viernes, 9 de noviembre de 2012

NO PROTESTEN

Cada vez que la gente de la calle, gente común y corriente, ciudadanos normales que no son antisistema ni nada parecido, alzan la voz, protestan, se quejan de lo mal que lo hacen nuestros mandamases, estos se llevan las manos a la cabeza ante lo que consideran pataletas a destiempo, rabietas de niño pequeño (será por eso que nos tratan como a tales).
No entienden que nos quejemos cuando ellos se dejan el alma y la piel por hacernos la vida más fácil, enseguida empiezan a buscar movimientos orquestados, fuerzas ocultas que se mueven en la sombra para entorpecer su brillante gestión. Todo antes que pensar que puede que estén haciendo algo mal.
Ellos se mueven en el convencimiento de que al haberles otorgado nuestro voto, les hemos dado un cheque en blanco para los próximos cuatro años y que, mientras tanto, hasta que lleguen los siguientes comicios, lo que tenemos que hacer es estar calladitos, portarnos bien, aguantar los chaparrones que caigan y rezar para que no se lleven crudo el dinero que ponemos en sus manos, en teoría para que hagan un buen uso de él, para que lo gestionen con ánimo de mejorar las condiciones de vida del ciudadano.
Las protestas no están bien vistas entre quienes mandan, de vez en cuando sale algún bicho raro diciendo que comprende que la ciudadanía esté cabreada, pero por cada uno de esos, hay miles que opinan como el general Kitchener cuando se refería a los boers. Este hombre, Horatio Herbert Kitchener, de origen irlandés, fue el que consiguió aplastar el levantamiento de estos descendientes de holandeses allá a comienzos del siglo XX, cuando el descubrimiento de minas de diamantes en lo que hoy es Sudáfrica despertó la codicia británica y se enfrentó con ellos para hacerse con el total control de territorio.
En sus combates, los boers, que eran granjeros sin adiestrar en la milicia, usaban cualquier táctica, menos la de los ejércitos regulares, que se enseñaba en las paradas y desfiles de los granaderos de Su Majestad en Londres. A los británicos les resultó desconcertante y ofensivo que tomaran la muy saludable decisión de disparar a cubierto desde sus reductos, en vez de salir a pelear a campo abierto. 
Pues bien, este Kitchener se refería a esta actitud en los siguientes términos: "Los bóers no son como los sudaneses que permanecen de pie para combatir de forma limpia. Se escapan permanentemente montados en sus pequeños ponis..."
Lo dijo el autor teatral Publilius Syrus (o Publio Siro si lo prefieren), allá por el siglo I anterior a nuestra era: "Patiendo multa, venient quae nequeas pati" (A fuerza de soportar mucho, llegará lo que no pueda soportarse).
 
 

jueves, 8 de noviembre de 2012

NASHVILLE

En Nashville se celebra un gran festival de música country y, al mismo tiempo, está programado un acto político para promover la candidatura de Hal Phillip Walker a la presidencia de los EE.UU.
Los agentes de campaña de Walker, intentan que algunas de las figuras que acuden al festival, se decidan a prestar sus voces y sus canciones para hacer campaña a favor del candidato.
Iremos conociendo a base de pinceladas la forma de pensar, los egos, las aspiraciones de toda una gama de variopintos personajes a los que mueve la busca del éxito por encima de otras consideraciones. Como tantas veces hemos visto reflejado en el cine, no todo lo que se nos presenta a primera vista resulta ser después tal cual nos pareció en nuestra primera impresión.
 
 
La película no es un musical clásico, pues las canciones están ahí porque la historia se desarrolla alrededor de un festival musical y oímos lo que cantan algunos de los personajes, porque a eso es a lo que se dedican.
Aunque las letras suelen tener su mensaje, este no tiene que ver necesariamente con lo que se nos está queriendo contar.

 
Altman nos acerca a una parte de la sociedad y del mundo norteamericano prácticamente desconocido para nosotros, ya que normalmente las películas que vemos se desarrollan en las grandes urbes de todos conocidas (New York, Chicago, Los Ángeles...), o en zonas geográficas muy concretas (California, Florida, Nevada...). Pero hay otras zonas de EE.UU. que forman parte de la nación como las que más, esas amplias zonas del interior del territorio, muchas veces identificadas (con alguna razón) con mentalidades conservadoras y un tanto paletas, que conforman tambien el sentimiento nacional de esta zona del planeta.

