Tras la Segunda Guerra Mundial, Karin (Ingrid Bergman), una lituana internada en un campo de refugiados, conoce a Antonio (Mario Vitale), que se halla en un campo de prisioneros de guerra. Aunque no está enamorada de él, acepta su propuesta de matrimonio para poder salir de allí. Acompaña a su marido, un sencillo pescador, a la isla de Stromboli, frente a la costa de Sicilia, donde tiene su casa. Sin embargo, Karin pronto descubre que la vida en la isla es solo una pequeña mejora con respecto al campo de concentración; se siente como una extraña y no encaja con los lugareños. Su malestar se convierte en terror cuando el volcán de la isla amenaza con entrar en erupción.
Primera colaboración entre Roberto Rossellini e Ingrid Bergman, tristemente célebre en su época cuando se supo que ambos mantenían un romance, fruto del cual, ella quedó embarazada. Bergman finalmente dejó a su marido y se casó con Rossellini, pero el escándalo afectó en cierto modo a la película que se encontró con críticas demoledoras por parte de la moralista crítica y no precisamente por la película en sí.
Combinando el neorrealismo característico del director —ejemplificado aquí en una notable representación de la vida y el trabajo de los pescadores— con un melodrama profundamente emotivo, un retrato desgarrador de la crisis existencial de una mujer, ambientado en el bello e inhóspito escenario de una isla volcánica.
























