si esto puede causar daño a otras personas, sencillamente cumplen con el trabajo que alguien les encomienda, situaciones que se acercan a lo que Hannah Arendt definió como banalidad del mal.
Una vez rechazado por el maquis, el protagonista se deja llevar por un grupo de franceses que forman parte de la policía alemana, lo hace sin detenerse a pensar, sencillamente porque allí le hacen caso, le dan una pistola, le compran un buen traje y se encuentra con cierto poder, respetado por sus compinches. Sabe perfectamente lo que está haciendo, pero no piensa en ello, cuando su madre le dice que huya a España, porque lo van a matar cuando llegue la liberación, contesta sencillamente: Estoy a gusto aquí.
Solamente en el último tramo de película, cuando está en el monte con France y su madre, poniendo trampas y lazos para cazar conejos y palomas (algo que se le da de maravilla), sin normas ni horarios, sin autoridades a las que obedecer u obligaciones que cumplir, vemos al verdadero Lucien, feliz, sin pensar en ese mañana que sabe de sobra, será fatídico para él.




jueves, 27 de marzo de 2025

LAS MEJORES INTENCIONES

 


Henrik Bergman (Samuel Fröler), un estudiante de teología pobre e idealista, se enamora de Anna Åkerbloom (Pernilla August), la inteligente y culta hija de una familia adinerada de Uppsala. Tras su boda, Henrik se convierte en sacerdote en el norte de Suecia. Tras unos años, Anna no soporta vivir en el campo con la gente rústica. Regresa a Uppsala, mientras que Henrik se queda en el norte.


Dirigida por Bille August, el guion es de Ingmar Bergman, que relata la historia de sus propios padres y cómo para llevar adelante su amor, hubieron de superar la oposición de a familia de ella y el rígido sistema de clases que imperaba allá a principios del siglo pasado.
Se rodó como una miniserie de seis horas para la televisión, pero fue reducida a tres y presentada como una película convencional en el Festival de Cannes, donde obtuvo la Palma de Oro y Pernilla August, el premio a la mejor actriz.


Bergman nos ofrece una disección sin concesiones de la vida de sus padres, justo hasta el momento en que él estaba a punto de nacer. Pasados los primeros años de enamoramiento y romanticismo en que la pareja lucha contra las circunstancias que les impiden estar juntos, llega la parte de los sinsabores, con un padre con una personalidad que ya intuímos gracias a la escena de apertura del film y que parece que tiene problemas para ser feliz, entregado a su ministerio por encima de cualquier otra cosa, pero, en ocasiones, de una manera muy peculiar. Una madre cuyo sentido de la independencia y su mente cultivada, dificultan que su esposo pueda imponer siempre su criterio por las buenas. Periodos de calma relativa; discusiones, algunas subidas de tono; arrepentimiento y propósitos de enmienda. Al fin, si lo pensamos bien, lo que cualquier matrimonio vive cuando consigue perdurar en el tiempo, pero contado en un guion magníficamente escrito y con una atractiva puesta en escena. 
Diálogos profundos y silencios que también lo son en una película para ver con calma, pues la prolongada duración invita a que busquemos el momento propicio para sentarnos ante la pantalla sin premuras de ningún tipo a fin de conseguir disfrutarla.




miércoles, 26 de marzo de 2025

COMER, BEBER, AMAR

 


Chu (Sihung Lung), un viejo chef, considerado el mejor de Taipei, viudo y con tres hijas, muy distintas entre si. Jia-Jen (Kuei-Mei Yang) es profesora de química, Jia-Chien (Chien-Lien Wu), ejecutiva de una aerolínea, y Jia-Ning (Wang Yu-wen), trabaja en un restaurante de comida rápida. Cada domingo prepara para ellas una suntuosa cena, una tradición familiar que les permite hablar de sus respectivas vidas. Las jóvenes parecen no apreciar estas comidas, preocupadas por sus propios problemas existenciales y sus vidas sentimentales.


El taiwanés Ang Lee nos acerca a la existencia de esta familia, como tantas otras, con sus frustraciones, disputas y puntos de encuentro y desencuentro. Tras haber criado a sus hijas prácticamente solo, Sihung ve cómo llega el momento en que cada miembro de la familia, por lógica, comienza a tomar su propio camino y es esta etapa en la que se centra la narración.


Magnífico retrato de los personajes y sus relaciones, entre ellos y con otros que les rodean en su vida diaria, con la comida como nexo de unión y como parte importante de la película. Un final original y algo inesperado en un film donde el placer de cocinar y el gusto por la buena mesa, siempre está presente.


