lunes, 8 de noviembre de 2010

FRENESÍ

Travelling aéreo que nos lleva sobrevolando el Támesis hasta el Puente de Londres, la música de Ron Goodwin acompaña nuestro viaje con una melodía que a mí me recuerda el "God save the King"
Y es que el rey ha vuelto, retorna a su Londres y lo hace por la puerta grande.
Tras los fiascos de sus últimos films, Hitchcock vuelve por sus fueros en una peli a la que le tengo especial cariño. No sé muy bien por qué, quizá fuera la primera que vi de él, quizá fuera la primera de las suyas que me enganchó, el caso es que está entre mis predilectas.
Algunas de las constantes del cine de Hitchcock están aquí, al menos algunas de las que le han dado fama.
Vuelve a bucear en una mente enferma, retorna a algunos momentos de suspense impagables, retoma la historia del falso culpable y se explaya a sus anchas con un humor que a veces es negro y otras incluso macabro, pero con una elegancia y un estilo que arranca sus buenas dosis de sonrisas.


Es quizá la película en la que más se apoya en los diálogos, contra costumbre, ya que solía preferir contarnos las cosas por medio de imágenes. Sin embargo les da un toque original, las teorías sobre el trastorno psicopático del asesino, se producen en la barra de un bar, donde también tienen lugar algunos otros intercambios verbales que tienen cierta importancia en el desarrollo del film. Y las actuaciones de la policía, nos la revela a través de las conversaciones del inspector Oxford y su esposa (Alec Mc Cowen y Vivien Merchant). Impagables, de lo mejor de la peli, consigue trasladarnos a un escenario de comedia con una ingeniosa y demoledora crítica a la "nouvelle couisine", de lo más divertido que he visto.


No obstante, la peli está llena de estos toques de humor tan geniales, que arrancan ya en el principio, cuando el político de turno habla sobre la limpieza del Támesis y aparece en sus aguas el cadaver de una mujer desnuda con una corbata al cuello.
Ni que decir de una de las mejores escenas (si no la mejor) en la que el asesino ha de rescatar un alfiler que ha quedado en la mano de su última víctima y ha de hacerlo chapuceramente a base de romperle los dedos. Un compendio de suspense y humor de ese que yo llamaba macabro.


Los actores son todos ellos desconocidos para el gran público. El protagonista (John Finch), no se nos presenta como nuestro favorito, ni mucho menos, sino todo lo contrario, es un personaje que puede llegar a ser desagradable, en la entrevista que tiene con su exmujer, rápidamente nos ponemos de parte de ella y algo parecido sucede en otros pasajes de la película.
Bastante digna la interpretación de Barry Foster como psicópata, el personaje central que llega a eclipsar un tanto al resto y buenas interpretaciones también del matrimonio antes mencionado del inspector y señora.


La peli tiene buenos momentos de suspense y los comentados de humor y aparte del tema del falso culpable y de la psicopatía, hace también referencia a lo engañoso de las apariciencias, al egoísmo de las personas y a la injusticia.
La fotografía, alcanza un nivel superior que el de sus anteriores filmes en cuanto a contrastes en el cromatismo.
Me gustó el plano en el que con la cámara al hombro (¿se llama Stedy-cam a esto?), nos hace bajar las escaleras de espaldas hasta salir al silencio de la calle, en una magnífica elipsis sobre lo que le espera a la pobre novia del protagonista que ha subido a casa del asesino.


