lunes, 12 de mayo de 2014

LA VIDA INESPERADA

Juan (Javier Cámara), vive desde hace diez años en Nueva York, ciudad a la que se trasladó para estudiar interpretación y abrirse camino en el difícil mundo del espectáculo.
Sin embargo, transcurrido todo ese tiempo, Juan sobrevive alternando actuaciones en teatros de tercera con una variada lista de trabajos que le permiten ir pagando el alquiler de su más que discreto miniapartamento y comer todos los días.
El Primo (Raúl Arévalo) de Juan se va a casar y para tomarse unos días de reflexión sobre la que va a ser su vida en el futuro, decide pasar una temporada en la ciudad de los rascacielos, eso es, al menos, lo que él dice para justificar su visita. 
El Primo se queda a vivir en su apartamento, tan minúsculo que ambos han de compartir la cama, pero también servirá para que Juan comience a abrir los ojos y tome conciencia de su situación: Es un buen actor, pero por mala suerte o por otras circunstancias, su gran oportunidad no ha llegado y él ya no es ningún jovencito. Se resiste a regresar a España, sería una forma de reconocer el fracaso y aunque se aferra a conseguir su sueño, se da cuenta de que ha de encauzar su vida por otros derroteros.


Comedia de las que te dejan cierta melancolía. No lo digo yo, la frase es de Elvira Lindo, la autora del guión. Creo que ese fue su objetivo, otra cosa es si el film logra lo que pretende o se queda en el camino.


Buen trabajo de los dos protagonistas, se nota eso que hemos dado en llamar química.
La ambientación deja algo que desear, creo que no es de lo mejor de la película; Lucio Godoy y Federico Jusid, han creado una composición orquestada que está bastante bien, añadiendo intensidad al espectacular inicio, en el que Kiko de la Rica se explaya fotografiando las moles acristaladas de la gran manzana con sus juegos de luces y reflejos.


Bajo la apariencia algo chistosa de una relación de amor/odio entre los dos primos; sus respectivos escarceos sexuales en la gran ciudad y algo de humor, no siempre bien logrado, acudiendo a algunos de los tópicos de los españoles en el extranjero, el film esconde algo más profundo, lo que realmente le da originalidad, el análisis y retrato de una frustración, de un fracaso pero relativo, algo así como un fracaso a medias. Pero porque la vida es así, hay momentos en los que tienes que tomar una decisión, elegir un camino, momentos en los que te das cuenta que la solución es más difícil de lo que puedan pensar otros porque lo que se te ofrece no es blanco o negro, sí o no; sino que la vida te pone delante un pack en el que vienen incluidas cosas que te agradan y otras que no. Eso nos pasa, a veces, cuando tenemos que cambiar de ciudad, de país; cuando tenemos que elegir a la persona con la que vamos a convivir; cuando aceptamos un trabajo en detrimento de otro o al revés. En ocasiones nos queda un cierto sabor de frustración por haber hecho o dejado de hacer esto, por haber optado por una solución en lugar de otra, pero si reflexionamos, somos conscientes de que si hubiéramos obrado al contrario, seguramente también estaríamos insatisfechos. Es aquello de que el casado envidia al soltero y el soltero al casado, justamente porque ambos echan en falta lo que no tienen, en lugar de apreciar lo que poseen... Eso es lo que nos cuenta el film, que  Juan envidia a su Primo y el Primo admira a Juan, cada uno ve en el otro aquello de lo que carece él mismo.


Con su tono agridulce, pretende superar, sin conseguirlo siempre, el tono de chiste fácil, de diálogo manido. Lo que sí consigue es alejarse de esas historias edulcoradas en las que uno sabe de sobra que todo va a acabar más o menos bien.
Aunque a muchos entendidos no les ha gustado, a mí me han encantado los diálogos de Juanito con su madre (Gloria Muñoz) a través de Skype y sin embargo me ha dado cien patadas el penoso doblaje de la peli. Yo no soy persona sospechosa a la hora de defender las pelis sin doblar, lo siento por quienes defienden a ultranza la versión original, pero por mi vagancia, me viene de perlas que las películas estén dobladas, pero en este caso, me rebelo contra lo que han hecho, si alguna vez un film pide a gritos la V.O., es este, porque pierde mucha parte de su gracia escuchar a las señoras de Nueva York hablando un castellano perfecto, ¡pero si la gracia estaba precisamente en que cada cual conservase su idioma!
Creo que el film podía haber dado bastante más de sí, porque la idea es buena y me da un poco de pena que se haya quedado a medio camino, aunque al final, la película nos deja con una sonrisa en la boca y eso, en los tiempos que corren, es muy de agradecer.




