Lester Burnham (Kevin Spacey), un cuarentón en crisis, cansado de su trabajo y de su mujer Carolyn (Annette Bening), despierta de su letargo cuando conoce a la atractiva amiga de su hija adolescente, a la que intentará impresionar a toda costa.
Debut en la gran pantalla del británico Sam Mendes, por la que fue galardonado con un Oscar, igual que el también debutante Alan Ball, autor del guion y el protagonista, Kevin Spacey, hasta completar un total de cinco estatuillas de las ocho a las que estaba nominada.
Sagaz crítica de la perfecta familia americana y, por ende, de una sociedad que la toma como modelo. Cargada de ironía, la película pone en solfa, de manera magistral, el estilo de vida de una sociedad en la que el triunfo en el trabajo y los negocios y las apariencias, suponen el principal objetivo en la vida de muchas personas. La hipocresía de unas situaciones que parecen el vivo retrato de la felicidad, cuando de puertas adentro, la banalidad y el vacío es lo que domina sus existencias. Todo ello contado en imágenes de gran belleza.




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