martes, 13 de noviembre de 2018

LA SOLEDAD DEL MÁNAGER

Un hombre aparece muerto con unas bragas de mujer en el bolsillo. La viuda encarga la investigación a un detective privado de complejo pasado. Según avanza en sus pesquisas, empieza a sospechar que, lejos de tratarse de un crimen sexual, se halla ante un ajuste de cuentas político. Pronto empiezan a llegarle avisos de que no meta las narices donde no le importa: tanto la policía como un opulento ejecutivo están empeñados en que abandone el caso.
El protagonista, el detective Pepe Carvalho, un gallego ex-agente de la CIA, hombre escéptico y con tendencia a compensar sus frustraciones refugiándose en la gastronomía, se convierte en testigo y protagonista indeseado, de un juego peligroso, al final del cual le espera el cadáver del manager de una gran multinacional y la explicación de su muerte.
El libro trasciende su condición de novela negra, con una trama interesante, aunque para mi gusto, algo irregular, para convertirse en una magnífica crónica de la Barcelona de la llamada Transición. Escrita en 1977, vista desde la perspectiva actual, para quien no conozca nada de su autor, resulta sorprendente cómo supo captar en el momento, los entresijos de lo que estaba aconteciendo en aquella España cambiante del momento.
Es un buen libro y, sobre todo, una buena crónica de una época, cuya mayor virtud es el retrato que hace de la sociedad del momento que, además, está aderezado con impagables momentos de humor.



lunes, 12 de noviembre de 2018

UN CRIMEN POR HORA

Un día en la vida del inspector de Scotland Yard George Gideon (Jack Hawkins), concretamente el 17 de mayo de 1957.
Gideon es un hombre capaz de hacer frente y resolver multitud de casos, pero que compra arenque en lugar del salmón fresco que le ha pedido su esposa; no encuentra lugar para aparcar; olvida las entradas del concierto y siempre anda de un lado para otro.
Basada en "El día de Gideon", la primera de las numerosas novelas que con este personaje, escribió el británico emigrado a Hollywood, John Creasey bajo el seudónimo de J.J. Marric.
Los distintos casos permiten acercarse a la labor de Gideon desde un triple punto de vista: el de la práctica del trabajo policial (inspección ocular del lugar de los hechos, indagaciones sobre los sospechosos, detenciones, interrogatorios, recopilación de pruebas…), el de la deducción detectivesca propiamente dicha, más cercana a la novela, y el de las relaciones entre Gideon y sus compañeros y subordinados, plagados de diálogos impagables en los que sale a la luz atisbos de humor británico, aderezado además con la socarronería de John Ford.
Gideon es una especie de héroe de a pie que cada día ha de vérselas con cosas que los demás pueden permitirse pasar por alto. Además está su vida familiar, como hemos visto tantas veces en tantos films, complicada por el hecho de tener que separar lo privado de lo profesional, pero a la vez, saber conjugar ambos.


A pesar de su modestia, es una de las películas más ambiciosas y personales de Ford. Se le veía encantado con un reparto formado íntegramente por actores ingleses, sobre todo con Jack Hawkins a quien Ford, quizá excesivo en el halago, llamó "el mejor actor dramático con el que he trabajado".
Así, John Ford elabora un producto típicamente británico, en el fondo y en la forma, que podría pasar perfectamente por una obra salida de una productora de las islas, pero con un acercamiento específicamente fordiano, en el que los tópicos británicos, humorísticos o no, sirven a sus temas y a sus intereses.
Lo cierto es que, efectivamente, parece más un divertimento del maestro que otra cosa, como alguien dijo, es como si le hubiera apetecido hacer una película de policías y ladrones y hubiera hecho este film que resulta correcto, pero sin más profundidad. A base de una acción en la que no hay tregua, de modo que incluso se llega a hacer agobiante en ciertos momentos cuando emplea recursos como el las conversaciones en los dos teléfonos que tiene el protagonista en su despacho, quiere hacernos ver el día a día de este hombre al que no dejan ni comer, ni descansar, ni siquiera tomarse una cerveza con tranquilidad.
Muy entretenida, con muchos momentos humorísticos y algún que otro detalle en el que Ford nos deja su sello particular.




