lunes, 18 de marzo de 2019

UNA MUJER EN ÁFRICA (WHITE MATERIAL)

En un conflictivo país del corazón de África, del que no sabemos el nombre, vive María (Isabelle Huppert), una terrateniente en cuyas tierras se cultiva sobre todo café. Es una mujer de carácter fuerte y altivo, acostumbrada a ejercer un férreo control en sus propiedades. Por eso, cuando está a punto de estallar en el país una guerra civil, no duda en defender la plantación que heredó de su familia y su cosecha, con uñas y dientes.
Además de sufrir el conflicto postcolonial, Maria debe hacer frente a los problemas derivados de su condición de mujer. El centro de los temas de propiedad de la tierra en el África subsahariana, proviene del cambio experimentado al pasar del concepto de posesión comunal, al de tenencia individual de la tierra bajo la entrada en vigor de leyes de liberalización de imposición occidental.
Claire Denis, coguionista y directora del film, teje habilmente lo que estos cambios en la propiedad de la tierra significan para las mujeres, tanto blancas como negras. A través de este modelo, la posición social de las mujeres en los estados del África subsahariana ha experimentado cambios en los procesos de despojo de tierras, siendo el matrimonio y los parientes fundamentales para la copropiedad de las tierras. Las mujeres en países de todo el continente han sufrido de tal liberalización económica y desarrollo ligados a los discursos masculinos de apropiación de tierras. Estas disparidades sexuales se resaltan desde el punto de vista de María, a través de tomas cerradas y cinematografía claustrofóbica.
La recuperación de tierras por parte del grupo rebelde considera que la "blancura" de María ya no le otorga ningún tipo de privilegio.


Claire Denis pasó su infancia en algunas colonias francesas de África (Burkina Faso, Somalia, Senegal y Camerún), en las que su padre trabajó como funcionario del gobierno galo y en esta película regresa a esos territorios para traernos una reflexión sobre el mundo postcolonial africano, con una mujer que se niega a ver la realidad del peligro que la rodea y se obstina, no tanto en conservar la propiedad de las tierras de la familia, como en salvar una cosecha cafetera que nos queda claro desde el principio que no es posible que salga adelante por la situación del entorno, con facciones enfrentadas a tiro limpio. En esta peculiar familia, el único que desea regresar a Francia es el marido de María. Tanto ella, como su hijo y su suegro, parecen querer quedarse allí, cada cual con distintas actitudes. Ella, con esa especie de ofuscación por salvar la cosecha de café; el hijo, con una actitud primero indolente y después sumido en una especie de arranque irracional que le lleva a confraternizar con los rebeldes y el suegro, totalmente desentendido de la realidad, con una actitud absolutamente pasiva. Los tres, cada cual a su manera, se sienten africanos, pero se niegan a ver que allí no les quieren, bien por el color de su piel, o por considerarles una herencia de la colonización, o por ambas cosas a un tiempo.


De cualquier modo, la narración nunca acaba de ser clara, ni sabemos la ideología o los motivos (más allá de la típica corrupción que parece aquejar a los gobernantes) ni del gobierno, ni de los rebeldes; ni se nos aclara qué persigue el personaje interpretado por Isaach de Bankolé, un tipo apodado El Boxeador, del que apenas sabemos nada sobre su pasado, pero que aparece de forma recurrente en el film, como una especie de fantasma.
Uno acaba con la sensación de no saber muy bien qué es exactamente lo que nos quiere contar Denis y qué clase de cuentas quedó pendientes su memoria africana.




