viernes, 10 de junio de 2016

TIEMPO DE SILENCIO

Pedro Martín Rovira (Imanol Arias), es un médico investigador que no puede continuar el proyecto en el que trabaja porque la situación económica y social en la que se vive impide que pueda avanzar en la investigación sobre el cáncer que están llevando a cabo con una cepa de cobayas de ratones enviados desde Ilinois y pagados con las divisas del Instituto de la Moneda. Ratones experimentales que se acababan porque su ritmo de reproducción, a causa del frío del laboratorio,es inferior al de su muerte, y no se reponen con nuevas adquisiciones. Amador (Francisco Algora), el celador del laboratorio, parece tener la solución del problema. Tiempo atrás, había regalado a un pariente suyo, el Muecas (Francisco Rabal), algunos ejemplares que habían logrado reproducirse y criar en las condiciones penosas de una chabola carente de cualquier condición mínima de higiene y sin cautelas sanitarias.
Pedro y Amador acuden a la chabola del Muecas para ver la calidad de los ratones y, si la situación lo hace posible, recomprar algunos para poder continuar con las investigaciones. Ese hecho desencadenará la trama principal del relato, porque será el causante de los acontecimientos más importantes.
El guión, basado en la novela del mismo título, se centra en el armazón del relato, al que despoja de buena parte la riqueza del lenguaje que Martín Santos imprimió a su novela, para tratar de hacer más atractiva y dinámica para el público la película.


La película se ambienta en el Madrid de finales de los 40, principios de los 50.
Recoge la miseria que empieza por el propio proceso de investigación, en un laboratorio desprovisto de medios y acaba en la vida cotidiana de casi todos los personajes que se buscan la vida como pueden para salir adelante. Queda patente el rencor de los desheredados para quienes sospechan vienen de una clase superior, aunque sus condiciones son casi tan miserables como las de ellos mismos, si bien su  miseria es de otro tipo.
Con estupendas actuaciones, es de agradecer el detalle y el cuidado, que raya con el esmero, con el que se ha trabajado la ambientación del film, desde los escenarios en que se rueda, hasta la programación que se escucha de fondo en la radio en algunas escenas, pasando por los detalles en la decoración y utensilios empleados (coches, cubiertos, vestuario, peinado...).
Retrato descarnado de una época y de un país que se hunde en el atraso, en el que las diferencias sociales son palpables. Con una escena muy cruda, en la que relata el aborto de una de las hijas del Muecas, en la que es probablemente una de las mejores películas de Vicente Aranda.
Una película muy interesante y bastante olvidada, por desgracia.




4 comentarios:

  1. Bastante buena, y es verdad que olvidada. Hay que reivindicar a Aranda, muy criticado por todos, público y crítica (a veces con razón).

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    1. Es cierto que Aranda tiene de todo un poco y no siempre bueno, pero esta es una de sus mejores películas.

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  2. Recuerdo que fue el primer libro de los que me mandaron leer en el instituto que me gustara.

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    1. Lectura típica de las que se recomendaban en bachillerato.

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