miércoles, 8 de octubre de 2025

EL VIENTO

 


La inocente e ingenua Letty Mason (Lillian Gish) se muda desde su hogar en Virginia a Sweetwater, en las praderas de Texas, para vivir en el rancho de su primo Beverly (Edward Earle), su esposa Cora (Dorothy Cumming) y sus tres hijos, un lugar donde parece que el viento nunca deja de soplar y la arena llega a todas partes. Cora está convencida de que Letty ha venido a robarle a su marido, por lo que le ordena que se vaya de la casa. Sin dinero, Cora se ve obligada a aceptar la propuesta de matrimonio de Lige Hightower (Lars Hanson), el vecino ganadero de Bev y Cora, a quien no ama, pero con el tiempo comienza a sentir cariño por él, que promete llevarla de regreso a Virginia en cuanto pueda, pero un visitante al que recogen en casa al hallarse enfermo, amenaza la felicidad final de Letty.


El guion se basa en la novela homónima de la estadounidense Dorothy Scarborough, su obra más aclamada, publicada por primera vez en 1925 de forma anónima. El final feliz no corresponde al de la novela original, absolutamente dramático. 
Estrenada un año después de la llegada del cine sonoro, originó pérdidas para la productora, ya que el público demandaba películas con sonido, de hecho fue la última película muda de la Metro y también de Lillian Gish en este formato; también fue el último film dirigido por Victor Sjöström, que casi treinta años después interpretaría el papel protagonista en Fresas salvajes de Ingmar Bergman.


El realizador sueco dirige en su etapa americana este film en el que capta con maestría los elementos más crudos del desierto de Mojave, en California, que sustituye eficazmente la naturaleza salvaje de Texas, en esta película pionera del rodaje en exteriores.
Película que, con el tiempo, ha visto reconocido su valor, Sjöström consigue crear atmósferas de manera brillante, haciendo que el viento y el inhóspito entorno acentúen los estados de ánimo de los personajes y llevando a cabo una admirable dirección de actores, con una Lillian Gish en una de las mejores interpretaciones de su carrera.




martes, 7 de octubre de 2025

UN DÍA EN LA VIDA DE IVÁN DENÍSOVICH

 

Alexandr Solzhenitsyn luchó como artillero en la II Guerra Mundial, alcanzando el grado de capitán con una brillante hoja de servicios. Un día, Solzhenitsyn escribió una carta a su esposa. Era el año 1945. La carta fue intervenida y el futuro Premio Nobel se convirtió en una víctima más de las purgas desencadenadas por Stalin. Fue sentenciado a ocho años de trabajos forzados. Por este tiempo enfermó de cáncer, enfermedad que logró superar. En 1953, cumplida su condena, aún estuvo desterrado cuatro años más en Siberia, hasta que en 1957 fue rehabilitado por Kruschev. Aprovechando esta circunstancia y la mínima apertura que se produjo en la URSS tras la celebración del XXII Congreso del PCUS, consiguió la autorización del Partido Comunista para la publicación en 1962 de la novela que comentamos, que llevaba un tiempo intentado publicar sin conseguirlo. Cuando vio la luz, en la revista literaria Novy Mir, gracias al empeño personal de su director Aleksandr Tvardovski, provocó muy pronto un espectacular impacto nacional e internacional. El éxito, sin embargo, aumentó los problemas de Solzhenitsyn con las autoridades y desde entonces no consiguió publicar nada en su país. En 1970 recibió el Premio Nobel de Literatura. Tras la publicación en 1974 de Archipiélago Gulag, en la que documentaba el universo carcelario creado en la URSS, fue expulsado del país. El libro que nos ocupa fue escrito durante su destierro en Siberia y en él, el autor ruso cuenta un solo día en la vida que soporta Iván Denísovich Shújov, en el campo de trabajos forzados en que cumple una condena de diez años, de los que lleva ocho. Shújov había sido llamado a filas durante la Segunda Guerra Mundial. Capturado por los nazis, consigue escaparse y regresar al ejército soviético donde no es recibido precisamente con los brazos abiertos. Acusado de traición, para que no le fusilen se ve obligado a confesar que es un espía alemán. Con todo detalle, el relato describe los acontecimientos de ese día, desde que Shújov se levanta hasta que se duerme. El frío intenso de la tundra siberiana, con temperaturas constantemente bajo cero, lo que provoca tremendas dificultades para unos hombres mal alimentados, peor vestidos y tratados como ganado de trabajo, continuamente despreciados por sus guardianes que los maltratan física y moralmente. Gracias a su experiencia e inteligencia natural, Shújov se maneja bastante bien en el campo dentro de lo que cabe. Conoce perfectamente lo que tiene que hacer en cada momento para no llamar la atención y para que no se fijen en él. 
Sin necesidad de grandes alardes, ni largas disquisiciones, Solzhenitsyn consigue imbuirnos de la dura vida de estos hombres cuya mayor preocupación es la comida, evitar como pueden la congelación y escapar a los castigos arbitrarios. 
Aunque la denuncia del régimen estalinista está presente en todo momento, el autor no incide precisamente en ella, prefiere, con habilidad y gran calidad literaria en su escritura, narrar las dramáticas consecuencias de la inhumana represión.



