domingo, 5 de diciembre de 2010

ADELANTE MI AMOR

Si en la entrada anterior de cine, comentaba que la historia en la que se basa la peli, me parecía mala, cambien aquí radicalmente las palabras y darán con mi apreciación sobre la historia que sirve de sutento al film. Al fin y a la postre y aunque digamos que los premios, a veces, dejan bastante que desear, en este caso no creo que sea así y la peli se llevó el Oscar a la mejor historia.
La peli está basada en un relato del húngaro János Székely, que bajo el seudónimo de John S.Toddy y junto a Benjamin Glazer, intervino en lo que sería una primera redacción del guión, en el que tambien tuvieron su parte Jacques Thery y Ketty Frings y aportaciones importantes el tándem Wilder y Brackett, sobre todo en la parte final de la peli.
Desconozco la parte de cada cual en la redacción final del guión, pero el resultado es muy bueno.


Una película valiente, que cuando EE.UU. aún vacilaba sobre su intervención en la II Guerra Mundial, se atreve a denunciar esta pasividad del gobierno norteamericano, ante lo que las mentes más despiertas ya veían como un peligro para todo el orbe y no sólo para Europa.
Eso sí, de una manera que huye de maniqueísmos y que hace que a pesar de la historia terrible que nos está contando, de cuando en cuando, pero a lo largo de todo el film, la sonrisa no nos abandone.
Es muy difícil darle tono de comedia a unos hechos que resultan dramáticos, es todo un arte saber hacerlo, sin caer en el error de que el espectador se sienta ofendido por tratar de forma trivial temas tan peliagudos.
Un paradigma de este saber hacer, es la escena inicial, en la que el protagonista, Ray Milland, está a punto de ser fusilado y sin embargo su conversación con el fraile que le han enviado para confortarle, sirve para darle un toque de humor a momento tan dramático, a través de una conversación salpicada de frases ingeniosas cargadas de sarcasmo.


Al parecer, la peli se basa en un hecho que pudo ser real, el rescate mediante engaños de un prisionero estadounidense que había combatido en las Brigadas Internacionales. La acción se situa en Burgos, presuntamente en su castillo, que sirve de prisión y, de hecho, podemos ver imágenes tomadas en los alrededores de la capital castellana que nos son mostradas mediante transparencias.
Evidentemente, por lo que puede deducirse de este principio, la peli no fue estrenada en España.
Más tarde la acción se traslada a París, a alta mar, y a Alemania. Y nos relata aquellos comienzos de la guerra, con la anexión de Dánzig, la invasión de Polonia y el ataque y posterior armisticio a Francia.
Todo ello de la mano del aviador americano y de una periodista compatriota, Claudette Colbert, que le rescata del pelotón de fusilamiento y de la que él se enamora.
Una mujer que representa todo un símbolo de mujer moderna, independiente y que desea conseguir un nombre en su profesión por encima de cualquier cosa.


El título original debería traducirse por "Arriba mi amor", un pasaje de un salmo que entona Ray Milland cada vez que va a despegar con su avión.
Muy interesante, además de los dos protas, el trabajo de Walter Abel (creo que es él el que interpreta al jefe de Claudette Colbert).
De las cosas interesantes que tiene la peli, citaré un par de ellas.
Una por buena (a mi gusto), el plano picado sobre el patio del penal, con los soldados del pelotón de fusilamiento y el reo, caminando sobre el empedrado. Travelling descendente, hasta unos barrotes situados a ras de suelo, que nos introducen en la celda de Ray Milland, para asistir, fuera de plano a la consumación de fusilamiento de su camarada.
La otra cita, es lo chocante que resulta (vi la peli en V.O.), oír hablar a los militares españoles con acento mexicano.
Peli entretenida, elegante, divertida y con una historia de esas que decimos que tienen mensaje.



