sábado, 30 de marzo de 2013

SAMUEL CROWTHER



Samuel Crowther nació, con el nombre de Adjai (Ajayi), hacia 1809 en Oshogbo y murió el 23 de diciembre de 1891 en Lagos, Nigeria. Perteneciente a la etnia egba del pueblo yoruba, que ocupaba territorios que hoy pertenecen a Nigeria y Sierra Leona.
Cuando tenía doce años, otra etnia, los musulmanes fulani, que se dedicaban a la caza de esclavos, le atraparon y esclavizaron. Fue vendido a traficantes portugueses, pero la nave de éstos, nada más zarpar, fue atacada por los británicos, pues éstos, desde que en 1807 fue aprobada la abolición del comercio de esclavos, tenían unos cuantos barcos de la Royal Navy, dedicados, entre otras cosas, a interceptar barcos negreros.
De esta manera, liberado de sus antiguos dueños, Ajayi fue llevado de regreso a Sierra Leona, donde se convirtió al cristianismo y se bautizó en 1825, tomando el nombre de Samuel Crowther. Estudió en el Fourah Bay Collegem, el precursor de la Universidad de Sierra Leona, continuando sus estudios en Londres, donde, en 1843, fue ordenado sacerdote por la Iglesia Anglicana, regresando después a Africa.
Era un convencido de que la evangelización de África era responsabilidad de los nativos y también de que la Biblia debía ser puesta en manos de los mismos en su lengua materna, para lo cual formó un equipo mixto de africanos y europeos que llevó a cabo la traducción de la Biblia a la lengua yoruba, trabajo que vería la luz en 1884.
Antes, el día de San Pedro de 1864, se había convertido en el primer obispo negro de África, en una ceremonia que tuvo lugar en la catedral de Canterbury y a la que asistió, entre otros invitados, Henry Leeke, el capitán que comandaba el Myrmiddon, aquel barco que, en el ya lejano año de 1821, rescató a un joven esclavo negro de manos de los traficantes portugueses.
 
 
 



viernes, 29 de marzo de 2013

GOLPE DE EFECTO


Gus (Clint Eastwood), trabaja como ojeador de un equipo de beisbol y, mientras presencia un partido, se da cuenta de que algo no funciona bien en sus ojos. Cuando va a consultar al médico, este le dice que puede haber un glaucoma y corre peligro de perder la visión.
El equipo le ha encargado que siga las evoluciones de un nuevo talento que compite en las ligas menores, para ver si merece la pena hacerse con sus servicios y, enterada de su problema de salud, su hija Mickey (Amy Adams), acude junto a su padre dispuesta a echarle una mano.
Mickey es una brillante abogada que está a punto de ser admitida como socia en un próspero bufete y su relación con Gus no es nada fácil, en buena medida por el carácter huraño del padre, un tipo difícil de tratar. A pesar de todo, Mickey no se deja llevar por el desánimo y está dispuesta a ser los ojos de Gus, incluso cuando los desplantes de éste se hacen más insoportables.

 





 
Debut en la realización de Robert Lorenz que, sin embargo, no es un recién llegado. Amigo íntimo de Clint Eastwood, es un habitual al frente de la segunda unidad en sus películas y, en buena parte, "culpable" de que el californiano decidiera volver a mostrarse como intérprete en una película tras veinte años sin hacerlo bajo la batuta de otro director que no fuera él mismo.

 
Aunque el director es otro, inmediatamente, desde las primeras secuencias, percibimos que esta peli lleva el sello Eastwood, al menos el de algunos de sus últimos films y, a medida que avanza, imposible no acordarnos de Gran Torino o Million dollar baby, por ejemplo.
Sin embargo, no piensen que van a ver otra peli deslumbrante como estas que quedan nombradas, a este film le falta bastante para llegar ahí y pienso que buena parte de sus carencias provienen del mismo guión, todo es muy lineal, demasiado simplón y totalmente previsible.

 
Las actuaciones, correctas, con el placer que supone ver en pantalla a algunos viejos y veteranos secundarios facilmente reconocibles para el aficionado.
Dos interpetaciones sobresalen sobre el resto, el padre y la hija, Gus y Mickey, Amy y Clint, que conectan muy bien y algunos de cuyos diálogos, salvan toda la película por la brillantez que llegan a alcanzar. Y es que ambos, más que hacer brillar a sus personajes, consiguen sobrevir a ellos.