lunes, 6 de octubre de 2025

ESPOSAS FRÍVOLAS

 


Sergius Karamzin (Erich von Stroheim), un ruso que se hace pasar por conde, es en realidad un Don Juan que vive de las mujeres que caen rendidas a sus encantos. Mientras pasa una temporada en Montecarlo, pone sus ojos en una distinguida dama norteamericana casada con un destacado diplomático, a la que intentará seducir.


Con una inversión superior al millón de dólares (algo desmesurado para la época), Erich von Stroheim, realizador, guionista y protagonista del film, llenó éste de excesos que a punto estuvieron de arruinar a la productora, entre otros, la recreación de la plaza del casino de Montecarlo y de un lago artificial.


La desmesura no paró ahí, ya que el film tenía ocho horas de duración que fueron recortadas a cinco, luego a tres, hasta quedar en las poco menos de dos horas y media de la versión que se conserva. 
La verdad es que no da para mucho más esta historia en la que se enfrentan el mundo de una parte de la sociedad europea de entreguerras, decadente y lleno de falsas apariencias, con el mundo nuevo, pujante, sin dobleces y transparente representado en el matrimonio norteamericano.




sábado, 4 de octubre de 2025

Y EL MUNDO MARCHA

 


Como muchos antes que él, John Sims (James Murray) se propone dejar huella en la ciudad de Nueva York, pero termina siendo un trabajador anónimo en una gran oficina de una gran empresa. Aun así está contento con su destino cuando conoce a una joven llamada Mary (Eleanor Boardman). Las cosas siguen su curso y pronto se casan y viven en un pequeño apartamento. Surgen las desavenencias en la pareja, John discute con Mary y descubre que no siente ningún cariño por su familia política. Cuando el matrimonio parece un fracaso, descubre que Mary está embarazada. Después de 5 años, tiene un hijo y una hija y el mismo trabajo sin futuro. Cuando la tragedia aparece, John debe encontrar la fe en sí mismo para continuar o perder lo poco que le queda.


Mas de treinta años antes de que Wilder nos legara esa joya titulada El apartamento, King Vidor retrató el mundo deshumanizado de la gran ciudad incluídas muchas escenas que el propio Wilder utilizaría después en su película: El acercamiento al exterior del inmenso rascacielos en el que entramos a través de una ventana y descubrimos el descomunal espacio donde se alinean los puestos de trabajo de los cientos de administrativos que allí trabajan reducidos al número de la placa adherida a su mesa. Entre ellos nuestro protagonista, uno de tantos que solo tiene nombre para unos cuantos de los más cercanos. Wilder revive esa escena en su película, pero para muchos es incluso menos impactante que esta.