sábado, 4 de diciembre de 2010

HOGAR

Hace unos días, asistí a un funeral de alguien muy cercano, ya sabéis cómo son a veces esas cosas, el sacerdote, o quien oficie la ceremonia de despedida al cadáver, suele dirigir unas palabras a los congregados que, dependiendo de muchos y variados factores, van desde casi el absurdo, hasta frases estereotipadas que se repiten una y otra vez.
Salvo casos flagrantes de desidia, en los que mejor sería que no dijeran nada, yo entiendo y comprendo que, en la mayoría de las ocasiones, no ha tenido una relación con el fallecido como para meterse en mayores profundidades y sale del paso a base de confortar a los familiares con generalidades porque es difícil hacerlo de otro modo.
Bien, en ese funeral, el sacerdote conocía a la familia y a la fallecida y lo que dijo le salía de dentro y era fruto de ese conocimiento personal que otras veces falta. De todo ello, que son cosas que quedan para quienes allí estuvimos, íntimas en cierto modo, rescato un poema que leyó, que me gustó y del que sólo sé que fue escrito por alguien llamado Pedro, un monje cartujo, con motivo de la celebración de sus 25 años de clausura.


Se me va poblando el cielo
de rostros y corazones,
se va volviendo mi hogar,
llenándoseme de nombres.

No es ya un extraño país
lejano en el horizonte,
es cita donde me aguardan
pupilas que me conocen,
labios que me dieron besos,
pieles que llevan mis roces.

Se me va poblando el cielo
de rostros y corazones,
de gestos ya conocidos
de amor, de abrazos que acogen,

en los que revivir puedo
amadas palpitaciones,
y tantos y tantos sueños
que aguardan consumaciones.
Se me va poblando el cielo
de rostros y corazones:
me gusta saber que Dios
prepara para los hombres
Paraísos que permiten
recuperar los adioses.

Allí se me van llegando
uno a uno mis amores,
con besos hoy silenciosos
que tendrán resurrecciones.

Se me va poblando el cielo
de rostros y corazones,
se va volviendo mi hogar,
llenándoseme de nombres.


viernes, 3 de diciembre de 2010

LA OCTAVA MUJER DE BARBA AZUL

Si a alguien que no entienda mucho de cine (el menda, por ejemplo), le dicen que en una peli se entremezclan los nombres de Gary Cooper, Claudette Colbert, David Niven, Billy Wilder y Ernst Lubitsch, se le ponen los ojos a cuadros y da por hecho que va a ver "algo".
La historia es mala, o a mi me lo parece, a veces me daba un poquitín de vergüenza asistir a algunas de las escenas de la peli, verdaderas chorradas sin pies ni cabeza, desfasadas y un tanto ridículas.
Y sin embargo, lectores y lectoras (o al revés), es una peli deliciosa.
Es lo que tiene poner en las manos adecuadas cualquier asunto que, de lo que sea, saca provecho. Al final, cuando han transcurrido los 80 minutos de film, se nos olvidan las tonterías y nos queda la sensación de que ha merecido la pena, de que hemos visto una comedia y nos queda el regustillo ese de haber pasado un rato entretenido.


Por un lado, los actores, nada vamos a descubrir, tienen nombre y fama merecida y aquí lo hacen de maravilla y, encima, están guapos, con sus rostros jóvenes que encandilan y con su saber moverse ante la cámara que magnetiza, sobre todo en el caso de Mr. Cooper, que lleva casi todo el peso de la acción.


El guión, ingenioso, divertido, con frases y diálogos memorables, muchas escenas para el recuerdo, gags de lo más afortunado y divertido. Una gozada.


Y por encima de todos ellos, Lubitsch repartiendo estopa a diestro y siniestro, con la gracia y la maestría que le distinguen, riéndose de esa pretendida incultura de los yankees, que es lo que nos hace a los europeos sentirnos superiores ante los dueños del dinero, pero, al mismo tiempo, dándole lo suyo a esa grey de franceses que pueblan la Riviera, a los que nos retrata como vagos, buscavidas, nobles venidos a menos, y que viven gracias al dinero americano, a pesar de ser unos ineptos. Aquí David Niven, borda su papel, igual que Edward Everett Horton.


