martes, 8 de febrero de 2022

LA RULETA DE LA FORTUNA Y LA FANTASÍA

 


Narrada en tres movimientos, en la primera historia, una mujer le cuenta a su amiga, aparentemente más joven, durante un largo viaje en automóvil después del trabajo, la historia de su primer y apasionado encuentro con un posible nuevo amor. La joven va deduciendo que el hombre es su propio exnovio. 
En el segundo cuento, una estudiante universitaria mayor que sus compañeros, casada y con una hija, es incitada por su amante, otro estudiante, para que seduzca a un profesor que acaba de saltar a la fama al ganar un premio literario y que lo avergonzó en el pasado. 
En la última historia, dos mujeres se reconocen como antiguas compañeras de secundaria; pero al pasar más tiempo juntas, son conscientes de que cada una de ellas se confundió y que en realidad son dos extrañas.


Se trata de una colección de historias protagonizadas por personajes femeninos que trazan las trayectorias entre sus elecciones y arrepentimientos.


El nexo de unión de los relatos es la casualidad y la imaginación, además del protagonismo femenino, claro.
Ryûsuke Hamaguchi, uno de los realizadores más reconocidos del nuevo cine japonés nos ofrece una película rodada con delicadeza en la que los planos largos y los no menos extensos diálogos, son la forma predominante elegida para su puesta en escena. El guionista y realizador nipón, deja correr la acción de manera pausada pero sin dejarse llevar por disquisiciones estilísticas, pues salvo momentos muy concretos, en los que ofrece imágenes de gran belleza y maravillosamente fotografíadas que podríamos considerar puramente artísticas, casi siempre se centra en los personajes y sus historias.
Un film para disfrutarlo con tranquilidad, magníficamente rodado, con historias atractivas, porque lo son sus personajes y sus particulares aconteceres.




lunes, 7 de febrero de 2022

DESCALZOS POR EL PARQUE

 


Paul Bratter (Robert Redford) y Corie Bratter (Jane Fonda), de soltera Banks, acaban de casarse. Él es la personificación de la sensatez y el sentido común, que acaba de comenzar su carrera como abogado. Ella es un espíritu libre e independiente que se enorgullece de hacer locuras puramente por un sentido de aventura, como caminar descalza por Washington Square Park cuando hay una temperatura de cero grados. Tras su luna de miel de seis días en el Hotel Plaza, comienza de verdad su vida en común y los conflictos, el primero por su nueva casa, un quinto piso, bastante destartalado, en un edificio sin ascensor del que Corie sube y baja alegremente, mientras Paul, siempre sin aliento, lo odia. Más allá de los problemas con el apartamento en sí, Paul y Corie tendrán que lidiar con una extraña variedad de vecinos.


Neil Simon adapta su propia obra teatral que había sido estrenada en Broadway en 1963, protagonizada también por Robert Redford.
El argumento inspiró una serie televisiva de 13 capítulos, del mismo título, protagonizada por actores afroamericanos y emitida en 1970.
El vestuario fue diseñado por Edith Head.


Nos pasamos una vida entera tratando de conocernos a nosotros mismos y, a veces, no lo conseguimos, ¿cómo vamos a conocer al otro? Algo así les ocurre a Paul y Corie, están profundamente enamorados y seguros de que con eso es más que suficiente para vivir una vida plena de felicidad junto a su pareja. Error. El amor es importante, pero no lo es todo y en cuanto comienza su vida en común aparecen todos esos problemas, algunos de ellos que, vistos desde fuera, parecen infantiles, otros nimios y otros, realmente importantes que, poco a poco, van construyendo un muro que se puede hacer insalvable. Entonces entran en juego la inteligencia, la bondad, la comprensión y todas esas cosas que complementan al amor y se hacen imprescindibles para que la pareja siga pudiendo compartir la misma casa, la misma cama y la misma vida en común. 
Extraordinaria comedia romántica, con un maravilloso guión, lleno de situaciones y diálogos geniales que te mantienen la sonrisa en el rostro y bastantes carcajadas, durante toda la proyección. ¿Y qué decir de las interpretaciones? Todas ellas brillantes, con mención especial para los secundarios, incluso los que tienen breves intervenciones, algunas de ellas geniales, como la de Herb Edelman, el empleado de la compañía telefónica, pero, insisto, todas de gran nivel. 
Los problemas de convivencia tratados con mucho humor, en una de esas películas que se hacen inolvidables. Claro que si tu pareja se llama Jane Fonda o Robert Redford; tu madre o suegra Mildred Natwick y tu excéntrico vecino Charles Boyer, es probable que todo resulte más sencillo de solucionar.




