jueves, 19 de marzo de 2026

LA CARTA QUE NUNCA FUE ENVIADA

 


Tres geólogos y un experto explorador soviéticos son enviados a Siberia en busca de diamantes. Tienen la suerte de encontrar una mina y situarla en el mapa que ha de ser llevado a Moscú, pero el día de la partida, un terrible incendio forestal les mantiene atrapados en el bosque.


Basada en un relato de Valery Osipov, que participa en el guion de este film dirigido por Mikhail Kalatozov que vuelve a deleitarnos con sus virtuosismo, el empleo de grandes angulares que suplen la ausencia de scope, largos travellings planificados al milímetro y escenas que muestran todo el rigor de la naturaleza que parece defenderse de aquellos que quieren arrancarle lo que conserva en sus entrañas.


La película tiene dos partes, en la primera se nos muestra el duro trabajo de los geólogos, repetitivo, frustrante en ocasiones, incluso aburrido, pero en el que ponen todo su empeño, desarrollando las ingratas tareas de excavar catas y lavar la tierra extraída en busca de indicios del mineral que buscan.
La segunda parte se inicia con el incendio y aquello se convierte en un film de supervivencia, con algunas escenas de suspense y gran intensidad en las que el entorno cobra vida, pasando de ser un lugar de belleza salvaje a un enemigo implacable. Pocas veces la naturaleza ha sido rodada con tal realismo, con un gran trabajo de cámara que nos hace partícipes de lo desesperado de la situación y de lo inhóspito que se ha tornado el entorno.
Algunos en la antigua Unión Soviética tacharon al film de primar la forma sobre la historia, puede que algo de razón tuvieran, pero realmente su calidad visual es realmente llamativa.




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