martes, 19 de noviembre de 2013

COLMILLO BLANCO

La novela narra el ciclo vital de Colmillo Blanco, hijo de un lobo (El Tuerto) y cuya madre, Kiche, es a su vez cruce de lobo y perro. Asistimos a la peripecia que se extiende entre su nacimiento y la ocasión en que es padre por primera vez.
Aunque muchas veces conocemos este clásico de la literatura moderna a través de las numerosas adaptaciones que se han hecho para el público infantil y juvenil, el relato original es altamente recomendable para el lector de cualquier edad.
Aparte del amor que demuestra por el mundo animal, Jack London se revela como un auténtico conocedor de ese universo. La vida de Colmillo Blanco está contada muchas veces desde el supuesto punto de vista del perro y es curioso como London logra una perspectiva creíble, alejada de los sentimientalismos de algunos relatos, sobre todo películas, con animales como protagonistas, excesivamente edulcoradas y fantasiosas. El norteamericano consigue que empaticemos con la figura del animal, dotándole de sentimientos e inteligencia que aunque alejados de los humanos, hacen que no veamos sólo al salvaje, sino a un ser vivo capaz de reaccionar al bien y al mal.
El relato está lleno de valores y ejemplifica situaciones que nos hacen ver que la vida es dura, una lucha continua por la supervivencia, pero que dentro de ese camino, hay seres que optan por el bien y otros que siguen la senda del odio y la brutalidad.
Magníficas las descripciones del entorno que nos hacen adivinar que el autor conoce muy bien el territorio que retrata y los paisajes en los que se desenvuelve la novela.




lunes, 18 de noviembre de 2013

DANTON

Georges Danton (Gérard Depardieu) regresa a París tras haber pasado una temporada en el campo reflexionando sobre la deriva que está tomando la revolución.
Los miembros de Comité de Salud Pública ven su presencia como una amenaza para sus fines y algunos de ellos promueven la detención y el procesamiento de Danton, pero Maximilien Rosbespierre (Wojciech Pszoniak) se opone a proceder contra su antiguo compañero, sabe de su popularidad y que una acción contra Danton les traerá problemas.
A su vez, los revolucionarios contrarios a la acción del Comité, presionan a Danton para pasar de las palabras a los hechos, consideran que el régimen de terror creado es insostenible.
Danton y Robespierre tratan, a pesar de todo, de buscar un nexo de unión, se entrevistan para acercar pareceres, pero se dan cuenta de que todo acercamiento es imposible mientras cada cual mantenga sus convicciones.



El guión del film se basa en una conocida obra teatral de la autora polaca Stanislawa Przybyszewska, una apasionada por el personaje de Robespierre y que a través de sus múltiples adaptaciones, ha alcanzado gran éxito sobre las tablas.


Con una cuidada puesta en escena y los interiores que dominan el film fotografiados a base de contraponer planos más oscuros con otros más luminosos que subrayan el retrato de los dos bandos antagonistas, tiene un banda sonora que es quizá lo más original de la película. Compuesta por el francés Jean Prodromidès, toda ella muy vanguardista dentro de su estructura sinfónica, recrea un entorno ambiental claustrofóbico que refuerza la intensidad dramática de la acción.


La critica ha visto un paralelismo claro entre el argumento del film y la situación política de Polonia en el momento (1982), con el sindicato Solidaridad en pleno ascenso y la autoridades comunistas tratando de salvar los restos del naufragio. Andrzej Wajda, que también participó en el guión, no duda en caricaturizar un tanto los personajes de los dos protagonistas y cuando sabemos de estos antecedentes, los paralelismos se ven más que claros.


La película está planteada como un duelo de personajes e interpretaciones: Girondinos y Jacobinos se enfrentan a muerte, los socios de Danton visten como los aristócratas a quienes envían al cadalso, mientras los jacobinos se nos presentan con sus levitas raídas y la melena al viento.
Duelo también entre los dos personajes principales con notables interpretaciones de Depardieu, como el demagogo y populista Danton y del polaco Wojciech Pszoniak que da vida a un atormentado Robespierre.
Magníficas las escenas del encuentro entre ambos en el entorno general de una película que me ha parecido bastante desigual, con algunos pasajes incluso tediosos.




