jueves, 7 de enero de 2010

TRICICLE

Llevan 30 años paseando su humor por los escenarios y son todo un referente de una época y un ejemplo de cómo hacer este tipo de parodías sin palabras, en la línea de cómicos universales como los que poblaron el cine mudo, el payaso catalán Charlie Rivel o el mimo francés Marcel Marceau, dicho todo sin ánimo de establecer comparaciones.
Una de sus características, aparte de la ausencia, o casi, de lenguaje verbal, es que huyen del mal gusto. La vida cotidiana ofrece multitud de situaciones que, con el tratamiento adecuado, mueven a la carcajada y esa es la principal fuente de su inspiración, bien sea de cosas que nos pasan a todos, o las referidas a lo que vemos en la tele o lo que hacen los grandes divos o los personajes públicos en general.
Tienen multitud de números, muchos de ellos buenísimos, por elegir alguno, un par de ellos que a mí siempre me han gustado:







Pero sin duda, el momento de gloria de Joan Gracia, Paco Mir y Carles Sans, fue su actuación en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona-92, espectadores de todo el mundo pudieron seguirles a través de la pequeña pantalla. Podemos verles con la narración de Joquín Prat Jr. y Olga Viza.





miércoles, 6 de enero de 2010

LOS PUENTES DE MADISON

Una historia de amor. Eso es esta película y ¿cuántas historias de amor nos ha contado el cine? Muchas. Pero esta está entre las que son otra cosa, ni empalagosa, ni sensual, ni cursi, ni tantas otras cosas que hacen que algunos huyamos de este tipo de films.
A mi, de una vez a otra que la veo, se me olvida un poco eso, que esta película no va de galanes, ni de bellas jovencitas viviendo una loca pasión, y la vuelvo a descubrir y la vuelvo a disfrutar. Los protagonistas no pueden estar más alejados de los estereotipos románticos, son gente como nosotros, un fotógrafo de National Geographic y un ama de casa de una zona rural de Estados Unidos, como podía haber sido de cualquier otro sitio, ambos bien entraditos en la madurez, cuando uno ya mira la vida por el retrovisor, pensando que las cosas buenas y agradables que le tenían a uno que ocurrir ya han pasado y que la mayor fortuna es seguir disfrutando de lo que uno tiene si es que en la vida le ha ido bien, pero que las sorpresas que quedan, en todo caso, serán enfermedades o desapariciones de seres queridos.
Y sin embargo, tras un encuentro fortuíto, ambos descubren el amor y se nos cuenta con sencillez, sin morreos, ni escenas de sexo salvaje, porque no le hacen falta para que nos sintamos transidos del amor que se nos transmite desde esas dos personas. Se nos cuenta un adulterio, al fin y al cabo, pero no lo sentimos así, porque lo que predomina es la ternura y el drama de dos seres que saben que aquello ha llegado demasiado tarde para ellos y que lo más que pueden hacer es disfrutar el momento.
La película, si nos fijamos bien, es casi una obra de teatro, los diálogos y los primeros planos es lo que predomina, las escenas de exteriores quedan magníficas, porque el paisaje y el tratamiento que se le da, quedan plásticamente muy bien, pero serían perfectamente prescindibles para el desarrollo de la historia propiamente dicha. Y es que tanto la dirección de actores, como en particular Meryl Streep, están muy bien. Meryl hace un papelazo por donde quiera que se mire, a mí me encanta en esta peli, transmitiéndonos todas y cada una de las emociones por las que va pasando su personaje. Yo me quedo con los pasajes del principio, cuando aún se están conociendo y durante la primera velada que pasan juntos, está genial en su papel de mujer madura que se ha enamorado como una quinceañera, las "tonterías" de enamorada, las caras, los gestos, todo muy bien, encantadora.
Y la dirección, maravillosa, otro gran trabajo de Eastwood, aquí ya tiene una maestría que todo lo llena. Si leeis por ahí opiniones y críticas sobre esta peli, hay una palabra que se repite una y otra vez: "Minimalista". Y es que su trabajo, en ocasiones raya en el perfeccionismo, todo está cuidado, cada plano, cada encuadre, cada gesto. A la historia ha pasado la larga escena del final, bajo la lluvia, en la que Clint llora y después cada uno en su camioneta, hacen que sintamos un nudo en la garganta, pero es que todo lo demás de la película, es de ese nivel. Es la obra de un grande.
No quiero acabar sin mencionar, por un lado, la música de Lennie Niehaus, que está muy bien y, por otro, el libro en el que está fundamentado el guión, la novela de Robert James Waller. Claro que hacía falta que no la desgraciaran, como ha ocurrido en alguna ocasión, en esta, la peli ha desbordado a la novela.