La escena de apertura, que se puede ver en el siguiente vídeo, nos sumerge en la cocina del chef, preparando magistralmente la cocina tradicional, con magníficos primeros planos de sus gestos, que revelan todo el saber hacer de un gran maestro de cocina. Todo un ballet cautivador que nos provoca envidia por la soltura y el arte con se maneja y nos deja fascinados.




martes, 25 de marzo de 2025

TRES NOCHES

 

Una mujer llamada Susan Morrow se sorprende e inquieta cuando recibe un paquete que contiene el manuscrito del primer libro de su exmarido, Animales nocturnos. Junto a las páginas mecanografiadas, una nota en la que Edward la invitaba a leerlo y a que le envíe una nota con lo primero que se le venga a la cabeza, pues siempre la había considerado como su mejor crítico. 
El libro que recibe Susan es una historia que tiene algo de desagradable y violenta: Tony Hastings, un profesor de matemáticas, conduce a su familia hasta su casa de verano en Maine. Todo es agradable hasta que, en mitad de la noche, los Hastings son abordados por tres hombres que conducen otro automóvil por la misma carretera que ellos y, tras haberlos acosado, les han obligado a detenerse. Dos de los hombres suben al coche con la mujer de Tony, Laura, y su hija, Helen, y se marchan; el otro conduce a Tony hasta un claro del bosque y lo abandona. Lo que sucede a continuación resulta espantoso. 
Al tiempo que lee el libro de su exmarido, Susan no puede dejar de recordar su época de matrimonio con Edward y repasar cómo es su actual matrimonio con un cirujano mujeriego llamado Arnold. 
Resulta curiosa la historia de esta novela que no obtuvo demasiado éxito cuando fue publicada por primera vez en EE.UU. en 1993, a pesar de haber sido elogiada por el Premio Nobel Saul Bellow. Seis años después de que un entusiasta editor la reeditara en el Reino Unido, fue llevada al cine en un film titulado Animales nocturnos, dirigido por Tom Ford y protagonizado por Amy Adams. 
El libro del norteamericano Austin Wright es sencillo en cuanto a trama y narración, pero complicado a un tiempo. A primera vista, la venganza es su tema principal, pero en el fondo hay algo más y ese algo es el poder que tienen las historias, las palabras impresas, para dejar poso sobre nosotros, lectores de libros e incluso influír en nuestras propias vidas, jugando con nuestras mentes.



lunes, 24 de marzo de 2025

ADIÓS, MUCHACHOS (AU REVOIR LES ENFANTS)

 


Durante la ocupación alemana de Francia, en un internado católico para chicos regido por padres carmelitas, Julien Quentin (Gaspard Manesse), un muchacho de trece años, queda impresionado por la personalidad de Jean Bonnet (Raphael Fejtö), un nuevo compañero que ingresa en el colegio después de iniciado el curso. Jean es judío y los sacerdotes lo están ocultando de los nazis. Cuando el Padre Jean (Philippe Morier-Genoud) descubre que el sirviente Joseph (François Négret) está robando provisiones para venderlas en el mercado negro, despide al joven. Pronto la Gestapo llega a la escuela para investigar a los estudiantes y a los sacerdotes que dirigen y trabajan en el internado.


Basada en un episodio que el propio Louis Malle, realizador y guionista del film, presenció de niño, cuando a la edad de 11 años asistía a un internado católico cerca de Fontainebleau. Un día, fue testigo de una redada de la Gestapo en la que tres estudiantes y un profesor judíos fueron detenidos y deportados a Auschwitz. El director de la escuela, Père Jacques, fue arrestado por albergarlos y enviado al campo de concentración de Mauthausen. Murió poco después de que el ejército estadounidense liberara el campo, tras negarse a abandonarlo hasta que se repatriara al último prisionero francés. Cuarenta años después, Yad Vashem, la institución oficial de Israel constituída en memoria de las víctimas del Holocausto, concedió al Padre Jacques el título de Justo entre las Naciones
El protagonista, es el alter ego de Malle, de hecho, el realizador francés, contaba que cuando le ofreció a la actriz franco-canadiense Francine Racette el papel de Mme. Quentin y ella rehusó con el argumento de que ya no hacía cine, Louis Malle le dijo: "No puedes negarte a interpretar a mi madre".
Se dice que Louis Malle, al contrario de lo que ocurre en el film, no entabló amistad con Hans Helmunt Michel (el chico en que se basa el personaje de Bonnet) y que en ningún momento sintió simpatía por él, algo que quizá supuso, por el devenir posterior de los acontecimientos, una especie de trauma para Malle que en el film plasma una amistad que quizá pudo haber sido y no fue. Tal vez esa sea la razón de que la película que él consideraba el comienzo de todo su cine, solo fuera capaz de hacerla treinta años después de haber estrenado su primera película y cuando ya tenía 55 años y un más que contrastado prestigio en el ámbito cinematográfico. El caso es que aquel triste, tremendo y horrendo episodio dejaría en él como un sentimiento de culpa y como dice el narrador al comienzo del film: “Han pasado más de 40 años, pero hasta el día de mi muerte, yo recordaré cada segundo de esa mañana de enero” .


