lunes, 17 de abril de 2023

ERNA EN LA GUERRA

 


1918. La I Guerra Mundial asola Europa mientras Erna Jensen (Trine Dyrholm) vive una vida tranquila con su hijo Kalle (Sylvester Byder) en Bramstrup. Un día, el jefe de policía de su pueblo alista a Kalle, pese a su retraso mental, para luchar por el Imperio Alemán. Erna se disfraza entonces de soldado para ir al frente con su hijo.


La ambición de Erna es abrir una charcutería en su pueblo, no en vano, sus salchichas son alabadas por todo el mundo. El pueblo donde vive, por lo que le cuenta a su hijo, es una parte de territorio danés que los prusianos se anexionaron, por lo que ellos en realidad sienten que aquella es una guerra de los alemanes con la que no tienen nada que ver, pero estos movilizan a sus hombres en su ejército para defender unos ideales que les son ajenos.


La película explora los sentimientos maternales, lo absurdo y terrible de las guerras y la condición de los discapacitados. En el caso de Kalle, aún con su leve retraso, Erna acabará comprendiendo que tiene que romper ese cascarón con el que le ha protegido y dejarle mayor autonomía para que viva su vida. Al mismo tiempo, los avatares de la guerra, la llevarán a liberarse del oscuro secreto que la ha perseguido durante toda su vida y abrirá su cuerpo y su mente a la pasión amorosa de la que se había alejado voluntariamente. Ese secreto, cuando se nos revela, nos ayuda a comprender la peculiar relación entre Erna y Kalle
La película está bien realizada en el aspecto técnico, pero quizá, al menos para mi gusto, tiene una narración bastante plana, carente de la tensión que podía haber provocado la situación de Erna atrapada en un mundo de hombres, violento, en el que, por un lado demuestra su fortaleza, pero, por otro, se encuentra totalmente fuera de lugar y en constante peligro de ser descubierta y violentada.




5 comentarios:

  1. Hola Trecce!
    Todo lo que sea genero bélico siempre me interesa, esta no la conocía. El poster me recuerda algo pero ahora mismo no caigo...
    Saludos!

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  2. Creo que a Fran el póster le debe de haber recordado lo mismo que a mí: "Sin novedad en el frente".

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