lunes, 7 de noviembre de 2011

CRISTIANOS

Tres de cada cuatro víctimas de violencia religiosa, son cristianos. En su día lo denunció así el representante del Vaticano ante la ONU.
La penúltima muestra de ese odio ha sido el estado indio de Kerala, donde cristianos, musulmanes e hindúes, conviven pacíficamente desde hace siglos. Los cristianos son allí el 20% de la población, frente al 2% de media en la India y han sufrido agresiones continuadas en los últimos tiempos por parte de grupos extremistas que tratan de amedrentarles.
No menos sangrante es la situación de los cristianos coptos en Egipto. Ellos se consideran descendientes de los faraones, es decir, están allí desde siempre, como quien dice.
Durante la misa de Año Nuevo celebrada al comienzo de este 2011, una bomba explotó, fue en Alejandría. Poco después occidente se alborazaba con las revoluciones en el mundo árabe.
¿Qué ha significado la revuelta egipcia para los coptos? Más inseguiridad. Quieren que nos vayamos, comentan, ¿adónde?, mi casa y mi negocio están aquí.
Cuando se les habla de la esperanza que nosotros podemos suponer, dicen que occidente nunca ha hecho nada por ellos. Y añaden: Ya no confiamos en nadie. Ya no. Será Dios quien hará algo para ayudar a su gente.
Hay más casos, como sabemos todos (Nigeria, Pakistán...), esto era sólo un ejemplo de cómo está el patio para los cristianos en ciertos lugares.
No se trata de emprender una nueva cruzada, ni de tomar represalias que a nada conducen, porque quienes cometen estas tropelías siguen tan tranquilos en sus respectivos paises y no es cuestión de hacer pagar por ellos a quienes vienen aquí desplazados. Es más, los propios dirigentes cristianos de estos lugares donde lo están pasando tan mal, son los primeros en clamar por la paz y llaman a sus fieles a rechazar la violencia.
Se trata, tan sólo, de que no los olvidemos.


domingo, 6 de noviembre de 2011

FORAJIDOS

Dos individuos entran en una cafetería en un lugar perdido del medio oeste americano, un pueblo llamado Brentwood. Son asesinos profesionales y buscan a un sueco llamado Ole Anderson (Burt Lancaster). Uno de los presentes, compañero de trabajo del sueco, corre en su busca para alertarle, pero éste en lugar de huir, decide resignarse y aceptar su destino.
Esto desencadena una investigación llevada a cabo por el agente de una compañía de seguros, Riordan (Edmond O’Brien), que se ocupa de encontrar a los beneficiarios de la póliza del sueco. De esta forma, Riordan va componiendo las piezas de un complejo puzzle que revela que Ole Anderson tomó parte en un robo de 250.000 dólares y después estafó a la banda y huyó con el botín y con la chica del jefe, Kitty Collins (Ava Gardner)…
En realidad el sueco es víctima de un refinado y complejo complot, los beneficios van a ser para otros que, para ocultar su traición, le utilizarán como pantalla y cabeza de turco.

Basado en un relato corto de Ernest Hemingway (Los asesinos), el guión de Anthony Veiller (también de John Huston, que no figura en los créditos porque tenía contrato con la Warner), lo que hace no es precísamente adaptarlo, sino que lo copia literalmente como inicio del film y, después, en el punto en el que la novelita de Hemingway se acaba, comienza a buscar respuestas al porqué de la muerte del Sueco, cuáles son las razones que le han llevado a la situación en la que dos sicarios van a matarle.

La manera en que Robert Siodmak lo hace, es brillante, a través de largos flash backs, los relatos de diversos testigos de la vida y milagros del Sueco, nos van contando qué ocurrió, su punto de vista particular y, con esas piezas, será el espectador, cuya encarnación es el propio detective de la aseguradora, el que vaya recomponiendo el rompecabezas.
Muchos, con razón, consideran al film como deudor de Ciudadano Kane por sus formas y apunta un claro precedente a trabajos de realizadores actuales como el propio Tarantino.

La película es un prodigio técnico, en el que cada elemento va encajado en el lugar adecuado, los tiempos están sabiamente medidos, la música, del maestro Miklós Rózsa, acompaña a la perfección y la fotografía de Elwood Bredell, crea un ambiente idóneo con un maravilloso empleo del claroscuro.

