Masao (Yusuke Sekiguchi) tiene nueve años y vive solo con su abuela. Cuando todos sus amigos se van de veraneo, se queda solo y aburrido todo el día, así que decide visitar a su madre, a quien nunca ha visto, ya que se mudó para buscar trabajo y mantener a Masao. Para encontrarla cuenta tan solo con una fotografía y una dirección. Siendo demasiado joven para viajar solo, una antigua vecina de su abuela envía para que le acompañe a su poco recomendable marido, Kikujiro (Takeshi Kitano), un antiguo yakuza. Sin embargo, el primer día de viaje, Kikujiro se ha jugado el poco dinero de Masao. Así comienza el verdadero viaje.
El realizador coreano Takeshi Kitano, nos acerca una sencilla historia en la que el viaje es toda una alegoría de la vida misma, como si alguien estuviera recordando en voz alta sus propias vivencias del pasado.
Kitano experimenta con la edición y los colores, sobre todo en las secuencias oníricas, aunque también en alguna otra.
Es sin duda el film más amable de Kitano, con momentos que rozan el surrealismo y un humor que tiene algo de gamberro, pero que te invita a tomarte la vida del modo menos dramático posible, esa vida que es cierto que resulta cruel, llena de accidentes y malos momentos, pero en la que siempre puede aparecer un ángel en quien confiar.
Magnífica banda sonora del maestro Joe Hisaishi, de esas que se escuchan con verdadero placer.



