jueves, 28 de mayo de 2026

AMADEUS

 


Antonio Salieri (F. Murray Abraham) cree que la música de Wolfgang Amadeus Mozart (Tom Hulce) es divina y milagrosa. Él desearía ser tan buen músico como Mozart para poder alabar al Señor componiendo, ya que, como hombre devoto, cree que su éxito y talento como compositor son la recompensa de Dios por su piedad. Se siente recompensado con ser el respetado compositor de la corte del emperador José II de Austria (Jeffrey Jones), con una posición económica acomodada. Pero se sorprende al saber que Mozart es una criatura tan vulgar y no puede entender por qué Dios prefirió que Mozart fuera su instrumento. La envidia de Salieri le lleva a no comprender a ese Dios que ha concedido tanta grandeza a Mozart y está dispuesto a vengarse.


Peter Shaffer adaptó su propia obra teatral para esta película dirigida por Miloš Forman, ganadora de 8 premios Oscar.


El film exalta la música de Mozart, pero no pretende explicar cómo se compuso, ni cuándo, ni dónde, al menos no con coherencia, se puede decir que no trata realmente sobre Mozart, trata sobre Salieri. No sobre el compositor real, sino sobre la idea de uno que podría haber sido: un compositor mediocre, conservador pero muy popular, que podría haber comprendido el genio sencillo que era Mozart. Shaffer propone un Salieri que cree y acepta que el don que posee le ha sido otorgado por Dios. A cambio de su talento y popularidad en la corte, Salieri vive la vida de un hombre virtuoso. Forman describe a Mozart como un hombre inmaduro y libertino que ofende tanto las nociones de Salieri sobre el orden moral del universo que, como Caín, sufre una profunda pena por su Dios, que aparentemente lo ha abandonado. ¿Cómo pudo Dios concederle a este ser el don de los ángeles?, se pregunta Salieri. Dado que Salieri no puede enfrentarse directamente a Dios con su ira, decide devolverle la ofensa arrebatándole a Mozart todo lo que aprecia.




2 comentarios:

  1. La película es, en mi opinión, una obra maestra propia de Milos Forman, lo que empieza como comedia termina siendo tragedia. Respecto a la obra, es una ficción que se podría haber planteado entre dos artistas, uno de éxito y otro mediocre, que Shaffer centra en Mozart y Salieri. Creo que en este caso, no contempla a Mozart en toda su dimensión, un genio musical que desde niño se el educó en la música, pero que fue paseado como un prodigio en las cortes de Europa y que llegó a adulto sabiendo mucho de música, pero sin saber llevar su hogar. Contempla la película situaciones ficticias difíciles de creer, por ejemplo un Mozart componiendo y jugando con una bola de billar. O que el hecho de que la composición del Réquiem, que Mozart admitió que le daba quebraderos de cabeza, fuese una especie de encerrona de Salieri. Las palabras finales que dice Salieri al final de la película me parecen geniales.
    PD. Salieri pasó los últimos años de su vida ciego e internado en un hospial, pero no en un manicomio.
    Un saludo.

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