Las actuaciones rayan a gran nivel, con un reparto de altura encabezado por Burt Lancaster, en el papel que le descubrió; Ava Gardner, en su primera oportunidad como protagonista, que no aparece hasta transcurridos sus buenos 30 minutos y que, como de costumbre, llena la pantalla con su presencia; y Edmond O'Brien.
Siodmak logra uno de los momentos cumbres del cine negro, con la historia de un perdedor y todos los elementos que caracterizan al género.
De hecho, se dice que fue la única vez que Hemingway alabó una adaptación al cine de una de sus obras.

Película adelantada a su tiempo, que no fue entendida en el momento y tratada de forma despiada por la crítica y que el transcurso de los años ha puesto en el lugar que le corresponde, con un reparto de lujo y unos diez minutos iniciales que son inmejorables.




sábado, 5 de noviembre de 2011

LA FACTURA

Por más que uno conoce de qué pie cojea esta fauna de la política y mundos adyacentes, no dejan de sorprendernos con sus "maravillosas" ideas para "mejorar" el devenir de nuestras vidas.
Una de las últimas que se les ha ocurrido es la de la llamada factura en la sombra, ya saben, esa que te entregan en algunos hospitales de algunas comunidades autónomas cuando te dan el alta.
Idea portentosa de doña Leire que, entre otras, se ha apresurado a poner en práctica la Comunidad de Madrid. El objetivo: Concienciar al ciudadano de lo que supone el gasto (su gasto) en sanidad para que no abuse de la misma.
A mí siempre me ha parecido que lo que el contribuyente de a pie percibe como gratis, lo toma a manos llenas, en vez de en las dosis que realmente necesita, con lo que no me opongo por sistema a que se tomen soluciones para acabar con los abusos, eso sí, si me van a cobrar por algo cuando lo utilizo, aunque esa aportación sea simbólica, quiero que me la detraigan de mis impuestos, no que me cobren dos veces por lo mismo.
A mayores, yo deseo que se ahorren la factura en la sombra, porque no va a producir ningún efecto de concienciación y sí un mayor gasto que, a su vez, será detraído de la sanidad.
Item más, deseo que si se opta por seguir con esto de la factura en la sombra, se aplique a otros sectores, empezando por el de los señores y señoras que ostentan cargos públicos y que cada vez que arriben a casa, tras un viaje oficial, el chófer les entregue la mencionada factura para que sepan lo que ha costado mover el auto (o el avión, que es peor), pagar las comidas (incluídos acompañantes tan "necesarios", por supuesto), la nómina de los escoltas (si los hubiere) y la cantidad a abonar en multas cuando se saltan las normas de tráfico (las prisas, ya se sabe).
Eso extrapolado a vacaciones pagadas, dietas y demás mandangas y mandanguillas y, a ser posible y para que de verdad sea motivo de concienciación, que esas facturas sean públicas, a ver si a alguno le da algo de vergüenza (lo dudo, pero nunca se sabe).
Que les den factura a quienes cumplen penas de cárcel, cuando salgan de prisión. Tengo curiosidad por ver el descojono del expresidiario, cuando el funcionario le de el papel y comprobar si el delincuente, como preveo, se lo devuelve para que lo use como papel higiénico. Pero ya que la cosa es para concienciar, a ver si alguno, en vista de lo que le cuesta al erario su estancia en prisión, desiste de seguir delinquiendo, o por contra, pide que, para otra vez, la pasta se la den a él para hacer de ella un uso que, sin duda, considera más productivo para su persona.
Y para acabar, aunque se me ocurren más, que a final de año, como una especie de aguinaldo, nos envíen a casa una factura en la sombra de lo que nos han trincado en impuestos directos e indirectos, así, al ver el latrocinio al que estamos sometidos, rezaremos para que vuelvan los diezmos y las alcabalas.




viernes, 4 de noviembre de 2011

EL SUEÑO ETERNO

Philip Marlowe (Humphrey Bogart) es un detective privado que es contratado por el general Stenword para que investigue el origen del chantaje al que esta siendo sometida su hija Carmen (Martha Vickers) por un tal Geiger. Durante la visita a la casa del general, Marlowe conoce a Carmen y a su hija mayor, Vivian (Lauren Bacall). Acude despues a la libreria de Geiger y descubre que en realidad encubre a otro negocio menos limpio. Sigue al chantajista hasta una casa donde se escuchan unos disparos y se encuentra a Carmen junto al cadaver del chantajista. A partir de aquí tendra que empezar a investigar para descubrir la verdad.
Ese podría ser el argumento de la peli, así a vuela pluma, aunque la verdad es que ese es uno de los puntos que más ríos de tinta ha hecho correr el film, su argumento, quiero decir.

