jueves, 20 de febrero de 2020

FISH TANK


Mia (Katie Jarvis), una agresiva adolescente de 15 años, vive en un barrio obrero de los suburbios de Essex con su madre, Joanne (Kierston Wareing), y su precoz hermana pequeña Tyler (Rebecca Griffiths).
Ha sido expulsada del colegio y mientras espera su admisión en un internado, se supone que una especie de reformatorio, pasa sus días sin rumbo.
Mantiene una incomoda relación con el novio de su madre, el atractivo e ingenioso Connor (Michael Fassbender), que la alienta a que desarrolle su interés por el baile.
Desde el comienzo él se porta muy bien con ella y con su hermana pequeña, pero a pesar de ello, a Mia no le gusta que su madre pretenda meterle en sus vidas.


La película obtuvo varios galardones y estuvo nominada a unos cuantos más en diversos festivales y premios cinematográficos, entre ellos, Cannes, los Premios del Cine Europeo o los BAFTA.
Su protagonista, Katie Jarvis, cuya interpretación ha sido unánimemente elogiada y que estuvo también nominada a varios premios como actriz revelación, no tenía formación artística previa y fue elegida por un director de casting tras verla pelear con su novio en una estación de metro, así que su papel en el film, debe tener bastante que ver con su propia forma de ser en su vida privada.


Katie es una adolescente de 16 años peleada con sus amigas, con su madre, con su hermana, con el colegio y con el mundo en general. Hasta aquí el típico planteamiento de adolescente que está en lo que los adultos calificamos como una edad peligrosa y que hemos visto multitud de veces llevado a la pantalla, sin embargo la británica Andrea Arnold, directora y guionista del film, sabe escapar de los estereotipos y trampas de este tipo de historias para ofrecernos un film que puede ser perfectamente calificado de neorrealista en el que la cámara sigue casi de forma continuada a la protagonista por paisajes que nos resultan totalmente reconocibles, un hogar desestructurado y un entorno urbano típico de suburbio de gran ciudad.
No hay lecciones de moral, el espectador es el que juzga aunque previamente, la realizadora ha sabido llevarnos al terreno de la empatía con Katie pese a su carácter díscolo, problemático y peleón.
Aunque en general la cámara busca más adentrarnos en la realidad del entorno y de los propios personajes, ello no impide que surjan en ocasiones algunos planos en los que queda patente la belleza formal de un paisaje poco dado a ella, pero del que sabe sacar provecho estético, aunque ya digo que no parece que ese sea su principal objetivo. La introducción del elemento masculino que distorsiona aún más la complicada relación de las tres mujeres contribuye a sacar al film de los estereotipos del género y construye una historia paralela que tiene gran importancia en el conjunto y que da pie a alguna conclusión sociológica. Por ejemplo, cuando Katie se lleva con ella a la pequeña hija de Connor y, en su rabia, está a punto de matarla, el padre, tras regresar la pequeña al hogar, persigue a Katie y le propina un fuerte bofetón en el que descarga todo el miedo que ha pasado y, en cierto modo, advierte a la adolescente de lo pernicioso de su conducta, pero él parece no sentirse culpable por el mal que ha hecho a la chica, seguramente con consecuencias psicológicas más graves que las que ha sufrido él mismo.
Maravillosa la escena, casi al final de la película en que las tres mujeres, la madre y las dos hijas, bailan en el salón de casa.
Película interesante y fresca que aporta un toque de originalidad al tema gracias a la cuidada sencillez en su planteamiento.




miércoles, 19 de febrero de 2020

MÉNILMONTAND


Un matrimonio es brutalmente asesinado en una zona rural de Francia. Más tarde, la narración sigue la vida de sus dos hijas huérfanas en el París de los años 20, ambas enamoradas del mismo hombre, una especie de chulo, lo que acaba provocando su distanciamiento y que la vida de cada una tome rumbos diferentes.


