viernes, 3 de abril de 2026

LA BICICLETA VERDE

 


Wadjda (Waad Mohammed) es una niña de 10 años que vive en un suburbio de Riad, la capital de Arabia Saudita. Aunque vive en un mundo conservador, Wadjda es alegre, emprendedora y siempre está desafiando los límites de lo que puede hacer sin que la molesten. Después de una pelea con su amigo Abdullah (Abdullrahman Al Gohani), un niño del vecindario con el que la une cierta amistad, Wadjda ve una hermosa bicicleta verde en venta. La desea con todas sus fuerzas para poder ganarle a Abdullah en una carrera. Pero la madre de Wadjda no se lo permite, temiendo represalias de una sociedad que considera las bicicletas peligrosas para la virtud de una niña. Así que Wadjda decide intentar conseguir el dinero ella misma. Al principio, la madre de Wadjda está demasiado ocupada intentando convencer a su marido de que no se case con otra mujer como para darse cuenta de lo que está pasando. Y pronto los planes de Wadjda se ven frustrados cuando la descubren tramando varias artimañas en la escuela. Justo cuando está a punto de perder la esperanza de recaudar suficiente dinero, se entera de que hay un premio en efectivo para un concurso de recitación del Corán en su escuela. Se dedica a memorizar y recitar versículos coránicos, y sus maestras comienzan a ver a Wadjda como una chica piadosa y ejemplar.


Con este film, Haifaa Al-Mansour se convirtió en la primera mujer saudita en dirigir un largometraje, no sin dificultades, pues debido a las restricciones impuestas a las mujeres en su país, no podía interactuar con su equipo, mayoritariamente masculino y tenía que dirigir las escenas callejeras desde una furgoneta, observando a través de un monitor y dando instrucciones por walkie-talkie.


La historia nos llega de manera sencilla, sin estridencias, sin hacer subrayados y sin acudir al drama, recursos que no le hacen falta a la realizadora saudí para hacernos partícipes de lo que supone ser mujer en una sociedad tan conservadora, en la que ellas han de permanecer invisibles fuera de sus casas, sumisas al varón y sin apenas opciones para realizarse fuera del matrimonio, situaciones que alcanzan a la escuela, en la que las normas religiosas y patriarcales prácticamente les son inoculadas.
Leía comentarios sobre esta película y muchos de ellos inciden en que plantea situaciones que resultan chocantes e incomprensibles desde nuestra óptica occidental y, mira tú por dónde, como cada año por estas fechas de Semana Santa, llegan a los noticiarios cofradías que se niegan a admitir mujeres, pero es que en otros contextos más festivos, hay comparsas, agrupaciones lúdicas o de otro tipo que también ponen trabas a las mujeres y, en bastantes ocasiones, solamente dejan a un lado su cerril comportamiento cuando una sentencia judicial o la negativa de un organismo para subvencionarles, les obliga a ello. Quiero decir que parece que estas situaciones que plantea el film las hemos superado aquí, pero la realidad es que algunos estarían felices si se impusieran normas parecidas
Seguramente la capacidad de Haifaa Al-Mansour para hacer discurrir la narración de una manera tan simple, pero al tiempo tan realista y tan natural, es la mejor virtud del film.




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