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miércoles, 22 de junio de 2016

PARIS, TEXAS

Un hombre atraviesa andando el desierto de Texas, al parecer ha cruzado la frontera desde Mexico y se encuentra desorientado. En el primer lugar habitado al que llega, le atiende un médico que, ante la falta de respuestas de recién llegado, llama a un número de teléfono que encuentra entre sus cosas. Le responde Walt Henderson (Dean Stockwell), que le dice que el desconocido es su hermano Travis (Harry Dean Stanton) y que va a ir a recogerlo.
Walt se lleva a su hermano a Los Ángeles, donde reside junto a su esposa, Anne (Aurore Clément) y el hijo de Travis, Hunter (Hunter Carson), que fue dejado por su madre para que le cuidaran. Todo eso ocurrió cuatro años atrás, cuando Travis desapareció sin dejar rastro. En ese tiempo, Hunter ha ido creciendo con sus tíos a los que llama papá y mamá, ya que apenas recuerda a sus padres verdaderos, pues cuando le dejaron tenía 4 años.
Poco a poco, Travis parece que se va recuperando y muestra su deseo de ir en busca de su esposa, no sabe dónde está, hasta que un día, Anne le confiesa que Jane (Nastassja Kinski), ingresa dinero de forma regular en una cuenta que le mandó abrir para su hijo. Las remesas proceden de un banco de Houston. Un buen día, Travis, junto a su hijo, se dirige hacia allí para tratar de encontrar a Jane, quiere que el niño se quede con su madre.


Basado en uno de los relatos de su libro "Crónicas de Motel", el escritor y actor Sam Shepard, un tipo que ganó el Pulitzer y que trabajó de camarero en el Village Gate, un local donde cataban Nina Simone y Woody Allen hacía monólogos, construye el guión de esta coproducción franco-germana que dirige Wim Wenders, acompañado de una envolvente e hipnótica partitura de Ry Cooder.


Una historia compleja contada de forma magistral que nos habla de la soledad disfrazada de libertad, en la que se refugia el hombre que no supo conservar lo que tenía por culpa de su equivocada manera de entender el amor y la felicidad que le proporcionaba. Ella quería algo y yo no supe ver lo que era, dice el protagonista en uno de sus diálogos.
Travis trata de recomponer lo que rompió, pero sabe que él ya no deberá formar parte de aquello, dejará al niño, a quien ama, con su madre, a la que también quiere, para que ambos recuperen un tiempo perdido que no lo debió ser y al que se vieron abocados por su culpa.
Hay otra historia, una historia de cierta injusticia, la de Anne y Walt, pero sobre todo la de Anne, que ha criado al niño y de repente se queda sin él. Este capítulo queda en suspenso, pues no vuelven a aparecer en el film a partir de que Travis y Hunter van a buscar a Jane.
Una historia amarga, como tantas en la vida, contada sin prisas, que seguramente hubiera quedado algo más redonda de haber acortado un poco su duración.
A no perderse el largo monólogo de Travis, a través del espejo, en el que desnuda su alma a Jane.




jueves, 14 de mayo de 2026

BAJO EL PESO DE LA LEY

 


Zack (Tom Waits), Jack (John Lurie) y Roberto (Roberto Benigni) comparten celda en una prisión de Louisiana. Zack es un DJ; Jack, un proxeneta de poca monta y Roberto, un turista italiano cuyo dominio limitado del idioma inglés es a la vez entretenido y exasperante. Más útil para ellos es el hecho de que Roberto conoce una ruta de escape.


Tanto Zack como Jack han sido detenidos por delitos que no cometieron, les han tendido una trampa. Bob, por su parte, está acusado de homicidio involuntario. La película deja de lado los estereotipos de los films carcelarios, incluída toda la preparación y ejecución de la escapatoria, para centrarse en los personajes y en las acciones recíprocas ente ellos, primero en la cárcel y después en su huída a través de los pantanos de Nueva Orleans.


Jim Jarmusch nos presenta un retrato de solitarios y marginados en el panorama estadounidense, en esta especie de mezcla entre pesadilla y cuento, con interpretaciones brillantes y una fotografía en blanco y negro impecable a cargo del aclamado Robby Müller (Paris, Texas; Bailar en la oscuridad).