Para algunos, un lío sin píes ni cabeza del que es difícil salir y que hace que cuando acaba la peli, no te hayas enterado de nada.
Para otros, un asunto menor, porque interpretan que Howard Hawks pasaba bastante del asunto y que lo de menos era el argumento en sí y lo principal era el conjunto, una especie de puzzle, cuyas piezas, cada una por sí misma, son una verdadera joyita cinematográfica.

El guión, firmado por William Faulkner, Leigh Brackett y Jules Furthman, está basado en la novela del mismo nombre de Raymond Chandler y la peli lo que hace es adaptar al peculiar estilo de Hawks la obra de Chandler. Si has leído la novela, al final te preguntas si Bogart interpreta a un tipo llamado Marlowe o es que Marlowe se ha convertido en Bogart.

Manny Farber, un mito dentro de la crítica de arte en EE.UU., opinaba que Howard Hawks era un especialista de la acción que siempre hacía películas sobre un grupo. Diálogos veloces, trajes sofisticados, la manera de coger un teléfono, todo adquiere unidad gracias al espíritu de gallina clueca del director.
Quizá Río Bravo, sea una excepción porque es más narrativa, por llamarla de algún modo, pero no este Sueño eterno, porque aquí Hawks utiliza la historia como un medio para hablarnos de otras cosas: Relaciones humanas, una visión del mundo, una mirada personal sobre el género...

El Marlowe adaptado por Howard Hawks y los guionistas del film e interpretado por Humphrey Bogart, se convierte en un modelo dentro del género.

Los diálogos, muchas veces tomados de la novela de Chandler, son un prodigio de ingenio. La primera escena, la entrevista de Marlowe con el general Stenword en su invernadero, es un buen ejemplo, pero hay bastantes más a lo largo del film.

Es evidente otro de los puntos fuertes de la película, la presencia de la pareja Bogart/Bacall, muy bien ambos. Hawks cambia un tanto la relación que de los dos hace la novela y, aunque él sigue siendo duro y cínico, transmite por medio de la interpretación una reacción de mutua cordialidad. Asimismo, el final está cambiado con respecto a la novela en beneficio, supuestamente, del personaje de Bacall.

Volviendo al principio, al tratamiento que hace el director del argumento, decir que el propio Hawks mantuvo que nunca supo quién cometió uno de los asesinatos de los siete que se ven en el film, así que como para que a los demás no se nos haga lioso y, sin embargo, para algunos, esta indiferencia ante el argumento es un acierto de Hawks, porque nos lleva hacia donde quiere, a fijarnos en los flirteos de Bogart; en los gestos de las conversaciones entre él y Lauren Bacall; en cómo Marlowe se sube el ala del sombrero para pasar desapercibido y se la baja para ser él mismo; o en Carmen Sternwood que se chupa el dedo pulgar...
Una peli más para disfrutar con todos los detalles interpretativos y los ingeniosos diálogos que para tratar de entenderla al pie de la letra.



jueves, 3 de noviembre de 2011

LA REAPARICIÓN DE SHERLOCK HOLMES

Serie de relatos del famoso personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle, como casi siempre guiados de la mano de su amigo y admirador el doctor John H. Watson.
El libro lo componen un conjunto de 13 relatos en la línea habitual de este detective aficionado.
Alguno de ellos (El constructor de Norwood), fue publicado en periódicos, antes de la salida del libro en 1905.
Doyle sacó estre libro presionado por los lectores que no aceptaban el crimen que había cometido matando a su personaje en su enfrentamiento con el profesor Moriarty en las cataratas de Reichenbach.
Los lectores pudieron felicitarse por la rectificación del escritor que, a la fuerza, eso sí, siguió deleitándonos con las aventuras del genial detective.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

