sábado, 8 de junio de 2013

SONETOS (GARCILASO DE LA VEGA)

Garcilaso de la Vega, hijo de una noble familia castellana, es el representante genuino del ideal de caballero renacentista, la pluma y la espada se alternan en la breve e intensa vida del hidalgo, amigo y miembro del personal de la corte del Emperador Carlos, a quien fue a recibir a su llegada a tierras hispanas en Santander, participó en algunos destacados encuentros de armas que las tropas españolas mantenían en diversos lugares de Europa.
En el plano poético, Garcilaso es reconocido, junto a su amigo Juan Boscán, como el introductor de la poesía de corte petraquista en la literatura española, adoptando el endecasilabo y el lenguaje claro y sencillo que se convirtió en referencia innegable para la poesía española posterior.
Garcilaso murió en Niza a consecuencia de las heridas sufridas en el cerco de ciudad, donde estaba al frente de un tercio de infantería, tras el temerario asalto a la fortaleza de Le Muy, donde fue el primero en subir la escala.
En sus versos hay muchas referencias a Elisa, anagrama de la dama portuguesa Isabel Freyre, a la que había conocido cuando acompañó a Carlos I con motivo de su boda con Isabel de Portugal y de la que se anamoró platónicamente.



viernes, 7 de junio de 2013

ALEXANDER NEVSKY

Una delegación de mongoles se acerca a la aldea donde vive Alexander Nevsky para tratar de convencerle de que se una al emperador de Mongolia y le ofrezca su talento militar. Nevsky había vencido a los suecos en la batalla del río Neva (de ahí le venía su apodo) y replica a los mongoles que sólo pondrá su espada al servicio de la Madre Rusia y de su pueblo.
La ocasión se presentará poco más adelante, cuando un ejército encabezado por caballeros teutones, bajo el amparo de la Iglesia de Roma, ha emprendido una especie de cruzada contra los territorios donde está implantada la Iglesia Ortodoxa Rusa.
En su primera incursión, los invasores arrasan la población de Pskov, mostrándose especialmente crueles con la población y sacrificando incluso a los niños.



El siguiente paso será atacar la población de Novgorod. Algunos notables de la ciudad pretenden parlamentar con los invasores y ofrecerles dinero a cambio de que no se reproduzcan los hechos de Pskov, pero Nevsky arenga al pueblo al que aglutina alrededor de su mando para resistir a los intrusos. Todos valen para el combate, ancianos y mujeres se unen a la improvisada tropa, armada de manera apresurada por herreros y artesanos que trabajan a destajo.


Tras casi una década sin filmar, con un par de proyectos inacabados a sus espaldas, Eisenstein había regresado a la URSS, cabizbajo y con el rabo entre las piernas, como quien dice. A pesar de que su aventura americana le haría, para siempre, sospechoso a los ojos de las autoridades soviéticas, fue el mismo Stalin quien le encarga este proyecto (en realidad le dio a elegir entre dos ideas previas) con el fin de exaltar el ánimo de la población ante la posible invasión del territorio soviético por los nazis.


Estamos, por tanto, ante un film con claros propósitos propagandísticos. Como tal lo toma el realizador y algunos de sus pasajes son descaradamente esteoritipados: Rusos valientes, arrojados, unidos ante el enemigo común; un enemigo cuidadosamente elegido, los caballeros teutones que invandieron territorios de lo que sería Rusia allá en los lejanos tiempos del siglo XIII y además, bendecidos por la Iglesia de Roma (otro enemigo). Los invasores son presentados como crueles y sanguinarios y los frailes que les acompañan, más que a la Iglesia, parecen pertenecer a una orden satánica.


A pesar de darle cierta libertad en el rodaje y de permitirle que eligiera al director de fotografía (Eduard Tissé), con el que ya había trabajado antes, Eisenstein ha de aceptar un codirector y un coguionista que enviaban informes diarios a Moscú y vigilaban que el rodaje no se desviara de la ortodoxia bolchevique.


El film cuenta con algunas secuencias muy interesantes, entre ellas las correspondientes a la Batalla del Lago Helado (La famosa batalla del Lago Peipus, en actual territorio de Estonia), en la que Nevsky demostró su genio táctico derrotando a los teutones. Pero quizá lo mejor, no sea la batalla en sí, con algunas escenas un tanto chuscas, sino lo que queda después, con los campos desolados y las mujeres buscando a los seres queridos entre los cadáveres.
Ineludible hablar de la banda sonora en este film que aún es deudor del cine mudo, de hecho yo pienso que si se suprimieran los diálogos, entenderíamos perfectamente lo que se nos está contando. Pues bien, la música fue encargada al maestro Serguéi Prokófiev (por cierto, casado con la cantante española Lina Llubera), que nos ofrece una especie de cantata heróica que después adaptó para ser interpretada separadamente del film y que constituye una de sus obras más apreciadas por los melómanos.
Actualmente se sigue considerando este film como un punto de inflexión en la concepción de las bandas sonoras modernas.


