jueves, 19 de diciembre de 2024

GIGANTE

 


El ranchero tejano Jordan "Bick" Benedict Jr. (Rock Hudson) visita una granja de Maryland para comprar un caballo de raza. Allí conoce a la hija del dueño, Leslie (Elizabeth Taylor), y se enamora de ella. Se casan inmediatamente y regresan a su rancho, "Reata". Una vez allí, ella se da cuenta de que tiene que abrirse camino para cumplir con su legítimo papel de señora de la casa, pasando por encima de la hermana de Bick, Luz (Mercedes McCambridge), que no acepta el matrimonio de su hermano ni los cambios que supone en el hogar que comparten. En Reata vive y trabaja como peón Jett Rink (James Dean), que pertenece a una familia tan arraigada en Texas como los Benedict, pero no tan afortunada (ni "astuta"), Jett es pobre, apenas tiene educación, y rezuma resentimiento hacia Bick por su arrogancia, aunque a Luz le gusta y solo por esa razón Bick se ve obligado a mantenerlo como empleado.


El guion adapta la exitosa novela de Edna Ferber que da título al film. 
Bick acabará teniendo suerte y encontrando petróleo en una de las tierra que Luz le ha dejado en su testamento, pero, pese a su inmensa fortuna, no posee lo que realmente anhela. 
La historia de los Benedict y su rivalidad con el vaquero y ahora magnate petrolero, se desarrolla a lo largo de dos generaciones que suponen un recorrido por los cambios sociales y de mentalidad a lo largo del pasado siglo, desde los descarados prejuicios racistas, hasta el más absoluto machismo que quiere a la esposa sumisa y dedicada a cuidar a su marido, sus hijos y restringida a las tareas del hogar, pasando por el cambio en las relaciones familiares, el film plasma también una crítica a la hipocresía social; a la absoluta separación entre clases sociales; a la idolatría por el dinero, que da el poder y pasa por encima de la inteligencia o los modales a la hora de colocar a alguien en la pirámide de la comunidad.


Una reflexión sobre la arrogancia, la envidia y el resentimiento, bien dirigido por George Stevens que a base de construír una narración en la que siempre sucede algo, consigue que nos resulte ameno lo que quizá en manos de otro hubiera resultado un soporífero culebrón de casi tres horas y media de duración. Un film mítico, además de su buena factura y del atractivo reparto, porque la muerte de Dean una semana después de acabado el rodaje, le ha proporcionando ese toque de leyenda.




miércoles, 18 de diciembre de 2024

DE REPENTE, EL ÚLTIMO VERANO

 


La adinerada viuda Violet Venable (Katharine Hepburn), ofrece al doctor Cukrowicz (Montgomery Clift) los fondos para crear un hospital a condición de que practique una lobotomía a su sobrina Catherine Holly (Elizabeth Taylor), a fin de evitar que ésta profane la memoria de su primo, el hijo poeta de Violet, Sebastian (Julián Ugarte), con quien la señora Venable solía viajar todos los veranos, salvo el último, en el que Sebastian prefirió llevar como acompañante a su prima Catherine. La chica, traumatizada tras el fallecimiento de su primo, ha estado balbuceando detalles terribles sobre la misteriosa muerte de Sebastian, que presenció mientras estaban de vacaciones en España.


Adaptación de la obra teatral del mismo título escrita por Tennessee Williams. Seguramente lo primero que llama la atención es la conjunción de estrellas que figuran en el cartel de la película: Joseph L. Mankiewicz, dirigiendo; el propio Tennessee Williams y Gore Vidal, autores del guion, y en el reparto Elizabeth Taylor, Katharine Hepburn y Montgomery Clift, entre otros.
La relajación en cuanto a la aplicación del llamado Código Hays, iba tomando cuerpo a finales de los años cincuenta como una especie de preludio de lo que llegaría en la siguiente década. Un buen ejemplo es este film en el que se mencionan o se insinúan asuntos como la homosexualidad, el incesto, la lobotomía e incluso el canibalismo.