Un homenaje de Hitch a su ciudad natal, con el retrato de sitios de sobra conocidos para él (Covent Garden, Oxford Street, Puente de Londres...) y que quizá ya no eran entonces tal y como nos los muestra, sino como los veía en su memoria.
Seguramente la última gran película que nos regaló el gran maestro, con un tramo final magnífico, combinando intriga, interés, momentos brillantes y situaciones de humor.




martes, 2 de noviembre de 2010

HUEVOCARTOOM

Con no demasiado dinero y un par de ordenadores, estas cuatro personas, Rodolfo Riva Palacio Alatriste, Gabriel Riva Palacio Alatriste, Rodolfo Riva Palacio Velasco y Carlos Zepeda Chehaibar, pusieron en marcha entre noviembre de 2001 y enero de 2002, una empresa de animación y producción, uno de cuyos primeros proyectos fue el sitio www.huevocartoon.com, un sitio de animaciones donde los personajes principales, unos huevos, realizan sátiras sobre diversos aspectos culturales y sociales de un modo humorístico e irreverente. El tipo de humor utilizado es de un estilo muy particular mexicano: pícaro, burlón y con una buena medida de doble sentido; y se hace burla de estereotipos como el borracho, el macho mexicano, el político, y muchos otros.
De los muchos sketchs que circulan por la red, he escogido este protagonizado por "Los huevos Rancheros", su título está basado en el plato de huevo mexicano llamado huevo ranchero. La historia consiste en dos rancheros, Chava y Chema, que son dos huevos de caracter notablemente homosexual, pero siempre fingiendo que son machos con su frase "somos machos, muy machos". Utilizan frases que el otro suele malinterpretar , por ejemplo, "vamos a chupar (tequila)" o "agarre mi pistola y yo le tomo el rifle".

lunes, 1 de noviembre de 2010

TOPAZ

Esta es una película "rara" en la filmografía de Hitchcock. No por nada en especial, a mí me parece que tiene un ritmo desigual y una estructura un tanto peculiar. En fin, son apreciaciones.
En su momento fue contestada, no sin cierta dureza, y precísamente por aquellos que habían contribuído a dotar de prestigio a Hitchcock, son estos, ciertos sectores de la intelectualidad europea y entre ellos, de forma significativa, el grupo de Cahiers du cinema.
Supongo que la crítica hacia el régimen castrista, pero, sobre todo, poner en solfa la actitud francesa de aquel momento, no estaba bien visto en ciertos círculos de la progresía.
Algunas partes del guión no se pueden entender bien, o al menos no se les saca todo el sentido que tienen, si no se tiene cierta cultura de los vaivenes políticos de la época.
En aquellos años, Francia había abandonado la estructura militar de la OTAN, quería jugar un cierto papel de neutralidad y situarse, con matices, claro, en situación de equidistancia entre la URSS y los EE.UU. Todos estos movimientos estratégicos, levantaron los recelos propios entre los aliados y particularmente en la opinión pública norteamerica, que los veía con resquemor. Fue la época en la que el cuartel general de la OTAN se traslado desde suelo francés a Bruselas.
De cualquier modo, Hitchcock suavizó todo esto, a lo que no se hace ni siquiera mención, mientras en la novela de León Uris, en la que está basada, el varapalo a los franceses y particularmente a De Gaulle, es notorio. Así que no acaban de entenderse del todo bien tantas prevenciones hacia el film.



La película, que ha sido arrinconada durante años, está siendo reivindicada ahora y, yo creo, que con el paso de los años y la cicatrización de heridas que están empezando a cerrarse, se verá como lo que es.
Sí, un documento cinematográfico de la situación política que llevó a la llamada "Crisis de los misiles", pero también una buena película de espionaje.



Tiene algunas escenas de suspense dignas del mejor Hitchcock. Todo lo relacionado con la copia de los documentos secretos durante la visita de la delegación cubana a la ONU, es una buena prueba de ello. Igual que las escenas del principio, cuando la familia del diplomático ruso pretende huír, seguida de cerca por los agentes de su embajada y narrada sin palabras y sin música. Un magnífico principio para atrapar nuestra atención.



El film nos obsequia con algunos de los mejores planos de la filmografía del director británico.
Es mítico el de la muerte de Juanita de Córdoba, interpretada por Karin Dor, en el que vemos, desde una magnífica toma desde arriba, como su vestido va cayendo al suelo cual pétalos de flor color violeta. Plásticamente sin igual.