Película considerada menor entre las de Lubitsch, pero con ese toque suyo que las hace tener algo especial.
Divertida comedia, sin mayores pretensiones y que logra, de largo, su objetivo, incluso alguno más, ya que en alguno de sus planteamientos resulta, incluso, moderna.




miércoles, 1 de diciembre de 2010

EL MONO DESNUDO

Este es un libro casi mítico, conocido por mucha gente, a quienes les suena el título, aunque algunos no lo hayan leído. Publicado en 1967, algo tendrá cuando a lo largo de sus sucesivas reediciones, suma ya 20 millones de ejemplares salidos de las imprentas.
El planteamiento es de lo más curioso y original: Somos primates.
Y desde esa perspectiva nos analiza Desmond Morris, su autor, quien apunta una serie de teorías sobre cómo ha podido ser nuestro viaje desde los bosques frondosos, hasta llegar a donde estamos en la actualidad.
Yo soy un zoólogo, dice y el mono desnudo es un animal. Por consiguiente éste es tema adecuado para mi pluma... El Homo sapiens, sigue siendo un mono desnudo... y no es fácil sacudirse rápidamente de encima la herencia genética acumulada durante su pasado evolutivo. Si quisiera enfrentarse con este hecho, sería un animal mucho más complejo y tendría menos preocupaciones. Tal vez en esto pueda ayudarle el zoólogo.
A través de los diversos capítulos del libro, el autor va desgranando cómo es la vida de la especie humana en distintas facetas, desde los orígenes, hasta la conducta sexual, social o la búsqueda del confort, pero siempre teniendo presente que se trata de un animal y de que sus comportamientos, a pesar de lo que pueda parecer, no están tan alejados de los de algunas otras especies, sobre todo de la de nuestros más cercanos parientes en la escala evolutiva.
Cierto que algunas de sus teorías pueden ser criticadas y algunas, con el transcurso de estos pocos años desde que público el libro, nos resultan un tanto obsoletas, por no decir chocantes, porque no reconocemos del todo que nuestros jóvenes se comporten así, sobre todo cuando nos cuenta lo relativo al cortejo y lo que podríamos llamar noviazgo, pero en general siguen vigentes (como teorías, claro, esto ha de ser tenido presente a lo largo de toda la obra) y algunas de ellas, son sorprendentemente modernas, teniendo en cuenta que fue escrito hace casi medio siglo.
Morris se enmarca con este libro en lo que llamaríamos ciencia divulgativa y eso lo consigue, ya hemos dicho la gran cantidad de ejemplares vendidos de su obra.
El autor se licenció en zoología en la Universidad de Birmingham, doctorándose en Oxford. Alcanzó cierto nombre también como pintor, habiendo llegado a exponer con Miró, sin embargo el matricularse en zoología, fue porque él se dio cuenta de que su faceta artística difícilmente le iba a servir de sustento principal en su vida.
Además ha escrito varios libros más, algunos en colaboración con su esposa, la historiadora Ramona Baulch y es muy conocido también por algunos programas y documentales de mucho éxito en televisión.
Sin embargo El mono desnudo, sigue siendo la obra que le ha dado fama.
Me ha llamado la atención que al principio del libro, entre una larga lista de personalidades a las que agradece su ayuda, figure gente tan conocida ahora como David Attemborough o Konrad Lorenz.
El libro, que como él mismo avisa, va dirigido al gran público, se hace ameno, entretenido y, en ocasiones, hasta divertido.


martes, 30 de noviembre de 2010

CURVAS PELIGROSAS (Mauvaise graine)

Con el encanto que tienen todos estos films de la primera época del sonoro, es evidente que la importancia primordial de esta peli es que está codirigida por un tal Samuel Wilder, en adelante Billy Wilder, como es y será conocido por los siglos de los siglos en este maravilloso mundo del celuloide.
"Mala semilla", que es en realidad la traducción que corresponde al título original y que refleja bastante mejor, a mi parecer el espíritu de la película, pero como tantas veces, su versión en castellano lleva uno que parece puesto para lucimiento de alguien que, en lugar de lucirse, ha derrapado.
A pesar de que el cine llamado sonoro llevaba ya bastante tiempo en las pantallas, aún conserva el film algunos de los tics de la época muda, pero con la probabilidad de que así sea, ya cuenta quien se dispone a ver una película fechada en estos años (esta es de 1934).


Rodada en Francia, con un escaso presupuesto, lo que llevó a sus autores a suprimir prácticamente las escenas de estudio y rodar casi íntegramente por las calles de París y en un garaje, la historia es una mezcla de estilos, desde la comedia, hasta el romanticismo; con toques de drama social y cine negro y grandes dosis de mensaje moralizante.
Todo ello sin olvidarnos del valor documental que tiene, una vez que que han transcurrido tantos años, pues en ella hacemos un recorrido por el París del momento, igual que, aunque de forma fugaz, por algunos pueblos. Vemos las avenidas, las gentes que deambulan, la forma de vestir, los edificios..., todo tal cual era en aquella época.