La localidad gerundense de Begur fue escenario de algunas de las secuencias de este film de 1959 que, por problemas con la censura no se pudo ver en España hasta 1979. En ella interviene también el actor vasco Julián Ugarte, aunque es cierto que su rostro aparece fugazmente y ni siquiera tiene diálogos.
Al parecer, Tennessee Williams, a pesar de figurar en los créditos, no participó en la elaboración del guion y se mostró en desacuerdo con la adaptación, algo que no me extraña, pues a pesar de la fama que tiene el film, algunos aspectos de dicha adaptación son realmente criticables dependiendo del gusto de quien la vea.
Un film polémico en su momento, yo diría que provocador, con algunos momentos de altísimo nivel, de los que me quedo con el duelo interpretativo entre Hepburn y Taylor, un auténtico desafío entre ambas que nos ofrece algunas escenas realmente brillantes, dignas de dos superestrellas de la pantalla de todos los tiempos.




martes, 17 de diciembre de 2024

DIOS SALVE AL PRIMO

 

El protagonista de la historia es Fred Fitch, un investigador autónomo que busca información para escritores, académicos, productores y demás en las bibliotecas locales de la ciudad de Nueva York. De esta manera se gana la vida bastante bien y vive con holgura en un apartamento que ocupa todo el tercer piso de una casa adosada de Manhattan en la calle 19 que teme vayan a derribar para una nueva construcción en un futuro próximo. No busca ningún tipo de cambio personal, de hecho, es bastante reacio a cualquier cambio. Ha tenido poco que ver con mujeres desde el instituto (allí sí que consiguió perder la virginidad, de alguna manera) y no parece tener amigos varones, aparte de un detective de la Brigada Tocomocho (la que se dedica a perseguir a los timadores) llamado Jack Reilly, que ve a Fred con una mezcla de diversión y desesperación. Y eso es porque Fred es un objetivo, un patán, un tonto, un idiota. El mejor pardillo de todos los tiempos, el rey de los estafados, el príncipe de las palomas. Dios lo salve. 
Todo empezó, nos cuenta, en su primer día en el jardín de infancia, cuando regresó a casa sin pantalones; un compañero de clase lo había convencido de que se los dejara. No tiene idea de cómo sucedió, y esta ineptitud inherente no ha mejorado mucho en el cuarto de siglo siguiente, aunque se ha convertido en una especie de experto en el juego de las estafas: "Tengo suficientes recibos sin valor y cheques sin fondos para empapelar mi sala de estar. Tengo kilómetros de boletos para rifas y entradas para partidos de béisbol y bailes y cenas informales inexistentes, mi armario está lleno de maquinitas que dejaron de funcionar tan pronto como el vendedor se fue, y aparentemente estoy en casi todas las listas de correo de tontos del hemisferio occidental. En realidad, no sé por qué tiene que ser así. No soy el típico blanco o víctima, ni según Reilly, ni según todos los libros que he leído sobre el tema. No soy codicioso, ni inculto, ni particularmente estúpido, ni un inmigrante que no esté familiarizado con el idioma y las costumbres; sólo soy –pero con esto basta– crédulo. Me resulta imposible creer que alguien pueda mentirle a otro ser humano en su cara. Me ha pasado cientos de veces ya, pero por alguna razón sigo sin convencerme. Cuando estoy solo soy fuerte y cínico y eternamente desconfiado, pero tan pronto como el extraño locuaz aparece frente a mí y comienza su discurso, mi mente desaparece en una neblina de creencia". 
Tras un breve preámbulo en el que nos hacemos una idea bastante aproximada del personaje, después de haber sido estafado dos veces en un día, Fred recibe una llamada telefónica de un abogado llamado Goodkind, quien le dice que su tío Matt, un hombre del que nunca había oído hablar en su vida, le ha dejado medio millón de dólares, que después de impuestos, ascenderá a trescientos diecisiete mil dólares, dos millones y medio si hacemos el cambio a la actualidad. Aunque Fred sospecha inmediata y comprensiblemente que se trata de un timador, su instinto le dice que lo han engañado una vez más. Sin embargo, la herencia es legítima: su familia confirma que el tío Matt era la oveja negra de la familia, y parece que decidió dejarle su dinero a Fred porque todos sus otros parientes habían sido groseros con él. Aquí comienzan realmente las aventuras del libro, primero son parientes a los que hace siglos que no ve; amigos que apenas recuerda; alguna antigua novia olvidada; vecinos e incluso gente que aparece de repente en su vida, que intentan que les ayude, que les de dinero, que les financie algún proyecto imposible o una operación que suena a imaginaria. Pero es que además, alguien muy peligros anda tras Fred, dispuesto incluso a acabar con él, para hacerse con el dinero de la herencia que, al parecer, procedía de algún timo por todo lo alto que el tío Matt, un timador profesional, les hizo a unos delincuentes muy conocidos. Fred vivirá unos días jugando al gato y al ratón con sus perseguidores, rodeado de gente que dice querer ayudarle, pero en los que no sabe si puede confiar, ni siquiera en su amigo Reilly o en los detectives de homicidios que investigan la muerte del tío Matt. 
Donald E. Westlake, con su prosa ingeniosa, nos irá conduciendo de forma harto hilarante, por un laberinto en el que nada es lo que parece, con el pobre Fred en la diana de una sarta de aprovechados, aunque es cierto que asistiremos a la evolución del personaje que, poco a poco, comienza a espabilar y a hacerse menos crédulo y más desconfiado. 
Seguramente los lectores nos creemos bastante listos y nos extraña que pueda existir un personaje como el de la novela, pero pensemos únicamente que, si bien eran otros tiempos (el libro es de 1967), en que los timadores se veían obligados a establecer un cara a cara con el timado, hoy en día, gracias (quiero decir por culpa) al correo electrónico, el WhatsApp y otros inventos modernos, cada día hay cientos de víctimas en todo el mundo que caen en las redes de tipos que han sabido adaptarse a los tiempos. Quizá no seamos tan espabilados y hay muchos más Fred de los que pensamos. 
Por esta novela, Westlake ganó un premio Edgar de la Asociación de Escritores de Misterio de Estados Unidos.