 
Esos lugares tienen también sus estereotipos, entre los que está la música tradicional, algo que yo comparo, salvando las distancias, con lo que pudiera ser la copla en España, sobre todo en épocas como los 40 ó 50 del pasado siglo, en los que era un género muy popular aquí y absolutamente desconocido fuera.

 
Esa situación sigue vigente en Norteamérica, al menos lo seguía cuando se rodó el film, con artistas que no conocemos para nada y que allí, en aquellos momentos podían vender tantos o más discos que cualquier estrella del rock.
Altman hace una parodia de esa sociedad del interior americano, pero por extensión de la idiosincrasia de todo el pais, una parodia que es, a un tiempo, despiadada y divertida, vapuleando por igual a la juventud de la contracultura, a los creyentes del sistema y a los cínicos que no buscan sino el lucro personal.
Rodada con un estilo que podríamos llamar naturalista, las cosas van fluyendo sin artificios, de manera que las situaciones que vemos reflejadas en pantalla parecen totalmente sacadas de la realidad cotidiana, situaciones que podríamos ver cualquier día de nuestra existencia.

 
Robert Altman resume en esta película coral, en la que cada personaje tiene su momento de gloria y lucimiento, la atribulada sociedad norteamericana de los setenta, sus cuentas pendientes y sus tristes saldos.
Música country, amores no correspondidos y disparos mortales entre el público para un film en el que podemos perdernos muchos detalles, por estar basado, pensado y dirigido para un público determinado (el estadounidense) y demasiado larga para lo que nos cuenta.

 
 
 

martes, 6 de noviembre de 2012

LA DAMA DEL LAGO

Última entrega de los siete volúmenes que componen la Saga de Geralt de Rivia y que en España, por su extensión, ha sido editado en dos partes. Y la verdad es que no queda mal del todo, pues el primero de los dos libros, es como más poético, por llamarlo de algún modo y en el segundo, se retoma la trepidante acción que salpica los volúmenes anteriores, sobre todo cuando se nos describe la batalla contra los niilfgardianos y en en el capítulo en el que asistimos al rescate de Ciri.
Andrzej Sapkowski es el autor de esta celebrada saga que, para muchos, supone el mejor y más conseguido intento de resucitar el género de la fantasía épica medieval. Sería un error juzgar la obra por este último volumen, que en algunos pasajes puede resultar algo decepcionante por la manera en que cierra algunos de los hilos abiertos anteriormente, creo que hay que juzgar la obra en su conjunto, algo que puede resultar complicado a quienes leyeron los libros conforme aparecían, pues algunas veces había que esperar más de dos años al siguiente. No cabe duda de que es una de las obras cumbres del género y, posiblemente, lo mejor que ha escrito su autor.
Los personajes están maravillosamente perfilados, los diálogos son brillantes y acompañados de conseguidos toques de humor, logrando una magnífica narración que hace de la lectura de la saga un ejercicio que resulta de lo más apetitoso. Este mundo de fantasía en el que refleja el nuestro, lleno de metáforas entre la historia poetizada y el mundo real, como, por ejemplo, ese reparto del mundo entre los representantes de los reyes después de la guerra y que, siendo Sapkowski natural de Polonía, el país que quizá haya visto movidas sus fronteras más veces, no puede dejar de recordarnos el reparto del mundo que hicieron las potencias vencedoras tras la Segunda Gran Guerra. Pero hay muchos más paralelismos con nuestro hipócrita mundo real: La limpieza étnica, los crímenes de guerra, la hipocresía con la que los ejércitos alientan estas prácticas durante un conflicto para luego condenarlas a su fin, las atrocidades que se cometen en nombre de la economía, el fanatismo en sus peores expresiones, las consecuencias de la guerra sobre la población civil y, sobre todo, el menosprecio y la despreocupación de los gobernantes por el bienestar de sus pueblos, en aras de la alta política.
Un libro y una saga dura, en la que conviven la violencia y la ternura, lo sórdido y lo poético, la frialdad de los poderosos y la indiferencia del mundo, junto a la camaradería y la alegría de vivir. En resumen, a pesar de sus defectos, una gran obra.
Por supuesto que el lector, al final, convivirá para siempre con el recuerdo de Yennefer, de Geralt y de Ciri. Yo, amén de los citados y alguno más, siempre recordaré a Jaskier, el bardo que unas veces por gusto y otras a regañadientes, acompaña en ocasiones al brujo Geralt. Y es que la filosofía de Jaskier es la que empapa esta obra, yo creo Sapkowski habla de sí mismo y de estos libros cuando en uno de los pasajes de la saga dice que Jaskier sabía que pocas personas creerían la historia que contaba el romance, pero no se preocupó por ello. Sabía que los romances no se escriben para que se crea en ellos, sino para emocionar. Algunos años después Jaskier podría haber cambiado el contenido del romance, haber escrito sobre lo que sucedió en realidad. No lo hizo. La verdadera historia no hubiera emocionado a nadie.
 
