martes, 16 de julio de 2024

LA CHICA DE LA FÁBRICA DE CERILLAS

 


Una joven solitaria hace un trabajo mecánico y rutinario en una fábrica de cerillas. Cuando llega a casa debe soportar a su perverso padrastro y la falta de cariño de su madre. Por las noches sale a bailar intentando divertirse y encontrar pareja, pero nunca tiene suerte.


Iris (Kati Outinen) tiene un trabajo sin futuro y, si la convivencia en el domicilio familiar resulta más que complicada, su vida social es un desastre. Pero cuando queda embarazada después de una aventura de una noche con un hombre que pensaba que era una prostituta, decide que ya es suficiente y planea su venganza.


Con muchos más silencios que diálogos (hasta los quince minutos de esta película de poco más de una hora, no oímos hablar a ninguno de los personajes), Aki Kaurismäki nos acerca la historia de esta chica, ya no tan joven, que busca compañía casi desesperadamente, un ser amable y predispuesto a entregar y recibir lo que quieran darle que se parezca al amor, pero la realidad es la que es y se encuentra más sola y perdida que un náufrago en una isla desierta, sólo que en esta isla hay gente alrededor, gente que va cada cual a lo suyo de manera automática, como las máquinas de la fábrica de cerillas. 
Mientras, los noticiarios televisivos nos sitúan en el tiempo hablándonos y mostrando imágenes de los sucesos de la Plaza de Tiananmen, estamos en 1989. 
Iris llora en el cine, emocionada por la película romántica que contempla; busca una pareja de baile que la ayude a abstraerse de su desastrosa vida familiar; y aguanta los desplantes que recibe a cambio: humillación y desprecio. Hasta que la delicada criatura dice basta y se rebela contra el mundo hostil. La música, los sonidos cotidianos y las imágenes, resultan suficientes para que sepamos lo que ocurre, lo vemos de inmediato sin que haga falta que nos lo expliquen. 
Una triste historia contada de manera sencilla y en la que, al contrario de lo que ocurre en otros films del autor, no hay atisbo de esperanza futura.




4 comentarios:

  1. Revisión y puesta al día del cuento de Andersen.

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  2. Resulta inusual que en esta ocasión tengamos que utilizar para una película de Aki Kaurismaki un término como "desesperanzada", pero lo es. Callada y desalentadora trayectoria de una vida sin asideros. En poco más de una hora, en imágenes limpias, asistimos a algo que nos deja implicados.

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