En abril de 1837, un hombre con un llamativo chaleco rojo, llega a Londres en la diligencia de Dover, a donde había viajado desde Calais. Se trata de Jack Maggs, un convicto condenado a destierro perpetuo en Australia que regresa de incógnito a su verde patria tras haber hecho fortuna al otro lado del mundo después de pasar mil calamidades y humillaciones. Cuando viajaba hacía su destierro encadenado y custodiado por dos guardianes, un niño le dio de comer mientras hacían un alto en una herrería, Jack ha estado protegiendo en la distancia a aquel muchacho enviándole una asignación mensual que le permite llevar una vida regalada. A ese joven es a quien busca Jack, pero él no quiere saber nada de su protector y que en los círculos que frecuenta se le sepa relacionado con un delincuente.
Al no encontrar por ningún lado a Henry Phipps, el hombre que busca desesperadamente, Maggs termina trabajando como lacayo en la casa contigua a la de su protegido que éste ha abandonado para ocultarse. Su nuevo amo es Percy Buckle, un antiguo tendero que se ha convertido en un caballero tras una herencia inesperada.
Maggs es rudo y fuerte, hipersensible y siempre dispuesto a la violencia. Cuando sufre una especie de ataque mientras sirve la cena a Percy Buckle y al autor Tobias Oates (que escribe para un par de periódicos y ha publicado alguna novela de éxito), este último ve la oportunidad perfecta para adentrarse en uno de sus intereses predilectos: la mente criminal. Él y Maggs llegan a un acuerdo y, con la excusa de curar los ataques de Maggs, Oates indaga en su pasado mediante hipnosis, buscando material para su próxima gran novela.
El australiano Peter Carey, autor de la novela, ha querido hacer una especie de homenaje a Dickens y a su tiempo, dando una vuelta a la novela "Grandes esperanzas", en la que, según dice, se ha basado para este relato y, a la manera del gran escritor británico, son los personajes los que dan fuerza a este libro. Carey se inspira de forma evidente en la literatura dickensiana para descubrirnos el Londres de la época y la infancia realmente desgraciada de algunos de estos personajes. El libro resulta una lectura entretenida por momentos, con muchas alusiones a Dickens, a sus libros y a sus personajes, algunas veces de manera algo sarcástica, con algunos giros que tampoco es que sean demasiado originales teniendo en cuenta el panorama literario en que se inspira.

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