sábado, 16 de marzo de 2019

SHARPE Y EL ÁGUILA DEL IMPERIO

Ya tenemos a Richard Sharpe de nuevo en tierras españolas, tras atravesar la frontera portuguesa con las tropas de Sir Arthur Wellesley, futuro duque de Wellington. El ejército anglo-español, se dirige hacia Madrid, pero primero, el nuevo regimiento South Essex, al que ha sido asignado el grupo de fusileros que comanda Sharpe, recibe la misión de volar un puente en un lugar llamado Valdelacasa, para que las tropas francesas, que están al otro lado del río, no puedan atravesarlo. Una misión sencilla, si no fuera por la incompetencia de Henry Simmerson, un noble británico que ha sufragado la formación del nuevo regimiento, enemigo político de Wellesley, a quien desea desprestigiar. Cuando llegan al puente, el regimiento español comete la temeridad de cruzar el puente, cuyas cargas de dinamita ya estaban preparadas, para provocar a los franceses que estaban en la orilla contraria y a Sir Henry no se le ocurre otra cosa que ordenar al South Essex que vaya tras los españoles: Si ellos van, nosotros iremos más lejos, argumenta en una acción de orgullo sin sentido, que pone en peligro a todas sus tropas.
Cuando desde las filas españolas, se produce una ridícula descarga de mosquetería a destiempo y fuera del rango de disparo, los franceses reaccionan y atacan. El regimiento español resulta masacrado y las bisoñas tropas inglesas huyen en desbandada, salvo los fusileros de Sharpe y unos pocos veteranos que se dan cuenta de la situación y defienden el puente para que puedan pasar los suyos hacia la orilla segura. Hasta que Simmerson, dejándose llevar por el pánico y la cobardía, ordena prender las mechas. El puente salta por los aires y Sharpe y los suyos quedan en la orilla equivocada. Para mayor vergüenza, el South Essex ha perdido sus banderas, lo que se considera la máxima afrenta para un regimiento. Antes de conseguir vadear el río de vuelta al campamento inglés, Sharpe, contra todo pronóstico y en una acción desesperada, logra recuperar uno de los dos estandartes, pero Simmerson, en lugar de reconocer sus errores y la valentía de Sharpe, le hecha la culpa de lo ocurrido y cuando se encuentran en Plasencia con el general Wellesley, que tiene establecido su estado mayor en el palacio de Mirabel, le denuncia. Sin embargo, Sir Arthur sabe de sobra lo que ha ocurrido y, no solo desoye la diatriba de Simmerson, sino que nombra a Sharpe capitán.
No obstante, el fusilero sabe de sobra que ha sido elegido como cabeza de turco en la guerra política que enfrenta a Sir Henry con Wellesley y que tarde o temprano, merced a los contactos de Simmerson en el parlamento, será castigado y enviado a las colonias. Para evitarlo, solo ve una salida: Acometer una acción heroica y arrebatar a los franceses una de las águilas que hacen de estandarte de cada regimiento. Sería el primero que lo lograra y ante eso, en Londres, nadie osaría poner en cuestión a Sharpe.
Al final, las tropas españolas y británicas, se enfrentarán a los invencibles ejércitos de Napoleón en la famosa jornada de Talavera y allí estará Sharpe que, además, tiene una cuenta pendiente con dos tenientes ingleses a cuenta de la bella Josefina Lacosta, una dama portuguesa que sigue al ejército y a la que Sharpe ha prometido proteger.
De nuevo los caracteres perfectamente definidos de los personajes y la acción que Cornwell nos presenta a todo color, logran una novela trepidante, llena de enredos, de injusticias vengadas y de episodios bélicos que cobran especial altura con las detalladas y épicas descripciones tan típicas de Cornwell.



viernes, 15 de marzo de 2019

EL NIÑO (L'ENFANT)

Bruno (Jérémie Renier) tiene veinte años. Sonia (Déborah François), dieciocho. Son pareja y acaban de tener un hijo a quien Sonia llama Jimmy.
Bruno, que jamás la visitó mientras estaba en el hospital, se burla de la idea de tener un trabajo tradicional y prefiere seguir ganándose la vida cometiendo delitos menores junto a su joven compañero Steve (Jérémie Segard), de apenas 14 años. Incluso ha subarrendado el pequeño apartamento de Sonia mientra ella estaba en el hospital, en tanto él duerme en el albergue para personas sin hogar, o envuelto en cartones en lo que llama el refugio, situado a la orilla del río.
Al día siguiente de salir del hospital, Sonia permite a Bruno llevar a Jimmy a dar un paseo mientras ella aguarda en la cola a que le toque su turno para cobrar el subsidio que percibe. En ese tiempo, Bruno toma la decisión unilateral de vender a Jimmy a una agencia de adopción del mercado negro. Al descubrir lo que Bruno ha hecho, Sonia tiene una crisis y pierde el conocimiento. Ante el temor de que Sonia le entregue a la policía cuando recupere la conciencia, Bruno intenta recuperar a Jimmy mientras deja a Sonia en el hospital en su estado inconsciente.
Pero Bruno pronto aprenderá que recuperar la confianza de Sonia no será tan simple como piensa en su infantil y fantasiosa imaginación. Y también aprenderá que recuperar a Jimmy no es tan fácil como devolver el dinero sin más.


Escrita y dirigida por los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne, fue galardonada con la Palma de Oro en el festival de Cannes de 2005.
La película nos traslada imágenes realistas que retratan a una pareja de escasa formación, escasos recursos económicos, tendencia a la marginalidad y una mentalidad de absoluta inmadurez.


