Una tarde de julio, mientras se procede a labores de draga y limpieza del fondo, aparece el cuerpo de una joven en el lago Vattern, en Suecia. Tres meses después, todo lo que sabe el inspector de policía Martin Beck es que el nombre de la chica es Roseanna, que vino de Lincoln, Nebraska, y que pudo ser estrangulada por cualquiera de las ochenta y cinco personas que viajaban con ella en una excursión en barco.
La novela está escrita en un tono deliberadamente realista, con detalladas descripciones y en la que sentimos, desde las primeras líneas, que investigadores y el resto de personajes secundarios, incluída la víctima, son personas bastante normales, con vidas anónimas alejadas de algunos de los estereotipos del género policiaco. El tiempo transcurre también con naturalidad, con largos periodos en los que nada sucede y Martin Beck y sus colegas ven en esto un mal tan frustrante como necesario, pues el investigador de homicidios impaciente carece de armas. Seis meses les lleva resolver el crimen, pero sentimos que podrían haber sido también varios años, pero nunca se habrían dado por vencidos, pues su virtud fundamental es la paciencia. No hay nada heroico en ellos, simplemente hacen su trabajo y en el ínterin se sienten indispuestos, cansados, frustrados o han de lidiar con sus pequeños asuntos domésticos.
La historia está llena de vida, mantiene la tensión y su desarrollo narrativo está hábilmente planteado y, aunque lo que cuenta sigue pareciéndonos actual, no deja de resultar llamativo y tener su encanto, observar cómo ha cambiado el mundo, cómo hemos cambiado todos en los años transcurridos desde aquel 1965 en que se publicó, a la actualidad: Se fumaba sin parar, no había teléfonos móviles, por lo que se usaban los teléfonos públicos, los ordenadores eran prácticamente desconocidos, ni siquiera había llegado el fax y las comunicaciones en cuanto a pruebas o documentos, se hacían por el correo tradicional y aunque a la Europa más desarrollada y pujante económicamente, llegaban obreros para trabajar en las grandes industrias, no habían comenzado las continuas avalanchas de refugiados que llegan ahora.
Los autores, Maj Sjöwall y Per Wahlöö, fueron pareja desde 1962 hasta 1975, año en que, con sólo 48 años, murió Per y escribieron las diez novelas protagonizadas por el inspector de la Brigada Criminal Central Martin Beck. Con la muerte de Per la serie se interrumpió.
Se les considera los precursores de lo que años más tarde sería la exitosa eclosión de la novela negra escandinava, con autores tan populares y de tanto éxito editorial como Henning Mankell, Stieg Larsson, Jö Nesbo, Asa Larsson y tantos más.
Más allá de la trama y la resolución del asesinato, resulta una novela fascinante.
Como curiosidad, en la novela se cita a la División Azul española, sin que tenga mayor interés en la narración, ni en el desarrollo de la novela. Se habla de ella como una tropa de élite, algo que no se ajusta a la realidad, ya que en su gran mayoría eran jóvenes voluntarios falangistas empujados por las autoridades del régimen a luchar contra el comunismo y algunos no tan voluntarios que se alistaron para blanquear un pasado izquierdista de ellos o de sus familias.

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