sábado, 10 de mayo de 2014

LOS ZULÚES Y LA MUERTE

De esa búsqueda constante del ser humano por encontrar un sentido a nuestra presencia y a nuestros actos en este mundo, no se escapa ni siquiera la muerte, de la que se ha tratado de buscar una explicación, sin conformarnos con la simple y llana de que somos como cualquier otro ser vivo: nacemos y morimos.
Igual que en occidente nos hemos inventado lo del paraíso y demás, en la mitología zulú existe un relato que me ha llamado la atención por lo que tiene de sencillo e infantil (en el buen sentido de la expresión), una explicación que parece un cuento:
Unkulunkulu, su divinidad suprema (al que los misioneros cristianos, por cierto se empeñaron en identificar con el sexo masculino, cuando en el imaginario nativo es un ser sin género), tras crear al hombre, decidió preservarle de la muerte, para lo que envió un mensajero, un camaleón, con la noticia de que serían inmortales, pero al animalejo le entró apetito y se detuvo a comer, demorándose más de la cuenta.
Unkulunkulu, que nada sabía de este contratiempo, se mosqueó al pensar que los humanos daban la callada por respuesta, cuando él esperaba algún signo de agradecimiento, vamos que le defraudó que los hombres no tuvieran un detallito, así que como castigo, decidió cambiar el mensaje y envió a un lagarto con la noticia de que a partir de ese momento, los hombres morirían como todo bicho viviente. El lagarto fue más diligente que su colega camaleón y su mensaje de muerte sí llegó a los humanos, que desde entonces, sabemos que sólo estamos de paso por este mundo.
En cuanto a los zulúes, detestan tanto a los lagartos como a los camaleones (ya saben aquello de matar al mensajero), pero siguen considerando a Unkulunkulu, como un ser bondadoso que, en compensación a la desgracia de la muerte inevitable, ofreció el matrimonio, que permite a los valerosos guerreros zulúes tener hijos, además de dar a los hombres medicinas para las enfermedades, el fuego para cocinar y una morada para los muertos.
 
 
 

viernes, 9 de mayo de 2014

EL MILAGRO

Desde los juegos de invierno de 1960, los EE.UU. no han vuelto a pisar el podium en la disciplina de hockey sobre hielo, con la excepción de la plata de Sapporo-72. En 1980, los juegos se disputarán en Lake Placid, por lo que la Federación estadounidense de hockey, pretende sacar un equipo que les salve del ridículo que se prevee ya que, como ocurre en otras disciplinas, los equipos del este de europa están formados por profesionales, aunque los disfracen con otras ocupaciones (militares, profesores, trabajadores fabriles, etc.) en realidad se dedican sólo a eso y llevan años compitiendo juntos. El equipo americano estará compuesto por amateurs, en su mayoría jóvenes universitarios en torno a los 20 años de edad.
Contratan al entrenador Herb Brooks (Kurt Russell), que se siente atraído por el reto de lo imposible y pone como condición plenos poderes para hacer y deshacer en el equipo, un exjugador como ayudante y el médico del equipo, serán prácticamente sus únicos colaboradores en la preparación de los 26 preseleccionados, de los que seis habrán de ser descartados antes del inicio de los Juegos.
Desde el primero momento, Herb se muestra implacable con los muchachos, sabe que no tienen el talento de los rusos, por ejemplo, y se propone suplir sus carencias a base de conseguir una formación compacta y homogénea.


La película está basada en hechos reales. Con sólo ocho meses por delante, el antiguo jugador del equipo olímpico estadounidense y ahora entrenador de hockey hielo, Herb Brooks, se enfrenta a la imposible tarea de crear un equipo de la nada con universitarios sin experiencia profesional, salvo un par de excepciones.
Herb decide escoger, no a los mejores, sino a quienes él cree que le pueden ser más útiles para desarrollar la idea que tiene, un equipo muy preparado físicamente y que se comporte como tal por encima de las individualidades, la única manera que considera efectiva para tener una posibilidad entre diez de ganar a escuadras más potentes.


