En un anónimo país, hay un área conocida como "La Zona", en la que se cree que se estrelló un meteorito o que aterrizaron extraterrestres. El acceso está prohibido por las autoridades, no obstante, dentro de él, en un lugar conocido como "La Habitación", hay quien asegura que se cuplen los deseos, por lo que hay personas que se aventuran a entrar en el área prohibida. Los "stalkers" se dedican a guiar a quienes se atreven a aventurarse en este inquietante paraje. Hasta allí llegan un escritor y un profesor, su guía, tiene una relación especial con la Zona.
El guion adapta la novela Picnic extraterrestre (o Pícnic junto al camino), de los hermanos Strugatski (Arkadi y Boris), los más conocidos escritores de ciencia ficción de la antigua Unión Soviética.
El primer guion de Stalker se acercaba más a la novela y la película tuvo una historia curiosa. De hecho, ya se había rodado la mitad cuando la película expuesta se destruyó en el laboratorio de Mosfilm, la productora de cine de la Unión Soviética. En palabras del propio Andrei Tarkovsky "...debió de estar en juego algún tipo de ley del equilibrio; quizás el desastre de 'Mosfilm' no fue accidental. Fue como si el destino interviniera, en el sentido de que el accidente ocurrió precisamente en el instante en que la película podría haber perdido profundidad". Así que Tarkovsky hizo reescribir buena parte del guion a los Strugatski para alejarse algo más del relato original. No se da a luz dos veces a la misma criatura, decía.
Película considerada difícil, como buena parte del cine de su autor, aunque él insistía en que lo que se ve en pantalla es lo que es: el agua es agua y el fuego es fuego. Claro que esto es una forma de decirlo, porque lo que Tarkovsky hace, al fin y a la postre, es enviar al espectador a la Zona, sin ningún stalker, para que seamos nosotros mismos los que decidamos si queremos pedir que se cumplan nuestros deseos o, sencillamente, no deseamos entrar en la habitación, por si acaso no se cumplen.




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