viernes, 10 de enero de 2020

ESTRELLA NUBLADA


La joven Nita (Supriya Choudhury) vive con su familia, en la, por aquel entonces, provincia india de Bengala. Su hermano mayor, Shankar (Anil Chatterjee), aspira a ser cantante y se prepara para ello ensayando y sin trabajar, porque dice que eso atenta a la dignidad de un artista; su hermano menor, quiere ser deportista y entrena o va a disputar partidos de fútbol; su hermana menor vive despreocupadamente; el padre, un maestro, sufre un accidente y difícilmente podrá volver a trabajar y la madre no hace sino quejarse de que nadie la ayuda. Nita aplaza el matrimonio con Sanat (Niranjan Ray), que está preparando el doctorado, para ayudar a los suyos, que precisan dinero para pagar los estudios de los hermanos más jóvenes y a raíz del accidente del padre, se convierte en el único sostén económico de la familia, para lo que abandona sus estudios que compaginaba con las clases particulares que impartía, a fin de trabajar como administrativa. Si no era bastante el infortunio, Nita enferma de tuberculosis.


El guión se basa en una novela de Shaktipada Rajguru, sobre la abnegada vida de la hija de un maestro que renuncia a su brillante porvenir por ayudar a su familia. El hermano aspirante a cantante que no hace más que pedirle dinero incluso para sus necesidades más básicas, la hermana, que le quita descaradamente el novio aprovechando que Nita va posponiendo la boda para poder seguir ocupándose de su familia; un padre que pierde la cabeza tras el accidente que sufre; un hermano menor que encuentra un trabajo y sufre un grave accidente y solo encuentra el apoyo de Nita, que le visita diariamente al hospital, aún enferma como está y se las arregla para conseguir el dinero necesario para la transfusión que ha prescrito el médico y, por último, una madre que le exige más y más, nunca satisfecha y que cada vez que asoma un atisbo de cansancio en su hija, se las arregla para hacerse la víctima y quejarse de que ella está peor aún, en vez de ofrecer una palabra de aliento a la joven.
La película está salpicada de canciones interpretadas por el personaje de Shankar (Anil Chatterjee), el hermano cantante de la protagonista, al tiempo que la banda sonora experimenta con el sonido y, en algunos tramos, juega con transiciones que contienen cortes abruptos de montaje.


Una triste historia de abnegación, de una muchacha que, como sugiere el título, es una estrella nublada y que se enfrenta al egoísmo sin límites de una familia que, cuando la tragedia se cierne sobre ella, le volverá la espalda, a excepción de su hermano mayor.
Una parábola descarnada sobre la entrega sin condiciones, como dice la protagonista, "tal vez estoy pagando la culpa de mi único pecado, que ha sido no protestar cada vez que los demás se aprovechaban de mí". Un film que transcurre de forma pausada y que contiene algunas secuencias de gran belleza, como las que transcurren a la orilla del río, entre la vegetación, con el tren de fondo, todo un símbolo de la vida que no se detiene y que va robándole su momento a la encantadora y sufrida Nita.




jueves, 9 de enero de 2020

DÍA DE LLUVIA EN NUEVA YORK

Gatsby (Timothée Chalamet) y Ashleigh (Elle Fanning), son novios y estudian en la misma universidad, cuyo periódico encarga a Ashleigh -criada en Arizona-, una entrevista en Manhattan al director de cine Roland Pollard (Liev Schreiber).
Gatsby, un tipo de alma clásica que ama el Nueva York vintage, quiere aprovechar la ocasión para mostrarle sus lugares favoritos en la ciudad que ella apenas conoce, y organiza un abarrotado itinerario de lugares típicos como el Bar Bemelman del Café Carlyle o el Museo de Arte Moderno y algún restaurante para buenos gourmets.
El bien organizado plan de Gatsby se ve pronto desbaratado cuando Pollard invita a Ashleigh a ver una proyección de su próximo film aún inconcluso. Ashleigh se ve pronto arrastrada a una serie de vertiginosos encuentros que le llevan de Pollard al guionista Ted Davidoff (Jude Law), pasando por la estrella de cine Francisco Vega (Diego Luna).
Abandonado a su suerte en la ciudad, Gatsby acaba por ocupar el día con Chan (Selena Gómez), la perspicaz hermana menor de su exnovia. También aparece en una fiesta organizada por sus adinerados padres.
A lo largo de ese irreal día lluvioso en Nueva York, Ashleigh descubre que acaso no sea quien creía ser, y Gatsby toma consciencia de que, aunque sólo se vive una vez, puede que baste si encuentras a la persona adecuada.