 
A mi me ha recordado a algunos telefilmes de los que ponen últimamente las tardes de domingo por lo excesivamente sentimental que resulta.
El bueno de Lorenz, parece que se ha limitado a meter a Eastwood en un campo de beisbol y esperar a que todo discurra por sí solo.
Si no fuera por la presencia en el film de quien todos sabemos, no sé siquiera si se hubiera llegado a estrenar en nuestros cines y menos tratándose de beisbol, aunque es verdad que aquí lo del deporte es lo de menos, porque el film nos habla de sentimientos, de relaciones entre personas y es una pena que le falte ese algo para haber dado el salto a una peli con más empaque.
Pero bueno, tenemos otra vez el placer de disfrutar del vaquero de San Francisco haciendo el papel que hace ultimamente, pero también el que mejor se le ha dado durante toda su carrera, el solitario, gruñón, egocéntrico y, a la vez, un pedazo de pan cuando se le toca la fibra adecuada. Y es que, aunque la piel se arrugue, el talento perdura.
Entretenida, con algunas buenas escenas (la visita a su mujer en el cementerio, que me recuerda a algo ya visto en alguna peli de Eastwood, pero que es muy evocadora), muchos detalles que nos recuerdan a alguno de los útimos filmes de Clint y una escena rescatada de Harry el sucio que es todo un guiño a los incondicionales del mito Eastwood.

 
 
 

jueves, 28 de marzo de 2013

LA APUESTA DE PASCAL

La Apuesta de Pascal es una sugerencia planteada por el filósofo, matemático y físico francés Blaise Pascal. Según Pascal, creer en Dios es apuesta más segura que no creer, porque eso abre cuatro posibilidades:


1. Si creo en Dios y no existe, tras mi muerte no pierdo ni gano nada.
2. Si creo en Dios y existe, gano la vida eterna.
3. Si dudo de Dios y no existe, no gano ni pierdo nada.
4. Si dudo de Dios y existe, me gano una tortura eterna en el infierno.

Por supuesto, este razonamiento, ha sido objeto de unas cuantas críticas y de múltiples reflexiones, algunas del propio Pascal, complicando el asunto a medida que se introducen variables en el sencillo planteamiento inicial.
Resultaría farragoso y quedaría demasiado largo, hacer aquí un recorrido por las numerosas refutaciones que se han planteado, pero no me resisto a hablar sobre una de ellas, la que incide en la falacia que supone asegurar que creer en Dios, por las buenas y sólo desde un punto de vista interesado y egoísta, no supone ninguna pérdida.
Es obvio que eso no es así, pues la creencia en un dios, implica seguir una serie de normas, someterse a unas obligaciones y abstenerse de algunas cosas que quedan prohibidas.
Por ejemplo, en nombre de determinado Dios, se practica la ablación del clítoris en las niñas; los terroristas suicidas se inmolan; se rechaza el uso del preservativo en lugares donde el Sida es una plaga; se discrimina a los seguidores de otras religiones... Y así podríamos seguir.
 
 
 

miércoles, 27 de marzo de 2013

A ROMA CON AMOR

Cuatro historias distintas, cuyo único nexo es la Ciudad Eterna, conforman el núcleo del film.
Hayley (Alison Pill), es una turista americana que pasa sus vaciones en Roma, allí conoce al joven abogado local Michelangelo (Flavio Parenti), que se dedica a defender a los más necesitados. El padre de Michelangelo, Giancarlo (Fabio Armiliato), regenta una funeraria, pero tiene un especie de don para cantar ópera, cuando los padres de  Hayley, que son la psiquiatra Phyllis (Judy Davis) y Jerry (Woody Allen), un productor musical jubilado, le oyen cantar bajo la ducha, éste último queda convencido de que Giancarlo tiene talento para la ópera y desea montarle un espectáculo. Hay un problema, Giancarlo sólo alcanza la plenitud de su voz en la ducha.
Los recién casados Antonio (Alessandro Tiberi) y Milly (Alessandra Mastronardi), viajan a Roma para reunirse con familiares de Antonio que pertenecen a la alta sociedad. Milly va a la peluquería mientras Antonio espera en la habitación. Milly se pierde en Roma y la prostituta Anna (Penélope Cruz), erróneamente va a la habitación de Antonio. De repente, sus familiares llegan y creen que Anna es la esposa de Antonio. Mientras tanto, la tímida Milly conoce a su actor favorito Luca Salta (Antonio Albanese) y se va a su habitación del hotel "para discutir sobre sus películas".


