jueves, 8 de diciembre de 2016

LA TRASTIENDA

El doctor Navarro (Frederick Stafford), es un médico muy conocido y con mucho prestigio en Pamplona, que se siente muy atraído por Juana Ríos (María José Cantudo), una enfermera con la que trabaja, que también está enamorada del médico. Navarro, sin embargo, movido por sus fuertes convicciones religiosas (de hecho, es un miembro numerario del Opus Dei) sigue siendo fiel a su esposa Lourdes (Rosanna Schiaffino) y trata por todos los medios de impedir que sus relaciones con Juana vayan más lejos, por lo que decide poner fin a su cercanía profesional. Para ello, ordena que la enfermera sea enviada a otro departamento del hospital. Esto impulsará a Juana a tomar la iniciativa y provocar al médico durante los San Fermines, en que ambos, como el resto de la ciudad, se verán envueltos en un ambiente de fiesta y distensión, que invita al desenfreno y a dejar a un lado los prejuicios.
La película, dirigida por Jorge Grau, está ambientada en los San Fermines del año 1975 y, además de otros aspectos que ahora comentaremos, con el paso del tiempo se ha convertido en un magnífico testimonio gráfico del ambiente sanferminero de mediados de los setenta.


Toda la posible carga ideológica y crítica que pudiera encerrar el guión del film, quedó sepultada por una escena, cuando apenas van transcurridos diez minutos de película, el famoso desnudo de María José Cantudo que ha hecho que la película pase a la historia menuda del cine español y que en su momento le vino muy bien para alcanzar buenos resultados en taquilla, pero a la larga se ha vuelto en contra de la película como tal, pues, como queda dicho, esos instantes (apenas unos segundos fugaces), han ensombrecido al resto de la película.
Además de lo comentado, la película es una crítica a la hipocresía de la clase acomodada, recogida en una frase de la esposa de Navarro: Si quería acostarse con esa mujer, que lo hiciera, pero con discrección, ahora nadie nos salva del escándalo. Y es que la clave está ahí, en guardar las apariencias y saber ocultar la porquería bajo la alfombra.
La crítica que se hace al Opus Dei, queda bastante descafeinada, como si no hubieran querido meter el dedo en la herida y todo es un tanto superficial. De cualquier modo, y aunque hace sus pinitos con la mencionada escena y un par de exhibiciones mamarias más, no es la típica película de destape, cuyo desmadre y apogeo vendría un poco después, ésta, al menos, tiene una historia un tanto seria detrás, con pésimos diálogos, es cierto, y de la que no han sabido, podido o querido, sacar todo el partido que encerraba.




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