En la película se alternan pequeñas pinceladas de los problemas familiares que le ocasiona a Herb su absoluta entrega al trabajo para el que ha sido elegido.
Muy bien ambientada, con un espléndido trabajo de reconstrucción de cómo era el ambiente y la vida en aquellos años, cuidando la indumentaria, incluso el corte de pelo y el aspecto de los jóvenes deportistas y de los demás protagonistas del film.


Para encarnar a los miembros del equipo, se optó por elegir a gente que dominara el ambiente del patinaje, jóvenes que eran o habían sido practicantes de este deporte por encima de sus cualidades como actores, para muchos de ellos era su primer trabajo como intérpretes y creo que fue un acierto de los encargados del casting, pues la fuerza de la historia se nos transmite, sobre todo, en las escenas deportivas, bien en los duros entrenamientos o en los partidos, a los que se dota de una especial emoción a través de remarcar las incertidumbres de los resultados, jugando con el correr del tiempo en el cronómetro y otros recursos parecidos.


Espectaculares imágenes, sacando provecho de un deporte que se presta a ello, echando mano en ciertos momentos de imágenes de archivo que están muy bien insertadas en el desarrollo general de los partidos, hasta el punto de que no se aprecian apenas las diferencias, excelente la labor de montaje en este aspecto.
La historia que nos narra es bastante más interesante para los norteamericanos de lo que pueda resultarnos a nosotros, en aquellos momentos, con un país que había salido con el rabo entre las piernas de Vietnam, todavía viviendo los coletazos de la enorme vergüenza del Watergate, una situación económica preocupante, como en el resto de occidente, debido a la crisis de combustibles, el asalto a su embajada en Teherán, etc., aquella victoria sobre la URSS que les catapultó al oro olímpico, supuso una inyección de moral en unos corazones necesitados de estímulos.
En posteriores juegos olímpicos, la URSS siguió dominando la especialidad hasta su desintegación como nación y posteriormente y hasta la fecha, los EE.UU. no han vuelto a ganar el oro olímpico.
Como se dice al final del film, después se echó mano de los profesionales, vinieron los dreams team, pero curiosamente, estos equipos de ensueño, no fueron capaces de hacer soñar a los norteamericanos como hizo la selección del 80.




jueves, 8 de mayo de 2014

UNA CIUDAD FLOTANTE

El Great Eastern es un enorme trasatlántico, como no hay otro igual, por su capacidad y por su volumen, movido por medio de grandes hélices que aprovechan el vapor generado mediante sus diez calderas.
Verne, viajero infatigable, aprovecha aquí las impresiones que ha recogido a lo largo de sus desplazamientos, combinándolo con sus conocimientos de marinería, de física, de geografía, astronomía, etc. para alumbrar el relato de un viaje de lujo entre Inglaterra y EE.UU. y contarnos los entresijos que se esconden bajo la fachada del aparente control y seguridad que ofrece un navío de tales dimensiones: las muertes de marineros y operarios; las situaciones dificiles de la travesía, etc.
El relato de un amor cuya culminación se vio impedida por causas ajenas a los dos enamorados, la lucha de dos personajes por una mujer, las borrascas que ponen en peligro el buen fin de la travesía, son algunos de los argumentos que utiliza el autor para amenizar la lectura de esta novela, escrita con el ingenio que es habitual en el novelista francés, pero a la que falta el entusiasmo y la intensidad de otros títulos que ya son clásicos en la literatura universal.
De cualquier manera y aún careciendo de esos giros y sorpresas con los que adoba sus novelas, es una ocasión para disfrutar una obra más pausada, una especie de viaje literario que nos ofrece el insigne novelista y descubrir uno de los títulos menos conocidos de Julio Verne.