Leopoldo (Roberto Benigni), un modesto oficinista, salta un día a la primera plana de los noticiarios, sin saber por qué ni por qué no. De vivir una vida oscura y anónima, pasa a sufrir el acoso de la prensa que se interesa por los más nimios detalles de su vida diaria, desde el tipo de ropa interior que usa, hasta la forma en que se afeita.
John (Alec Baldwin) conoce a Jack (Jesse Eisenberg), un estudiante de arquitectura americano, mientras buscaba el estudio que él habitó a su vez, en sus años de estudiante. Jack le reconoce como el prestigioso y consagrado arquitecto que es y le invita al apartamento que comparte con su novia Sally (Greta Gerwig). Sally le dice a Jack que ha invitado a su mejor amiga Mónica (Ellen Page) para que se quede con ellos mientras se recupera de una ruptura difícil. Mónica emite una vibración sexual que hace perder la cabeza a los hombres y John predice que Mónica traerá problemas a la pareja, pero Jack no puede imaginar por qué iba a sentirse atraído por la mejor amiga de su novia.


No importa cuantas veces Woody Allen interprete a ese señor de Brooklyn hipocondriaco y maniático, siempre clava el papel, "su" papel y, para quienes tienen devoción por este señor que hace películas, sólo el hecho de verle de nuevo y disfrutar de alguno de sus ingeniosos diálogos (con cuentagotas, eso sí), vale por toda la película.


La imaginación de Woody, pese a lo que algunos digan, sigue desbordante, otra cosa es que logre plasmar de manera atractiva lo que desea transmitirnos. Es cierto que, en esta ocasión, no llega a satisfacernos como ocurrió con Medianoche en París, aunque el resultado es una comedia entretenida y que se deja ver.


Ninguna de las historias es nada del otro mundo, si bien todas ellas tienen más trasfondo de lo que puede sugerir a quien se quede en la pura apariencia, aunque para mí gusto particular lo que hace es estirarlas demasiado para lo que dan de si. Por ejemplo, la edificante y ácida crítica al éxito fácil de los personajes irrelevantes, o sea, la historia que protagoniza Benigni, es muy atractiva, pero en cinco minutos ya nos ha hecho llegar el mensaje, el resto es puro relleno.


Por otro lado, está la satisfacción que nos produce a los aficionados ver los filmes del neoyorkino por el simple placer estético. Su cuidadísima fotografía, y sobre todo, en estos momentos en que los efectos especiales y los adelantos digitales que tienen a su disposición los realizadores, dominan el panorama cinematográfico, volver a ver una peli rodada a la antigua usanza, a la manera clásica, es todo un disfrute.


La peli avanza con un ritmo que resulta extraño, pero resulta entretenida y fácil de ver, con un magnífico reparto y esa música italiana tan atractiva. Como film no es demasiado relevante, le sobran algunos minutos, pero es un buen pasatiempo.




martes, 26 de marzo de 2013

EL TRITÓN

La aparición de un tritón (un“duende del agua” en ruso), en la superficie del agua, en las inmediaciones de la isla Yelagin es el asunto que desarrolla Dostoiewski en este breve relato humorístico.
Las reacciones que provoca el fantástico acontecimiento, sobre todo entre las señoras que en ese momento paseaban por los alrededores y las interpretaciones a que da lugar. Todo ello, como digo en tono de humor. Por ejemplo, este pequeño párrafo que un satírico quería publicar en la prensa: ...el tritón es sencillamente un agente policiaco disfrazado, o más bien desnudo, a quien se le ordenó, desde el comienzo de la estación e inmediatamente después de los disturbios de la primavera en Petersburgo, que se pasara todo el verano en el estanque de la Isla Yelagin, tan popular entre las personas que pasean sus asuetos, de modo que escuchara desde debajo del agua las conversaciones criminales, si hubiera éstas.
Ni que decir tiene, que todo es una parábola del gran novelista para referirse, con ironía a algunas cuestiones candentes en la sociedad rusa del momento.