sábado, 16 de noviembre de 2013

DANZA DE DRAGONES

Quinto libro de la saga "Canción de hielo y fuego", del estadounidense George R.R. Martin, en realidad debería formar un todo con el cuarto libro de la serie, "Festín de cuervos", pero el propio Martin reconoció que aquello se le había ido de las manos y le salía un volumen demasiado grande, por lo que decidió desdoblarlo en dos.
Buena parte del libro está dedicado a personajes que habíamos perdido de vista en "Festín de cuervos", pero al final vuelven a reaparecer casi todos en una especie de convergencia de la historia que se nos está narrando.
Martin demuestra de nuevo esa especial habilidad que tiene para que sintamos lástima por personajes a los que anteriormente odiábamos a muerte y al revés, que algunos otros ya no nos parezacan tan "buenos" como creíamos.
A estas alturas de la saga, nada voy a descubrir a quienes ya se sienten atrapados por el universo creado por George Raymond Richard Martin, si han leído los libros anteriores, este no les va a decepcionar, por más que algunos piensen que le sobran páginas, pienso que Martin nos sigue ofreciendo nuevas sorpresas y que quizá haya a quien le vaya pesando conocer a los personajes y le aburra que continúe la lucha por el poder sin llegar a ningún término, pero es que el libro (los libros), son eso, una continua lucha de intereses sin solución de continuidad.
Para quienes no hayan leído los anteriores, mi consejo es que lo hagan, de lo contrario, llegados a estas alturas de la historia, pueden perserse un poco, dada la ingente cantidad de personajes y en determinados capítulos, por ejemplo los dedicados a Arya Stark o Theon Greyjoy, se perderán muchos matices de lo que están leyendo.
Ahora no queda sino esperar que no se dilate mucho la publicación de "Vientos de invierno" y que después, el autor comience a trabajar en el que a priori será el último de la serie: "A Dream of Spring".
Y, ya sabéis, estad preparados, «Winter is Coming»
 
 
 

viernes, 15 de noviembre de 2013

LA LOCA HISTORIA DEL MUNDO

Estructurada en capítulos desiguales en cuanto a duración, Mel Brooks, guionista, director e interprete en el film, toma algunos episodios de la Historia de forma totalmente aleatoria.
Así, hace un repaso sobre la humanidad en la Edad de Piedra, para pasar al relato bíblico del que elige el capítulo de los Diez Mandamientos y, sin solución de continuidad trasladarnos al Imperio Romano, un breve sketch sobre la Última Cena, la Inquisición Española o la Revolución Francesa.
Como digo, la duración de los episodios es desigual, los de más larga duración son los de Roma, la Inquisición y la Revolución Francesa. El segundo de los mencionados (la Inquisición), tiene forma de musical y, al final del film, vuelven a reaparecer los personajes de Roma en plena Revolución ante la amenazadora guillotina en un final demencial acorde con la propia película.
  

 
Aunque el film viene anunciado como "Historia del Mundo. Parte I", que yo sepa nunca se ha llegado a hacer una continuación, algo que no me extraña en absoluto vistos los resultados de este.
No por las inexactitudes históricas y todas esas cosas que algunos critican, al fin y al cabo estamos ante una comedia pura y dura que lo que menos pretende, supongo, es ser fiel a la Historia y sí hacer una caricatura divertida de la misma, sino por los pobres resultados en eso que presumiblemente pretende.

 
Lo cierto es que la peli empieza bien, el episodio del hombre prehistórico es bastante divertido e ingenioso, pero a partir de que llegamos al Imperio Romano, la cosa se vuelve pesada, el humor se torna zafio, recurrente y previsible y uno va perdiendo el interés y dándose cuenta de que aquello dista bastante de ser algo parecido a "La vida de Brian", por ejemplo.

 
Algunos de los gags arrancan la risa, es cierto, pero el resultado en conjunto es pobre y a mí, alguna de las partes, sobre todo la de la Revolución Francesa, me recordaba más a los episodios de Benny Hill que a una película con un mínimo de calidad.

 
En resumen, no está mal para pasar un rato divertido, pero creo que el proyecto es fallido, mucha sal gorda y nada o muy poco de humor inteligente, al contrario, nuestra inteligencia, en más de una ocasión, se siente un tanto ofendida.

 
 
 

jueves, 14 de noviembre de 2013

RELATOS DE UN CAZADOR

Colección de relatos breves en los que descubrimos al Turguenev amante de la naturaleza, describiendo las sensaciones que le produce el entorno cuando, al despuntar el alba, se dispone a dar comienzo a esa jornada lúdica, con la compañía recurrente de su criado Jermolai, el canto de la alondra, el sol que se asoma en el horizonte, el viento liviano, la neblina, el ruido de un carro...
Habitando estos lugares, como un mísero contrapunto a tanta belleza, los campesinos, los siervos, tenidos por sus señores poco menos que como animales, vinculados a la tierra que trabajan, con la que pasan, como un todo, cuando la titularidad de los fundos va de mano en mano. Las isbas de una sola habitación, los niños condenados a una vida sin futuro, la miseria de los pobres, la solidaridad entre los hambrientos... De todo eso somos testigos gracias a las descripciones sencillas y exquisitas del maestro ruso.
 
