jueves, 14 de marzo de 2019

BAJO EL MISMO TECHO

Adrián (Jordi Sánchez) es un exitoso comercial felizmente casado con Nadia (Silvia Abril), una mujer que trabaja con su amiga Lucía (Malena Alterio) en el primer sex-shop para mujeres que se abrió en España, inaugurado por las dos. Con el objetivo de hacer realidad sus sueños, Adrián compra una casa en un suburbio de Madrid para mudarse allí desde la ciudad y pasar la vida juntos cuidando a su pequeña hija Marina (Clara Chacón). Pero varios años después, las cosas están lejos de haber resultado idílicas: Adrián se ha convertido en un hombre aburrido, excesivamente preocupado por su trabajo como vendedor de autos, ayudado por su amigo y compañero de trabajo Álex (Daniel Guzmán); Nadia se da cuenta de que el sex-shop está bajo amenaza de fracasar debido a sus bajas ventas, y la ahora adolescente Marina se toma un año sabático en sus estudios, para viajar a Malta persiguiendo su sueño de ser jugadora de póquer on line. Con el síndrome del nido vacío, Nadia intenta recuperar la pasión con Adrián y lo cita para una noche especial en su 50 cumpleaños, el mismo día en el que Adrián debe dar un discurso en una reunión con un director general estadounidense, que le ha encargado su jefa Arancha (Cristina Castaño). Incapaz de cumplir con el horario para la cena con su esposa, tras un discurso desastroso por haber tomado un par de sedantes mezclados con champaña para calmar su nerviosismo, Adrián se despierta en su casa al día siguiente para encontrarse frente a una enojada Nadia que le presenta su decisión final: el divorcio.
Desconcertado y creyendo que Nadia tiene un romance con otro hombre, Adrián es mal aconsejado por Álex al mismo tiempo que Nadia lo será, igual de mal, por Lucía.


La película tiene una correcta factura, más o menos bien rodada y con dos estupendos actores a la cabeza de un reparto que, a grandes rasgos, sale airoso en su trabajo.
Sin embargo, a pesar de que la vemos con una sonrisa, no acaba ni de ser una comedia de esas que te dejan satisfecho porque, independientemente de su calidad, te han hecho reír y pasar un rato agradable, ni tampoco ahonda en las reflexiones serias para las que da la historia que relata. Vamos que se queda a medias tintas y acaba no siendo ni una cosa ni otra.


Una lástima, porque la idea no es mala y creo que podría haber dado mucho más juego y haber sacado provecho del un buen cuadro de actores que tiene.
El problema principal es un guión que resulta bastante plano y como sin ideas.
Y para acabar de rematarlo, pienso que sobra la escena final, esa que a veces te reconcilia un poco con la película y que aquí está de más. Si la hubieran suprimido y hubiera quedado como remate el momento en que Adrián alcanza al camión de mudanzas en que va Nadia, para decirle el giro que han dado las cosas en el último momento, hubiera quedado mucho mejor.




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