lunes, 25 de marzo de 2013

CANCIONES PARA DESPUÉS DE UNA GUERRA

Historia del franquismo, desde el final de la guerra civil, hasta los años 50 en forma de capítulos: Fotos animadas de la victoria militar franquista, División Azul, la Segunda Guerra Mundial, las imágenes de los primeros NO-DO, el Auxilio Social, las películas de Cifesa, la Fiesta Nacional, la radio, el estraperlo, el racionamiento, la lotería, con imágenes y canciones de la época.
Como quiera que estoy en darle una revisioncita a una amplia serie de películas que yo llamo históricas, aunque no responden exactamente a tal criterio en puridad, pues algunas de ellas serían Historia con minúsculas, y salgo de este ciclo musical en el que me embarqué tiempo atrás, me pareció que este film representaba un magnífico puente entre ambas.



"Canciones..." evidencia a través de las imágenes que se nos ofrecen a modo de collage toda la carga ideológica y represiva del franquismo y demuestra como el paso del tiempo modifica el significado de determinadas imágenes, algunas de las cuales incluso habían servido al Régimen para legitimarse.
Esa contradicción, en ocasiones, vuelve ridículas algunas situaciones, algo que puede movernos incluso a la risa o, cuando menos, a la sonrisa. En cualquier caso, una sonrisa con sabor amargo.
Martín Patino consigue, con el montaje de las imágenes y las canciones, sin apenas palabras, dar un nuevo significado a lo que estamos viendo, contando para ello con la inteligencia del espectador.
Lo dijo Fernando Trueba: Es un film hecho, a partes iguales, con la inteligencia, con el corazón y con las tripas.


Invito a quien tenga curiosidad a que se adentre en los avatares de la producción y exhibición del film para que conozca la extrema ridiculez a que llegaron los mecanismos de la censura cinematográfica en el tardofranquismo. Un proyecto que había seguido los cauces administrativos correspondientes, no pudo ver la luz hasta seis años después de aquel 25 de abril de 1970, cuando el productor de la película, Julio Antonio López Pérez-Tabernero, solicitó la licencia de rodaje. El 5 de agosto de 1976, en otro contexto sociopolítico totalmente distinto, el film, por fin, fue estrenado. En ese lapsus de tiempo, la película fue, sucesivamente, aprobada, suspendida, prohibida, negada, embargada, subastada, confiscada y, finalmente, estrenada.
Un film que parece tener más de realidad documental que de cine propiamente dicho, hecho por dos transgresores, cada uno a su manera, Basilio Martín Patino e Iván Zulueta, y que me produce una sensación de desasosiego cada vez que lo reviso, pues me da pena el olvido a que ha quedado relegado en la actualidad.





viernes, 22 de marzo de 2013

EL SUEÑO DEL PRÍNCIPE

El sueño del príncipe es una novela corta escrita en 1859, siete años antes que Crimen y castigo. En ella encontramos muchos de los temas que obsesionaban a Dostoiewski —la exploración de la vida rusa y de los motivos ocultos y de las maniobras psicológicas que están tras el comportamiento humano—, tratados, en este caso, con un gran sentido del humor.
En El sueño del príncipe, una ambiciosa mujer (Marya Aleksandrovna Moskalyova) intenta casar a su hija Zina, de veintitrés años y a la que ya se considera demasiado mayor para estar soltera, con un príncipe al que el autor identifica por la inicial "K", un anciano, familiar lejano, que pasa por el pueblo en el que ellas viven tras haber volcado su carruaje, para que le asistan en su casa.
Entre las razones que explican por qué Zina no se ha casado todavía, una de las principales parece ser el siniestro rumor sobre ciertas extrañas relaciones que tuvo hace año y medio con un pobre maestro de escuela del distrito, rumor que aún se oye hoy día.
La novela es una farsa que combina lo satírico y lo grotesco, con lo patético y sentimental.