martes, 10 de noviembre de 2020

GUERREROS DE LA TORMENTA

Uhtred de Bebbanburg, el protagonista de esta serie de relatos, está ya en su edad madura, quizá incluso mayor para la época. Reside en la fortaleza de Ceaster en Mercia, el reino que parece prosperar bajo el gobierno de Æthelflæd. Las cosas han estado tranquilas y pacíficas durante un par de años, pero ahora una nueva amenaza aparece en el horizonte. El feroz guerrero Ragnall Ivarson lidera un ejército que ha cruzado el mar desde Irlanda y tiene la mirada puesta tanto en Mercia como en Northumbria. Ragnall es un líder de renombre, un hombre a quien temer que mantiene su liderazgo a base de tener atemorizados a quienes le han jurado lealtad. Para hacer las cosas más interesantes, también es el hermano de Sigtrygg, el yerno de Uhtred. 
Siendo la novena novela de la saga "Sajones, vikingos y normandos", mucho de lo que se nos presenta aquí lo hemos visto antes a lo largo de las anteriores novelas: Batallas, escaramuzas, muros de escudos, oponentes formidables, tácticas inteligentes y personajes secundarios de gran calado. Aunque ya mayor, Uhtred sigue siendo un formidable, imponente y, a menudo, terco guerrero, fiel a su devoción por Thor, siempre listo para la batalla y audazmente inteligente, siendo famoso en todo el país. 
Es un placer seguir la narración de este Uhtred, ya anciano y retirado, que rememora su pasado para el lector. Su familia es extremadamente importante para la narrativa y algunos de sus hijos también se han convertido en personajes muy importantes, igual que Finan, el guerrero irlandés al que Uhtred conoció cuando ambos eran esclavos encadenados a un remo, de cuyo pasado conoceremos más, cuando aún estaba en su natal Irlanda. Otros personajes que han ido envejeciendo junto al protagonista y que aparecieron por primera vez al comienzo de la serie, también juegan un papel importante aquí. 
"Guerreros de la tormenta" es otro ejemplo brillante de la ficción histórica en la que tan bien se maneja Bernard Cornwell.



lunes, 9 de noviembre de 2020

BOB, CAROL, TED Y ALICE

 


Tras asistir a una terapia de grupo en un lugar aislado durante un fin de semana, la sofisticada pareja formada por el documentalista Bob Sanders (Robert Culp) y su esposa Carol (Natalie Wood), ambos se sienten "iluminados" y quieren que sus mejores amigos, el matrimonio que forman Ted (Elliott Gould) y Alice (Dyan Cannon), sientan lo mismo. "Sentir" es la palabra clave, ya que quieren que la gente sienta en lugar de pensar. Los cuatro se dedican a profundizar en sus sentimientos y pensamientos sobre las relaciones individuales, incluído el sexo. Bob admite ante Carol que tuvo un coqueteo sexual, algo que Carol menciona ante Ted y Alice. Todos deciden cruzar el límite para probar lo que realmente consideran su nuevo estado.


Leo por ahí que la película ha envejecido mal. Bueno, es una manera de verlo, yo creo que es sobre todo el retrato de una época que queda muy bien reflejada, particularmente en el vestuario y la ambientación, todo dentro de aquella eclosión del pop y el hippismo, aunque éste quede reducido a la manera de pensar sobre el amor y las relaciones de pareja de los protagonistas que, no es que sean burgueses, es que están totalmente aburguesados.


Deslumbrante la interpretación de Natalie Wood, que se maneja con absoluta desenvoltura en su papel. La película obtuvo nominaciones en todos los grandes premios cinematográficos, llevándose alguno de ellos y fue un éxito en taquilla, levantando críticas adversas entre los sectores más conservadores y puritanos del momento. 
Supongo que las generaciones jóvenes verán las cosas de otra manera, pero algunos de los mensajes de este film, hoy prácticamente olvidado, como su explícita crítica a la falsa moral o las controversias sobre la sinceridad y la fidelidad en la pareja, tienen más vigencia de lo que pueda parecer en el conjunto de una película que resulta muy curiosa de ver.




viernes, 6 de noviembre de 2020

¡AL FUEGO, BOMBEROS!