Considerado como uno de los filmes precursores del "realismo poético" francés y del neorrealismo italiano, prescinde de los diálogos y narra toda la historia mediante imágenes y sin recurrir al uso de intertítulos explicativos, a pesar de lo cual, la historia se entiende perfectamente gracias al inteligente aprovechamiento de los recursos narrativos que ofrece el cine. Por ejemplo, tras las impactantes imágenes del inicio en las que vemos a una pareja madura asesinada con un hacha por alguien que ha asaltado su domicilio, contemplamos a las dos niñas jugando en un entorno bucólico, con sus inmaculados vestidos blancos; a continuación, las dos muchachas, ya vestidas de negro, se abrazan y consuelan ante una tumba, de cuyas cruces penden unas letras, en una de ellas se lee: Notre mere; en la otra: A notre pere. Ya tenemos situados a los personajes y sabemos quienes son.
El film experimenta con más recursos, como imágenes evanescentes que se van fundiendo y desapareciendo difuminándose; recurre también a un breve flashback perfectamente inteligible por el espectador en el que una de las protagonistas evoca su infancia; y también utiliza un montaje dinámico a base de multitud de planos encadenados que dan sensación de movimiento acelerado y de la vorágine de la gran ciudad.


Para algunos puristas, la llegada del sonido al cine, supuso un gran retroceso, retrasó, o al menos ralentizó, las ansias de experimentación de los nuevos realizadores, porque con la palabra quedaban resueltos muchos problemas de comunicación con el público que el cine mudo estaba buscando solucionar a través exclusivamente de la imagen.
Tal vez esta apreciación parezca un tanto exagerada, pero viendo películas como esta, sabemos a qué se refieren, las imágenes lo son todo y a través de los recursos que les brindaba la cámara y el posterior montaje, nos acercaban sus historias.
El polifacético artista de origen ruso Dimitri Kirsanoff, nos ofrece un claro ejemplo en este film en el que las imágenes y los rostros y gestos de los actores nos van llevando por la historia que se nos quiere transmitir. A destacar la maravillosa Nadia Sibirskaïa, compatriota y compañera del realizador, con su rostro aniñado y esos primeros planos del mismo, sus pequeños y sencillos gestos que son una auténtica delicia.
En poco más de media hora, este pionero, hoy olvidado, nos da una auténtica lección de cine.




martes, 18 de febrero de 2020

PORTUGAL MAR AFUERA

¿Qué tienen en común un alquimista bizantino, un lector tardío, una bailaora flamenca, unos marinos portugueses, un niño enfrentado a la muerte de su abuela, una joven acróbata, el curioso origen del nombre de una ciudad venezolana o unos gallegos emigrados a América?
Pues nada, salvo que todos ellos son relatos que conforman el libro que toma el título de uno de ellos, obra de mi estimado compañero de globosfera, el venezolano Alí Reyes.
Evocadores cuentos que a pesar de su brevedad denotan un buen trabajo de documentación y una prosa exquisita rica en vocabulario.
Muy bien redactados, cuidados en su formulación, estos relatos breves supondrán un hallazgo para quien no conozca los trabajos previos de su autor y una reivindicación de la belleza que, en ocasiones, encierran la obras pequeñas que, en su modestia encuentran su grandeza.

lunes, 17 de febrero de 2020

TOUKI BOUKI


Mory (Magaye Niang), un pastor que monta una motocicleta con un llamativo cráneo de vaca sobre el manillar y Anta (Myriam Niang), una estudiante universitaria, se han conocido en Dakar, la capital de Senegal.
Intentan conseguir dinero para poder cumplir su sueño de viajar a París y dejar atrás lo que ellos consideran su aburrida y mísera existencia africana.
Mory le roba dinero y ropa a un rico homosexual que le había llevado a su casa y él y Anta reservan pasaje en un barco que les llevará a Francia.