 
 

lunes, 5 de noviembre de 2012

TOMMY

Nora Walker (Ann-Margret) es una joven recién casada que pierde a su marido, piloto de combate, durante una acción de guerra.
Nora está embarazada y da a luz a su hijo Tommy (Barry Winch representa a Tommy cuando es niño y Roger Daltrey cuando es adulto) el día de la victoria.
Durante un veraneo en una colonia de vacaciones, Nora conoce a Frank Hobbs (Oliver Reed), con quien inicia una relación. Un buen día, el piloto presuntamente muerto, reaparece y se encuentra a Nora y a Frank en la cama, ante lo que reacciona de forma amenazadora, Frank le ataca y le mata. Toda la escena es presenciada por el pequeño Tommy, que sufre un trauma a consecuencia del cual pierde la vista, el oido y el habla.
La vida de Tommy transcurre en un absoluto aislamiento a partir de entonces, hasta que descubre sus especiales habilidades para jugar al Pinball, ello le convierte en todo un fenómeno, pues gana todos los campeonatos de estas máquinas que se organizan.


 
La película se rodó como consecuencia del éxito alcanzado por el disco que el grupo The Who había lanzado con el mismo título unos años antes, en cuyas canciones está narrada toda la historia que desarrolla el guión.

 
Las imágenes son toda una explosión pop y tiene algunos momentos muy celebrados, como los que representan esa especie de misa en la que el sacerdote reparte anfetas y whisky en lugar de pan y vino en una iglesia en la que adoran a Marilyn.
Es cierto que se nota el buen hacer de dos actores como Oliver Reed y Ann-Margret, que logra una excelente actuación, pero el film es sobre todo la música, la mítica partitura de Pete Townshend y de los Who que ellos mismos interpretan.

 
El film es considerado como la primera ópera rock que se llevó a la pantalla y cuenta con las apariciones de figuras míticas de la música de los 70 y 80 (Tina Turner, Eric Clapton, Elton John...) y de Jack Nicholson.

 
 
 

sábado, 3 de noviembre de 2012

CUMPLEAÑOS FELIZ

No es que quiera felicitar a nadie en especial, ni siquiera a mí mismo como hacen algunos bloggeros para celebrar sus aniversarios bloggeriles. Se trata simple y llanamente de hablar de la que quizá es la melodía más conocida y popular del mundo mundial.
Aunque este tipo de piezas que triunfan y trascienden en el tiempo suelen tener un origen o desconocido o, al menos, incierto, no es el caso. El origen de la canción es más que sabido y su autoría se debe a las hermanas Mildred J. Hill y Patty S. Hill. Ambas fueron unas reputadas maestras de educación infantil, incluso premiadas y reconocidas por su programa de educación progresiva en el Experimental Kindergarten School, precursor de los métodos de educación modernos.
En 1893, eran maestras de escuela en Louisville (Kentucky) y compusieron una canción para que los niños la cantaran a modo de saludo a sus compañeros cuando llegaban a clase, con el título de "Good morning to all" ("Buenos días a todos"). Posteriormente, en fecha incierta, y por manos también inciertas, alguien discurrió cambiar la letra, pero manteniendo la melodía idéntica. En 1935 fue registrada, y después de varios juicios y cambios de propiedad, la patente fue renovada por Time Warner en 1988, y seguirá vigente hasta el año 2030. Lo que es el negocio del siglo, porque cada vez que se emite la canción por radio, o se utiliza para una película, hay que pagar derechos de autor.
En cuanto a la versión original, las dos profesoras que la escribieron jamás pensaron en registrarla, dándose la paradoja de que con la letra "happy birthday..." está registrada, y con "good morning..." es de dominio libre...
Esta cuestión de los derechos es una de las razones por las que el tema "Porque es un chico excelente" haya sustituido a "Happy Birthday to You" en multitud de cumpleaños y otras celebraciones aparecidas en la televisión y, sobre todo, en películas legendarias como Lo que el viento se llevó, El puente sobre el río Kwai, Rebelión a bordo (versión Marlon Brando), Grease o en la obra maestra de Billy Wilder, Con faldas y a lo loco, en esa hilarante escena de la matanza de San Valentín en la que el gánster sale de la tarta gigante, metralleta en mano, justo al terminar el último verso de la cancioncilla: “…y siempre lo será, y siempre lo seráaaa”… RA-TA-TA-TA-TA-TAT.
Si algún día, los de la SGAE aparecen en vuestro cumpleaños con la registradora en ristre dispuestos a cobrar por entonar el Happy Birthday, tranquilos, nosotros, gracias al genio de Emilio Aragón Bermúdez, tenemos un digno sustituto, es la entrañable Feliz, feliz en tu día.