martes, 5 de enero de 2010

lunes, 4 de enero de 2010

BIRD

Hay películas que es como si nacieran para ser olvidadas, al menos por la masa. Sea porque su temática no es propicia para el éxito imperecedero (porque no son violentas, o no tienen misterio, o nos son del oeste, o de guerra, o románticas...), o sea porque sólo están hechas para que las deguste un gourmet. Esta película es para amantes del cine, o para amantes y entendidos del jazz, y si son ambas cosas, pueden entrar en éxtasis.
Voy a tomarme la licencia de hablar de tres elementos que, para mí, son los que hacen que esta peli sea lo que es:
EL PERSONAJE: Charlie Parker, para los amantes del Jazz, es dios, y no lo digo yo, lo dice mi amigo Arturo, que sabe mucho de música y que es un gran saxofonista, así que en esto, tengo que creerle y le creo. Uno de esos tipos que cumplen lo que dice el manual para convertirse en mito. Vivió deprisa, como se dice para entendernos. Hijo de una limpiadora de la estación de tren de Kansas City, asistía a las "jam sessions" de los muchos clubs de jazz de la ciudad, tuvo la suerte de llegar a tocar con el que había sido su ídolo, Lester Young. A los 18 años, ya estaba divorciado y con un hijo y, desde que era prácticamente un crío, era adicto a la heroína y bebía alcohol casi de continuo. La frase que recoge la película del forense que le describió, cuando acaba de morir, como un hombre de 65 años, es verídica. Lo cierto es que Charlie tan sólo había cumplido los 35.
Su carrera está marcada por los altibajos en su vida personal. La característica que lo hizo único, es que no bajaba de escala cuando estaba tocando, cuando el público pensaba que iba a bajar, porque era imposible aguantar tanto, Parker continuaba en ese tono, como instalado en su rama como un pájaro y haciendo volar al público, de ahí su apodo de Bird, y encima la heroína le daba un extra a la hora de improvisar.
Hay una escena en la peli, en la que el camarero se niega a servir a un cliente, en un momento de esos mágicos que tenía Bird cuando estaba en el escenario.
Parker consiguió sus mayores logros en Nueva York, tocando junto al trompetista Dizzy Gillespie, entre ambos crearon el Be-bop, un estilo propio dentro del jazz. Para muchos, Charlie Parker era el mejor y más carismático de su generación.
Murió mientras veía en la tele un programa de humor y tras su fallecimiento, aparecieron en las calles de Nueva York numerosas pintadas con la leyenda "Bird lives" (El Pájaro vive).
EL ACTOR: Forest Whitaker, está sencillamente sensacional en el papel. No tengo ni idea, ni pienso molestarme en buscarlo, de a quién fue a parar el Oscar aquel año, pero sin duda, este tipo lo merecía, quizá es que no le acompañe el físico, que es demoledor, y si a los guaperas de Hollywood sólo les gustan Denzel Washinton, Will Smith y gente así, no me extraña que no se lo dieran, porque hace el papel de su vida y muy bien. Y mira que tiene cosas para hacer, pero en todas está convincente: Cuando toca el saxo; cuando está borracho o drogado, sus reacciones de pirado, sobre todo en los diálogos con su mujer; las conversaciones con los miembros de su banda... Colosal.
EL DIRECTOR: Clint Eastwood ha dicho en alguna ocasión que de haber fracasado como actor o productor, se hubiera dedicado a la música. Lo cierto es que en sus años mozos actuó en clubes de California como pianista y vio actuar en directo a los grandes del jazz, entre ellos a Charlie Parker. La película incluye piezas originales de Parker, orquestadas por Lennie Niehaus y en alguna escena aparecen números originales de la revista Downbeat, muy apreciada por los melómanos y que pertenecían al propio Eastwood.
Quiero decir con todo esto, que Bird es algo más que una película para su director, está hablando de cosas que le gustan, que vivió y se nota que disfruta hablando de ellas. No sé si él sabría que esta peli, como dije al principio iba a estar bastante olvidada, pero supongo que le hubiera dado igual, porque está haciendo lo que quiere y va a llegar al público que quiere llegar. El montaje tuvo que ser de aupa, porque tiene un montonazo de flashbacks. Esta es la peli de un gran director, hasta el punto de que algunos tienen dudas de colocarla por detrás de Sin perdón, Gran Torino, Mystic River o las tan aclamadas sobre la Segunda Guerra Mundial y como mínimo la sitúan a su altura, cuando no por delante. Esta es una peli para disfrutar del cine como tal, quien quiera humor que se vea El sargento de hierro y para acción los westerns.
La película tiene un problema y es que parece que le cuesta arrancar, tarda una hora en hacerlo, hasta el momento en el que la banda de Bird, junto con Albino Red, hacen la gira por Estados Unidos. Es como si a partir de ese momento, el engranaje se pusiera definitivamente en marcha y ya todo va perfecto.
Estamos hablando de una peli de tres horas, lenta en el arranque y que no tiene momentos de acción o de intriga, así que mi consejo para verla es hacerlo en un día en el que uno no tenga prisa, ni muchas cosas en la cabeza y ponerse a disfrutar del cine con mayúsculas. Bird no es sólo un homenaje a Charlie Parker, es un homenaje al jazz echo por alguien que entiende y ama la música.