miércoles, 7 de mayo de 2014

ALEJANDRO MAGNO

Filipo II de Macedonia (Val Kilmer), consigue transformar a las tribus de pastores macedonias en tropas adiestradas y preparadas para la guerra, bajo su mandato, los diversos pueblos de Grecia se sometieron a su mandato. Filipo tiene un hijo, Alejandro (Colin Farrell), al que, desde pequeño, va preparando para reinar, proporcionándole experiencia militar y encomendando a Aristóteles (Christopher Plummer) su formación intelectual. Aunque las relaciones entre padre e hijo no siempre son cordiales, cuando Filipo es asesinado, Alejandro es reconocido como rey de Macedonia y ha de dedicar los primeros años de su gobierno a imponer su autoridad sobre los pueblos sometidos a Macedonia que habían aprovechado la muerte de su padre para rebelarse.
En el 334 a. C. lanzó a su ejército contra el poderoso y extenso Imperio Persa, iniciando así la empresa que su padre no había podido poner en práctica. Alejandro cruza el Helesponto hacia Asia Menor, derrotando a Dario III (Raz Degan) en la batalla de Gaugamela, consiguiendo extender sus dominios por la Hélade, Egipto, Anatolia, Oriente Próximo y Asia Central hasta los ríos Indo y Oxus, internándose en la India, pero ante la negativa de sus tropas a continuar, ha de regresar a Babilonia.


Inmenso proyecto de Oliver Stone que llevaba acariciando desde hacía mucho tiempo, quien aprovecha sus anteriores éxitos y el auge que tomaron en ese momento filmes de este corte, para sacar adelante esta especie de sueño que bullía en su cabeza.


La película se mueve en dos planos diferentes, por un lado lo que podríamos llamar hechos reales, las batallas, las conquistas de Alejandro, su vida en Macedonia, es decir, lo que nos cuenta la Historia y, por otro, el retrato psicológico del hombre, su evolución como persona. Para el primero de los asuntos, el film trata de reproducir esos acontecimientos, el avance de su ejército, sus amores, la vida en los campamentos y la larga marcha con todos sus éxitos y fracasos; mientras para esa especie de buceo psicológico, utiliza imágenes oníricas: el vuelo de las águilas, las serpientes, esa imagen recurrente de Alejandro mirando al sol que se repite en las estatuas que se hicieron de él, juegos de luces y sombras...


Quiza el principal inconveniente del film sea su ritmo irregular, como descompensado, con algunas secuencias espléndidas y buenas reconstrucciones de las batallas, pero en otros momentos parece perder un poco de brío, aunque hay que advertir que la épica no es el principal ingrediente del guión.


Un par de años después, invirtiendo parte de los beneficios que las ventas del film en DVD habían generado, Stone estrenó "Alexander Revisited: The Final Cut", que no es una versión extendida al uso, sino un nuevo montaje. De hecho, en "Alexander", los hechos transcurren de manera lineal, se nos cuenta la infancia y juventud del protagonista y después sus conquistas con la voz en off de Tolomeo (Anthony Hopkins) sirviéndonos de guía, mientras en este "The final Cut", esas circunstancias anteriores a su aventura asiática, se nos narran por medio de flashbacks, algunos de ellos largos.


Un buen intento, del que quizá se esperaba más de lo que nos ofrece, quizá porque el film tiene mucho de visión personal del realizador, que no se contenta con una narración sucesiva de aventuras, de hechos de armas, sino que intenta profundizar en otros aspectos, como el empeño de Alejandro en el intercambio cultural y humano con los pueblos conquistados. Tal vez por eso a quienes esperan una película de acción se les haga un poco larga.





martes, 6 de mayo de 2014

GUNDYA TIKOA

Gundya Tikoa es el dios de los hotentotes, mejor dicho, de los Khoikhoi, que es el nombre que se dan ellos mismos, una etnia de pueblos nómadas que habitan en territorios de Namibia y Botswana. Hace siglos, vivían más al sur, hasta que llegaron los hombres blancos, en este caso los holandeses, que les fueron empujando más al norte (ya sabéis, la historia de siempre).
Pero volvamos a Gundya Tikoa que, como hicieron otros colegas suyos, también creó al hombre, aunque en este caso lo creó negro y khoikhoi, mira por dónde. Pero este hombre creado por Gundya Tikoa, cometió tantos pecados que su creador lo maldijo, aunque los hotentotes, en lugar de mostrarse sumisos y avergonzados, sacaron pecho y dijeron aquello de "no hay mejor desprecio que no hacer aprecio", así que reaccionaron de una manera lógica y no practican ningún tipo de culto hacia su dios, ¿qué sentido tiene adorar a un ser superior que se comporta así?
De todos modos, hay que sospechar que algo ha debido influír en estas historias la llegada de los blancos, ya que esta y otras leyendas sobre su religión aparecen recopiladas en crónicas cristianas.
En cualquier caso, la religión hotentote presenta la peculiaridad de creer en un ser supremo casi todopoderoso, al que sin embargo no vale la pena rendirle culto ni adoración, y de hecho no lo hacen.