Sin embargo, a Sonia, el nacimiento de su hijo parece que le ayuda a replantearse su vida y a tomarse en serio sus obligaciones, algo que no ocurre con su pareja que continúa con su despreocupada actitud de adolescente, pensando solo en el día a día y gastando lo que obtiene de sus trapicheos sin pensar en lo que pueda suceder mañana.
El mismo título de la película es un juego de significados, el niño es el bebé, pero también es el padre, un tipo de una inmadurez que resulta extrema. Cuando le dice a Sonia que ha vendido al niño, sorprendido ante la perplejidad de ella, solo se le ocurre decirle, con la más absoluta naturalidad: "No te preocupes, haremos otro".
A lo largo de la película, vemos imágenes que resaltan esta actitud inmadura del joven, como cuando está con el cochecito del bebé y no hace sino meter los pies en el barro, para estamparlos contra la pared y dejar la huella de su zapatilla, como un adolescente cualquiera.
El amor que siente la pareja es sincero, pero también inmaduro. A pesar de todos los pesares, de sus engaños y las faenas que prepara, Bruno no puede vivir sin el refugio de Sonia y ésta, tras habérselo quitado de encima, no puede evitar darle otra oportunidad, en un final que abre una ventana a la esperanza de futuro.




jueves, 14 de marzo de 2019

BAJO EL MISMO TECHO

Adrián (Jordi Sánchez) es un exitoso comercial felizmente casado con Nadia (Silvia Abril), una mujer que trabaja con su amiga Lucía (Malena Alterio) en el primer sex-shop para mujeres que se abrió en España, inaugurado por las dos. Con el objetivo de hacer realidad sus sueños, Adrián compra una casa en un suburbio de Madrid para mudarse allí desde la ciudad y pasar la vida juntos cuidando a su pequeña hija Marina (Clara Chacón). Pero varios años después, las cosas están lejos de haber resultado idílicas: Adrián se ha convertido en un hombre aburrido, excesivamente preocupado por su trabajo como vendedor de autos, ayudado por su amigo y compañero de trabajo Álex (Daniel Guzmán); Nadia se da cuenta de que el sex-shop está bajo amenaza de fracasar debido a sus bajas ventas, y la ahora adolescente Marina se toma un año sabático en sus estudios, para viajar a Malta persiguiendo su sueño de ser jugadora de póquer on line. Con el síndrome del nido vacío, Nadia intenta recuperar la pasión con Adrián y lo cita para una noche especial en su 50 cumpleaños, el mismo día en el que Adrián debe dar un discurso en una reunión con un director general estadounidense, que le ha encargado su jefa Arancha (Cristina Castaño). Incapaz de cumplir con el horario para la cena con su esposa, tras un discurso desastroso por haber tomado un par de sedantes mezclados con champaña para calmar su nerviosismo, Adrián se despierta en su casa al día siguiente para encontrarse frente a una enojada Nadia que le presenta su decisión final: el divorcio.
Desconcertado y creyendo que Nadia tiene un romance con otro hombre, Adrián es mal aconsejado por Álex al mismo tiempo que Nadia lo será, igual de mal, por Lucía.


La película tiene una correcta factura, más o menos bien rodada y con dos estupendos actores a la cabeza de un reparto que, a grandes rasgos, sale airoso en su trabajo.
Sin embargo, a pesar de que la vemos con una sonrisa, no acaba ni de ser una comedia de esas que te dejan satisfecho porque, independientemente de su calidad, te han hecho reír y pasar un rato agradable, ni tampoco ahonda en las reflexiones serias para las que da la historia que relata. Vamos que se queda a medias tintas y acaba no siendo ni una cosa ni otra.


Una lástima, porque la idea no es mala y creo que podría haber dado mucho más juego y haber sacado provecho del un buen cuadro de actores que tiene.
El problema principal es un guión que resulta bastante plano y como sin ideas.
Y para acabar de rematarlo, pienso que sobra la escena final, esa que a veces te reconcilia un poco con la película y que aquí está de más. Si la hubieran suprimido y hubiera quedado como remate el momento en que Adrián alcanza al camión de mudanzas en que va Nadia, para decirle el giro que han dado las cosas en el último momento, hubiera quedado mucho mejor.