Allá en su queridísima Cuba; la tierra donde vivió durante 16 años, donde triunfó en la primera televisión del mundo hispano, y también donde se enamoró, se casó y nacieron tres de sus hijos. Inspirado por el olor del amanecer, la molienda en el camino, el guarapo y las guajiras que cantaban los viejos del lugar, Miliki compuso una canción de cumpleaños para los niños cubanos, que en aquellos tiempos prerrevolucionarios solo conocían el Happy Birthday to You, y en inglés. En 1958, catorce años más tarde, después de triunfar en Cuba, Estados Unidos (con Buster Keaton), Puerto Rico, Venezuela, Argentina… la familia Aragón regresó a España para hacer felices con sus aventuras, sus locuras y sus canciones a todos los que tuvieron la inmensa suerte de ser niños entre 1973 y 1981; a todos los que llevamos décadas escuchando una vez al año “Feliz, feliz en tu día / amiguito que Dios te bendiga / que reine la paz en tu día / y que cumplas muchos más”.
Gracias Miliki.
 
 

viernes, 2 de noviembre de 2012

EL FANTASMA DEL PARAISO

Swan (Paul Williams) es un afamado productor de una importantisima compañia discográfica llamada Death Records y que tiene el proyecto de inaugurar una sala llamada El Paraiso.
Al oir cantar a un músico desconocido llamado Winslow (William Finley), queda impresionado por sus composiciones, por lo que encarga a uno de sus empleados, que se haga con las partituras. Winslow se las entrega, en la esperanza de que al haberle interesado al gran Swan, éste le de una oportunidad para triunfar. Pero Swan tiene otros planes y se apropia de la música de Winslow como si fuera propia y ante la insistencia de éste para que reconozca su autoría, le tiende una trampa y hace que le envíen a prisión. Winslow logra evadirse y se cuela en la discográfica de Swan, pero es descubierto y cuando intenta huir, un desgraciado accidente le desfigura su cara. Oculto tras una máscara, deambula por El Paraiso, la nueva sala de Swan, dispuesto a tomar venganza.
 
 
 
El guión, del que es autor el propio director, Brian de Palma, toma cosas de El fantasma de la ópera, del Fausto de Goethe e incluso del Retrato de Dorian Gray. Sobre esta base, se desarrolla una parodia en torno al mundo del Rock. Parodia que encierra una ácida y despiadada crítica hacia las discográficas, los artistas prefabricados, el fenómeno de los fans, las drogas, la superficialidad del éxito fulgurante y un asunto tan candente como el de los derechos de autor.
Con una fenomenal banda sonora, obra de Paul Williams, el mismo que interpreta el personaje de Swan, el entonces casi neófito director nos presenta un film deliberadamente excesivo y barroco, con una estética que mezcla escenarios psicodélicos, futuristas, glams, hippies y mucho colorido.

 
De Palma nos deja sus particulares detalles, como son los inevitables homenajes a su ídolo, Alfred Hitchcock (parodia de la escena del cortina en la ducha de Psicosis, o el propio anagrama de la discográfica, que es un pájaro muerto) y logra hacer una mezcla trepidante entre la comedia gamberra (hilarantes las escenas con el ídolo rockero con rulos rosas en el pelo), el terror (bueno, un terror que mueve a la sonrisa) y el musical.
Película muy original plagada de personajes caricaturescos y extravagantes que puede acabar siendo desconcertante.

 
Me quedo, sobre todo, con la crítica feroz a la dictadura de las casas discográficas que en esta época del auge del Rock más que nunca, hacían y deshacían, ponían y quitaban, muchas veces en función de intereses espurios. Hay una escena, al principio del film, cuando acaban su actuación los Juicy Fruits y todo el mundo queda en silencio, hasta que Swan, desde su torre de marfil, comienza a aplaudir y el público (tremendo el descrédito que arroja sobre los fans) estalla en una delirante ovación y en un griterío histérico.
Por cierto, una curiosidad, el cartel de la película, obra del creador John Alvin , está expuesto en el Museo Smithsonian (Washington) como uno de los mejores carteles del siglo XX.
 