A mí, sin embargo, me encanta el de la despedida de André Devereaux (Frederic Stafford) de su esposa, cuando marcha a Cuba. Es un momento de alta tensión dramática, ya que la esposa sabe que, además de las circunstancias de su trabajo, él va a ver a una mujer. La escena se resuelve con el plano de la escalera tomada desde abajo y la sombra de ella reflejada en la pared, desapareciendo. Maravillosa.



No puedo dejar de mencionar la buena partitura de Maurice Jarre, creo que está a un buen nivel, algo esperado del compositor de bandas sonoras tan conocidas como Doctor Zhivago o ¿Arde París?, por citar algunas de las muchas que se deben a su batuta.
Esta es, quizá, la única peli que Hitch empezó a rodar sin tener el guión acabado y entre las muchas incidencias que la rodearon, citar los problemas que tuvo con el final. El que vemos, es el tercero que se rodó y hubo de hacerlo en plan chapucero, ya que necesitaba de nuevo a Michel Piccoli, para rodar las nuevas escenas, pero este ya estaba embarcado en otro proyecto. Una cosa un tanto rocambolesca.



A mí me parece que Topaz es una buena peli de espionaje, como ya he dicho y creo que su principal problema es que el clímax lo alcanza mucho antes del final, cuando acaba la parte de la visita del protagonista a Cuba, quizá porque la historia de amor entre Deveraux y Juanita de Córdoba y la escena de la muerte de esta, tienen tanta fuerza que eclipsan todo lo que viene después.



sábado, 30 de octubre de 2010

EL GARUM

Los griegos, y aún más los romanos, tuvieron una salsa estrella que se convirtió en la esencia de las mesas de la antigüedad: el garum. Aunque alcanzó su gran apogeo en el mundo romano, procede del mundo griego del que toma su nombre: garos o garon, por el nombre del pez del que se adquirían sus intestinos para la fabricación. Esta salsa se hacía por maceración y fermentación en salmuera de restos viscerales y despojos de diferentes peces como el atún, la morena, esturión y hallex, este último utilizado para la fabricación del garum medieval.
Todavía hoy se puede ver una factoría de fabricación de garum romano en la ciudad de Claudio Baello en las proximidades de Zahara de los Atunes (Cádiz). Fue Roma quién la convirtió en la salsa más importante del Imperio, aunque ya tenían conocimiento de ella los pueblos mediterráneos por los fenicios, los cuales comerciaban con diferentes tipos de garum, del que destacaba el "garioflos" de procedencia persa. No obstante, el comensal romano la degustaba como una verdadera delicia gastronómica, no sólo por sus connotaciones organolépticas sino por su alto precio en el mercado. Según Plinio, tenía un valor comparable al perfume.
Existía una importante industria alrededor de este liquamen, como también denominaban al garum. Fundamentalmente, se fabricaba en aquellos lugares donde se producían salazones, puesto que se aprovechaban las vísceras de los pescados que se sometían a salazón. El garum hispano adquirió gran renombre, especialmente el procedente de la Hispania meridional (garum sociorum): Cartagena, Málaga y Cádiz, que se hacía del esturión y del atún; mientras que el de Bizancio se fabricaba casi exclusivamente de atún.
Hubo toda una industria, muy importante, alrededor de este alimento, que era transportado en las conocidas ánforas de base puntiaguda, que como es sabido, tenían esta forma para poder clavarlas en arena cuando eran transportadas, o en las playas, cuando eran desembarcadas, evitando de ese modo que se rompieran y facilitando su transporte.
Igualmente tuvo fama el garum pompeyano y, concretamente, el que fabricaba Umbricius Scaurus que se comercializaba como garum Scaurus, un tipo especial de garum, muy aromático.
Esta antigua receta que reproduzco a continuación, viene citada en el Satiricón de Petronio:
En una vasija de aproximadamente 30 litros de capacidad se pone en el fondo una capa de hierbas olorosas: anís, hinojo, ruda, menta, albahaca, tomillo, etc.; luego otra de pescado en trozos: salmones, anguilas, sardas, sardinas, jureles, etc.; finalmente una capa espesa de sal, y así alternativamente. Se deja reposar siete días y durante veinte más se mueve todo.
El jugo clarificado que sale del recipiente es el garum.