QUE EL CIELO LA JUZGUE

Richard Harland (Cornel Wilde) es un escritor de éxito que se dispone a hacer una visita a un abogado amigo suyo en su finca de Rancho Jacinto, en el viaje conoce por casualidad a Ellen Berent (Gene Tierney), una bella mujer con una personalidad sugerente y misteriosa de la que se enamora rápidamente y que, sin saberlo ninguno de ellos, también se va a hospedar en el rancho. Ellen no tardará en corresponderle rompiendo su anterior compromiso con un abogado que tiene ambiciones políticas y llegará a ser fiscal (Vincent Price) y casándose con Richard. Su vida matrimonial parece perfecta: Su situación económica es acomodada y ambos se aman sinceramente. Pero pronto empieza a surgir un problema que destruirá su felicidad: Ellen es una persona tan entregada como enfermizamente posesiva y celosa, hasta el punto de no soportar la presencia de cualquiera que le aparte de su marido.

Las situaciones más tensas y graves se vivirán cuando la presencia de algunas de las personas más cercanas y queridas, sean percibidas por Ellen como pertubadoras de la posesión absoluta que ella requiere de su marido. Así ocurre en el caso de Danny, el hermano discapacitado de Richard; Ruth (Jeanne Crain), la hermana de Ellen; e incluso del hijo que está por nacer del matrimonio.

La película es la narración de una pasión amorosa enfermiza y, por encima de otras consideraciones, es un soberbio melodrama basado en un best seller del novelista Ben Ames William, que acababa de escandalizar a los lectores norteamericanos con una inquietante novela en la que se narraba, sin escatimar los detalles más escabrosos, la fascinante y aterradora historia de una mujer egoísta, perversa y dominante, que arruinaba las vidas de cuantos la rodeaban. La adaptación cinematográfica, corrió a cargo de Jo Swerling.

El director, John M. Stahl, firma una de sus mejores películas (si no la mejor). Su principal desafío era el empleo del technicolor, con el que no estaba familiarizado, puesto que todas sus películas anteriores habían sido filmadas en blanco y negro. Para solventar esa dificultad, allí estaba Leon Shamroy, uno de los grandes directores de fotografía, que ostenta, junto a su colega Charles Lang, el récord de nominaciones a los Oscars.
La excelente fotografía de Shamroy, realizada en delicados tonos pastel, contribuyó a darle un aspecto más idílico, si cabe, a los maravillosos escenarios naturales en los que transcurre buena parte del metraje, y realzó hasta el paroxismo la belleza de una Gene Tirney más hermosa que nunca.

La película es muy peculiar, con Ellen Berent la malignidad femenina en el cine alcanza sus cotas más elevadas, pero el personaje es, a un tiempo, negativo y sublime y la profundidad psicológica es tremenda. Sin quererlo, a uno le viene a la memoria aquella Juana I de Castilla (La loca), que todo lo que hizo, bueno o malo, lo hizo por amor. Igual sucede en este caso, las tremendas maldades y perversiones de Ellen, tienen como origen el amor, un amor patológico y peligroso, pero amor al fin y a la postre y, como he leído en alguna parte, se la puede culpar de todo el mal que ha causado, pero ¿podemos juzgarla por ello? Que el cielo la juzgue.

Fantástica Gene Tierney, dando vida a un intangible como el desequilibrio mental, a través de miradas perdidas; la frialdad con la que prepara su caida por la escalera para provocarse el aborto; o la tremenda escena del lago, donde con una absoluta frialdad deja ahogarse al hermano de su marido, escondida tras esas gafas de sol con las que quiere ocultar su mirada impasible.
De no haberse cruzado Joan Crawford en su camino, estaríamos hablando de una actriz oscarizada por este papel.

El film tiene muchas más lecturas, como el drama de infancia que ha convertido a Ellen en lo que es y del que no se nos habla sino de manera solapada; el retrato que hace de la "gente bien", acostumbrada a vivir sin demasiadas preocupaciones en su vida diaria y que, sin embargo, padece de otros males.
Además, es impagable la preciosa escenografía, tanto de exteriores (con sublimes paisajes naturales), como de interiores.