miércoles, 13 de marzo de 2019

TIMBUKTU

En el año 2012, la ciudad maliense de Tombuctú, está en manos de extremistas religiosos.
Los yihadistas han impuesto un régimen de terror que obliga a la población a padecer un sin fin de prohibiciones: No escuchar música, no reír, no fumar, incluso prohíben jugar al fútbol. En esta situación, las mujeres se ven especialmente acosadas, se han convertido en verdaderas sombras que intentan resistir con dignidad, ante una ortodoxia musulmana radical, que parece tener como objetivo central los prejuicios contra ellas.
Cada nueva jornada, los tribunales islámicos improvisados emiten sentencias tan absurdas como trágicas.
No muy lejos de la ciudad, entre las dunas que la rodean, vive pacíficamente el orgulloso ganadero tuareg Kidane (Ibrahim Ahmed), junto a su familia, su esposa Satima (Toulou Kiki), su hija Toya (Layla Walet Mohamed) e Issan (Mehdi Ag Mohamed), su pastor de 12 años encargado de cuidar de su rebaño.
El caos que reina en Tombuctú no parece afectar a Kidane, todo transcurre en aparente tranquilidad, hasta el día en que Amadou (Omar Haidara) un pescador, molesto porque uno de los animales que cuida Issan se ha escapado del rebaño cuando el niño lo lleva a beber en el río y ha estropeado sus redes, acaba con la vida de GPS, la vaca favorita del rebaño, que estaba preñada y cuyo ternero, Kidane pensaba regalar a Issan. Kidane se pelea con el pescador y acaba con su vida al disparársele de forma accidental la pistola que llevaba. Ahora debe enfrentarse a las leyes impuestas por los ocupantes extranjeros.


Hay películas que deben ser vistas porque son obras de arte, aunque el argumento, a veces, no nos diga demasiado y hay otras que hay que ver por lo que nos cuentan , por su mensaje, aunque no sean grandes films.
No estoy diciendo que Timbuktu esté mal hecha, tiene imágenes preciosas, el plano fijo desde cierta distancia en el que observamos la pelea del protagonista y el pescador es una de ellas, y hay muchas más. Lo que ocurre es que su narración es bastante inconexa, nos ofrece algunas historias paralelas que están metidas de cualquier manera, sin hilazón entre ellas.
Pero repito, que las imágenes son bellas y de gran fuerza, apoyándose en ocasiones en el maravilloso paisaje del desierto y la ribera del río, así como de la peculiar arquitectura urbana. De todo ello saca un magnífico partido.
Otra cosa es el mensaje del film, no tanto una crítica a la ortodoxia musulmana en particular, sino sobre el peligro de que unos palurdos investidos de una autoridad que ellos, de forma ventajista, consideran bajada del cielo, lleguen a gobernar nuestras vidas. No hay nada más peligroso que un ignorante con poder, cuando este trata de imponer sus ocurrencias por la fuerza. ¿Qué le dices?, ¿qué argumentas para hacerle ver que está equivocado?. Nada, no puedes hacer nada porque él no va a reconocer que está equivocado y además porque ni sabe, ni quiere razonar.


El film comienza con una escena que es toda una metáfora de lo que va a ser la película. Los yihadistas, desde un todoterreno, persiguen un venado disparando sus armas y uno de ellos dice: "No lo mates, cánsalo". Eso es precisamente lo que hacen con la gente por medio de sus cansinas proclamas, con su policía, armada hasta los dientes, que recorre las calles y azoteas día y noche en busca de gente que incumple sus absurdas normas: Cansarla, someterla a un maltrato que va más allá de lo puramente físico, doblegarla mediante el terror. Ahí quedan las espeluznantes imágenes de la pareja enterrada, con las cabezas asomando a ras de suelo y lapidada hasta la muerte; o los jóvenes del lugar jugando al fútbol con un balón imaginario, porque el deporte está prohibido; los 40 latigazos por haber sido sorprendidos cantando, ¡oh, sí!, ¡qué pecado tan grave!; la niña casada a la fuerza con un yihadista en contra de su voluntad y de la de sus padres, amenazando con el uso de la fuerza si se niegan, vamos, una violación legal; las figuritas de arte popular utilizadas como blanco en las prácticas de tiro, porque el Islam prohíbe la representación de seres vivos y hay que destruírlo... Mientras ellos, los que velan por que se cumplan las normas, no hacen otra cosa que incumplirlas, pero claro, las balas y los fusiles, están en sus manos y eso les da bula.
El mensaje es claro, una cosa es yihadismo y otra cosa es Islam y, aunque occidente se ve golpeado por sus maldades, son los que están cerca quienes primero las sufren.
La película no cuenta nada que no sepamos, pero la hace un creyente, Abderrahmane Sissako, desde dentro, e invita a que todos reflexionemos sobre un problema que va más allá de la religión. Como él dice: "Los fanáticos siempre piensan que van a ganar, pero son unos cobardes. En el caso del Islam, una minoría la tiene tomada como rehén, nadie nace con una barba y un kalashnikov".