lunes, 5 de mayo de 2014

TROYA

Héctor (Eric Bana) y Paris (Orlando Bloom), hijos del rey Priamo (Peter O'Toole), soberano de Troya, han viajado a Esparta para sellar la paz con el rey Menelao (Brendan Gleeson).
Durante su estancia en Grecia, Paris se ha enamorado de Helena (Diane Kruger), esposa de Menelao y cuando ambos hermanos se embarcan de regreso a Troya, Paris se lleva consigo a Helena.
Menelao reacciona como resultaba previsible y acude a pedir amparo a su hermano Agamenón (Brian Cox), rey de Micenas, que convoca a todos los monarcas aqueos con el fin de reunir una gran flota y partir inmediatamente hacia Troya con idea de conquistarla y vengar la afrenta sufrida por Menelao.
Los consejeros de Agamenón, consideran imprescindible que en la expedición les acompañe Aquiles (Brad Pitt), hijo de Peleo, rey de los mirmidones, pues su sola presencia y su arrojo en el combate, hacen que la moral de la tropa sea elevada. Sin embargo, las relaciones entre Aquiles y Agamenón no son precisamente amistosas, por lo que habrá que valerse de los buenos oficios de Ulises (Sean Bean), a quien Aquiles admira y respeta, para conseguir que el tesalio sea de la partida.


El guión se basa en el épico poema de Homero "La Iliada", aunque de manera muy libre, alterando muchas de las cosas que el poeta griego relata en su obra y otras, sencillamente, suprimiéndolas.


Concebida a imagen de las grandes superproducciones de antaño, cuenta esta con la ventaja de las digitalizaciones, creo que bien empleadas, incluso alguna de ellas corregida después de habérseles ido la mano, como en el caso de la flota griega que se pasaron con el número de barcos, aligerando la flota en la versión definitiva para no dar la imagen de que casi estaban montados unos encima de otros.


Me ha llamado la atención el uso que se hace del vestuario y los decorados, en general la ambientación está bien, aunque me da la impresión de que no se le saca suficiente partido, pero esto es una apreciación que no sabría explicar muy bien, algo muy personal por mi parte.
La banda sonora, tampoco es que sea ninguna maravilla, de hecho creo que ni nos acordamos de ella cuando acaba el film y eso que me estuve fijando bien en cómo sonaba, y las actuaciones, pues bueno..., es cierto que siempre es un placer ver a Peter O'Toole y que tiene un par de intervenciones majestuosas; que Eric Bana está pero que muy bien, pero los demás, pues eso, que cumplen y ya está.


Las batallas, uno de los puntos fuertes de la trama y en los que se apoyaba en buena parte el reclamo del film, están bastante bien, dan imagen de intensidad y los enfrentamientos personales entre protagonistas, creo que rayan a gran altura y que se consigue dotarles de credibilidad, en fin que los amantes de este tipo de escenas, de los combates cuerpo a cuerpo y de los buenos intercambios de espadazos, supongo que no se sentirán defraudados.


La película es una adaptación, no es la Iliada, de hecho, muchas cosas están alteradas, pero creo que no debe hacerse de esto una crítica a degüello como he visto algunas por ahí, lo que hay que valorar es si el producto conseguido está bien o no.
La película quiere dar una imagen más humana de los acontecimientos, prescindiendo de lo mitológico, se obvia la presencia de los dioses (tan importante en la obra de Homero) y a todo lo que se nos cuenta se pretende darle un aire histórico y totalmente creíble, así que, en ese sentido, creo que el film logra su objetivo.