viernes, 4 de febrero de 2022

NOCHES EN LA CIUDAD (SWEET CHARITY)

 


Charity Hope Valentine (Shirley MacLaine) es una chica de alterne que sueña con vivir un romance a la antigua usanza, pero que le entrega su corazón a un hombre equivocado detrás de otro. A pesar de las continuas decepciones, ella sigue teniendo fe en el ser humano y espera conocer finalmente al simpático joven que la aleje del sórdido mundo en que vive. Quizá, por una vez, cambie su suerte y sea el apuesto Óscar (Juan McMartin) quien lo haga.


Tres años antes de la inolvidable y mítica Cabaret, Bob Fosse dirigió este musical cuyo guión se inspira libremente en "Las noches de Cabiria" de Federico Fellini, con vestuario de mi admirada Edith Head.
El musical original, dirigido y coreografiado por el propio Fosse, con música de Cy Coleman y libreto de Neil Simon, fue estrenado el 29 de enero de 1966 en el Palace Theatre de Nueva York, siendo nominado para doce premios Tony, llevándose finalmente el de mejor coreografía.


La historia es el retrato de una ingenua, una persona sin maldad que sobrevive en el inframundo del trato carnal con los hombres y de la que se aprovechan estos, a pesar de lo cual, ella es incapaz de abrigar el más mínimo atisbo de rencor y sigue confiando en lo imposible. 
La película resulta un poco larga, porque el relato se torna un tanto reiterativo y algunas de las historias son un poco forzadas. Todo envuelto en un tono de humor, a pesar de que la historia de la protagonista tiene más de tragedia que de otra cosa, pero ella no pierde el optimismo, ni siquiera tras el duro y descarnado final que nos ofrece el film, uno de los mejores momentos de la película. Lo mejor, sin duda, las coreografías de Bob Fosse, de las que disfrutarán los amantes del género. Por cierto, hay un pasaje, en la segunda mitad del film, el protagonizado por Sammy Davis Jr., que es una divertida sátira sobre las nuevas religiones, tan en boga en la época, con el movimiento hippie en auge. 
Un simpático musical con fondo trágico, que supuso el debut cinematográfico de uno de los grandes del género.




jueves, 3 de febrero de 2022

EL CONTADOR DE CARTAS

 


Un misterioso jugador de póker, llamado William Tell (Óscar Isaac), recorre distintos casinos en busca de mesas donde poder jugar y ganar dinero suficiente para poder sobrevivir, pero sin llamar demasiado la atención. Tras haber pasado ocho años en la cárcel ha conseguido perfeccionar una técnica que consiste en contar las cartas que van apareciendo en la mesa de juego y así predecir sus probabilidades de éxito en la partida. Su forma de actuar es disciplinada y cauta. Pese a dominar a la perfección esta estrategia, no se deja ver por torneos especiales ni hace alarde de su sabiduría. 
La Linda (Tiffany Haddish), una mujer sabia y empoderada, le ofrece la oportunidad de presentarse a torneos mundiales de blackjack: ella le daría el dinero suficiente para apostar e inscribirse y él ganaría miles de dólares. La cautela y disciplina de Tell están por encima de todo y rechaza la propuesta. Sin embargo, tras encontrarse con el joven Cirk (Tye Sheridan) -quien planea vengarse brutalmente del mayor John Gordo (Willem Dafoe) a quien considera responsable del suicidio de su padre- decide aceptar la propuesta de La Linda con el objetivo de conseguir suficiente dinero para apartar a Cirk del tortuoso camino que pretende tomar.


Paul Schrader, realizador y guionista del film, ha creado una especie de universo propio y en unas cuantas de sus películas se pueden ver temas y personajes recurrentes, que es cierto que no son iguales, pero, en ocasiones, nos recuerdan a otros que hemos visto, así que no es extraño que algunos echen la vista atrás y vean rastros del Travis Bickle de Taxi Driver en el personaje que interpreta con solvencia Óscar Isaac.