Más si en algo se ve reflejada la época del rodaje, es en el desfile, casi a modo de catálogo, de automóviles, con variedad de marcas (Buick, Studebaker, Ford, Renault, Citröen, Hispano-Suiza....) y de utilidades, pues nos muestra autobuses y coches de reparto, además, claro está de lo que hoy llamaríamos turismos.
Es evidente el atractivo que suponían los automóviles para Wilder, de lo contrario hay cosas que no se explicarían del todo bien y no me refiero sólo a las persecuciones, que están muy logradas y transmiten sensaciones de emoción y verosimilitud, sino a algunos de los detalles considerados menores y que sólo alguien que sabe o a quien le gusta ese mundo, es capaz de retratar tal y como se hace en esta peli.


La cuestión social, de la que he hablado, queda reflejada tanto en el mundillo, divertido, por un lado, pero poblado por desheredados y rufianes en el que se mueve la banda de ladrones, empujados hasta donde están por la mala situación económica del momento.
La película nos los presenta como personas que roban sólo a los ricos para sacarse unos francos con los que ir tirando, pero dirigidos por un auténtico bellaco, un ganster en toda regla que además los tiene explotados. Precisamente el protagonsita hará de abogado de causas perdidas y conciencia social de estos pobres pelagatos, haciéndoles ver que se están aprovechando de ellos y saliendo en su defensa, lo que le acarreará los problemas que van a dar lugar a que se decida a cambiar de aires.


El señorito, vago y vividor, que disfruta de la vida a costa de papá, irá tomando conciencia de que su futuro ha de ir por otros derroteros cuando choca con esa realidad representada por esta pobre gente y cuando se enamora. Ambas situaciones darán lugar a un cambio en su actitud y a un final melodramático, con mensaje moralizante de que hay que ser bueno y que los malos lo acaban pagando y, por otro lado, la búsqueda de nuevos horizontes, lejos de su país, en compañía de su amada.


A esta situación, se le pueden encontrar todos los paralelismos que se quieran (y más), con la del propio Wilder, que había salido por pies hacía Francia, huyendo de la barbarie nazi y que se encontraba en París en unos momentos de transición de su propia vida, hasta que acabó dando el salto a Hollywood, donde se labraría la brillante carrera que todos conocemos.


Interesante film que, a pesar de los años, se ve sin que resulte pesado, pues tiene bastantes dosis de modernidad, acompañado de una buena banda sonora, con una historia que resulta entretenida y con detalles técnicos de gran altura. No sólo las persecuciones, sino los simples paseos en automóvil están magníficamente conseguidos. Lo mismo cabe decir de algunos de los encuadres, tanto en el garaje en el que se rodó parte del film, como las escenas de baño o el precioso plano que se ve en la imagen de más arriba, en el que la pareja protagonista va en un camión de paja y cuando el encuadre se abre, va apareciendo el mar que les llevará a su nueva vida.




jueves, 25 de noviembre de 2010

MAESTRO




























Hace unos años me encontré con una antigua profesora de mi época del instituto, catedrática de Lengua y Literatura.
Tras los consabidos intercambios de parabienes y preguntas (hacía mucho que no nos veíamos), me dijo que para ella, ni profesora, ni catedrática, ni nada de esos apelativos que estaban muy bien, pero que a ella le hubiera gustado que la llamaran maestra.
Y es que esa palabra encierra tanto contenido y significado, que no me extraña que fuera su preferida para poner nombre a lo que ella había estado haciendo durante tantos años.
Lo que ocurre es que a veces, ese contenido o se vacía o pierde su significado primero.
Maestro no sólo es el que enseña, sino el que sabe enseñar y esto es precisamente lo más difícil. Igual que hay gente que tiene dotes para pintar, componer música, escribir o correr más que nadie, hay personas que tienen el don de enseñar, que saben transmitir.
Tienen cultura, o saben pintar, tocar un instrumento, cantar o jugar al baloncesto, claro que saben, pero seguramente no son los mejores, es más, casi nunca son los mejores o de los mejores, pero saben transmitir su conocimiento y hacer que otras personas que tienen esa predisposición, saquen lo mejor de sí mismas.
Todos tenemos el recuerdo de algún profesor que sabía mucho pero que era insoportable dando clase y de lo contrario, hombres y mujeres que hicieron que adoráramos tal o cual asignatura, porque sabían empaparnos del amor que ellos sentían por aquella materia.
Alguna vez oí esta historia, que seguramente será una leyenda:

El maestro de Demóstenes, el orador griego, era un orador mediocre. Alguien le dijo que cómo podía él ser un buen maestro de oratoria si no era capaz de dar un buen discurso. A esto, el maestro le contestó con la siguiente frase:

“La piedra de afilar, ¿corta?”


Y es que a veces se olvida uno de que afilar y cortar son cosas muy distintas.



miércoles, 24 de noviembre de 2010

NINOTCHKA

El otro día, cuando veía esta peli, nadie estaba sentado conmigo y, sin embargo, no estaba solo.
No puedo menos que recordar a mi padre, para quien este film era sinónimo de entretenimiento y humor de altura.
Quiero ver en lo que él veía, a toda aquella gente que en la España del momento con la situación tan dura que les tocó vivir iba al cine, sobre todo, a divertirse, a sumergirse en el mundo al que sólo el celuloide es capaz de llevarte y si además veían una buena peli, mejor que mejor.
Y sin duda, lo debieron pasar bien con esta cinta, hasta el punto de que él y supongo que mucha más gente, no la había olvidado por más tiempo que pasara.


Y es que el film lo tiene todo dentro de lo que pretende ser, con una maravillosa puesta en escena, un guión brillante y unas interpretaciones de altura, no sólo las de los dos protagonistas que además están guapísimos, sino la del elenco de secundarios, algunos de ellos con personajes y situaciones que siempre serán recordados, como los de los tres camaradas soviéticos (Iranoff, Buljanoff y Kopalski), o el de la gran duquesa Swana, personajes arquetípicos y verdaderos hallazgos, sin los cuales la dosis de humor quedaría bastante rebajada.


La peli, anunciada por la propaganda del momento como aquella en la que Greta Garbo se ríe, como contrapunto a los papeles de corte dramático que solía llevar a la pantalla, no sólo hace que se ría la superestrella, sino que consigue que cualquiera que la vea la recuerde para siempre como una gran comedia, de esas que no defraudan y que consiguen, a base de sus magníficos diálogos que pasemos de la sonrisa a la risa y que no paremos hasta llegar a la franca carcajada.


Todo ello a pesar de que desde el principio vemos venir todo lo que va a suceder, de la sencillez del planteamiento que de sencillo pasa por ser casi pueril, una critica descarada al comunismo en general y al estalinismo en particular en la inmediata antesala de la II Guerra Mundial, pero que no por ello deja de ridiculizar ciertas actitudes del mundo capitalista en que vivimos, retratándonos un París que más que divertido es vacuo.


La inteligencia con que critica la sociedad soviética del momento, con su pobreza, sus purgas, sus deportaciones a Siberia, las desapariciones de los disidentes, el adoctrinamiento sistemático y el aplastamiento de cualquier disidencia siquiera sea de pensamiento, es demoledora, precisamente por estar tratada con humor y no cualquier humor, sino con el más brillante de ellos. Frases como "No me extraña que las aves emigren desde la vieja Rusia hasta aquí. Nosotros tenemos los ideales, pero ellos tienen el clima" y otras muchas, tantas que podría estar un mes haciendo entradas en el blog con ellas, no me extraña que William Randolph Hearst, diejese aquello de "Jamás se había proyectado sobre las pantallas ninguna otra cosa que igualara la efectividad de aquella burla, ni que ofreciera una muestra más devastadora del funcionamiento tan poco práctico de aquella forma concreta de locura criminal...". A pesar de que Walter Reisch escribió el guión, hubo que esperar a la incorporación de Charles Bracket y Billy Wilder, para que este tuviera los diálogos chispeantes y el talento que rezuma.


El toque Lubitsch está presente y como alguien dijo, él es capaz de hacer más con una puerta que gira que con una bragueta que se abre (o algo parecido).
Una magnífica comedia, en la que la Garbo con su personaje de Nina Ivanovna Yakushova "Ninotchka", realizó su última gran interpretación antes de su definitiva retirada.