martes, 12 de marzo de 2019

COMENTARIOS A LA GUERRA CIVIL

Al igual que había hecho con sus campañas en la Galia, César escribió sus propias memorias -también en tercera persona- referentes a la guerra civil contra Pompeyo, obra que normalmente se conoce con el título de Comentarios sobre la guerra civil (Comentarii de bello ciuili). El primer libro de esta obra tiene un especial interés para nosotros por transcurrir en tierras españolas.
Pompeyo había concentrado la mayor parte de sus tropas en Brindisi, con la intención de pasar a Grecia. César no consigue imperdírselo y la falta de naves, le obliga a desistir de seguirle, aunque por el momento, lo más importante para él es asegurarse el Occidente y, después de mandar tropas a Cerdeña, Sicilia y África y de una breve estancia en Roma, parte hacia la Galia, donde deja un lugarteniente para sitiar Marsella, y se dirige apresuradamente hacia España, a enfrentarse con los generales de Pompeyo y sus siete legiones. No es cosa fácil batir a tan gran ejército. César lo vence después de varios contratiempos, cercándolo junto a Ilerda (Lérida) al norte del Ebro. Para ello contó con la ayuda de los habitantes de algunas ciudades que le prometieron lealtad, así hicieron oscenses, calagurritanos, tarraconenses, jacetanos o los ilurgavonenses, ribereños del Ebro.
El libro II está dedicado a la derrota y muerte de su legado Curión frente a pompeyanos y númidas.
El libro III, narra la llamada Guerra Alejandrina, originada por la insubordinación de los generales egipcios.
Ni la crítica más contraria a César ha podido demostrar que la obra no narre la realidad de los hechos, ya que las fuentes paralelas son abundantes y no se ha logrado descubrir que César alterase los hechos en su beneficio e interés propio.



lunes, 11 de marzo de 2019

A PROPÓSITO DE LLEWYN DAVIS

Estamos en medio del invierno de 1961. El cantante de folk de Greenwich Village, Llewyn Davis (Oscar Isaac), anteriormente componente del dúo Timlin y Davis, que tuvo un cierto éxito, especialmente dentro de la escena local, está tratando de emprender su carrera en solitario.
La disolución del dúo, se debió a circunstancias que escapan al control de Llewyn y ya no hay posibilidad alguna de que ambos vuelvan a estar juntos.
Llewyn no tiene dinero, recurre a dormir en una especie de circuito que ha montado con los sofás de sus amigos y conocidos y no le gusta tener que pedir a esos amigos que le dejen un lugar más o menos permanente para dormir.
A pesar de necesitar a sus amistades, no tiene ningún problema en cortar puentes con ellos para mantenerse fiel a sí mismo como músico profesional, en parte enojado y frustrado por su actual situación.
Sus difíciles circunstancias le hace estar ciego y ajeno a los acontecimientos de la vida de cualquiera que no sea la suya propia, mientras su situación económica se agrava, ya que su primer álbum en solitario, Inside Llewelyn Davis, apenas se vende, en buena medida debido a los problemas que tiene con su manager, Mel Movikoff (Jerry Grayson). Además, su situación de persona sin hogar, le hace complicado de localizar si surge algún concierto de última hora, lo que aún dificulta más su capacidad para generar ingresos.


Película muy particular de Joel y Ethan Coen que, aunque tiene muchas cosas reconocibles de su cine, se aparta bastante de aquello a que nos tienen acostumbrados.
Como dijo algún crítico, es una especie de cara B de la música y, yo añadiría, del arte en general, un mundo en el que hay unos pocos que ganan mucho dinero y pueden dedicar su vida a hacer lo que les gusta y otros muchos, muchísimos, que apenas sobreviven o, simplemente, tienen que dejarlo, porque no logran triunfar.


El principal problema del film es que, bajo mi opinión, la historia no acaba de enganchar y, aunque se ve con agrado, más que nada porque logra que estemos esperando que ocurra algo, ese algo parece que nunca acaba de llegar.
Es cierto que refleja muy bien ese mundo del que hablaba poblado por un sinfín de fracasados que se dejan la piel, las esperanzas y los mejores años de su vida, persiguiendo un sueño que no llega y que jamás llegará, su frustración y la amargura que acaba afectando a su propia manera de ser, pero el espectador puede tener la sensación, al acabar el film de que, o se ha perdido algo que le impide entender del todo la película, o que aquello no cuenta nada especial.