Un personaje atormentado por un pasado de despiadado interrogador militar que ha purgado sus culpas materiales en la cárcel, pero que arrastrará toda su vida los pecados de su conciencia, porque esos no se curan en ningún centro penitenciario. Tras las historias individuales y de conjunto del trío formado por el propio protagonista, por La Linda y por Cirk, que recorren el territorio USA de casino en casino, contemplamos el afán de William Tell por hacer comprender a Cirk, obsesionado por el suicidio de su padre, otro interrogador, que abandone sus planes de venganza y replantee su vida, pero el film es, sobre todo, una denuncia sobre la vergonzosa actuación estadounidense en sus cárceles secretas, ubicadas fuera del territorio nacional para evitar posibles responsabilidades de los torturadores a los que, en general, no se pidió cuentas de sus actos y si alguna vez se hizo, las culpas cayeron sobre simples soldados o mandos inferiores, pero nunca sobre los responsables máximos de que aquellos centros de tortura existieran y de lo que en ellos se hizo. 
Película interesante por su temática y por su puesta en escena, en la que la ambientación alrededor del mundo del juego, esconde toda una parábola sobre la ocultación de los sentimientos en el juego de la vida, escondiendo las cartas que uno ha recibido, aunque no recomendable para impacientes que lleven mal los desarrollos lentos de las historias.




miércoles, 2 de febrero de 2022

ARIZONA

 


Bottleneck es la típica ciudad del “Oeste” corrompida y dominada por un cacique, Kent (Brian Donlevy), un individuo sin escrúpulos que controla todos los negocios, acapara las tierras de los alrededores e incluso quita y pone sheriffs a su antojo. De ese modo, y creyendo que será una marioneta en sus manos, le entrega la estrella al borracho del pueblo, Washington Dimsdale (Charles Winninger), pero este va a sorprender a todo el mundo trayendo como ayudante al joven Destry (James Stewart), hijo de un antiguo y célebre guardián del orden y que se toma muy en serio su trabajo, aunque emplea métodos poco ortodoxos. Sin portar armas de fuego, e investigando concienzudamente lo que ocurre en el pueblo, Destry va ganándose poco a poco la admiración de sus habitantes más decentes, e incluso la de la propia chica del malvado Kent, una pícara cabaretera llamada Frenchy (Marlene Dietrich).


Aunque los títulos de crédito indican que el guión está basado en la novela Destry Rides Again, de Max Brand, al parecer, la película es totalmente diferente al libro. Hay un par de adaptaciones más del libro, una de 1932 y otra de 1954, e incluso se llegó a adaptar para el teatro en forma de musical.


El film es una mezcla de humor, romance, suspense y acción, bien combinados. De cualquier modo su principal aliciente es la presencia de Stewart y Dietrich, ésta incluso canta un par de canciones, el resto es una película divertida, con un argumento a veces un poco tontorrón. Algunos ven en ella un film pacifista (ya estamos viendo cosas de ayer con ojos de hoy), pero en realidad, aunque Destry evita el uso de armas y está en contra de ellas, al final echa mano de los revólveres que heredó de su padre para matar al villano, vamos, eso tan americano de justificar la posesión de armas para usarlas en legítima defensa, que los norteamericanos llevan en los genes, precisamente desde estos duros tiempos de las nuevas ciudades donde imperaba la ley del más fuerte.
En el film también podemos contemplar una sátira de algunos estereotipos del western: la mencionada de que el protagonista no lleva armas, pero además, bebe leche y rehuye las peleas, de las cuales hay unas cuantas a lo largo de la película; también nos ofrece un ejemplo de inversión de roles, cuando las mujeres toman el protagonismo en algunas de las secuencias.
Una producción modesta, con buenos intérpretes, con algunos llamativos diálogos y un envoltorio de humor en todo el film, a veces logrado y otras no tanto.


martes, 1 de febrero de 2022

LA GUERRA DE CHURCHILL

 