La película se vio muy afectada por declaraciones y contradeclaraciones de Woody Allen sobre el movimiento Me Too. El caso del productor Harvey Weinstein (al que por cierto, se juzga en estos días), trajo a primera plana otras denuncias por abusos sexuales, entre ellas las que hubo de afrontar el propio Allen. El caso es que la distribuidora Amazon, se desentendió del film y lo dejó "archivado", Allen interpuso uno demanda contra los estudios y ello le permitió recuperar los derechos de distribución en algunos lugares, entre ellos, paises europeos, donde el cine del neoyorkino parece que interesa más que en su propio país donde todavía no ha sido estrenada.


Woody Allen recupera en este film la chispa que le faltaba en alguna de sus últimas películas y esa especie de triángulo Allen-Nueva York-comedia, parece que vuelve a reportanos buenos frutos.
El autor regresa a escenarios conocidos, los de su querido Manhattan, un entorno real y a la vez ficticio. Real porque los lugares son reconocibles, realmente existen y podemos verlos si aparecemos por allí, pero al tiempo es un nueva York idealizado, el que Woody Allen querría que existiera, con viejos pianobares, las calles pobladas de taxis, templos culturales y la bruma de la lluvia envolviéndolo todo.
Los puntos fuertes del film son los diálogos ingeniosos, chispeantes, divertidos e inteligentes, en la línea del mejor Allen, la magnífica fotografía de Vittorio Storaro y las buenas interpretaciones, con Timothée Chalamet y Elle Fanning rayando a gran altura y muy bien dirigidos.
Lo que el realizador norteamericano nos trae en este film ya lo hemos visto otras veces (religión, conflictos existenciales, controversias en la pareja,personajes de alto nivel cultural algo pijillos...), lo que lleva a parte de la crítica a acusarle de una cierta burocratización en sus películas: "Siempre lo mismo", dicen. Y, en cierto modo, es así, pero es que lo que puede parecer prescindible, por lo repetitivo del argumento, en los films de Allen, alcanza un nivel que otros jamás han logrado y posiblemente, nunca alcanzarán.
Tal vez, lo que más le pese, es ese afán de hacer una película por año, lo que a mí me lleva a pensar que le quita tiempo, ganas y fuerza para redondear sus nuevos productos, pues casi siempre, antes de acabar uno, ya está embarcado en el siguiente, eso hace que en algunos tramos la película y el guión en particular, parezcan, no poco trabajados, sino que podrían haber dado algo más de si.
En cuanto al final, que a algunos les decepciona un poco, pienso que quizá, acosado por las turbulencias de su entorno, ha decidido que le apetecía un final feliz, una especie de ventana abierta hacia un futuro esperanzador.




miércoles, 8 de enero de 2020

ESTACIÓN CENTRAL (CAIRO STATION)


Qinawi (Youssef Chahine), un tullido que se gana la vida vendiendo periódicos en la estación central de trenes de El Cairo, está obsesionado con Hanuma (Hind Rustum), una atractiva vendedora de refrescos. Hanuma trata a Kinawi de manera comprensiva y bromea con él sobre una posible relación, pero en realidad está enamorada de Abu Sri (Farid Shawqi), un mozo de equipajes fuerte y respetado en la estación que lucha por sindicar a sus compañeros de trabajo para combatir la explotación y el trato abusivo de su jefe.


Egipto, y en general el cine africano, lo cierto es que pesan muy poco en el ámbito de la cinematografía universal, por eso es todo un placer y una grata sorpresa descubrir películas como esta, pues si todo lo que hemos dicho es cierto, lo era aún más en la época en que fue rodada esta película, a finales de los años cincuenta.
Youssef Chahine, realizador y protagonista del film toma algunos elementos del cine del momento y, si bien en un primer instante nos puede dar la impresión de estar viendo un film en el que el realismo y la crítica social, al estilo de lo que se hacía entonces en Italia o Francia es la base de la película, el principal acierto de Chahine es que no se queda ahí, sino que estructura su película sobre la base de un drama amoroso con tintes psicológicos debido a la exclusión social de que es víctima el protagonista y elementos de thriller y a partir de ahí, sobre todo gracias a la elección de los escenarios (una gran estación como es la de El Cairo, da para mucho si se le sabe sacar jugo) es donde va introduciendo los elementos costumbristas y de realidad y crítica social en los que está inmersa la sociedad egipcia del mediados del siglo pasado, que se ve de repente abierta a la influencia occidental sin haber abandonado aún, ni mucho menos, su modo de vida y sus costumbres ancladas en lo tradicional y así nos va dando pinceladas en las que aparecen retratados con gran valentía, los conflictos que esta nueva situación van creando: explotación laboral, sometimiento de la mujer a un machismo recalcitrante, vestimentas, música y ocio, etc. Al contrario que las películas de puro cine social, el film no hace hincapié en esto, sino que nos lo va dejando caer muy bien integrado en la narración general, consiguiendo que estos asuntos vayan calando sin necesidad de hacer especial énfasis en ellos.