El título significa "El viaje de la hiena" en el idioma wolof.
La película es una nueva reflexión sobre el post-colonialismo que engulle, descoloca y cambia el modo de vida de los países colonizados. El país dominante, el dueño, la metrópoli, se ha ido, les ha dejado las manos libres, entregado el poder, pero su semilla ha quedado enraizada con todas sus consecuencias, positivas y negativas y quienes han alcanzado la independencia observan que no siempre es sinónimo de libertad.


El simbolismo está presente en todo el film, desde el mismo inicio, con la cabeza de vaca que Mory lleva en su motocicleta y que enlaza con las expresivas e impactantes imágenes de las reses en el matadero. Vemos un sacrificio real en directo, primero el sufrimiento del animal deslizándose por un suelo encharcado de sangre, derribado y al que le abren el cuello manando a chorros la sangre desde su yugular. La metáfora no puede estar más clara.
Djibril Diop Mambéty, su entonces joven realizador, contribuye a esta especie de contrasentido que viven las antiguas colonias africanas, por un lado, en cierto modo critica a los occidentales, pero por otro, junto a su original técnica narrativa, echa mano de los recursos aprendidos del cine occidental, con muchos pasajes verdaderamente surrealistas y un montaje, muy patente en las escenas finales que no puede por menos que traernos el recuerdo de Eisenstein.
Rodada con medios limitados y actores no profesionales, se trata de una película muy curiosa, en algunos momentos compleja de entender, pero no exenta de frescura y con mucha fuerza en sus imágenes.
La historia de fondo, pasa a ser lo de menos, pues tampoco se entiende del todo en determinados momentos aunque sí en su mensaje y en su conjunto. Sorprendente, visualmente muy llamativa y con un discurrir circular en el que el final enlaza con el principio del film, volviendo a la naturaleza de donde partió, después del recorrido que ha seguido en el que mezcla la ficción con imágenes que son puro documental en el que vemos la realidad de un país que mezcla la opulencia de los barrios ricos de Dakar, adornados con setos y flores y con edificios muy modernos, con la miseria de los barrios marginales y la vida rural de las zonas menos contaminadas por la influencia occidental.




viernes, 14 de febrero de 2020

LA ISLA DESNUDA


Al este de Japón, en la zona que posee el paisaje más bello del país, en un pequeño islote del archipiélago de Setonaikai vive una familia: los padres y sus dos hijos, los únicos habitantes de la pequeña isla. Llevan una vida sencilla y austera debido a la falta de agua y la escasez de víveres, de hecho, varias veces al día se dirigen a la isla vecina a bordo de su frágil embarcación, para buscar agua para sus miserables campos y para las necesidades de su vida diaria. En la misma barca, todos los días, la madre acerca al hijo mayor a la escuela, recogiéndole después de acabar la jornada escolar para regresar a casa. A pesar de ello tienen sus momentos de felicidad. Pero, un día, la desgracia llega a la isla y afecta duramente a la familia, que luchará silenciosa y resignadamente contra los elementos de la naturaleza.


Un drama sin diálogos, en el que la imagen adopta el papel de narrador absoluto. Se oyen los sonidos que acompañan el día a día de esta gente (el remo al batir el agua, la lluvia al caer, el balido de la cabra...) los únicos sonidos humanos que escuchan son la algarabía y una canción de los niños en la escuela y el llanto desgarrado de la madre.