domingo, 3 de enero de 2010

sábado, 2 de enero de 2010

UN MUNDO PERFECTO

En la filmografía de Eastwood, hay verdaderos pestiños, hay grandes películas, reconocidas por el público y premiadas en certámenes de los más importantes y hay, también, un grupo de ellas que han quedado como en segundo plano, cuando no medio olvidadas, siendo de lo mejorcito de su obra. Bird; Million dollar baby; Cazador blanco, corazón negro; y alguna otra, entre las que está esta Un mundo perfecto, en la que alrededor de un buen guión, se concitan el gran trabajo de dirección de Eastwood y la grandiosa interpretación de Kevin Costner ( a la altura de Bailando con lobos) y el magnífico acompañamiento de T.J. Lowther, que da vida al niño que le acompaña en la huída.
La historia en sí, da suficiente para la película, pero es que las cosas que pudieran parecer superfluas, están muy meditadas. Por ejemplo, todo lo que ocurre en la caravana en la que viajan Eastwood y otros policías y que puede parecer que está de más, sirve para irnos contando la vida pasada de Butch.
Y la larga escena del final, que a algunos se les puede hacer un pelín larga, a mí me encantó. Está magistralmente compuesta, con toda la pesadumbre y la negrura que tiene el desenlace de esta historia, envuelto por una fotografía totalmente luminosa que hace de contrapunto al dramático final.
Una peli magnífica con una historia que es conmovedora, sí, pero que ofrece muchas más lecturas y con Costner que va sobrado.

viernes, 1 de enero de 2010

LA ROMANA

De las cosas de niño que uno recuerda, una de las que más viva permanece en mi memoria, es la romana que mi abuela llevaba todas las semanas al mercado para pesar los productos de la huerta que con tanto sudor habían ido consiguiendo entre todos y que suponían la base del sustento familiar.
Uno de tantos elementos que los antiguos dueños del mundo, los romanos, nos legaron y que, prácticamente llegaron, con escasas mejoras, hasta nuestros días. Una muestra también de que aquella España apenas comenzaba a salir del atolladero en el que nos habíamos metido con las disputas cainitas que, por desgracia, son tan nuestras. Lo digo porque al ver la imagen de abajo, aunque no es tal cual lo conocí, si que se asemeja bastante al mercado que yo vi y me recuerda la pobreza y la miseria que, afortunadamente, acababa de quedar atrás, pero que estaba a la vuelta de la esquina, en un tiempo aún muy cercano. Tan cercano, que el arado, los carros de tracción animal y un sin fin más de cosas, estaban presentes en aquella casa de humildes hortelanos, que jamás llegaron a disfrutar de motocultores y otras máquinas y herramientas modernas. Todo fue a puro sudor.