jueves, 14 de mayo de 2015

LOS MAESTROS CERVECEROS

La saga de la familia Steenfort, sirve al multipremiado guionista de comics belga Jean Van Hamme para hacer un recorrido por determinados acontecimientos históricos a lo largo de 150 años, desde 1854, hasta el año 1999 en que fue publicada la última entrega de estos magníficos cuadernos.

Los albores de la sociedad industrial y el inicio de la lucha obrera por las mejoras sociales; la amarga digestión para los franceses del tratado de 1871, tras la guerra franco-prusiana que les hizo perder Alsacia y Lorena; el colonialismo europeo; la extensión del socialismo; la I Guerra Mundial y sus consecuencias terribles; la ineptitud de los políticos con el pacto de Versalles que impuso condiciones draconianas a los vencidos y fue el indirecto caldo de cultivo para la subsiguiente II Gran Guerra; la reconstrucción de Europa en la década de los 50, con el embrión de lo que sería la Unión Europea; el Telón de Acero; la nueva economía dominada por las multinacionales; la crisis del petróleo del 73; la caída del Muro. Esos son los principales acontecimientos que marcan la historia de estos años y que sirven de trasfondo a la narración que recuerda algunas de las series televisivas de los 80 que guardamos en nuestra memoria y que también se apoyaban en sagas familiares y en el mundo de los negocios. Títulos como Dallas o Falcon Crest, vienen inevitablemente a nuestra memoria, aunque sólo como referencia lejana.

Los distintos capítulos se van poblando de personajes muy bien definidos por el autor, con alguno de ellos que sobresale entre todos los demás por la fuerza de que consigue dotarlo, por el interés de la historia en la que son protagonistas, o por ambas razones. Precisamente ese interés, aunque mantiene cierta consistencia lineal a lo largo del conjunto de la obra, hace que alguno de los capítulos sea especialmente destacable por lo logrado del mismo, creo que en ese aspecto, los primeros se imponen a los últimos, pero esto no significa que la narración decaiga, sino sencillamente que no mantiene el nivel sobresaliente quedándose en muy buena, que no es poco.

Uno de los grandes logros del guión son los conseguidos giros que va tomando, algunas veces a través de historias paralelas, que dan dinamismo y vivacidad a la narración, pues está muy bien planificada su inclusión, manteniendo en todo momento nuestro interés, hasta acabar siendo atrapados y absorbidos. Como resultado nos vemos literalmente obligados a seguir.

El guión se apoya en unos excelentes dibujos del francés Francis Vallès, dibujos clásicos , de factura realista que una vez comenzada la lectura se nos hacen inseparables de la misma. Se aprecia un magnífico y, sin duda, exhaustivo trabajo de documentación que queda patente en esos detalles que tanto aprecia el aficionado que con ojo experto distingue y da valor a cada uno de ellos: la vestimenta, los anuncios, los automóviles, la decoración de las casas, en fin, todo eso que conocemos como la ambientación y que está logradísimo en toda la serie. A destacar también el trabajo para dar color a los dibujos de Marie Paule Alluard.

Aunque los acontecimientos socioeconómicos de la sociedad occidental marcan el devenir de los negocios de los Steenfort, en el fondo son sus relaciones personales, amoríos, venganzas, odios, celos o afinidades lo que va marcando el avance de la historia que está aderezada con algunos toques de erotismo en determinados momentos.

Además, los amantes de la Historia, disfrutamos de las referencias al rexismo de León Degrelle; las venganzas por colaboracionismo (que, en más de una ocasión, escondían rencillas personales) al final de la I Guerra y que se reprodujeron en la Segunda; la historia que nos habla de “Los Justos” (aquellos que ayudaron a los judíos contra el nazismo), etc.

Publicada en formato BD (la tradicional del cómic franco-belga), se presenta en cuatro volúmenes que incluyen dos capítulos cada uno, el último de ellos, dedicado a aclarar algunas de las tramas paralelas que han ido surgiendo a lo largo de la narración, algo que no hacía falta, pero que el autor nos trae bajo la forma de viñetas que fueron suprimidas, algo así como los extras en los DVD de películas, lo que hace que nos resulte muy atractivo y que ese sentimiento agridulce que nos queda cuando hemos llegado al final de una obra que nos ha gustado, quede algo atenuado, pues el final quedó atrás y esto es como ese postre dulce que nos deja un regusto agradable en el paladar.

FICHA:

  • Los Maestros Cerveceros, de Van Hamme & Vallès.
  • Editorial Planeta; Colección BD.
  • 4 volúmenes, algo menos de 400 páginas en total.

Esta reseña fue publicada en HISLIBRIS





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