Una reflexión sobre la falacia del sueños americano que Vidor retrata con maestría, un mundo sin sentimientos en el que la masa puede reír contigo durante días, pero solo llora tus tragedias durante unos breves instantes hasta que la vorágine de ese mundo que no detiene su marcha la engulle de nuevo en ese día a día desangelado y sin esperanza de futuro. Un film sobre gente común y corriente, sobre esa inmensa clase media anónima que no destaca en nada, pasando por la vida como un fantasma, pero que contribuye con su oscuro quehacer a que el despiadado mundo que habita, no se detenga.




viernes, 3 de octubre de 2025

LA VIDA DE ÉMILE ZOLA

 


Émile Zola (Paul Muni) es un escritor sin dinero que comparte apartamento en París con el pintor Paul Cézanne (Vladimir Sokoloff) cuando finalmente publica un bestseller, Nana. Siempre le ha costado conservar un trabajo, ya que es bastante franco, y el fiscal le ha advertido en repetidas ocasiones que se arriesga a ser acusado si no modera sus escritos. La mayor parte de la película trata sobre su participación en el caso del capitán Alfred Dreyfus (Joseph Schildkraut), quien fue falsamente acusado de proporcionar información militar secreta a los alemanes y condenado a cadena perpetua en la Isla del Diablo. Incluso después de que el ejército encontrara pruebas definitivas de la inocencia de Dreyfus, decidió ocultarlas en lugar de enfrentarse al escándalo de haber condenado arbitrariamente al hombre equivocado. La famosa carta de Zola, J'Accuse (Yo acuso), condujo a su propio juicio por difamación, donde fue declarado culpable y obligado a huir a Inglaterra. Dreyfus fue finalmente exonerado y restituido en su rango militar.


Recreación ficticia con base en los hechos históricos, de la vida del gran escritor francés, haciendo especial hincapié en el llamado Caso Dreyfus en el que Zola se vio implicado a raíz de la publicación de la famosa carta abierta al Presidente de la República en el nº 87 del diario L'Aurore el 1 de enero de 1888, que se ha convertido en un símbolo del poder que tiene la prensa para defender la verdad frente a los manejos del poder.


William Dieterle dirige el que está considerado uno de los mejores biopics de la historia del cine con la deslumbrante interpretación de Paul Muni que consigue un trabajo redondo. Además de ensalzar la trayectoria de Zola como escritor y como persona, el film es una pequeña lección de historia sobre el famoso caso que conmovió los cimientos de Francia y, sobre todo, una sentida crítica a la corrupción de algunos estamentos, en este caso del ejército, pero también de la connivencia con otros estratos del poder y de cómo la manipulación de la opinión pública puede poner en peligro, no solo el buen nombre, sino la propia integridad de las personas que deciden sacar a la luz la verdad cuando ello implica dejar al descubierto las miserias de los poderosos.




jueves, 2 de octubre de 2025

GRAN HOTEL

 


Las diferentes historias entrelazadas de los huéspedes de un elegante hotel es el argumento de este film de brillante reparto. Greta Garbo, la bailarina solitaria; John Barrymore, el aristócrata ladrón; Joan Crawford, la taquígrafa que sueña dejar de estar a las órdenes de jefes caprichosos y probar fortuna en el mundo del arte; Lionel Barrymore, el moribundo en su última aventura, y Wallace Beery, el despiadado industrial. 
Al Doctor Otternschlag (Lewis Stone), residente permanente del establecimiento, le parece que en el hotel más lujoso de Berlín, la gente va y viene y nunca pasa nada, pero lo cierto es que sus estancias encierran muchas historias.


Basada en la novela Menschen im Hotel de la austriaca, posteriormente nacionalizada estadounidense, Vicki Baum, publicada en 1929, que ella misma había adaptado al teatro. Esta obra le abrió las puertas de Hollywood, a donde se trasladó en 1931, una decisión considerada exagerada, pues en parte lo hizo huyendo del incipiente nazismo dado su origen judío. ¡Mira si acertó! Además, el film significó un impulso a la carrera de Greta Garbo que había entrado en cierto declive.
El film ganó el Oscar de 1932 en la categoría de Producción Sobresaliente (actual Mejor Película), sin haber sido nominado en ningún otro apartado.