Un buen trecho del film es una constante repetición de imágenes, con ligeras variaciones, del trasiego entre el islote y la isla más grande y poblada, a donde acuden a por el agua, a hacer una compra ocasional, a vender sus productos o a llevar al niño a la escuela. Es constante el trasiego de agua, con la repetición de la dura ascensión desde el mar hasta la cima donde tienen su casa, por un angosto camino y cargados con los cubos de agua, nos llega a hacer sentir la fatiga en las piernas y el dolor en la espalda por tan duro y constante trabajo. Vemos a la familia comer y a los niños participar de las tareas domésticas de manera eficiente y con diligencia.
Hacia la mitad, la narración da un giro, con la excursión que hace la familia a la isla grande con la excusa de vender pescado, que les sirve para tomarse una jornada de asueto y darse algún pequeño capricho, hasta que deviene la tragedia, narrada, como todo el film, de manera casi poética no exenta de tremenda dureza.
Esta es la película, cargada de detalles y matices, en algunos momentos casi documental, con actores que desempeñan su rol de manera natural, transmitiendo gran sensación de espontaneidad, algunas tomas de gran sentido estético y acompañada de un delicioso fondo musical.
Aquí los héroes son gente humilde, porque heroica, en su sencillez, es la vida que llevan y es que el cine, a veces, nos trae grandes historias cargadas de tensión, de aventuras sin cuento y otras, estas historias sencillas que, cuando están bien contadas, apelan a lo más sensible de nosotros para disfrutar de toda la belleza que encierra su discurrir natural y sin artificios, casi ingenuo.




jueves, 13 de febrero de 2020

DÉJAME ENTRAR


En Los Alamos, Nuevo México, vive Owen (Kodi Smit-McPhee), un niño de doce años, hijo de padres separados, solitario y marginado, que sufre el acoso de Kenny (Dylan Minnette) y otros dos compañeros de clase en la escuela a la que asiste.
En casa, Owen sueña con vengarse del trío de matones. Se hace amigo de su vecina de al lado, de su misma edad, Abby (Chloë Grace Moretz), que solo aparece durante la noche en el patio de su edificio. Mientras tanto, el padre de Abby se ha convertido en un asesino en serie que extrae la sangre de sus víctimas para abastecer a su hija, que en realidad es un vampiro. Abby le aconseja a Owen que pelee contra Kenny, sin embargo, el niño pronto descubre la verdadera naturaleza de la niña y experimenta una mezcla de miedo y atracción por la joven, ambos son personas solitarias y tratan de encontrar consuelo uno en el otro. Mientras tanto, un oficial de policía está investigando los casos de asesinato, creyendo que están relacionados con un culto satánico.


El guión se basa en una novela del escritor sueco John Ajvide Lindqvist, titulada "Låt den rätte komma in" (algo así como "Que entre el correcto", pero no hagáis mucho caso de esta traducción, porque no se nada de sueco).
El título original de la novela hace referencia a la canción "Let the Right One Slip In" del británico Morrissey, del que es declarado fan Lindqvist, pero también al mito folklórico que afirma que los vampiros no pueden entrar en una casa sin ser invitados.
Este film es de 2010 y hay uno anterior, de 2008, dirigido por Tomas Alfredsson.


Las principales críticas a la película vienen de quienes la comparan con el film sueco dos años anterior que hemos mencionado más arriba y que para muchos es mejor que este.
Esta es la eterna controversia con ciertas producciones norteamericanas que algunas veces recurren a rodar revisiones de películas a las que ven potencial en el mercado anglosajón y que han sido estrenadas no hace mucho en Europa o en oriente (China, Japón, Corea...). Hay quien se rasga las vestiduras ante estas cosas, pero si tenemos en cuenta que esto del cine, además de arte es negocio, yo pienso que no deja de ser legítimo que Hollywood que tiene los medios y el dinero, adecue a lo que ellos piensan que es lenguaje que entiende su público estas producciones y trate de hacer buena caja con ellas.
En fin, ya digo que esto es motivo de controversia, por lo que voy a tratar de dejar comparaciones a un lado y hablar solo de esta producción norteamericana de 2010.
La película está bastante bien hecha y, si bien es cierto que cambia la historia en algunos detalles para hacerla más políticamente correcta a los gustos del público norteamericano (desaparecen las referencias a la homosexualidad o la pederastia, por ejemplo), pienso que construyen una buena historia que introduce variantes novedosas en el género de vampiros y dota a la película de originalidad dentro del subgénero.
Por lo demás, resulta interesante y entretenida, así que no está mal echarle un vistazo, creo que no es tiempo perdido.