A pesar de que el film retrata a unos muchachos que, en ocasiones, no comprenden bien las decisiones que los adultos les imponen y que asistimos al proceso de maduración de los chicos, Louis Malle no los trata como seres cándidos e inocentes, dejando a un lado el ideal infantil de seres ingenuos que algunas películas construyen; por contra, sí que les vemos actuar con espontaneidad algo pueril. 
Una sutil historia de camaradería en la que se contraponen el coraje y la cobardía que conducen al trágico despertar de estos niños en su transición a la vida adulta.




viernes, 21 de marzo de 2025

PELLE EL CONQUISTADOR

 


Un barco llega entre la niebla matinal. Entre los esperanzados inmigrantes suecos que buscan trabajo, se encuentran Lasse Karlsson (Max von Sydow) y su hijo, Pelle (Pelle Hvenegaard). Lasse es un hombre triste, abatido por la vida; luchando contra lo que le ha supuesto la pérdida de su esposa; deseando defender a su hijo pero temeroso de la autoridad; y encontrando alivio en la botella.


Ambientada en Dinamarca a principio del pasado siglo, el film está basado en el primero de los cuatro volúmenes de la novela del mismo título del escritor danés Martin Andersen Nexø. Es cierto que llama la atención la interpretación de Von Sydow, pero el talentoso director danés Bille August se centra en Pelle cuando él y Lasse encuentran trabajo en Stone Farm. Después de ser humillado por el joven ayudante del capataz de la granja, Pelle se desilusiona cuando su padre no lo defiende. El muchacho admira a Eric (Björn Granath), un inmigrante mayor que él que no se deja intimidar por el capataz y que sueña con ir a Estados Unidos. 
El film obtuvo el Oscar a la Mejor película en habla no inglesa y la Palma de Oro en Cannes. 


Veremos como el protagonista va madurando y creciendo a base de soportar la dura realidad que le rodea, el trabajo casi esclavo de la granja, los desprecios que sufre por su condición de inmigrante y la abrumadora sumisión de su padre, un hombre ya mayor (Pelle fue un hijo tardío), en su afán por mantener lo poco que tienen. 
El chico observa cómo se desarrollan las relaciones entre los adultos y le vemos evolucionar mientras reacciona, aprende y, luego, sigue adelante solo. 
Una bella película que es toda una lección de dignidad a pesar de la pobreza y al afán por la búsqueda de la libertad sin renunciar a los sueños a pesar de las contrariedades.




jueves, 20 de marzo de 2025

EL FESTÍN DE BABETTE

 


En un remoto pueblo danés en el siglo XIX, dos hermanas llevan una vida rígida centrada en su padre, el ministro local, y su iglesia. Ambas tuvieron oportunidades de abandonar el pueblo: una podría haberse casado con un joven oficial del ejército y la otra, con un cantante de ópera francés. En ambos casos ellas renunciaron para pasar toda su vida cuidando a su padre. Muchos años después, cuando su padre ya ha fallecido, acogen a una refugiada francesa, Babette Hersant (Stéphane Audran), que huye de la guerra en su país y acepta trabajar como su sirvienta aunque ellas no tengan dinero para pagarle un salario. Después de ganar un premio de la lotería, Babette quiere recompensar a las hermanas por su amabilidad y se ofrece a cocinar para ellas y los ya ancianos discípulos de su difunto padre, una comida con los mejores platos y vinos franceses, en el centenario del nacimiento de su padre. Resulta ser una experiencia reveladora para todos.


El guion adapta el cuento del mismo título que la película, incluído en el libro Skæbne-Anekdoter, de la escritora danesa Karen Blixen (bajo el seudónimo de Isak Dinesen), cuya obra más conocida es Memorias de África, llevada al cine en 1985.
La película fue galardonada con el Oscar a la mejor película en habla no inglesa.
El vestuario de Stéphane Audran, fue creado por el diseñador germano Karl Lagerfeld.


Con una exquisita ambientación, el film es toda una reflexión moral, religiosa y filosófica sobre la renuncia y sobre la aceptación de los pequeños (o grandes) placeres que la vida nos ofrece. 
Babette llega a una comunidad en que impera el puritanismo, hay que vivir la vida con sacrificio, renunciando a los placeres, que no son sino tentaciones del maligno, para así ganar las delicias del paraíso. Babette es una papista, en el lenguaje de los luteranos, de religión católica y viene del sur, donde dicen que vemos la vida de otra manera, más alegre y luminosa. Ella no busca esos placeres a que renuncian quienes la han acogido, pero si se presentan, pues bienvenidos sean. Al final nos preguntamos, quién tiene más mérito, si las hermanas con su vida ascética, entregadas a cuidar de los más desfavorecidos en los que invierten sus modestos ingresos, o Babette que, en su infortunio, se ve favorecida por la suerte de la lotería con un importante premio y se gasta hasta el último franco en un banquete por todo lo alto. Cada cual sacará sus conclusiones. 
El danés Gabriel Axel, no busca comparaciones, ni mucho menos tomar posición por una manera u otra de entender la religión y su película nos viene a decir que en ambos casos pueden encontrar la felicidad, cada cual a su manera. Las hermanas, porque su vida de renuncia parece que las llena plenamente y Babette, porque para ella, mostrarse espléndida y ejercer su arte en la cocina, es una manera de hacer felices a los demás y, a través de ello, sentirse a gusto consigo misma. 
Un film que se toma su tiempo para presentar a los personajes y sus circunstancias, con cierto tono intimista, pero que en su sencillez y delicadeza alcanza su grandiosidad y belleza.