Momentos aún de transición del mudo al sonoro que se nota en algunas interpretaciones, ya sabemos que algunos actores transitaron mejor que otros, algunos de los cuales llegaron incluso a desaparecer del mapa. La película rompe algunos moldes de lo que se venía haciendo hasta entonces, el más llamativo y arriesgado, mezclar grandes nombres en una misma producción, aquí, Garbo (la estrella consagrada) y Crawford (la emergente) y hay que decir que según el parecer casi unánime, ésta se come con patatas a la primera. 
Las historias de los personajes que desfilan por la pantalla acaban siendo lecciones de vida que se resuelven de un modo un tanto moralizante pero sin subrayados. Cobra especial importancia el diseño de producción, obra de Cedric Gibbons, del que saca mucho partido el realizador Edmund Goulding, con esos decorados que recuerdan al art déco y el fastuoso vestíbulo del hotel por el que vemos ir y venir a los personajes. 
Un final entre amargo, triste o feliz, según la historia de cada cual, con una leve crítica a las estructuras y usos sociales.




miércoles, 1 de octubre de 2025

EL GRAN DESFILE

 


Jim (John Gilbert) es un niño rico que nunca ha trabajado. Cuando estalla la Primera Guerra Mundial, Jim, presionado por su novia, se alista junto a otros dos jóvenes, Bull (Tom O'Brien) y Slim (Karl Dane). Cuando llegan a Francia se dan cuenta de que la guerra no es lo que esperaban.


Dirigida por King Vidor, fue la película más taquillera de la Metro, hasta Lo que el viento se llevó.
La historia tiene dos vertientes, si se quiere bastante diferentes entre sí, por un lado la historia romántica que transcurre en la retaguardia, cuando el protagonista se enamora de una joven francesa, y la parte puramente bélica. Ambas están bastante bien hilvanadas y esa es una de las razones por las que el film obtuvo tanto éxito en su momento.


En cuanto a película de guerra, es bastante atípica para la época, no es que sea declaradamente antibelicista, aunque tenga algunos pasajes en que critica explícitamente el sinsentido de la guerra, pero tampoco es, ni mucho menos, un film propagandístico ni que se dedique a exaltar el espíritu guerrero. Vidor opta por el camino intermedio que da como resultado una visión bastante realista de lo que puede ser verse inmerso en un conflicto armado para un soldado cualquiera. En primer lugar, destacando la desaparición de las fronteras sociales, una vez enfundado en el uniforme, nada distingue al noble del plebeyo, desaparecen los privilegios de clase y comienza la dura realidad. Lejos de la épica del combate, en esa primera parte del film, vemos la dura vida del soldado en la que transcurre la mayor parte del tiempo que pasará en el ejército: Dormir en establos que previamente hay que sanear, comer donde y como se puede, lavar la ropa en un río o en cualquier lugar donde pueda encontrarse agua, igual sucede con el aseo personal. Sacrificio, trabajo duro y repetitivo y poco brillo en el día a día. 
La parte bélica está muy bien concebida, los combates transcurren en parte por la noche, si bien se mira, con el juego de luces y sombra y el magnífico empleo de los efectos especiales, podemos presenciar bombardeos aéreos, por ejemplo, sin necesidad de ver aviones, basta con el estallido y el resplandor de las bombas. La tensión y el peligro están muy bien conseguidos igual que ocurre con las espléndidas escenas del final, una vez que Jim ha regresado, tremendamente evocadoras que sugieren al espectador la dureza del retorno a casa con las secuelas del conflicto en el cuerpo y la memoria de la tragedia vivida y las vidas perdidas en la cabeza. La vida y la forma de verla de Jim, ya no será la misma nunca más. 
Esto lo hemos visto en unas cuantas películas posteriores, la desmitificación de la guerra, donde no hay héroes, sino supervivientes en el mejor de los casos, films que posiblemente superen a este, pero King Vidor fue el primero que lo hizo y en tantas películas bélicas que se han sucedido y que el aficionado guarda en su memoria por lo bien que está plasmada esa otra cara de la guerra, está la huella que dejó este film.