viernes, 29 de octubre de 2010

CORTINA RASGADA

Si no fuera por lo que es, indudablemente esta película habría ganado bastante.
¿Que de qué estoy hablando?
¡Ah, perdón! Creí que estaba pensando y resulta que hablo en voz alta.
Pues que Hitchcock no pudo por menos que echar su cuarto a espadas y se dedica a pontificar sobre lo malos que eran los comunistas, lo mal que se vivía en los países del este europeo y lo listos y buenos que eran los yankis. Si todo ese mensaje que tiene la peli, lo hubiera obviado un poquito, yo creo que habría ganado, al menos ahora sería considerada bastante mejor y, sin embargo es un film casi olvidado, cuando no denostado.
Y hasta ahí estoy de acuerdo con ese buen número de aficionados en general y entendidos en particular que pone a la peli de vuelta y media.
Porque mi lectura no para en ese punto, voy un poco más lejos y ese más lejos es, en primer lugar, el momento, estamos en 1966 y las cosas estaban tal cual las pinta el film, unos eran buenos y los otros malos, hubiera sido bastante suicida hacérselo entender de otro modo al público anglosajón. Sin embargo la película le da un buen varapalo al superman americano encarnado por Paul Newman, me refiero a que se carga toda una organización que se dedica a sacar hacia occidente a gente perseguida, pone en peligro las vidas de sus miembros y a punto está de conseguir que, por su culpa, por salvar su vida, se pierdan las de todos ellos.


Sutil, sí, pero ahí queda, aunque diluído en el contexto de la película y la mujer que durante el viaje en autobús no hace sino gritar que por culpa de unos extranjeros, de unos americanos los van a matar a todos, es como decir en voz alta lo que todos estamos pensando en ese instante.


La película tiene un ritmo trepidante, está construída a base de una sucesión de secuencias en las que nos mantiene en tensión permanentemente con toda una gama de recursos de los que tan bien domina el director: Peligro inminente, situaciones sin una escapatoria posible, persecuciones...


Hay algunas escenas de esas que merecen el calificativo de memorables. La muerte de Gromek, el hombre que debe vigilar a Newman, una verdadera chapuza de asesinato, donde el tipo no acaba de morir y, sin embargo eso lo hace real. Nadie nos vemos a nosotros mismos matando a quien nos ataca de un certero golpe en la cabeza, o con una puñalada dirigida al corazón, seguramente si nos viéramos en tal tesitura y lográsemos deshacernos de nuestro atacante, sería más bien al estilo que aquí se nos muestra, real como la vida misma y de forma bastante penosa y nada heroica.
Muy conocidas son también el viaje en autobús, la representación del ballet (magnífica la melodía que nos pone en tensión) o el desembarco de equipajes en el puerto sueco. Cualquiera de ellas es un prodigio de suspense que pone a prueba los nervios de quien la vea por vez primera.


Quizá el punto flojo esté en los protagonistas, Newman es un actorazo, esa mirada vale un mundo, pero es como si no acabara de encajar del todo y Julie Andrews, pasaba por allí.
Si quieres ver una peli entretenida, con suspense del bueno, aquí te presento "Cortina rasgada"




martes, 26 de octubre de 2010

VIRULO

Con este apodo, no podía dedicarme a la arquitectura, me habría arruinado.
Algo así viene a decir este arquitecto metido a cantante, o este cantante con título de arquitecto, o este humorista que canta, o cómo quieran definir a este tipo, cuyo nombre es Alejandro García Villalón, integrante de la Nueva Trova Cubana, junto a personajes tan conocidos como Silvio Rodríguez o Pablo Milanés.
Admirador declarado de Les Luthiers, creó su propio Johann Sebastian Mastropiero, a quien bautizó como Konstantin Vonsauerkraut.
Virulo utiliza su humor para hacernos reflexionar sobre las cosas que nos rodean y los temas que nos ocupan.
El vídeo que sigue, un ejemplo de cómo son sus canciones, la canción pertenece a su álbum "Sexo luego existo" y lleva por título "Menos mal que naciste en occidente"