viernes, 9 de noviembre de 2018

CENTAUROS DEL DESIERTO

Tres años después de acabada la Guerra Civil, Ethan Edwards (John Wayne), un hombre derrotado, aparece en la granja texana propiedad de su hermano Aaron (Walter Coy). Aunque Aaron está algo receloso con la visita de su hermano, los hijos de este, Lucy, Ben y Debbie, están encantados de verlo, así como su esposa, Martha (Dorothy Jordan). Martha y Ethan están claramente enamorados, aunque dada la situación, deben actuar en consecuencia.
A la mañana siguiente, el Reverendo Capitán Samuel Clayton (Ward Bond), ministro de la zona y capitán de los Rangers de Texas, llega con una partida a la granja. Alguien ha robado el ganado de Lars Jorgensen (John Qualen). Aaron y Martin (Jeffrey Hunter), el mestizo adoptado por Aaron y Martha, se unirán a la partida, ante las reticencias de Ethan que impone su voluntad de sustituír a su hermano, pues cree que Aaron debería quedarse en la casa, ya que el robo puede ser una maniobra de distracción de los nativos para alejarlos de sus granjas, como así sucede.
Cuando se dan cuanta, tratan de llegar a tiempo de interceptar el ataque de los indios, sin embargo, cuando llegan a la granja de Aaron, esta ha sido incendiada, todos están muertos, excepto Lucy y Debbie que han sido raptadas.
Más adelante, encontrarán el cadáver de Lucy y Ethan proseguirá en busca de su otra sobrina. La persecución de los comanches, se convertirá en su obsesión y en un modo de vida, para él y para Martin.


El guión se basa en la novela The searchers (1954), de Alan Le May, periodista, novelista y autor de guiones cinematográficos, incluso llegó a dirigir una película, Fuerte Solitario (High lonesome, 1950), a partir de un guión propio. De entre sus trabajos como guionista, conviene destacar Policía Montada del Canadá (North West Mounted Police, Cecil B. DeMille, 1940), cinta en la que Gary Cooper interpreta a un ranger de Texas que va a Canadá para recoger a un prisionero extraditado a Estados Unidos, en plena rebelión de Louis Riel, una película que recuerdo perfectamente de mi infancia, de esas que te dejan un sello indeleble en la memoria de los films disfrutados en la primera juventud.


Aunque pudiera no parecerlo, pues sin entrar en detalles, se trata de una simple película del oeste, estamos ante uno de los films que más controversias ha suscitado en la historia del séptimo arte, encendidas polémicas y disparidad de criterios pueblan los ríos de tinta que se han derrochado alrededor de esta película.
Desde aquellos que alaban la película en mayor o menor grado, hasta quienes acusan a Ford de racista, pasando por todos los que desmenuzan el film a la busca de pretendidos errores de todo tipo.


Yo pienso que Ford, ni se planteó muchas de las cosas que después, para bien o para mal, salen a relucir con respecto a la película. Si pinta un mundo en el que los indios van arrasando granjas y matando o secuestrando colonos, es porque la historia que cuenta va sobre eso, no porque tenga este o aquel concepto de unos y otros. También en The quiet man, nos pinta una Irlanda idílica y no se le critica por no ajustarse a la realidad, todo el mundo (o casi todo, que también hubo críticas sobre esto, pero no han trascendido con el paso de los años), sabe que aquello es un cuento.
Lo mismo digo para aquellos que dicen que Monument Valley no está en Texas. ¡Pero bueno!, esto sí que es para nota y entonces, ¿qué pasa con las películas que rodaba Sergio Leone en Almería o el Moncayo, transformado por obra y gracia de David Lean en los Urales en Doctor Zhivago?
En cuanto a otras cosas que se toman como errores, a veces tachados como garrafales, a mi parecer se deben a que al amigo Ford, esto del montaje, no se si le aburría, le daba lo mismo, o pasaba de ello y le importaba un comino que en un plano el río se viera azul y en el siguiente rojo. Lo sabía, claro que sabía que aquello no se ajustaba a lo académico, pero no le daba la gana ajustarse, por lo que fuera.