Un cine diferente, ambientado en la populosa y caótica Estación Central de la capital egipcia, entre trenes y raíles, técnicamente muy conseguida, con interpretaciones que también se salen de los estándares acostumbrados, pero que resultan cercanas, efectivas, logradas y absolutamente creíbles. Además su corta duración, poco más de una hora, ayuda a que su ritmo no se haga pesado, ya que tampoco se detiene demasiado en situaciones contemplativas.




martes, 7 de enero de 2020

CÁDIZ

Tras aparecer fugazmente al principio y al final del anterior episodio (Gerona), Gabriel Araceli asume de nuevo el absoluto protagonismo en el presente, en el que la ciudad de Cádiz se ha convertido en capital eventual del Reino, congregando a lo más granado de la política española que se reunirá en las famosas Cortes, adonde se trasladaron tras sus sesiones iniciales en La Isla de León (actual San Fernando).
Galdós nos presenta las apasionadas sesiones en las que liberales y absolutistas comienzan a enfrentar con el verbo sus radicales diferencias que se trasladan a la población y a un entorno del que forman parte los diarios y gacetillas de todo tipo y color político, así como a las tertulias y cenáculos en los que se alaba a unos y se pone de vuelta y media a los oponentes.
Al tiempo, se desarrolla una historia romántica con tintes de drama que tiene por centro la casa de la Condesa de Rumblar, sus hijas Asunción y Presentación y la joven Inés, el amor de Gabriel, a quien prácticamente tiene secuestrada la condesa, que la ha tomado bajo su tutela al enfermar la Marquesa de Leiva y que pretende casarla a toda costa con su hijo el casquibano don Diego, heredero de un mayorazgo que anda escaso de fondos y a quien le vendría muy bien este matrimonio.
Aparece un personaje, el inglés Lord Gray, un tipo alto, rubio, de impecable vestimenta, con dinero y que se desenvuelve de maravilla en los galanteos amorosos. Este Lord Gray, acabará siendo amigo de Gabriel, quien al principio le tiene cierta aversión porque cree que le hace la corte a Inés, cuando en realidad pretende a una de las hermanas Rumblar.
Aquí Galdós deja a un lado los episodios bélicos para dar mucha más importancia a esta historia de amor trágico-galante y a esa efervescencia que se vive en las Cortes y las disputas políticas que en ellas y fuera de ellas, se producen.
Con la prosa que nos tiene acostumbrados, D. Benito nos sumerge en el Cádiz del momento, cercado por los franceses y plagado de todo tipo de personajes pintorescos, desde pícaros hasta nobles, que le dan pie para pintar un retrato de la diversidad cultural y social de la España de la época.



lunes, 6 de enero de 2020

EL VAGABUNDO DE TOKIO


"Phoenix" Tetsu (Tetsuya Watari), es un yakuza que pretende abandonar el mundo de la delincuencia siguiendo el ejemplo de su jefe Kurata (Ryuji Kita), a quien admira y protege.
Sin embargo, la familia mafiosa liderada por Otsuka (Hideaki Esumi) amenaza los negocios legítimos de Kurata. Para dejarle tranquilo exigen la cabeza de Tetsu, por lo que este, para quitarle de encima la presión a que se ve sometido su jefe, decide quitarse de en medio y viaja al sur de Japón, esperando y, al tiempo, tratando de escapar de una muerte segura a manos del asesino a sueldo Tatsuzo "The Viper" (Tamio Kawaji). Tetsu lo abandona todo, incluída su novia, la cantante de nightclub Chiharu (Chieko Matsubara), convirtiéndose en un vagabundo.


La película es una especie de mezcla de géneros, con elementos del noir, de las historia de samuráis y algunos toques que nos recuerdan a los musicales e incluso al tipo de western que llegaría más tarde de la mano de Sergio Leone.


Muchos elementos de este mundo propio y reconocible que construía Seijun Suzuki en sus películas, suponen una clara inspiración para un tipo de cine alcanzaría el éxito muchos años más tarde, sobre todo me estoy refiriendo a las películas de Quentin Tarantino, uno de los acérrimos fans de Suzuki. Y es que la iluminación, las peleas y tiroteos imposibles, la peculiar estilización de algunos decorados y escenas, el fuerte contraste de colores de trajes e interiores, son todo un desafío visual y una revolución para el cine que se hacía en la época.