lunes, 25 de octubre de 2010

MARNIE, LA LADRONA

Uno de los temas favoritos de Hitchcock es el psicoanálisis, su preferencia por las doctrinas de Froid, hoy ya un tanto superadas, queda patente en este film, como antes lo hizo en "Vértigo".
Con una fotografía digna de mención y una banda sonora maravillosa, bajo la batuta de Bernard Herrmann, en la que sería la última colaboración de ambos, Hitch nos ofrece una película de lo más eficaz a la hora de darnos entretenimiento y lograr que nos veamos atrapados por la historia, por más que el final esté cantado, aunque no los detalles que llevan a ese final.
Hay escenas en las que el suspense alcanza cotas memorables. La escena en la que Marnie roba la caja fuerte de la empresa de su futuro marido, con un encuadre original y unos primeros planos del zapato que ha metido en el bolso de su abrigo, y que se le va a caer, nos hace pasar unos momentos angustiosos.


Dos protagonistas, Tippi Hedren y Sean Connery, que dan muy bien para el papel que interpretan, arropados por unas buenas interpretaciones de los secundarios, sobre todo Louise Latham, que convenció al director en su caraterizaciín de madre de Marnie, a pesar de las reticencias que tenía sobre ella y Diane Baker, dando vida a un personaje lleno de ambigüedad y que está guapísima, incluso más que la propia Hedren, claro que eso, ya se sabe...


Este film, es como una frontera entre dos épocas del director inglés, esa de los títulos recordados por todos y que se han convertido en clásicos del cine y esta postrera con películas más comerciales y de menor nivel, y perdón por la expresión, porque sólo es un modo de entendernos.
Marnie, marca esa frontera, a mucha gente ya no le suena, ya no la identifica con Hitch, cosa que sí ocurre cuando hablas de "Los Pájaros", de "Psicosis", etc. pero sigue teniendo esa magia que la diferencia de una peli del montón.


Hay espectadores que dicen que la película ha envejecido mal. Lo que quizá desconocen es que ya daba un poco esa impresión en el momento del estreno. El uso del retroproyector en escenas con los protagonistas, supuso no pocas discusiones con miembros de su equipo de rodaje, que no querían tantas escenas con esa técnica, ya sabemos que las diferencias de luz entre las tomas de exterior y las de estudio, hacen que nos chirrien tanto algunas de esas escenas, pero el director insistió en que no le importaba que algunos planos tuvieran cierto aire de irrealidad: lo importante era transmitir una sensación, no ser estrictamente realistas.
Otro tanto con una de las tomas que más llaman la atención por lo artificial, la de la calle donde vive la madre de Marnie, una calle de casas baratas, aparentemente cerrada por un inmenso barco amarrado en el muelle, una referencia al trauma de Marnie. El fondo, en el que aparece el barco, es un inmenso telón pintado, pensado para una cierta perspectiva de cámara, pero en el momento de rodar, Hitchcock decidió que prefería hacerlo a nivel de calle. Los técnicos se lamentaron de que así se perdería la efectividad de la ilusión óptica perseguida, pero él persistió en mantener lo ya rodado.


Aparte de lo ya mencionado, la peli tuvo miles de problemas y problemillas, pero tampoco voy a ser prolijo. Tuvo hasta tres guiones y en el que se llevó a la pantalla hay cosas muy relevantes, totalmente diferentes al primero, sobre todo en cuanto al papel del protagonista masculino y a la explicación de trauma de Marnie.
Además, son conocidas las diferencias entre Tippi y Sir Alfred, por culpa de la actitud manipuladora de éste y que acabaron estallando y haciendo que ella no quisiera saber más del gordito.
La peli estaba pensada para la reaparición de Grace Kelly, pero aquellas épocas no eran estas y Grace no era Carla Bruni, así que no pudo ser.