Las actuaciones son bastante pobres y el hecho de que, como hemos señalado, todavía conserve tics del cine mudo, hace que los actores estén exagerando gestos durante todo el film, lo que resulta un tanto chocante.
Sin embargo, el genio de Eisenstein se pone de manifiesto en las escenas en las que intervienen gran cantidad de figurantes, en las que demuestra su dominio en el movimiento de masas y en la previa y cuidadosa planificación de las tomas.


Desde luego, quien vaya buscando rigor histórico, que se olvide de la película, los hechos reales en los que se basa, ocurrieron de una manera que no se ajusta a lo que nos cuentan, pero ya hemos señalado al principio los fines propagandísticos del film y esto condiciona todo el desarrollo de la obra.
La película se estrenó en Moscú el 25 de noviembre de 1938, su exhibición fue seguida por el público con entusiasmo, pero menos de un año después, en agosto del 39, fue retirada de las carteleras tras la firma del pacto de no agresión germano-soviético. En la madrugada del 22 de junio de 1941, las tropas nazis invadieron territorio soviético, lo que supuso, para el film, su apresurada reposición.


El film cumple sobradamente su misión de exaltación del nacionalismo ruso, está rodado con un lenguaje visual sencillo para que sea entendido por el tipo de público al que va dirigido, con predominio de la imagen y la música sobre otros conceptos.
Stalin no tuvo empacho en utilizar la hagiografía de Alexander Nevsky, un héroe militar al que la Iglesia Ortoxa Rusa había canonizado en 1547. Un santo al servicio de la propaganda soviética. Curioso y significativo.




jueves, 6 de junio de 2013

DE LA ALPARGATA AL SEISCIENTOS

A mitad de camino entre la novela y el ensayo, Juan Eslava Galán nos acerca a la España de los 50 sirviéndose del hilo conductor de algunos personajes, estereotipos de la época, el Piojo, el Burro Mojao, el Chato Puertas y algún otro, que nos van llevando a través de historias que, por chuscas que nos parezcan, son reales, como de cuando en vez nos advierte el autor, para que no pensemos que esta o aquella otra anécdota que le sirve de base a sus capítulos sale de su magín, sino de la vida misma.
Desde el retrato de los personajes particulares, de todos conocidos (Franco, algunos ministros, el futuro rey Juan Carlos...), hasta las situaciones que les tocaba vivir a los sufridos ciudadanos de forma individual o al país colectivamente.
El regreso de los divisionarios, las intolerancia de la Iglesia, la corrupción política, las cacerías del Caudillo (como en La Escopeta Nacional), las penurias económicas, la firma del tratado de cooperación con EE.UU... Todos estos asuntos los va tratando Eslava Galán con detalle y con su particular sentido del humor que hacen del libro una obra triste y divertida al tiempo, algo muy difícil de conseguir y sólo al alcance de quienes dominan la técnica y el lenguaje como lo hace el jienense.
Aunque algunos ya sabemos cómo era el paño, seguro que algunos de los potenciales lectores, descubrirán ciertas facetas poco conocidas (cuando no ocultadas o tergiversadas) de los personajes que citábamos, con un Franco desconectado de la realidad por falta de preparación y por desidia, sólo preocupado por las cacerías y la pesca y un Juan Carlos que ya apuntaba maneras, no quiero decir la palabra que me sugiere, pero digno miembro de esa familia de aprovechados que han sido los Borbones, a quienes durante muchos años sostuvo la rancia nobleza española por medio de sus aportaciones económicas y algunos todavía están esperando que les den las gracias.
Muy jugoso, entretenido y, como digo, Eslava sabe desdramatizar la tragedia a través del humor en la mejor línea de la tradición satírica española.




miércoles, 5 de junio de 2013

LA GRAN ILUSIÓN

Durante la Primera Guerra Mundial, un avión francés sale en vuelo de reconocimiento con el capitán De Boeldieu (Pierre Fresnay) y el teniente Maréchal (Jean Gabin) a bordo. El aparato es derribado sobre suelo alemán por un avión de combate germano.
Tras pasar por la enfermería, para curar el brazo herido de De Boldieu, su captor, el capitán alemán Von Rauffenstein (Erich von Stroheim), siguiendo antiguas costumbres que enlazan con las leyes de la caballería medieval, les agasaja con una comida.
Más tarde son conducidos al campo de prisioneros de Hallback, donde compartirán cautiverio con oficiales ingleses y rusos. Más adelante serán conducidos a una nueva prisión, el castillo de Winsterborn, a cuyo mando está el capitán Von Rauffenstein, su viejo conocido.