En fin, que tampoco me voy a meter en camisas de once varas, porque seguramente metería la pata, si no la he metido ya.
La película es, sobre todo, la historia de un personaje, quizá el personaje más complejo de todas las películas de Ford en este atípico western. El espectador vislumbra que Ethan tiene un pasado que no se nos acaba de revelar. Pero mira por donde, Ford consigue que empaticemos con un personaje que lo tiene todo para resultar repulsivo: machista, racista, intrasigente, autoritario...
Ethan es la película, lo demás es lo que acompaña al personaje y, ni el film es un viaje homérico, ni hace falta buscarle similitudes en los clásicos para darle tono intelectual a una historia que el valor que tenga o deje de tener, lo tiene en sí misma y dentro del género en que fue escrita y concebida.
Escenas para recordar y comentar, unas cuantas, de muchas de ellas se ha hablado mucho, desde el esplendoroso inicio al emotivo homenaje de Ford y Wayne a Harry Carey en la escena final, pasando por el rescate de Debbie (Natalie Wood). Pero yo, como últimamente me ha dado por la sutileza y la elegancia en las escenas románticas, voy a recordar otra de la que se habla menos: Ethan está enamorado de Martha, pero Martha también lo está de Ethan. Los dos se comportan como deben hacerlo, con sumo recato, para no ofender a Aaron y su saludo de bienvenida o despedida es un casto beso de Ethan en la frente de Martha. Sin embargo, cuando Ethan va a partir con los exploradores, Martha va a buscar su capote, el espectador asiste a la escena en los ojos del capitán reverendo Clayton. Desde fuera de la habitación, cuya puerta está abierta, vemos a Martha sacar la prenda de un arcón, ponérsela en el antebrazo izquierdo y con la mano derecha, acariciarla, como si estuviera quitándole una imaginaria arruga, pero en un gesto que significa más de lo que dice. Por si le quedaba alguna duda, en ese momento y mediante un gesto simple, pero sutil, el espectador ya sabe a ciencia cierta cuáles son los sentimientos de Martha para con su cuñado.
En esta misma escena, ojo a la actitud de Ward Bond, que prácticamente si hacer nada, casi solo con la mirada, nos transmite todo su pensamiento sobre la escena que está observando, algo así como un tranquilo y obvio "todos lo sabemos". Todo un actorazo.




jueves, 8 de noviembre de 2018

SOLO LOS AMANTES SOBREVIVEN

En una desolada ciudad de Detroit, el deprimido músico underground Adam (Tom Hiddleston) vive en una vieja casa en medio de edificios abandonados rodeado de instrumentos musicales, discos de vinilo y libros. Adam ha sido vampiro durante siglos, pero está cansado del destino de un mundo que se pliega a las decisiones equivocadas de los hombres.
Tiene un acuerdo de confidencialidad con Ian (Anton Yelchin) que le proporciona instrumentos raros y no le hace preguntas. Adam, bajo el nombre su puesto de Dr. Faust, le compra bolsas de sangre al Dr. Watson (Jeffrey Wright) en un hospital cercano.
Su esposa y amante Eve (Tilda Swinton) vive en Tánger, Marruecos, y también es vampiro. Su mejor amigo es "Kit" Marlowe (John Hurt), que le suministra la sangre que compra a un médico francés. Cuando Eve llama a Adam desde Tánger, siente que él está deprimido y decide volar a Detroit para pasar juntos una temporada. Antes de partir, se reúne con Kit para despedirse y este le dice que ha tenido un sueño con su hermana menor Ava (Mia Wasikowska), Eve también ha soñado con su hermana, algo que en su mundo supone una especie de premonición que significa que, en cualquier momento, esta puede aparecer. Eva y Adam se reúnen y pasan los días amándose. De la nada, la salvaje e imprudente Ava llega a la casa de Adam y revoluciona totalmente sus, hasta entonces, apacibles vidas.


