lunes, 11 de febrero de 2019

LUNA NUEVA

Tras una ausencia de cuatro meses, Hildy Johnson (Rosalind Russell), la mejor reportera que tiene el periódico Morning Post, con sede en Nueva York, se presenta en el despacho del dueño del diario, Walter Burns (Cary Grant), para anunciarle que abandona el periodismo para casarse con Bruce Baldwin (Ralph Bellamy), un agente de seguros, y fundar una familia. Esa misma tarde tomará el tren para Albany donde se llevará a cabo el enlace matrimonial.
El motivo de tan prolongada ausencia, ha sido, entre otros, viajar a Reno y obtener el divorcio de Walter, quien admite que quizá no fue un buen marido. Hildy se divorcia en buena medida porque ella deseaba una vida más hogareña, mientras Walter la veía más en su papel de reportera que como servil ama de casa.
No obstante, Burns se muestra resignado con la decisión de su ex-mujer, aunque todo es una fachada, una estratagema para no perder la confianza de ella y poder convencerla de que no abandone el periódico o, al menos, para que retrase el viaje. Para ello se servirá de todo tipo de tretas, pero Hildy se muestra firme en su decisión, por lo que Walter decide hacer uso del as que guarda bajo la manga: La noticia de última hora que anuncia la ejecución inminente de Earl Williams (John Qualen), un tipo sencillo al que las autoridades tachan de comunista sin ningún fundamento, acusado de haber asesinado a un policía, en un flagrante ejemplo de artimaña política, ya que el corrupto alcalde, pretende usar la ejecución en su propio beneficio en las inminentes elecciones. Walter está convencido de que Hildy no podrá dejar pasar por alto lo que podría ser el reportaje de su vida.
Además, el asunto toma aún más interés ante el anuncio de la fuga de Williams, algo de lo que se entera Hildy cuando únicamente había ido a despedirse de sus antiguos compañeros de profesión. Todos los reporteros salen corriendo en busca de noticias, y cuando Hildy regresa a la sala de prensa de los tribunales, ve aparecer al fugado en la ventana. Pide ayuda a Walter y ambos, le ocultan de la policía en sus mismísimas narices.


El guión adapta la exitosa comedia teatral "The front page", una parodia sobre los reporteros de sucesos escrita por los periodistas Ben Hecht y Charles MacArthur, estrenada en el Times Square Theatre, de Nueva York, el 14 de agosto de 1928.
La principal novedad de la película, es que convierte a Hildy, en mujer, y plantea, además del enfrentamiento entre la periodista y el astuto tirano de su jefe, una especie de guerra de sexos.
La obra teatral ha sido llevado en otras ocasiones al cine y la televisión, siendo la más conocida The Front Page (Primera plana, 1974) de Billy Wilder, con Jack Lemmon y Walter Matthau en los papeles de Hildebrand "Hildy" Johnson y Walter Burns respectivamente y en la que Hildy vuelve a ser un hombre como en el original.


Magnífica comedia de Howard Hawks que se apoya en un guión con diálogos rápidos e ingeniosos que son el verdadero centro de la película. Junto a ellos, unos actores muy bien dirigidos (hay momentos en que hay un gran tráfico de personajes en escena), con un Cary Grant que en ocasiones resulta histriónico, incluso cargante (supongo que es un efecto buscado) y una espléndida Rosalind Russell.
En cuatro pinceladas, el film nos ha presentado, incluso definido en casi todos sus rasgos, a los protagonistas y desde ahí se desencadena una vorágine verbal y un ir y venir de personajes que no da tregua al espectador, haciendo la película muy entretenida y amena a pesar de que todo su desarrollo se produce en dos únicos escenarios.


Bajo la forma de comedia divertida, está la ácida crítica a la prensa sensacionalista y a cierto tipo de periodismo que busca el impacto sobre el público por encima del rigor, incluso de la verdad, ¿les suena de algo?, pues eso, que aunque nos parezca que el periodismo basura es cosa de nuestros tiempos, viene de muy atrás y la televisión, lo único que ha hecho, es amplificarlo.
Resulta un film muy moderno para la época, por el lenguaje que utiliza, la denuncia de la corrupción política y el papel que otorga a la mujer. Hildy está en todo momento por encima (muy por encima diría yo) de sus colegas masculinos y se desenvuelve con absoluta soltura rodeada de tramposos, malas personas y ventajistas que componen el mundo profesional de Walter Burns y su periódico.
Una de las cosas por las que esta película ha pasado a la historia del cine es por sus innovaciones en algunos aspectos, como los diálogos superpuestos para dar una sensación más realista y como recurso cómico. Hasta entonces cada personaje esperaba a que el otro hubiese terminado de hablar para darle la réplica. Esta técnica ha sido utilizada por muchos cineastas posteriores, como Robert Altman o Woody Allen, por citar algunos.
Una estupenda comedia, divertida, chispeante, con mensajes claros y, por desgracia, muy actuales.




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