 
 
 

jueves, 1 de noviembre de 2012

EUFEMISMOS


Siempre han existido y en muchas ocasiones se utilizan en la vida cotidiana de manera piadosa, como cuando tenemos que comunicar una noticia grave y la disfrazamos para no herir más de la cuenta a familiares o amigos. Incluso algunos han dejado de serlo porque forman parte del lenguaje cotidiano, pero en su inicio fueron eufemismos (campo de concetración o retrete). Podemos usarlos por simple buena educación o por no parecer demasiado duros en los juicios de valor: ES UNA BUENA PERSONA (Es tonto).
Pero en esta sociedad nuestra, donde tantas cosas que toda la vida fueron como fueron, ahora parece que molestan, el eufemismo se ha convertido en el pan nuestro de cada día y ya no hablamos de mentir, sino de faltar a la verdad; ni de basura, sino de residuos sólidos urbanos; un punto limpio es un lugar lleno de mierda (con perdón); los viejos son tercera edad; los negros han pasado a ser gente de color; las publicaciones o espectáculos pornográficos, son espectáculos para adultos; el inodoro, es un recipiente en el que se depositan los excrementos y que huele que apesta hasta pasado un tiempo tras tirar de la cadena; no hablamos de cagar (perdón de nuevo), sino de tránsito intestinal; los paises pobres de toda la vida, ahora son paises en vías de desarrollo; un preso es un interno; los espías, no son tales, sino que trabajan en los servicios de inteligencia; los bombardeos han pasado a ser cobertura aérea.
Nuestros "amigos" terroristas, nos han dejado un lenguaje propio lleno de perlas, desde ellos mismos que, en contra de lo que todos pensábamos, eran en realidad combatientes por la libertad, hasta cuando nos hablaban de acción armada para referirse a un atentado o de los daños colaterales (expresión compartida con los militares), para decir que se habían cargado a alguien que pasaba por allí, ellos no querían, fue pura mala suerte.
Ahora ha llegado esta maldita crisis (perdón, desaceleración de la economía) y el lenguaje que oímos está lleno de expresiones que nos dejan la boca abierta. Ya no hay despidos, sino regulaciones de plantilla, eso por no hablar del crecimiento negativo, paradoja esta cuya aclaración ha acabado con las neuronas de más de un sabio. Y los empresarios se frotan las manos cada vez que oyen hablar de flexibilizar el mercado de trabajo, porque ellos sí saben que de lo que se está hablando es de abaratar el despido. Y aunque muchos pensemos que nos han subido el I.V.A. hace un par de meses, estamos equivocados, en realidad el gobierno ha aplicado un gravamen adicional. Eso por no hablar del copago (repago), las reformas estructurales necesarias (recortes puros y duros) o el apoyo financiero en el que se debate Rajoy últimamente en vez de hablar de rescate simple y llanamente.
Y es que los políticos son, sin duda, los reyes del eufemismo, hasta límites rayanos con la ridiculez. En esta España, hay determinados sectores en los que el uso de esta palabra (España) es tabú, se refieren a estado, conjunto de regiones, etc. Por supuesto, la corrupción o el cohecho, no exiten, lo llaman tráfico de influencias, y jamás meten la pata, se trata simplemente de que no han sabido comunicar sus ideas a la población; cuando hablan de hacer reformas, échate a temblar, por que como dice un conocido mío, lo que están queriendo decir es que van a joder a los de siempre.
Ignacio Escolar recopiló hasta 14 eufemismos en una comparecencia de ZP en el Congreso. Sólo en una, ¡qué tio! y todo por no mentar la crisis:
 
   “Situación ciertamente difícil y complicada”
   “Condiciones adversas”
   “Una coyuntura económica claramente adversa”
   “Brusca desaceleración”
   “Deterioro del contexto económico”
   “Ajuste”
   “Empeoramiento”
   “Escenario de crecimiento debilitado”
   “Periodo de serias dificultades”
   “Debilidad del crecimiento económico”
   “Difícil momento coyuntural”
   “Empobrecimiento del conjunto de la sociedad”
   “Gravedad de la situación”
   “Las cosas van claramente menos bien”
 
En fin, al final, como decía aquel, lo seguirán llamando amor.