 


Un grupo de bomberos voluntarios de una ciudad checoslovaca, decide homenajear a su antiguo jefe, a punto de cumplir 86 años, durante el baile que celebran cada año. El comité organizador del baile quiere animar las cosas con algunas pequeñas innovaciones, como una rifa y un concurso de belleza, pero demuestran no tener mucha idea de cómo se hacen esas cosas y se encuentran con que los premios de la rifa son robados y las participantes en el concurso de belleza, no parecen estar muy dispuestas y no son especialmente bellas. 
Un incendio se declara en una casa cercana al cuartel de bomberos y, distraídos por el baile, ni siquiera se muestran capaces de sacar el camión para llegar a apagar el fuego a tiempo y el anciano habitante de la casa incendiada, totalmente quemada, ha de conformarse con rezar, mientras los bomberos, nerviosos y bastante avergonzados, permanecen impotentes.


Última pelicula de Milos Forman rodada en Checoslovaquia antes de trasladarse a EE.UU., tras los acontecimientos de la llamada Primavera de Praga.
La película estuvo nominada al Oscar a la mejor película extranjera. Un premio que Forman ganaría dos veces, cuando ya hacía cine en Norteamérica, con película tan recordadas como Alguien voló sobre el nido del cuco y Amadeus.


Disparatada comedia coral con situaciones que llevan a la sonrisa de puro absurdo y esperpéntico. 
El baile anual de los bomberos se convierte en la excusa para plantear situaciones hilarantes, aunque es cierto que algunas de ellas, como la elección de las reina de la belleza está quizá demasiado estirada, salpicada de algo de sal gorda y se hace un tanto incómoda de seguir, no es menos cierto que contiene escenas realmente brillantes e ingeniosas protagonizadas por este grupo de bomberos cincuentones. Al verles piensas que realmente tus problemas no van a encontrar solución si de ellos depende, como así ocurre en el incendio de la casa vecina, uno de los momentos más conseguidos del film. Nada de acudir a situaciones surrealistas, al contrario, todo es muy pedestre y posible dado el talante de los protagonistas de esta historia de planteamiento sencillo y de agradable visionado, con unos toques leves de cine experimental fruto del brillante momento cultural que vivía Checoslovaquia hasta la llegada de los tanques del Pacto de Varsovia a Praga.
Una película sencilla, divertida y que merece la pena ver.




jueves, 5 de noviembre de 2020

ANTIDISTURBIOS

Seis policías antidisturbios ejecutan un desahucio en el centro de Madrid. Lo que en principio es una intervención rutinaria, se complica hasta el punto de que un hombre acaba muriendo. Un equipo de Asuntos Internos se encarga de investigar los hechos y los seis policías antidisturbios son acusados de homicidio involuntario. Los miembros del grupo intentan encontrar una salida por su cuenta, lo que acaba complicando aún más la situación y provoca una fractura entre ellos. Laia Urquijo (Vicky Luengo), una de las oficiales de Asuntos Internos, se obsesiona con el caso y acaba descubriendo que detrás del desafortunado desalojo hay una historia mucho más grande de lo que jamás hubiera imaginado.
Es una miniserie española de seis episodios, distribuida por Movistar.
Con gran éxito de público y crítica, Rodrigo Sorogoyen nos acerca esta producción magníficamente realizada y con unas buenas interpretaciones que fue objeto de una polémica que no acabo de entender por parte de algunos sindicatos policiales que la tachaban de alejarse de la realidad de lo que es el trabajo de sus compañeros.
Realmente la serie no está centrada en la policía y sus cometidos, sino que, a mi modo de ver es una reflexión sobre la corrupción en línea con otros trabajos del madrileño (Que Dios nos perdone y, sobre todo,  El Reino), mezclando con habilidad thriller, crítica social, aspectos de la actualidad y un buen retrato de comportamientos humanos a través de los personajes. En cuanto a los policías, los humaniza bastante, dibujando estereotipos que le sirven para desarrollar relatos personales sobre la vida de cualquier persona normal, con sus sueños, dificultades y problemas.
Con un buen ritmo narrativo, los episodios están rodados conforme a los cánones cinematográficos, de manera que más se asemeja a una película de cinco horas que a una serie televisiva.
Junto a su colaboradora habitual, Isabel Peña, el guión desarrolla un relato atractivo, con giros muy conseguidos y una puesta en escena cuidada y detallista para conseguir un producto que se ve con agrado y en el que te quedas atrapado desde el inicio, sabiendo llevar muy bien al espectador por una senda de intriga progresiva y con unos personajes bien construídos, huyendo de sentencias morales y haciendo un buen retrato de personajes que nos resultan reales, cercanos y reconocibles, muchas veces víctimas de situaciones externas por las que se ven desbordados.
Una serie recomendable de la que es fácil disfrutar. 
 