lunes, 16 de diciembre de 2024

UN LUGAR EN EL SOL

 


George Eastman (Montgomery Clift), un joven sin recursos, consigue un trabajo gracias a un pariente, el rico industrial Charles Eastman (Herbert Heyes). El empleo es un puesto en su fábrica, pero tan modesto que le impide la entrada en su círculo social, aunque cuando su tío lo promociona en la empresa, comienza a frecuentar reuniones sociales aun sintiéndose incómodo en ellas. El joven conoce a Ángela Vickens (Elizabeth Taylor), una bellísima muchacha de la alta sociedad de la que se enamora. Pero George tiene novia, Alice Tripp (Shelley Winters), una humilde empleada de la fábrica, razón por la cual tendrá que afrontar un espinoso dilema moral.


Diseño de vestuario de Edith Head, que ganó con esta película su tercer Oscar (los tres consecutivos) de los siete que posee.
El guion adapta la novela "An American Tragedy", de Theodore Dreiser, publicada en 1925, de la que ya se había hecho una adaptación anterior en 1931, dirigida por Josef von Sternberg.


Pobres y ricos, ricos y pobres; un mundo luminoso, agradable, refrescante, festivo y, frente a él, la oscuridad, la noche, la apatía, el cansancio, el tedio, el trabajo monótono y mal pagado. Y entre ambos, un ser de moral débil, con una infancia que le tiene algo frustrado, que pretende ascender desde abajo hasta colocarse al nivel de quienes disfrutan del lujo y la vida regalada, incapaz de enfrentarse a sus problemas con valentía que busca un atajo que le llevará a la perdición. 
Una triste historia de amor que suaviza alguno de los pasajes de la novela por mor del famoso código de producción hollywoodense, con magníficas interpretaciones, un drama clásico con unas cuantas lecturas secundarias.




viernes, 13 de diciembre de 2024

MARTY

 


Marty Piletti (Ernest Borgnine), un carnicero del Bronx de 34 años, torpe para las relaciones sociales, es el último de seis hermanos que queda en casa viviendo con su madre. El único soltero entre todos los hermanos, se enfrenta a la mediana edad sin perspectivas de matrimonio, aunque suele salir con frecuencia con sus amigos por la noche, intentando encontrar a alguna chica con la que compartir su vida y hacer planes para el futuro. Cuando, a instancias de su madre, acude al salón de baile Stardust un sábado por la noche, Marty conoce inesperadamente a Clara Snyder (Betsy Blair), una profesora solitaria.


La película adapta una obra de teatro para la televisión, escrita por el prestigioso guionista Paddy Chayefsky (autor también del guion del film), consiguió 4 Oscar, (Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor y Mejor Guion), además de la Palma de Oro en Cannes.