Película emblemática en la filmografía de Jean Renoir, para algunos su mejor film. Una obra que lograría el Premio Especial del Festival de Venecia y tendría el honor de ser el primer film de habla no inglesa nominado como mejor película en los Oscar.



Si no fue el primero, no le faltaría mucho para ser el primer film de ese subgénero que se desarrolla en campos de prisioneros y que tiene componentes del noir en mayor o menor medida, dependiendo del hincapié que se haga en los aspectos referentes a la fuga.


La militancia declarada de Renoir en la izquierda francesa del momento ha sido vista por muchos como decisiva en el argumento y las formas del film. Creo que hay parte de razón en ello, pues en aquella época, lo de la paz y fraternidad, sobre todo entre cierta intelectualidad, estaba en boga, de hecho pensaban (más bien tenían la esperanza) de que la I Guerra Mundial, sería el último gran conflicto de la humanidad y, mira por dónde, al poco de estrenarse el film se volvió a liar parda. Pero si lo pensamos bien, directrices del partido de turno aparte, es lógico que la ideología de uno influya en sus films. En otros aspectos menos militantes y más estéticos, también se nota la forma de ser y hacer de Renoir; por ejemplo, no se ve ni una sólo escena de combate y conociendo el espíritu humanista del realizador francés, es difícil imaginarle concibiendo escenas de tiroteos y sangre.
En alguno de los pasajes está más clara la intencionalidad política, como el diálogo entre los dos fugados en el que comentan que el paisaje no entiende de fronteras, estas las ponen los hombres.


La película está estructurada en dos partes, en la primera, conocemos a los personajes, los prisioneros de guerra; nos habla de las relaciones entre ellos y con sus vigilantes, su vida en el campo, donde son tratados con respeto.
La segunda, a partir de la aparición del personaje de Von Stroheim como comandante del campo, se centra más en la fuga y en los mundo que representan los dos fugados y sus dicotomías, por un lado y, por otro, su estancia en la granja donde se refugian y la convivencia con Elsa (Dita Parlo) la granjera.
Esta segunda parte es más breve, pero bastante más intensa.


Me han parecido muy interesantes algunos de los discursos que incluye el film, diálogos y pensamientos de gran nivel y plasmados de manera inteligente. Por ejemplo, el retrato que hace de los distintos grupos de prisioneros, cuando uno de los personajes comenta: -Los franceses comen sopa de nabos, pero tienen comida que les mandan de casa; los rusos, sopa de raices de nabos y no les mandan comida de casa.
-¿Y los ingleses, qué comen los ingleses?
-Puding de ciruela.
O cuando Elsa, la granjera, les dice, viendo una foto de su marido: Murió en Verdún... y sus hermanos en Lieja, Charleroi y Tannenberg, nuestras mayores victorias.
Por cierto, ese toque de recelo ancestral entre ingleses y franceses, se refleja sutilmente, cuando vemos que van a trasladar a los prisioneros de un campo a otro y les dicen que recojan sus equipajes, se pueden imaginar qué tipo de equipaje transportan, básicamente alguna ropa y pequeños objetos, sin embargo, alguno de los oficiales ingleses tiene entre sus pertenencias la raqueta de tenis.
Muy bien planteado también ese especial código de honor de la nobleza, esa guerra entre caballeros, un mundo que se acaba, sus representantes están aquí demodés, sabiendo que son los últimos de una época que no volverá.


Renoir nos demuestra cómo con un argumento de lo más sencillo puede hacer toda una proclama antibélica y opta por darle un tono optimista, no hay malos en el film, ni siquiera los carceleros, aunque bien es cierto que algunas de las situaciones que presenta son poco creíbles.
La maldad es la guerra en sí misma y los personajes son víctimas de una situación sobrevenida.


La película tiene algunos pasajes realmente grandiosos, con composiciones muy trabajadas y especial cuidado en los detalles.
Estuvo prohibida en Alemania, Bélgica e Italia (a pesar de haber ganado el premio en Venecia), pero incluso en la misma Francia del Frente Popular, 18 minutos de metraje fueron censurados.
A destacar la magnífica interpretación de Erich von Stroheim, en un personaje que fue modificado sobre la marcha al conseguir su participación en el rodaje, con el fin de darle mayor relevancia, algo que se demostró todo un acierto.