No quiero dejar de hablar de un apartado de esos considerados menores y que a mí me llamó especialmente la atención: El diseño de vestuario.
Estuvo a cargo de Kay Nelson. Gene luce nada menos que veinticuatro modelos distintos, incluyendo batas, camisones y bañadores, con los que fue ávidamente filmada por Stahl; no en vano uno de los lemas con los que se publicitó la cinta fue: Gene Tierney en technicolor.
Resulta difícil elegir un modelo entre los que luce. Por sugerentes para el público masculino de la época, hay un par de bañadores muy de los cuarenta, que silueteaban lo justo su figura de líneas clásicas. Yo me quedo con los pantalones que luce en alguna ocasión y que estaban poniéndose de moda como signo liberador de la mujer tras la II Guerra Mundial y, por lo original, el conjunto que luce en la entrevista con el doctor que trata a Danny. Justo el que se ve en el fotograma de más abajo.

Una gran película, dirigida sin estridencias y dándole un sosiego que le viene muy bien para equilibrar la dura historia que narra.
Como dijo Martin Scorsese, Que el cielo la juzgue, es una película negra en rutilante color.




martes, 1 de noviembre de 2011

GOLFOS























El panorama desalentador que nos rodea, se ve "adornado" por toda una fauna de personajes y personajillos que hacen que ese desaliento, sea aún más desalentador si cabe.
Que tengamos que soportar el esperpento que sufrimos meses atrás con el Gurtel y con Camps y con Fabra, y con todo un partido detrás cerrando filas y diciendo aquello de que unos trajes no son nada, que peor es lo de los otros. Ya sé que es peor, pero no hablamos de eso, que otra cosa sea peor no quiere decir que tú puedas hacer cosas que son "menos peores".
Que tengamos que leer la declaración de ingresos de Pepiño y que cuando echemos cuentas no nos salga cómo puede pagar un piso en urbanización de lujo en primera línea de costa, o enviar a sus retoños a colegios supercaros.
Que tengamos que ver como Dolores Amorós, la exdirectora de la CAM, se apunta al paro para cobrar los 1.400 euros.
Que tengamos que ver a Pepe Raquetas (Francisco Fernández), exalcalde de León, Socialista (sí, sí, del PSOE, es decir Obrero), se lleve 520.000 eurillos de nada por prejubilarse de Caja España-Duero y, encima, lo justifique sin sonrojo alguno. Caja Duero, antes Caja Salamanca, una entidad que era la seriedad personificada, ¡qué hicieron de ti!
Que en las listas del PSOE de Salamanca sigamos viendo al vividor de Jesús Caldera.
Que en las de Zamora, presenciemos el desembarco del ministro Camacho, un tipo al que considero con suficiente preparación, pero que ha venido aquí para refugiarse de las posibles implicaciones en el Faisán, que no conoce esta provincia de nada y que ha organizado tal trifulca, que el partido ha quedado hecho unos zorros.
Que el PP zamorano, para no ser menos, después de colocarnos a Gustavo de Arístegui hace cuatro años, nos endose ahora a Víctor Calvo-Sotelo, cuyo principal mérito es ser hijo de su padre y que no tiene empacho alguno en valerse del apellido para medrar en política. Eso sí promete "conocer y defender los problemas de Zamora en Madrid", pues sí es así vamos listos, porque los problemas (que yo sepa), no se defienden, mejor sería atacarlos.
Me dejo a muchos, empezando por el amigo Bono, cuyo patrimonio se ha multiplicado de forma escandalosa en los años que lleva en política. Estos son los que nos piden sacrificios, esfuerzos, estos son, en definitiva, los que se ríen de nosotros, cualquier día nos harán un corte de mangas desde sus torres de marfil cuando nos encontremos con el agua al cuello y no tengamos para pagar la hipoteca de ese mes.
El penúltimo que nos lo ha hecho, ha sido el PP a través de su amado/odiado Gallardón. Ya saben, se presenta en las listas al Congreso por Madrid, saldrá elegido diputado y seguirá siendo alcalde.
¿Qué hacía en la alcaldía hasta ahora? ¿Trabajaba el pobrecico todo el día?
¿Entonces, qué va a hacer en el Congreso? ¿Trabajar por nosotros todo el día?
No me sale la cuenta, en alguno de los dos sitios se va a tocas las narices y si es así, alguno de los dos puestos sobra.
¿Cuántos sobran?
Por favor, no nos roben más y, sobre todo, tengan un poco de decencia y, al menos, no se rían de nosotros.