La historia es sencilla, la de un tipo que se va dando cuenta de que aquello en lo que creía y las personas a las que profesaba lealtad sin límites, son una pura farsa, que van a lo suyo y que no les importa si para conseguir sus objetivos egoístas han de dejarle abandonado, dispuestos incluso a matarlo llegado el caso, para quitarse de encima el estorbo que supone su integridad. Un desengaño que llevará a este héroe solitario de vuelta a la marginalidad de la que pretendía salir.
La narración está plagada de excesos, pero todo ello envuelto en unas formas de gran impacto visual. Una película en la que la forma se impone claramente al fondo y en la que la lógica parece no contar mucho para su realizador. Un film interesante para ver, para disfrutar de sus retos visuales y, quizá, para comprender mejor otro tipo de cine que se hizo a partir de películas como esta.




viernes, 3 de enero de 2020

EL ROSTRO IMPENETRABLE

Johnny Río (Marlon Brando) es un delincuente, junto a su compinche Dad Longworth (Karl Malden) y un tercer hombre, Doc (Hank Worden), atracan un banco en una ciudad fronteriza de México. Tras el atraco, el trío de bandidos escapa a un pueblo cercano, donde buscan compañía femenina, Doc y Dad en un burdel, mientras Rio delicadamente corteja a una mujer aristocrática, ofreciéndole el anillo que acaba de robar diciéndole que es un recuerdo de su madre, lo único que posee. La policía mexicana persigue a los bandidos hasta el prostíbulo, Doc muere y Dad se las arregla para escapar, robando dos caballos y recogiendo a Rio, pero tras verse cercados de nuevo y haber perdido uno de los caballos, deciden que la única manera de escapar antes de que los rurales mexicanos les rodeen, es que uno de ellos vaya hasta una localidad cercana a buscar monturas de refresco, mientras el otro trata de entretener a sus perseguidores.
Longworth será el encargado de ir a por los caballos, pero cuando los consigue, decide escapar con el botín obtenido y dejar a Rio abandonado a su suerte. Apresado por la policía mexicana, pasa cinco amargos años en la prisión de Sonora, durante los cuales, vive obsesionado con la idea de vengarse del traidor.
Al fin logra escapar en compañía de otro preso mexicano y un día que ambos están en un bar, un hombre le propone que se asocie con él para atracar un banco en la localidad costera de Monterrey, en California, de la que casualmente es sheriff  Longworth. Una vez allí, Rio pasa a visitar a su antiguo amigo que le presenta a su esposa,  María (Katy Jurado) y a su hijastra Louisa (Pina Pellicer), Jonnhy ve la oportunidad de tomar venganza y seduce a la chica, pero a su vez queda prendado de la joven, lo que provoca las iras del Sheriff.


Película con una historia problemática detrás, fue el casi debut de un entonces emergente realizador televisivo, Sam Peckinpah, quien escribió el borrador del guión original, y fue casi el único western dirigido por Stanley Kubrick antes de que él también abandonara el proyecto. El director final, casi por accidente, fue Marlon Brando, en la que a la postre sería su primera y única película como realizador.
El guión se basa en la novela «La muerte auténtica de Hendry Jones», de Charles Neider.
La inexperiencia de Brando como realizador, así como su afán de perfeccionismo, provocaron continuos contratiempos durante el rodaje. En vez de tres meses en rodar, se demoró seis, y los 1,8 millones de dólares del presupuesto original, se convirtieron en 6 millones. Al final, salía una película de entre seis y ocho horas de duración que el estudio redujo a un tiempo más manejable de dos horas y veinte minutos, con miles de metros de película de por medio, además rodada en vistavisión, un sistema que resultaba carísimo.


Tachada de narcisista por buena parte de la crítica, estamos ante un western atípico, digno de ser analizado con detenimiento, no solo por todas esas cosas que rodearon la filmación, algunas de las cuales hemos mencionado, sino por determinadas peculiaridades, por ejemplo, las escenas ambientadas en paisajes marinos, un entorno totalmente ajeno al western clásico, un mar misterioso en cuya orilla transcurrían las escenas de una historia paralela totalmente eliminada del montaje definitivo, en las que Brando tenía amores con una china, pero en el que transcurren algunas de las secuencias más evocadoras que sí podemos ver en la película.
La fotografía de gran nivel, con imágenes realmente brillantes, hizo que el film estuviera nominado en este apartado para los premios de la Academia de Hollywood.
A ello unimos las interpretaciones de dos grandes, Brando y un Karl Malden inmenso en su papel de malvado retorcido y la mexicana Pina Pellicer, en su única interpretación en el cine estadounidense, una joven culta, de belleza enigmática y frágil que a mí siempre me ha recordado a Audrey Hepburn y cuya temprana y trágica muerte, seguramente nos privó de verla convertida en una actriz de éxito.


