martes, 13 de diciembre de 2022

DUDAS RAZONABLES

 

El abogado Guido Guerrieri, recibe en su despacho a Natsu, una mujer con rasgos japoneses pero que habla italiano perfectamente, ya que ella es realmente italiana de padre japonés. Quiere que se encargue de la defensa de su esposo, Fabio Paolicelli encarcelado tras ser detenido por la Guardia di Finanza en un control aleatorio con cuarenta kilos de droga camuflados en la carrocería de su vehículo cuando regresaba con su esposa y su hija de unas vacaciones en Montenegro.
Para demostrar la inocencia de su defendido, Guerrieri deberá enfrentarse a la mismísima mafia, pero el crimen organizado no será en esta ocasión su principal enemigo, sino una vieja cuenta pendiente con el propio Paolicelli que, con seguridad, no recuerda a Guido, pero éste no ha olvidado a Fabio "Rayban", un joven neofascista que formaba parte de un grupo que, cuando el abogado era un jovenzuelo, le rodeó instándole a que se quitara la trenka que llevaba, porque era una prenda de "rojos" y le dieron una buena paliza al negarse. Desde entonces la sonrisa sardónica de Fabio "Rayban" (al que apodaban así por las gafas de sol que no se quitaba ni de noche), se quedó grabada en la mente de Guido que juró que algún día tomaría venganza.
Por si las dudas morales de hacerse cargo de la defensa de un tipo del que desea vengarse, fueran pocas, el hecho de enamorarse de Natsu, la esposa de su defendido y verdadera razón por la que aceptó el caso, tampoco ayuda a que esas dudas se disipen, al contrario.
Sin embargo, Guerrieri consigue pasar por encima de todos estos inconvenientes que él mismo sabe ponen en duda su integridad moral y se toma en serio la historia de su cliente, cuyas posibilidades de salir indemne son menos que ninguna. Paolicelli mantiene que ha sido víctima de un engaño y que la droga se la colocaron aprovechando que en el hotel en que estaban alojados debían dejar la llave del coche al conserje para poder moverlo, ya que el aparcamiento era pequeño y había coches colocados en doble fila y otros con dificultades para maniobrar. Seguro que la última noche que pasaron allí, sabiendo los traficantes que regresaban al día siguiente a Italia, se llevaron el coche, con la connivencia del conserje, para recuperarla una vez en territorio italiano robando el coche, pero su plan se vino abajo al ser detenido en el control.
¿Quién se va a creer esa historia y más cuando, Fabio se declaró único responsable de la droga para librar a su esposa cuando la policía le anunció que la detendrían como cómplice?
Un abogado desconocido, se ofrece, así de buenas a primeras, a defender a Paolicelli, aconsejándole que se acoja a su derecho a no declarar y es el que se encarga de ir a recuperar el automóvil retenido por la policía. En el primer juicio será declarado culpable, así que sus actuaciones llevan a sospechar a Paolicelli que es un letrado que trabaja para los mafiosos, por lo que ha decido prescindir de él y tratar de hacerse con los servicios de Guerrieri, del que ha oído en la cárcel que es un tipo valiente e íntegro.
Gianrico Carofiglio, magistrado italiano, que cuando estuvo en política, formó parte de la comisión senatorial antimafia, nos lleva a través de su depurada prosa a través de las investigaciones que efectúa el abogado, al tiempo que las dudas morales no dejan de asaltarle, para acabar en varios juicios, el preliminar y el de apelación, en el que Guerrieri despliega toda una batería de recursos y expone de manera brillante sus propios argumentos con el fin de provocar en el tribunal una duda razonable que consiga exculpar a su defendido, algo de lo que ni el propio abogado está seguro.
Al tiempo asistimos a la historia de amor con Natsu, algo que ambos saben no tiene futuro y somos testigos del dominio del lenguaje forense del autor que logra hacer entendible al lector en esta historia absorbente que atrapa desde la primera página hasta el final. Un final, por cierto, que es todo un homenaje explícito a Casablanca.



2 comentarios:

  1. Toda una personalidad, este Carofiglio. Seguro que su prolija carrera como magistrado le proporciona infinidad de material para sus novelas.

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    1. Seguramente, además se maneja muy bien a la hora de contarlo, con dinamismo y sabiendo captar el interés del lector.

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