miércoles, 4 de noviembre de 2020

MI TÍO (MON ONCLE)

 


El señor Hulot (Jacques Tati) no tiene trabajo, su única ocupación es ir a recoger a su sobrino Gérard (Alain Becourt) a la escuela y traerlo después a la ultramoderna casa de su hermana, la Sra. Arpel (Adrienne Servantie), casada con Charles Arpel (Jean-Pierre Zola), quien intenta ocupar a su cuñado en la empresa de fabricación de tubos de plástico en la que trabaja.


Como otras películas de Tati, bebe directamente de los clásicos del cine mudo de humor (Chaplin, Keaton o Harold Lloyd), con apenas diálogos y en la que el sonido ambiente y la música, cobran gran importancia. Por supuesto también la puesta en escena; la composición de planos, a veces con muchos personajes en acción; la gestualidad de los actores y la fotografía, clara y nítida, que nos aporta todos y cada uno de los detalles, recurriendo mucho a la cámara fija, para que no perdamos un ápice de lo que ocurre en pantalla y de los elementos (decorados, vestuario, accesorios...) que también forman parte de la situación de la que se pretende hacer partícipe al espectador. 
Con un antecedente claro en la película Las vacaciones del señor Hulot, de la que es una especie de continuación, es casi imposible dejar de ver en ella una clara fuente de inspiración (sobre todo la escena de la fiesta en el jardín, pero también en otras escenas) para la película de Blake Edwards, El guateque. Para muchos es la mejor película de su realizador (también co-guionista y protagonista del film) y, desde luego, la más conocida gracias a su reconocimiento internacional de la mano del Oscar a la Mejor Película extranjera en 1958.


El film es una crítica cargada de sarcasmo e ironía sobre la vida moderna, las apariencias, la deshumanización, las servidumbres de esta modernidad y la supeditación a los modernos aparatos y tecnologías, algunas veces superfluas. Establece una clara dicotomía entre los barrios populares, como el de Hulot, que pinta con colores cálidos, vida abigarrada, trasiego constante de personas que se conocen, saludan, invitan y conviven en cierta armonía y, por otro lado, los barrios ricos, representados en el film por colores fríos, edificios de líneas rectas, calles vacías y deshumanizadas, vecinos desconocidos... El niño, Gérard, en cuanto puede, se va con su tío y en el barrio de éste, juega con sus amigos en calles y descampados, lo mismo que hace el perro de la familia que, a la menor ocasión, se va a los barrios populares a interactuar con los perros callejeros. 
Valiéndose de sus numerosos personajes, el film construye escenas divertidas e hilarantes que hacen de la película una obra muy fácil y entretenida de ver. 
Hay una anécdota que no me resisto a reproducir: Después de haber sido galardonado con el Oscar a la Mejor Película Extranjera por esta película, Jacques Tati fue invitado a una recepción de estado donde fue presentado al presidente francés Charles de Gaulle. A modo de broma y como referencia a la película, el ministro de Cultura, André Malraux, lo presentó como "mon oncle". De Gaulle, sin darse cuenta de quién era el director o qué película había hecho, le felicitó por tener un sobrino con tanto talento.




martes, 3 de noviembre de 2020

GRANDES PRINCIPIOS DE NOVELA (LOS ENAMORAMIENTOS)

“La última vez que vi a Miguel Desverne o Deverne fue también la última que lo vio su mujer, Luisa, lo cual no deja de ser extraño y quizá injusto, ya que ella era eso, su mujer, y yo era en cambio una desconocida y jamás había cruzado con él ni una palabra.”