La banda sonora del film nos ofrece un recorrido por el rock & roll de los 60 y el soul clásico, añadiendo alguna referencia más actual, junto a piezas del grupo de Carter Logan y Jim Jarmusch, Sqürl, en colaboración con el compositor neozelandés Jozef Van Wissem.
La película está plagada de referencias a músicos que van desde Schubert a Eddie Cochran; de múltiples menciones literarias (de Marlowe a Shakespeare pasando por Fausto); de personajes de la política (Buchanan, Dukakis...); de guiños cinéfilos (los vampiros vuelan en Air Lumiere).


El cine de Jim Jarmusch es así, pausado y detallista, con puestas en escena llamativas. En esta película llama la atención sobre la deriva de la humanidad hacia su propia autodestrucción, aunque su forma de plantear los mensajes sobre los que reflexiona, hacen que su cine no sea para cualquier tipo de público, pues a más de uno, el desarrollo de películas como esta, les puede resultar incluso aburrido.
Con una ambientación recargada que tiene algo de gótica, no es una película de vampiros al uso, quien vaya buscando vísceras y sangre no lo encontrará, es sobre todo la plasmación de una visión ciertamente pesimista sobre un cercano final de la humanidad, con un punto de optimismo, pues, como dice el título, los amantes sobrevivirán.




miércoles, 7 de noviembre de 2018

CUNA DE HÉROES

La película está basada en la autobiografía de Martin "Marty" Maher (Tyrone Power), un inmigrante irlandés que se alistó en el ejército de los Estados Unidos en 1898, alcanzando el grado de sargento mayor.
A pesar de ello, casi toda la película es pura invención.
Marty llega a los EE.UU. desde una empobrecida Irlanda, con el billete cosido en su chaqueta.
Encuentra trabajo como camarero para servir a los cadetes en el comedor de la Academia Militar de West Point, sin embargo, no parece que Marty sea un tipo con demasiadas luces, no hace más que meterse en problemas, su trabajo deja bastante que desear y después de varios meses, aún no ha cobrado un solo dólar que poder envíar a su padre, pues todos sus ingresos le son descontados de la nómina para pagar los desperfectos que ocasiona y, aún así, no le alcanza para saldar la deuda.
Cuando se da cuenta de que a él le toca pagar las averías que ocasiona y los soldados despachan las mismas situaciones con unos días de calabozo, algo que a él no le importa, se alista en el ejército. El capitán Herman J. Kohler (Ward Bond), instructor jefe, le propone hacerse cargo de los entrenamientos de boxeo y, más adelante, aunque no sabe nadar, será el responsable de natación.
Cuando la nueva cocinera de los Kohler, Mary O'Donnell (Maureen O'Hara), una irlandesa de pelo rojo, llega a la Academia, Marty hará todo lo posible por atraer la atención de la muchacha.


La película nos muestra algunos aspectos de la vida interior de West Point al estilo de cómo retrata Ford los fuertes en sus películas sobre la caballería. Mundos sujetos a férreas normas y tradiciones, pero en los que también impera un especial espíritu de camaradería, un lugar en el que los amigos se consuelan y que ejerce sobre los que allí están una especie de fascinación, a pesar de la dureza, que hace que jamás olviden los años allí pasados. Como le ocurre a Marty que, por más propósito que hace de abandonar la institución, incluso lo pone en práctica en una ocasión, siempre acaba reenganchándose.
Si nos paramos a pensarlo, el asunto central de la película es el sentido de la vida, a través de los sentimientos del protagonista.
A pesar de los destellos que nos va dejando Ford a lo largo del film, con algunas secuencias maravillosas (la muerte de Mary, el emotivo desfile final...), a mí siempre me ha resultado una película algo pesada a la que le sobran bastantes minutos. Hay que reconocer, no obstante que el maestro es capaz de sacar más de lo razonable de argumentos que, en principio, parecen bastante pobres.




martes, 6 de noviembre de 2018

ANÁBASIS (LA RETIRADA DE LOS DIEZ MIL)