martes, 4 de junio de 2013

LA CONDENA

Georg Bendemann comunica a su padre que va a casarse, lo hace, en parte por deferencia hacia él, anciano y débil. El padre reacciona de una manera airada, acusa a su hijo de falsario, pone en duda la honestidad de su prometida, le menosprecia, asegurando que le traiciona y le va a dejar morir sólo y desamparado.
Ante estas invectivas, el hijo se arredra y no es capaz de replicar a su padre que, por último, lanza una terrible condena sobre su hijo: "Morirás ahogado"
Para algunos estudiosos de la obra del autor checo, esta es la obra que inclina a Kafka, de forma convencida, a la escritura, ya que como él mismo confiesa, se siente satisfecho de ella, algo que le sucede por vez primera con alguno de los relatos que ha escrito.
La Condena es un relato donde se reconocen algunas de las constantes que dominan la obra de Kafka. La incomprensión y el egoísmo del anciano, que desea tener al hijo atrapado y a su disposición, trasladan a éste un sentimiento de culpa que acaba fatalmente.



lunes, 3 de junio de 2013

REMBRANDT


Rembrandt Harmenszoon van Rijn (Charles Laughton), está en la cima de su éxito, reconocido socialmente y disfrutando de una vida desahogada, en parte gracias a su matrimonio con la acomodada Saskia van Uylenburg, con la que ha disfrutado de una convivencia plena de amor cuyo fruto es un hijo: Titus (John Bryning).
Saskia muere y el pintor queda sumido en una terrible desolación que influye de manera decisiva en su arte, muchos clientes quedan insastifechos con los encargos que le hacen, pues sus creaciones se han tornado más oscuras y no se recata en disimular los defectos de las figuras humanas que retrata.
A partir de ese momento, su vida entra en un continuo declive, pierde el favor del público y se mete en deudas que provocarán la enajenación de todos sus bienes. Sin embargo, el apoyo de su nueva mujer (con la que no llega a casarse) Hendrickje Stoffels (Elsa Lanchester) y de su hijo Titus, serán los apoyos que necesita en esos instantes.




Dos monstruos, uno a cada lado de la cámara, Alexander Korda y Charles Laughton, nos ofrecen una de esas producciones llenas de encanto y arte.
El realizador nos ofrece algunas escenas de gran maestria, sobre todo las delicadas elipsis con las que nos cuenta la muerte o el paulatino olvido de Saskia por parte de su marido.
Laughton, por su lado, en otra lección de interpretación, se apropia del personaje y lo adapta a su forma de hacer, alguno de sus monólogos son pura maravilla.


El guión se basa en una historia de Carl Zuckmayer y se centra sobre todo en la persona y no en el artista. Es claro que ambas facetas en una figura del tamaño del pintor holandés van unidas indisolublemente, pero entiéndase lo que quiero decir, pues el film nos habla sobre todo de relaciones personales y de la forma de entender el arte, de sus reacciones como ser humano.
Buena ambientación, con unos espectaculares decorados y un vestuario muy cuidado, me llamó la atención especialmente, en este aspecto, una escena del final de la peli en el que un grupo de personas que va a celebrar algo a la taberna invita a Rembrandt sin saber de quién se trata y todos los personajes que aparecen en escena parecen sacados de un lienzo de la época, con las mujeres muy bonitas y vistiendo de manera elegantísima.


Aunque no acaba de ser una peli redonda, tiene momentos de gran inspiración, con un Charles Laughton soberbio y muy bien secundado.
Digna de ver y de disfrutar.




viernes, 31 de mayo de 2013

EL PROCESO

Josef K está esperando en su cama, la cocinera de la señora Grubach, su casera, que le llevaba todos los días a eso de las ocho de la mañana el desayuno a su habitación, no había aparecido. Era la primera vez que ocurría algo semejante. Poco después, extrañado y hambriento, tocó el timbre. Nada más hacerlo, se oyó cómo llamaban a la puerta y un hombre al que no había visto nunca entró en su habitación. Era uno de los policías que había llegado a la casa donde vive para arrestarle, sin darle ningún tipo de explicación.
Situaciones similares se repetirán a lo largo de la narración, puesto que el proceso contra el señor K es una laberíntica e inútil búsqueda de la justicia que siempre se verá estorbada por los recovecos de la burocracia.
Estado opresor, burocracia infinita, ciudadanos acorralados, convertidos en insectos, no saber de qué hay que defenderse, esclavitud asumida sin saber por qué, quizá por cansancio,... no hay nada que hacer, has sido señalado y el Estado manda.
En principio, el ciudadano, la víctima, se burla del tribunal fantasmal ante el que comparece y niega necesitar los servicios de un abogado, sin embargo, poco a poco comienza a aceptar el rol que le han asignado... a aceptar su condena.
¿No es un poco lo que estamos haciendo ahora los ciudadanos, aceptar esa estupidez de que "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades... hemos pecado" y, por tanto, estamos aceptando nuestra culpabilidad, nuestra condena?