miércoles, 12 de febrero de 2020

LA GRAN GUERRA

Italia 1916, en plena Primera Guerra Mundial. El joven milanés Giovanni Busacca (Vittorio Gassman) ha sido movilizado, como todos los jóvenes italianos, para servir en el ejército. En la oficina de reclutamiento conoce a Oreste Jacovacci (Alberto Sordi), oriundo de Roma, un timador que engaña a Giovanni ya que está como soldado de sanidad y se deja sobornar para obtener una declaración de inutilidad para el servicio, despareciendo con el dinero.
Destinados a servir en la misma unidad, ambos se encuentran de nuevo en el tren que les conduce al lugar donde está estacionado su regimiento de destino. A pesar del engaño de Oreste, acaban siendo amigos al descubrir que hay algunas cosas que les unen, sobre todo su cobardía y su falta de espíritu patriótico, por lo que recurrirán a todo de tipo de ardides y trucos para eludir el peligro y tratar de salvar la vida a cualquier precio.
Mientras están en el pueblo de Tigliano, pasan unos meses en relativa paz, y Giovanni tratará de ganarse los favores de Costantina (Silvana Mangano), una prostituta con exceso de trabajo.
Pero la guerra también trae consigo imágenes horripilantes y peligros terribles y la lucha en las trincheras se convierte en una auténtica carnicería. Una broma del destino, hará que los dos camaradas se comporten como héroes muy a su pesar.


Película poco conocida e incluso poco comprendida del realizador italiano Mario Monicelli.
Ambientada durante la I Guerra Mundial, al principio parece que vamos a asistir a una especie de gamberrada italiana sobre el conflicto bélico, pero nada más lejos de lo que luego vendrá. Partiendo de de un arranque satírico y humorístico que reaparece a lo largo de la película, el film va tomando forma de drama triste y cargado de mensajes críticos e irónicos sobre lo que esta y cualquier guerra suponen para el ser humano. Las escenas de humor, a veces bastante chusco, es cortado en ocasiones por Monicelli como de un hachazo para traernos de vuelta a la cruda realidad.
Los momentos de sátira que suavizan el drama, con chistes no siempre graciosos ni muy logrados que quizá deslucen un poco el conjunto, no puede esconder todo lo que ofrece a cambio, diálogos cargados de intención, crítica sin freno a la inutilidad de los mandos, a su impericia, incluso falta de respeto por sus subordinados y la vida de estos que son enviados como borregos al matadero. Crítica a la guerra en sí y a su absurdo en la que siempre son los de abajo los que pagan sus consecuencias.


El cuadro que nos pinta está cargado de realismo, la guerra es sucia, los mandos, algunos incompetentes, otros imbuídos de un ordenancismo a ultranza y otros de vuelta de todo, renegados del conflicto que se vive. Los soldados luchan por su supervivencia como Dios les a entender y se ven atrapados entre el patriotismo y la simple obligación de obedecer para no ser tenidos por sediciosos, pero todos deseando salir de allí viendo la carnicería que se está produciendo.
Bien interpretada, incluso por maravillosos secundarios que tienen su momento a lo largo del film, la película, junto a sus momentos casi gamberros, toca unos cuantos palos, como el de las convicciones políticas, las diferencias entre los territorios italianos, aún relativamente reciente su unificación, la camaradería y lealtad entre los soldados que no evita la picaresca y el afán de escaqueo, tan propio por otra parte del ejército que se pinta más cerca de lo que es en realidad, alejado de heroísmos y arrojo.
Técnicamente la película está muy lograda y contiene algunas escenas bélicas de cierto nivel. Un film para disfrutar de grandes actores, de sus momentos graciosos junto a otros de gran ternura y dramatismo y de su mensaje claramente antibelicista.