 
 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

CARROS DE FUEGO

Eric Liddell (Ian Charleson) y Harold Abrahams (Ben Cross), son dos jóvenes excepcionalmente dotados para correr. El primero de ellos, todo un héroe nacional en Escocia, ha renunciado a seguir practicando el rugby, deporte en el que ha destacado, para dedicarse por completo al atletismo.
Por su parte Abrahams, consigue ser admitido en Cambridge, donde dejará su huella desde el primer día, ya que desafía el record de la universidad, consistente en dar una vuelta completa al patio de la misma mientras suenan las doce campanadas en el reloj de la institución, algo que consigue ante la admiración de todos.
Los dos, junto a otro grupo de jóvenes, forman parte del equipo olímpico británico que competirá en los juegos de París de 1924, pero en nuestros dos protagonistas están depositadas muchas de las esperanzas de conseguir una medalla. Sin embargo, poco antes de embarcar en Dover con dirección a Calais, Liddell se entera de que la final de los 100 metros se disputará en domingo, algo que le ocasiona un grave problema de conciencia, ya que la iglesia a la que pertenece considera que es el día dedicado a santificar al Señor y no se pueden realizar otras actividades. Sus profundas convicciones religiosas le empujan a tomar la decisión de no competir.

 
La película está plagada de inexactitudes, pero como quiera que lo que cuenta es historia menor, por así decirlo, nunca han tenido demasiada trascendencia, es más, seguramente pocos se lo han planteado y, desde luego, no es una de las críticas que se le hacen a la película, porque a mucha gente le da igual y no se ha profundizado mucho en el asunto.
De cualquier manera, hechos que en la película cobran importancia capital, como que Liddell se entere a última hora de que la carrera se correrá en domingo, cuando en la realidad ya lo sabía desde tiempo atrás y el asunto estaba más que resuelto desde hacía meses; o que en realidad, nunca fue un velocista, sino más bien un corredor de 400, la prueba que corrió, son recursos del guión para dar tensión a la narración.

 
Tras la prometedora escena inicial, con los jóvenes atletas corriendo en las playas escocesas de Saint Andrews, a los acordes del inmortal tema central, el film va perdiendo interés a pasos agigantados para convertirse, casi sin solución de continuidad en un relato anodino que desaprovecha tanto la historia central, como lo que podrían haber dado de sí los relatos paralelos que se entrecruzan.

 
Para muchos críticos y aficionados en general, se trata de uno de los films más sobrevalorados de la historia del cine, nada menos que cuatro Oscar de Hollywood arropan la significación que alcanzó en su momento, aunque hay que reconocer que, al menos alguno de ellos no es inmerecido, ni mucho menos.

 
Como ejemplo, la banda sonora, con la canción que lleva el título del film, si no la más conocida, entre las más tarareadas de la historia del cine, a todo el mundo le suena, aunque haya quién no sepa de donde viene la musiquilla, conoce los acordes.
Y es que Evangelos Odysseas Papathanassiou, más conocido como Vangelis, se superó a sí mismo, las musas decidieron darle su bendición y pasó de ser el compositor reconocido que ya era entonces, a tener la inmortalidad asegurada.

 
Con unos actores que llevan a cabo muy bien su trabajo, aunque ninguno de ellos fue galardonado con la estatuilla (el que más cerca anduvo, como secundario, fue Ian Holm, interpretando al entrenador Sam Mussabini, que borda, por cierto) y una ambientación esmerada, con una reconstrucción muy detallada de lo que eran entonces la pruebas atléticas, puro made in britain, el film deja apuntados otros temas como el menosprecio por los comerciantes y prestamistas entre las clases altas o el elitismo universitario.

 
Una obra maestra de tres minutos y medio, justo lo que dura la comentada escena inicial con los inolvidables acordes de Vangelis, escena que se repite al final del film, con la cámara acompañando la carrera de los atletas y deteniéndose en cinco de ellos: Eric Lidell, Harold Abrahams, Lord Andrew Lindsay (Nigel Havers), Aubrey Montagui (Nicholas Farrell) y Henry Stallard (Daniel Gerroll).

 
 
 

martes, 12 de noviembre de 2013

UN SUEÑO

El protagonista, un joven de 17 años, tiene un sueño en el que se le aparece su padre, fallecido cuando él tenía siete años, pero cuyo rostro lleva grabado en la memoria, sin embargo, no es aquel rostro el que tiene su padre en el sueño.
Con el paso del tiempo, durante un paseo por los muelles de la ciudad, entra en una taberna y allí ve sentado a un hombre cuya cara le parece haber visto antes. Se da cuenta de que aquella cara es la que vio en el sueño como la de su padre, entabla conversación con el desconocido y al responderle a las preguntas que éste le va haciendo, sin darse cuenta, le va dando datos de dónde vive y quién es su madre. Cuando regresa a casa, se entera de que alguien ha entrado allí de manera subrepticia y ha causado una honda impresión en su madre, sospecha que es el hombre con el que habló en el muelle y a raíz de eso, va conociendo una parte del oscuro pasado de su madre.
Pertubador relato de Turguenev en el que lo onírico y lo real se funden dejando al lector en la duda de si lo que se le cuenta forma parte de la realidad o es el sueño que continúa.