La película es una historia de venganza que, a pesar de su duración, no se hace pesada y resulta muy entretenida, con una de las escenas de crueldad más sádicas que he visto, cuando el sheriff ordena amarrar a Rio y le somete a una sesión de latigazos para después aplastarle la mano con la culata de un rifle y así privarle de su modus vivendi para que no pueda manejar un revolver, todo por castigar en apariencia, un atraco que no ha cometido, cuando realmente es una venganza personal por haber sobrevivido a la traición y hacerle sentir culpable y también por haber enamorado a su hijastra que espera un hijo de Johnny.
Todo hubiera sido mucho más redondo para la posteridad, aunque menos atractivo para el público amante de finales complacientes, si hubieran dejado el que se tenía pensado en vez de cambiarlo por el que tiene, blando y amable, pero carente de fuerza.




jueves, 2 de enero de 2020

BROKEBACK MOUNTAIN

Ennis del Mar (Heath Ledger) y Jack Twist (Jake Gyllenhaal) se conocen cuando Joe Aguirre (Randy Quaid) los contrata para pastorear sus ovejas durante el verano. En los largos meses de aislamiento, entre ambos comienza a desarrollarse un lazo especial. Una noche, después de beber whisky, Jack le hace una insinuación romántica a Ennis, quien al principio se niega, pero luego accede a tener relaciones sexuales con él. Pese a que le advierte a Jack que sólo sucedería una vez, Ennis se da cuenta de que tiene una relación física y poderosamente emocional con su compañero durante el resto del tiempo que pasan juntos. Poco después de descubrir que su tiempo juntos se iba a terminar repentinamente, pelean a puñetazos causándose mutuamente magulladuras.
Al terminar su trabajo ambos vuelven a sus ciudades, Ennis contrae matrimonio con su prometida Alma Beers (Michelle Williams) y Jack se va a Texas, donde conoce y se casa con una vaquera de rodeo llamada Lureen Newsome (Anne Hathaway). Jack y Ennis se vuelven a encontrar cuatro años más tarde, y Alma los ve besarse apasionadamente. Jack propone que vayan a vivir juntos a un pequeño rancho, pero Ennis, atormentado por un recuerdo doloroso de su infancia de un homosexual asesinado en su pueblo, teme que cualquier intento por vivir juntos terminase en tragedia. También se muestra incapaz de abandonar a su familia. Sin atreverse a consolidar su relación Ennis y Jack terminan viéndose en «viajes de pesca» de vez en cuando.


El guión se basa en una historia original de la escritora estadounidense E. Annie Proulx, publicada por el semanario The New Yorker el 13 de octubre de 1997.
La película ganó tres premios Óscar (Mejor director, guión adaptado y BSO) de un total de ocho nominaciones.


Todo el tiempo que pasó en algún cajón la historia hasta que fue llevada a la gran pantalla, es la prueba más evidente de que el film no había encontrado aún su momento. Este lo fue cuando las concepciones morales acerca de la homosexualidad habían cambiado y el público estaba en condiciones de recibirla con parabienes, como así fue. Está claro que el momento jugó a su favor, pero de ahí a ser considerada una gran película, hace falta algo más y ese plus se lo otorgan un buen guión y unas buenas interpretaciones, pero, sobre todo, la buena mano del taiwanés Ang Lee que demuestra su maestría tras la cámara para acercarnos a una de las historias de amor más sentidas y dramáticas de la historia del cine. La narración transcurre de manera sencilla, pero en esa misma sencillez es donde guarda su mayor virtud, lejos del morbo o de la complacencia, nos pinta un mundo duro y hostil para que dos hombres que se aman puedan encontrar el acomodo que persiguen en sus vidas y hayan de conformarse con momentos de felicidad clandestina que, a su vez, provocan el desconcierto, la angustia y la vergüenza en su entorno más cercano.
Un drama romántico alrededor de una historia muy de nuestro tiempo llevada con sensibilidad y buen gusto, pero sin esconder los obstáculos, incluso la desgracia a que se ven sometidos sus protagonistas.