Esas son las palabras de María Dolz, la protagonista, con las que Javier Marías inicia su novela Los enamoramientos. María es una mujer que escucha, que ve y que sabe narrar lo que oye y contempla.
Si el arranque de la novela es bueno, uno de esos párrafos magistrales que todo escritor busca para iniciar sus libros, todo lo que sigue no le va a la zaga. Un libro en el que se puede disfrutar de la rica prosa de Marías sin que nos distraiga la complejidad de algunos otros de sus relatos. En este todo es sencillo y la economía de personajes impide que el lector se pierda como ocurre en las tramas complejas.
Un gran inicio para una estupenda novela.



lunes, 2 de noviembre de 2020

LOS VIAJES DE SULLIVAN

 


Obsesionado con la idea de rodar una película sobre la miseria y el sufrimiento, el director de cine John L. Sullivan (Joel McCrea), que hasta entonces ha dirigido películas complacientes, convence a los ejecutivos del estudio para que le permitan recorrer el país disfrazado de vagabundo, con tan solo diez centavos en el bolsillo, con el fin de experimentar la pobreza de primera mano antes de empezar a rodar. Después de trabajar como peón para una viuda que espera de él algo más que cortar leña, huye de su casa, pero el camión que lo recoge lo lleva de vuelta a Hollywood. Sintiéndose completamente frustrado, Sully entra en una cafetería, donde conoce a una actriz rubia, que, entusiasmada con su proyecto, decide acompañarlo en su aventura.


La película transita por varios géneros o subgéneros cinematográficos que van desde el slapstick (todas las escenas del autobús y la persecución en pos de Sullivan), hasta el drama románticos, pasando por secuencias de drama carcelario, cine social, acción, sátira (sobre el mismo cine o los matrimonios para obtener ventajas fiscales) e incluso el melodrama o el crimen. Durante la primera parte, parece que la narración nos va a llevar por una determinada senda, hasta que llegado un punto, el guión da un giro y aquello se pone algo más serio para adentrarnos en el mundo de los abusos y maltratos carcelarios, desembocando, al final, en la verdadera esencia del mensaje que pretende transmitir el film.


La principal crítica que ha recibido este film de 1941, es el tratamiento pretendidamente frívolo que hace de la pobreza. Es cierto que hay escenas que así pueden sugerirlo, como cuando los dos protagonistas son acercados a bordo de un coche de alta gama, hasta el lugar donde se apiñan los vagabundos que van a tomar en marcha el tren de mercancías y otras similares, que se convierten en escenas en las que conviven el tono humorístico con la pobreza y desolación que estamos contemplando en pantalla, pero yo pienso que, al menos de manera voluntaria, no es banalizar la situación de los sin techo, lo que pretende Preston Sturges, el verdadero objetivo de la película, como queda de manifiesto en la dedicatoria inicial y en la magnífica escena en que presos y gente de color mezclados, contemplan una película de dibujos animados (con Pluto como protagonista), es poner de relieve el carácter casi terapéutico y sanador, de la risa en tiempos difíciles. Ello no quita para que la película se convierta también en todo un documento que retrata la situación de un ingente número de personas que, en un país rico y opulento, no tienen para comer, como ocurría en Norteamérica durante la recesión. 
La película está rodada con mucha destreza y tiene multitud de planos magníficos, muchos de ellos merecedores de un análisis que haría interminable este comentario, lo que no obsta para que tenga numerosos fallos de guión que solo la pericia de Sturges y el contrapeso de esas otras escenas maravillosas, hace que pasemos por alto.


A pesar del tono desenfadado, de la pretendida frivolidad y de esos evidentes fallos de guión, la película de Sturges, pienso que logra transmitir su mensaje y poner de manifiesto la situación desgarradora de los colectivos vulnerables, sin renunciar a ese mensaje de esperanza con la risa como remedio, quizá pobre, pero necesario.
Como curiosidad, decir que Veronica Lake, la coprotagonista femenina, no es que estuviera embarazada, es que estaba embarazadísima. De hecho, la película se acabó de rodar en julio, y ella dio a luz en agosto y, para tratar de disimular su estado, mi admirada Edith Head hizo un magnífico trabajo en el diseño de vestuario que consigue su objetivo en la mayoría de los casos, aunque no puede evitar que, sobre todo cuando ella va disfrazada de vagabunda, se note bastante su barriguita.