El escritor ateniense Jenofonte (que vivió aproximadamente entre los años 427 a 355 antes de Cristo), discípulo de Sócrates y hombre lleno de curiosidad, debido a su amistad con el general Próxeno, se incorporó al ejército griego que pasó a Asia para apoyar a Ciro el Joven, que pretendía desposeer a su hermano Artajerjes del reino de Persia. Pero el ejército de los partidarios de Ciro fue derrotado en la batalla de Cunaxa (el 3 de septiembre de 401), donde sólo resisitió el ejército griego, que pronto se encontró sin generales, apresado por los persas. En plena Asia Menor, sin probabilidades de subsistir ni de regresar a su patria, Jenofonte se hizo cargo de la situación y se puso al frente del ejército, logrando remontar el curso del Tigris y atravesando Armenia, para llegar al Mar Negro y, desde allí, costeando, alcanzar Grecia.
Jenofonte que, por azar, se había visto envuelto en tan extraordinaria aventura, mostrándose como un hábil estratega, narró las experiencias vividas en un libro titulado Anábasis ("la subida"), también conocido como Retirada de los Diez Mil, en el que trata de cuanto presenció y lo hace con elegancia y sencillez. Habla de sí mismo en tercera persona, como si quisiera establecer cierta distancia y ecuanimidad en su relato, que no deja de ser una especie de autobiografía y un antecedente de lo que serán los relatos de los reporteros de guerra, suministrándonos además, numerosa información de carácter etnográfico sobre los diferentes pueblos con los que entra en contacto.
Un reportaje de valor indiscutible, tanto desde el punto de vista histórico, como literario.




lunes, 5 de noviembre de 2018

HONDO

En un remoto rancho en el desierto de Nuevo México, la dueña de casa Angie Lowe (Geraldine Page) y su hijo de seis años, Johnny (Lee Aaker), ven llegar a un extraño que se aproxima a la vivienda. Viene sin caballo, cargando solo una silla de montar y un rifle. El hombre solo les dice su apellido, Lane (John Wayne), y que es explorador de la Caballería. Su caballo fue robado unos días antes, y quiere comprar uno de sus caballos pagando con bonos del Estado. Angie le dice que el capataz de su rancho se ha marchado recientemente y que no había tenido la oportunidad de montar ninguno de sus dos caballos, así que Lane se ofrece a montarlo por primera vez él mismo. También le pregunta dónde está su esposo, y ella contesta que está reuniendo los terneros en las montañas y que volverá pronto.
Además de domar los caballos, Lane se ofrece a realizar algunas tareas del rancho y mientras lo hace se da cuenta de lo descuidado que está, de lo que deduce que el esposo de la señora Lowe, falta de allí hace bastante tiempo, algo que ella se ve obligada a admitir. El pequeño Johnny mira con fascinación a Lane y cuando llega la noche, Angie le ofrece que se quede en casa e instala una cama en un rincón. Al descubrir que la culata del rifle lleva una inscripción que dice: Hondo Lane, recuerda que ese es el nombre de un pistolero y le dispara con su pistola, solo para darse cuenta de que está descargada, ya que había retirado las balas para que Johnny no disparara por accidente.
Angie, decidida a esperar el regreso de su marido, rehúsa dejar su hacienda a pesar de que el ataque de los indios es inminente y Hondo regresa a su trabajo en la Caballería dejando solos a madre e hijo.


Basada libremente en la historia "The Gift of Cochise" (publicada en 1952) por Louis L'Amour.
Una película sencilla, bien fotografiada, sacando partido del entorno natural y con buenas interpretaciones.
Tal vez, de lo más destacado del film, teniendo en cuenta cuando se rodó, es el respeto que muestra por los indios, guerreros valientes y de palabra, a quienes los blancos, por enésima vez, ha engañado incumpliendo el tratado firmado.


Me he permitido poner la etiqueta de John Ford, aunque el film lo dirigió John Farrow, pero como dice Tag Gallagher en su libro sobre Ford: "Ford sólo dirigió dos planos que muestran a una tropa de caballería que Wayne divisa cuando visita un puesto del ejército, pero destacan sobre el resto de la película, como dos Delacroix en una galería de portadas de revistas de televisión".