Un argumento sencillo para una historia que también lo es, la de dos patitos feos que se encuentran y buscan apoyo mutuo pasando por encima de convenciones, maledicencias y consejos interesados y absurdos. 
Bien interpretada, Delbert Mann consigue mantener buen pulso para que la narración resulte atractiva, apoyado en un gran trabajo de los intérpretes, secundarios incluídos, sin necesidad de recurrir a momentos poéticos, todo resulta muy real y los personajes se nos antojan perfectamente reconocibles.
Es una de esas historias conmovedoras.




jueves, 12 de diciembre de 2024

CALLEJÓN SIN SALIDA

 


El capitán de paracaidistas Rip Murdock (Humphrey Bogart) y su amigo, el sargento Johnny Drake (William Prince), vuelan hasta Washington desde Berlín, donde se recuperaban de sus heridas en el hospital. Cuando se entera de que, por recomendación del capitán va a recibir la Medalla del Congreso, el sargento huye del tren en que realizan la última etapa del viaje, y desaparece. Murdock le buscará, descubriendo que se alistó bajo un nombre falso y que estaba acusado de asesinato, aunque todo suena a que alguien le tendió una trampa y Murdock está dispuesto a lavar el buen nombre de su amigo. Cuando Drake aparece muerto, presumiblemente asesinado, Rip se pone en contacto con Coral Chandler (Lizabeth Scott), la viuda del hombre a quien se supone que Johnny ha asesinado; pero, cautivado por su belleza, se deja atrapar en una maraña de mentiras.


Mediante un largo flashback que ocupa gran parte de la película y la recurrente voz en off del capitán Rip, se nos van relatando los hechos pasados que nos acercan al punto en que la voz del narrador ya no es necesaria. La forma en que se introduce este recurso narrativo me ha parecido un tanto forzada y hay un par de trucos más a lo largo del film que tampoco están demasiado conseguidos.


Apreciaciones personales aparte, estamos ante un film que recurre a todos los estereotipos del cine negro, es como si fuera un compendio del género: La rubio platino, bella y de doble cara; los malos sin escrúpulos; la sala de fiestas donde transcurren algunos de los momentos más interesantes y en cuyo ambiente los protagonistas juegan al gato y al ratón; el policía que no se entera de casi nada y cae en todas las trampas que le tienden; jerga machista, muy de la época y, por supuesto, el protagonista, un tipo de moral ambigua, sarcástico, irónico y con cierto ingenio en su discurso que atrae al espectador. Un personaje interpretado con maestría por Bogart, con ese aspecto de estar de vuelta de todo, desencantado de la vida, desconfiado y con pinta de saberse de memoria todas las lecciones que una existencia en ambientes turbulentos puede darnos. 
Un relato sobre asesinatos, chantajes e infidelidades, en que el protagonista, al final, prefiere salvar el honor puesto en entredicho del camarada muerto que caer en brazos de la chica, en cierto modo, una exaltación de la lealtad y la amistad por encima del interés personal y las pasiones fugaces.




miércoles, 11 de diciembre de 2024

HORAS DESESPERADAS

 


Tras escapar de prisión, Glenn Griffin (Humphrey Bogart), su hermano Hal (Dewey Martin) y un tercer recluso, Sam Kobish (Robert Middleton), eligen al azar una casa en un suburbio acomodado de Indianápolis para esconderse. La casa pertenece a la familia Hilliard, Dan (Fredric March) y Ellie (Martha Scott), que viven allí con su hija Cindy (Mary Murphy), de 19 años, y su hijo pequeño Ralph (Richard Eyer). Planean quedarse solo hasta la medianoche, ya que Griffin está esperando a su novia que les llevará algo de dinero. Pero ella no llega y su estancia allí se prolonga varios días. Dan Hilliard tratará de encontrar alguna manera de burlar a los secuestradores sin poner en peligro a su familia, ya que es consciente de que si intenta contactar con la policía, sus vidas estarán en peligro.


Basada en una novela publicada en 1954, llevada al teatro un año después, inspirada libremente en un caso real y escrita por Joseph Hayes, que alcanzó el éxito en Broadway, interpretada, entre otros, por Paul Newman y Karl Malden. La representación teatral fue galardonada con el Tony en 1955.  El propio Joseph Hayes es el autor del guion y también firma el del remake que en 1990 realizó Michael Cimino, con Mickey Rourke y Anthony Hopkins en el reparto.
El vestuario del film fue diseñado por la mítica Edith Head.


Un buen guion para una historia que no es novedosa, a la que William Wyler sabe darle la suficiente dosis de intriga y tensión para que mantenga la atención del espectador en todo momento a pesar de su previsible final. Con algunas tomas que demuestran el dominio de la técnica y esa minuciosidad con que Wyler aborda sus trabajos, composiciones realmente logradas y magníficamente planificadas y gran dominio de la amplitud de campo con la que compensa el hecho de que gran parte de la trama se desarrolle en un único escenario en el interior de la casa de los secuestrados. Ello unido al duelo interpretativo entre Fredric March y un Humphrey Bogart soberbio que da vida a un despiadado villano, carente de escrúpulos y malvado, por el que nos hace sentir auténtico odio y un absoluto desprecio.