Independientemente de consideraciones sobre su forma de ser o sus ideas políticas, creo que pocos pondrán en tela de juicio que hablar de Winston Churchill, es hacerlo de una de las figuras más relevantes del siglo XX a nivel mundial.
Su llegada al poder, casi por casualidad, a los pocos meses de comenzar la II Guerra Mundial, es reconocida casi de manera unánime, como un golpe de suerte para su país, pues era el líder que necesitaba para dirigir sus destinos en aquel trágico y crucial instante de la historia y es esa época de su vida la que retrata el libro de Max Hastings.
Es bastante revelador el subtítulo del libro, "La historia ignorada de la Segunda Guerra Mundial", porque, en efecto, muchos de los asuntos que se tratan en la obra, son obviados o directamente silenciados en otras obras que se centran en aspectos más conocidos del conflicto, asuntos que el libro también recoge, pero aquí, además, conocemos de cerca la influencia de su esposa Clementine; las disensiones en el seno de su consejo de ministros o con los mando militares; la diferencia de perspectivas con Roosevelt; su indignación por la falta de empuje del ejército británico o los duros momentos que pasó en los últimos años de la guerra, pues aunque la victoria estaba cada vez más cerca, resulta obvio que Gran Bretaña perdió protagonismo a partir de la entrada en el conflicto de los EE.UU. y se convirtió en un cero a la izquierda a la hora de tomar decisiones importantes.
Probablemente fuera el mejor actor en el escenario que le tocó vivir y sus discurso,  conversaciones y el fabuloso anecdotario de sus actos durante la guerra, no merma en absoluto el respeto que inspira su figura y la capacidad de movernos al llanto o a la risa por la constante excelencia de su actuación.
El libro estudia las locuras y los errores de juicio Churchill, que fueron muchos y variados, pero que hay que reconocer que fueron como granos de arena comparados con la inmensidad de su hazaña y su éxito durante los primeros años de la guerra, fue tan importante, que parece, cuando menos, cuestionable sugerir que habría de haberse mostrado más dócil, porque, llevado de su obstinación o de su fuerza de voluntad, que era su mayor valor, se dejara llevar hacia objetivos errados entre 1943 y 1945.
La pérdida de las elecciones generales de julio del 45, más que un fracaso, quizá fuera un favor que le hizo su pueblo, que demostró inteligencia suficiente para considerar que el líder que necesitó para que les condujera durante la guerra, no era la persona adecuada para llevar las riendas del país en la inmediata postguerra, pues, aunque nunca perdió el sentimiento de consternación por la muerte y la destrucción que la guerra causó entre los inocentes, a él le seguía encantando el rugido de los cañones.



lunes, 31 de enero de 2022

EL PRECIO DE LA CODICIA

 


24 horas antes del estallido de la crisis financiera de 2008, Peter Sullivan (Zachary Quinto), un analista junior, revela información que podría probar la caída de la empresa (un poderoso banco de inversión), y origina una toma de decisiones en cadena, tanto morales como financieras, que producen un terremoto en las vidas de los implicados en el inminente desastre.


A pesar de estar rodada en plena crisis financiera del 2008, de las referencias que muchos ven al caso de Lehman Brothers, pienso que, más que reflejar este asunto concreto y esta crisis en particular, que es cierto que sirvieron de inspiración al realizador y guionista del film J.C. Chandor, la película refleja lo que es este mundo de las altas finanzas en general y cómo funcionan algunos (¿o quizá todos?) de estos bancos de inversión en que su único objetivo es ganar pasta a costa de lo que sea. 
Cuando el peligro de quiebra aparece y son conscientes de ello, los miembros del consejo de administración, verdaderos tiburones financieros, absolutamente despiadados, contemplan una única salida: ser los primeros en sacar al mercado sus activos tóxicos para deshacerse de ellos, aunque saben que eso va a crear una verdadera tormenta financiera que va a suponer la ruina de mucha gente y el descrédito del sistema. Se trata de ser los primeros, porque cuando los demás quieran reaccionar, será tarde, los compradores estarán sobre aviso y no podrán vender sus bonos basura y sus paquetes de hipotecas subprime. 
¿A quién se lo vamos a vender?, pregunta ingenuamente uno de los empleados. Pues a los que nos han comprado lo demás, contesta uno de los mandamases. Pero eso será nuestro propio hundimiento, nadie va a confiar nunca más en nosotros, insiste el empleado. 
La verdad es que la película retrata muy bien ese mundo y lo hace sin emplear palabras técnicas, ciñéndose bastante a lo que probablemente ocurre en las circunstancias que plantea. A ellos les importa poco el pequeño inversor, la lealtad al cliente y todas esas cosas, cuando vienen mal dadas, se llevan por delante a quien haga falta, ha sido siempre así y así seguirá siendo y, con un poco de suerte, no les va a pasar nada, se salvarán del naufragio y dejarán en la estacada a otros que, arruinados, aún se estarán preguntando qué ocurrió.


Con un gran plantel de intérpretes (Kevin Spacey, Paul Bettany, Jeremy Irons, Zachary Quinto, Simon Baker, Demi Moore, Stanley Tucci...), la película tiene un ritmo constante y unos cuantos diálogos de buen nivel, con situaciones que, como digo, retratan muy bien ese mundo despiadado y amoral de las altas fianzas en el que la fortuna de los demás solo interesa si sacan partido de ella y su desgracia solo la contemplan como un efecto colateral de las leyes del mercado, pero no como una consecuencia de sus actuaciones, porque ellos están por encima del bien y del mal.